Disclaimer: Los personajes aquí mencionados son propiedad de Naoko Takeuchi. El uso de ellos en mis historias tienen fines de entretenimiento libres de lucro.


Hola a toda aquella personita que vino a parar en mi perfil. ¿Cómo están? Espero que entusiasmados de leer esta nueva entrega al igual como estoy yo de entusiasmada por entregársela. Como saben, todo comentario que quiera hacerles llegar será al pie del capítulo, ahora los dejo con esta, sí, pequeña pero al fin y al cabo, actualización =P

¡Buena lectura!

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約束

Promesa

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No era un hábito, pero quizás comenzaba a tener el potencial para serlo.

El reproche silencioso del rey era evidente, sin embargo no se traducía en palabras inmediatas. No le gustaba ver cómo se iban desenvolviendo las cosas en el último tiempo, pero más fuerte resultaba verlo reflejado en su esposa.

Ya era una costumbre sombría, un karma continuo de media noche.

Desde que su mujer y aliadas habían ido a la luna con tal de encontrar pista sobre su enemiga, la neo reina pasaba minutos, incluso horas, observando el astro nocturno en busca de una respuesta que jamás llegaba. La mirada que tantas veces expresó esperanza hoy guardaba rencor, recelo y profundo terror, pero no aquel que se externa con temible euforia ni gritos desenfrenados, era un miedo tan profundo que calaba el propio silencio noctámbulo sin siquiera tener que ser un susurro.

Él le observaba y acompañaba noche tras noche a discreta distancia, algunas veces con los ojos fijos en su silueta, otras veces sin siquiera rozarla con la mirada más de dos segundos. Ella parecía saberlo siempre aun estando de espalda junto a uno de los amplios ventanales de la habitación, pero por más que lo supiera no volteaba siquiera para dar una embustera mirada que transmitiera consolación a su marido. Quizás no le importaba o tal vez, le importaba demasiado.

A veces ni siquiera el frío de la noche se asemejaba a la frialdad de la reina.

—¿Serena?

El llamado perfectamente pudo abrir un eco en la habitación y por poco lo hizo, pero la gruesa voz de Darien pareció un suave soplido que giró alrededor del aura impenetrable de su mujer.

Negó cabizbajo y volvió a su amarga lectura. Probablemente ni siquiera sabía qué era lo que estaba escrito en las cuarenta páginas que había dejado atrás y no tenía intención de averiguarlo. El libro abierto entre sus manos no era más que un accesorio, una entretención vacua que, evidentemente, no tenía efecto alguno.

Pensó en ello y sintió cómo su paciencia se agotaba en el instante en que cerró fuertemente su libro. Su voz fue casi tan estruendosa como el colapso entre las tapas.

—No sigas —pidió en vano—. Serena, ¿podrías al menos responder?

Pasaron algunos segundos antes de que la reina finalmente volteara envuelta en su vaporosa bata de seda blanca. Sus cabellos se movieron al lento compás que posteriormente dejó en evidencia un extenuado rostro.

—Si tuviera alguna respuesta serías el primero en escucharla, Darien.

La lánguida mirada de Serena fue una daga que clavó justo en su corazón.

—Discúlpame, no quise ser grosero.

—Y no lo fuiste, descuida.

Darien se sintió avergonzado. Tal vez en su desesperación se expresó con egoísmo y aunque ella misma pareció negar cualquier ofensa imaginada, ahora sentía la culpabilidad de sobrecargar aquella tristeza en su mujer.

Ella sonrió con entendimiento. Bajó la mirada y comprendió que sus silencios eran dolorosos para su marido, pero la cautela era ahora parte de su vida y prefería callar cuando sabía que nada de lo que dijera podía representar alguna ayuda. Esa era su filosofía hasta el segundo en que notó que Darien sólo necesitaba escucharla sin importar lo que dijera, simplemente necesitaba escuchar su voz.

—He estado preguntándome muchas cosas, Darien. ¿Habré hecho bien con llevar nuestra energía hasta allá? No sacamos mucho, no sé si finalizamos algo o sólo dimos el primer paso para su desate.

La que fuera la princesa de la plateada luna fijó nuevamente la mirada en su antiguo hogar. Esta voz sonrió, pero lejos de ser un signo de felicidad, era un gesto de impotencia, de confusión.

—Parecías estar muy satisfecha una vez que regresaste junto a las demás, me extraña mucho que eso haya cambiado.

Habían pasado semanas sin que ambos hablaran el tema de manera más directa. La ansiedad corría por las venas de Darien al creer que su esposa al fin iba a compartir otra vez sus inquietudes. En su mente rezaba por ello.

—Me sentí bien pues habíamos hecho algo más allá de suponer, pero de una u otra forma de nuevo llego al mismo punto: suponer, especular, pensar, imaginar, sentir, temer lo peor…

—¿Por qué? —preguntó con cuasi infantil inocencia el rey.

—Porque por más que intente hacer callar estas voces en mí, algo me dice que desde mi propia estirpe el mal será desatado una vez más.

Ella ya no lo suponía como quiso dejar entender. Lo sabía y era eso lo que silenció por tanto tiempo.

—Serena… —con su voz hecha un susurro, el rey recitó el nombre de su mujer.

—¿Se repetirá la tragedia, Darien?

Él abrió los ojos sorprendido, ¿a qué se refería con tragedia?, ¿por qué la pregunta de Serena sonaba más bien como una afirmación, como una palabra a futuro?

—Tarde o temprano tendremos una hija según nuestra promesa. ¿Tendrá ella que romper las reglas, ir al pasado y buscar a Sailor Moon?, ¿a Tuxedo Mask? ¿Tendrá que ver cómo su hogar es consumido por el enemigo? ¿Podremos protegerla? —la reina volteó una vez más y miró directamente a su esposo—… ¿Estaremos vivos incluso antes de concebir a la princesa de Tokio de cristal?

Las lágrimas se abrieron paso sin problema alguno y cayeron como un vivo flujo a través del rostro de la reina.

Darien entendió el pánico de su mujer a un nivel no considerado hasta ahora.

En un salto enérgico, el rey se aproximó a su esposa y la abrazó con desproporcionada fuerza. La nula respuesta de ella evidenció su fatiga y poco a poco pareció consumirse entre los brazos de su eterno amado. Poco después sus lágrimas se mezclaron con los gritos que se ahogaban en el pecho de su esposo.

—Serena, lo hemos hablado antes. Hemos tenido que vivir con el constante miedo de ser atacados, eso, por desgracia, no ha cambiado, pero estamos juntos en esto, eso tampoco ha cambiado, y juntos es como hemos sabido seguir adelante, continuar con nuestras vidas y ser felices por sobre todos los obstáculos. Te prometo que tendremos a esa hija que tanto ansías, esa hija que quieres tanto como yo.

—Mi amor, ya no tenemos que seguir las cosas como las pensamos, ¿lo sabías?, ¿te habías dado cuenta?

Las palabras que él escuchaba estaban absolutamente alejadas de lo que imaginó recibir como respuesta. Ello lo llevó a interrumpir la cercanía entre él y Serena, aunque no soltó su cintura, se alejó lo suficiente como para poder mirar su rostro y comprender a qué se debía dicho comentario.

—¿Y si acabamos con esto nosotros? ¿Y si dejamos que esto muera con nosotros, Darien?

—¿Qué… estás diciendo?

Serena sonreía ansiosa, negaba, asentía, parecía sonreír, querer hablar y callaba, era como si las palabras no se ordenaban en su mente y por eso no podía sacar un hilo de voz, pero cuando finalmente lo hizo…

—La neo reina que nosotros conocimos rompió el orden temporal de nuestras vidas, ¡es como si no tuviéramos nada que ver con ella!, como si simplemente fuéramos parte de universos alternos sin algún lazo en común. Vimos como Rini sufrió cuando Tokio de cristal cayó ante el enemigo, ¿y si no repetimos la tragedia?, puede que esté en manos de nosotros terminar esto de una maldita vez, de impedir que sangre inocente siga corriendo por culpa de algo que nace desde la mismas entrañas del milenio de plata… ¿podemos acabar con esta maldición, Darien?

Él permaneció boquiabierto incapaz de hilar alguna respuesta por ligera que ésta fuese. Era irreal, su mujer, su princesa no podía estar hablando de esa forma, esa no era ella.

Darien miró de reojo hacia la luna y vio en las lágrimas de su mujer el reflejo de ésta. El grado de culpabilidad que Serena había asumido era espeluznante, de cómo se sentía responsable por algo que jamás ella creó. Era víctima de su propia historia, de su pasado e incierto futuro, aquel que alguna vez había sonado como un prometedor cuento de hadas en la vida real, ahora no era más que un tormento insuperable.

El rey batió su cabeza, tomó los hombros de la reina y los apretó ligeramente para intentar hacerla entrar en razón. Ella parecía sumida en un universo de preguntas y respuestas aleatorias, promesas y resoluciones que llevarían a algo para después terminar en nada.

—¿De verdad piensas que ese sacrificio complacería a Génesis y la detendría?

La pregunta fue directa y sin rodeo, tan directa y cruel que el propio Darien la sintió como un golpe en el alma, pero sabía que en el estado en que se encontraba su mujer sería necesario hablar de semejante manera.

Al escuchar lo planteado, la euforia histérica de Serena la tenía preparada para dar una respuesta afirmativa, que ese sacrificio iba a ser la solución definitiva para este conflicto, pero interrumpiéndose a sí misma y tras mirar profundamente en el zafiro color de la mirada de su esposo supo que estaría equivocada si lo decía.

Darien tomó la mano de Serena y la condujo a una de las esquinas de la habitación. En ésta había dos sillones personales con una mesa redonda en medio. Sentó a Serena y dejó sus manos sobre la fría madera para después, al estar frente a ella, tomarlas de nuevo y así explicarle lo que rondaba en su mente.

—Bien, hablaré dando por hecho tus sospechas y… las mías. Génesis aún vive y está oculta en algún lugar del universo, ¿correcto? —la afirmación era tétrica, pero ambos ya estaban dispuestos a confirmar sus premoniciones y miedos.

—Por más que no quiera… sí, creo y siento que Génesis sigue con vida —confirmó la neo reina.

—Si llega a ser verdad, aquella arpía debe estar alimentándose de tu miedo y de alguna forma te envía ese pánico que has sentido todo este tiempo, por lo mismo voy a pedirte que no sigas dándole armas para vencerte, porque si continua viva buscará nuestro punto débil para destruirnos como ya lo intentó en el pasado. Ella busca tu tormento y temo porque termine… porque termine matándote, Serena.

—¡Pero…!

—Escúchame —pidió él—. Ya lo intentó una vez y sabemos sus sucias estrategias, sabemos perfectamente que es capaz de todo y respondiendo lo que dijiste hace algunos minutos, no, ese sacrificio del que hablabas, dejar que el Reino Dorado, el Milenio de Plata y Tokio de cristal se extingan con nosotros no será solución, al contrario, será la última línea de defensa derrocada antes de que sus planes terminen por concretarse. Ella destruiría la tierra y la vida como la conocemos se esfumaría. Destruiría la luna, todos los planetas del sistema solar y a cada guerrero que intentase detener sus fechorías. Génesis busca la ruina de lo que hemos protegido y no descansará hasta conseguirlo por completo. Un suicidio progresivo por parte de nosotros no sería más que una ventaja para sus intereses.

Tenía sentido, y más que tener sentido, era verdad. Serena apretó las manos de Darien y suspiró hasta vaciar sus pulmones, después volvió a inhalar y contuvo el aire algunos segundos mientras miraba el rostro de su esposo e interpretaba su expresión. La verdad era difícil de oír, pero aun sonando fuerte como lo era, de alguna forma resultaba ser algo de alivio ante tantas ideas que no llegaban a buen puerto en su mente.

—Perdóname… pero siento que esto se me va de las manos y no lo logro controlar. No sé de dónde salió todo eso, no sé en qué momento me hice tan cobarde…

—No es cobardía, esto fue resultado del miedo que te produjo querer manejar todo esto sola —Darien hizo una pausa, acarició las suaves manos de su enamorada y con firmeza prosiguió—. Serena, no me casé contigo porque se supone que así tenía que ser, me casé contigo porque quiero vivir mi vida a tu lado, porque quiero ser tu compañero hasta el último suspiro, porque quiero estar contigo en los buenos y malos momentos, es por eso que cada vez que siento que no puedo ayudarte algo muere en mí, es como si mi amor hacia ti hubiera roto la promesa que hice aquel día en el altar, me hace sentir que fallé como tu marido.

—Darien… —ese susurro, esa suavidad al pronunciar su nombre era un eco del ayer. Algo en Serena florecía nuevamente, algo cálido invadía su corazón y disipaba los miedos.

—Yo también tengo miedo de lo que pueda pasar mañana, pero más miedo me da pensar que ni siquiera llegaremos a ese día porque nos hemos rendido. No imagino mi vida sin ti, no imagino mis días contigo ausente, sin tu dulzura, tu entusiasmo o esperanza. No puedo seguir viendo cómo te consumes sin que eso no me consuma a mí también.

—Nunca quise sentirme así, nunca me lo propuse y me duele saber el daño que te he hecho todo este tiempo, pero créeme, amor… todo esto me abrumó al punto en que dejé de ver que tu amor siempre estuvo dándome fuerzas.

Nuevamente Serena no pudo evitar llorar, pero a diferencia de otras ocasiones estas lágrimas eran curativas. El miedo seguía ahí, pero algo transmutó ese sentimiento a un nivel de comprensión y de llamado a la realidad. La situación era distinta en algunos puntos pero idénticos en otros a comparación con lo ya vivido. Ambos debieron luchar por su amor desde la tragedia del Milenio de Plata, igualmente ocurrió desde que en la tierra volvieron a enamorarse para después recordar su pasado. Siguieron adelante, de alguna forma lo hicieron y hoy debían hacer lo mismo.

—Mi amor, prometí estar contigo hasta que la muerte nos separara, pero antes de que ese día llegue te pido que sigamos adelante —Darien acercó su mano al rostro de su esposa, lo acarició y continuó—, ahora nuestros miedos están al descubierto, por ende podemos enfrentarlos juntos y seguir. Tú eres mi vida y sé que yo soy la tuya, nuestro amor es más fuerte que nuestros temores… si Génesis regresa algún daremos la pelea pero lo haremos juntos, lo haremos cuando sea el momento, entre tanto eso ocurre nosotros seguimos aquí, seguimos siendo marido y mujer, seguimos soñando y anhelando nuevas experiencias, merecemos darnos la oportunidad de lograr todo eso. Yo estoy dispuesto a continuar, a prepararme e intentar ser cada día más fuerte a tu lado sea cual sea la adversidad que el futuro nos depare o mejor, a vivir y tener con nosotros lo que ambos sabemos que queremos.

Un fuerte rubor se apoderó de las mejillas de la reina. Podía ser esta la primera vez que un tema importante para ella salía a flote, algo más allá de Génesis y todo lo que conllevaba.

Pasaron algunos segundos antes de que ambos pudiesen retomar la conversación. De una u otra forma el tema había cambiado por completo incluso haciendo sentir que lo anterior jamás existió. Fue como un golpe sanador para los dos, en especial para Serena, la cual podía comenzar a recordar qué era sentirse libre de sus propios pensamientos, de sus actuales sombras y de todo lo que la había sometido a un sobrecargado estado de debilidad.

La reina jugueteó algunos segundos con su cabello y se mostraba pensativa. Poco a poco se daba el permiso para cambiar el punto negativo de enfoque que gobernaba sus noches y días. Poco a poco volvía a sentir esa necesidad de soñar como lo hacía en el ayer, soñar sin tantas preocupaciones, sentir más que pensar, vivir más que temer morir.

—¿Recuerdas cuando cuidamos a Alexis? —preguntó la neo reina.

—Sí, lo recuerdo —contestó Darien, sonriente.

—Fue… algo muy lindo y bueno, de alguna manera terminó siendo una suerte de práctica porque… ya sabes.

Ambos podían sentir un cálido sentimiento en su corazón, orgullo y esperanza.

Ambos disfrutaban esto, no sólo por el tema en sí, sino que también era uno de los primeros acercamientos fuertes entre ellos dentro de las últimas semanas porque si bien nunca estuvieron amorosamente separados, existía un grado de separación difícil de soportar.

Darien tomó un poco de aire antes de decir lo que llevó en su pecho por mucho tiempo. Le costaba pues él también llevó consigo malos días llenos de sinsabores, pero en ese segundo, en ese preciso instante, nada parecía más importante que el deseo de confesar sus emociones.

—Lo he pensado mucho, Serena, obviamente no habíamos tenido un momento oportuno para hablarlo.

—Sí, es verdad —bromeó ella. A los segundos soltó una pequeña carcajada y ésta fue acompañada por una igual por parte de Darien.

El rey continuó con su sonrisa silente después de este breve momento. Entendió que parte del dolor de Serena era imaginar que aquello que era tan importante para los dos no iba a poder concretarse por culpa de las sombras de Génesis, pero era claro, en este segundo ni siquiera su promesa de destrucción era más fuerte que la añoranza de aquella ilusión, no era más fuerte que el amor que brotaba de los reyes en el solo instante que lo imaginaban.

—¿Quieres? —preguntó Darien.

Serena lo miró, sonrió suavemente y suspiró con profundidad.

—Siempre lo he querido —respondió la neo reina.

Darien tomó un poco de aire e intentó disimular el nerviosismo que produjo en él la respuesta de su esposa. Sabía que debía llevar la conversación de una manera sabia, que esto no se entendiera como una salida ante tanta presión, que no fuera un escape, distracción o consuelo, sino que debía ser hablado como lo que realmente era.

—No quiero que pienses que debe ser ahora mismo, es decir, esto debe ser… cómo te explico… —los intentos por permanecer calmo parecían no haber dado mucho resultado a fin de cuentas, de igual manera, Darien continuó—. Pasará cuando estemos listos, cuando sintamos que es correcto, cuando sea el tiempo.

—¿Si fuera ahora sentirías que sería incorrecto? —al escuchar esto Darien se sintió levemente estúpido. ¿Cómo olvidó la capacidad que tiene una mujer para sacar de una respuesta una punzante pregunta?

—No quise decir eso, me refiero a que no quiero que te sientas presionada a que nos demos el sí inmediato en caso de que no estemos completamente listos —terminando de responder, él sabía que todavía su respuesta podía ser sacada de contexto, es más, se sintió algo embustero pues el final de sus dichos podía dejar entrever, equívocamente, que no estaba listo cuando era justamente todo lo contrario.

—Tal vez tú y yo nunca nos sintamos completamente listos y siempre habrá un "pero", si eso sucede sería normal, nuestras vidas son distintas a lo que eran cuando pensábamos sobre esto con más calma, ahora hay mucho que considerar y, creo que ya te diste cuenta, esto también era parte de uno de mis miedos, pero después de escucharte siento que puedo cambiar ese miedo a otra cosa y eso me haría muy feliz.

Ambos se miraron de manera cómplice y volvieron a sonreír. Se miraban, jugaban con sus manos y se reían otra vez.

La sola idea de tener a la heredera de Tokio de Cristal era una mágica luz que exterminaba la oscuridad del mal.

—¿Imaginas a una pequeña niña llamándote "papá"? —preguntó Serena de un instante a otro.

Las mejillas del rey ardieron en rubor al solo pensarlo. Su corazón parecía crecer para darle espacio a esa promesa de amor, a esa ternura que imaginaba hecha un bebé.

—Imagino a dos princesas peleando con tal de saber a cuál quiero más —quiso bromear el rey, sacando una sonrisa inmediata en su esposa.

—Sé que nos querrías por igual —expresó la reina con calma, como si aquella Serena en extremo celosa sólo hubiese sido un juego del ayer.

—Serena, creo que no será bueno con esto porque de lo contrario terminaremos hablándolo toda la noche y no podré dormir —dijo Darien entre risas nerviosas.

—Esa es tu forma para decir "sí", ¿verdad? —quiso saber ella.

Los ojos de la reina se iluminaron y su resplandor se tatuó en la mirada del rey.

La respuesta era evidente.

—Creo que es un "sí" compartido —dijo él.

—Lo es.

Serena se levantó y en un impulso cuasi adolescente, acudió hasta donde se encontraba su marido y se sentó en su regazo. Rodeo su cabeza entre los brazos y acunó en su pecho mientras él igualmente la abrazaba. Se acariciaron sin medir el tiempo y cada caricia era como un regalo para sus almas. En silencio, ambos exorcizaban todo lo malo que llevaban a cuestas. Era el regreso de algo de paz para sus vidas, de fe en un mañana, de un futuro.

—Quisiera que fuera sorpresa, que pasara cuando el destino así lo dicte —susurró la reina con tranquilidad.

—Será como tú quieras que sea —respondió él, sereno.

—Eso cambiaría nuestras vidas por completo, pero lo deseo de corazón —confesó ella.

—Yo también —acotó Darien—, pero también deseo de corazón que estemos así mucho más seguido —dijo aludiendo a la cercanía creada entre ambos.

—Así será. Cada vez que sienta que vuelvo a perderme en las sombras, recordaré que tengo a mi príncipe conmigo —prometió la neo reina.

—Te extrañé tanto, Serena...

—Y yo a ti, no tienes idea cuánto.

Permanecerían en ese abrazo por todo el tiempo que ambos necesitaran ya que en ese minuto nadie más que ellos y una promesa, existían.

Los reyes siguieron disfrutando de su compañía, de su momento a solas, de su conexión y sus promesas renovadas, de su amor constante y palpitante, de todo aquello que los hacía ser simplemente ellos.

Darien acarició el contorno del rostro de su esposa, despejó de sus mejillas aquellos dorados cabellos que jugueteaban en ellas y se acercó lentamente para besar sus labios. El beso dio nuevos bríos a sus almas. En un beso suave, pausado y profundo volvían a encontrarse.

Poco a poco el contacto se volvió más íntimo, cálido y necesario. El rey besaba a su esposa mayor intensidad y ésta le correspondía. Poco a poco todo comenzaba a desaparecer a excepción de ellos y su mutua adoración.

Si la luna era la causante de temores, ahora tendría que ver con envidia el amor que ambos comenzaban a demostrarse esta noche, la cual segundo a segundo parecía ser menos fría.

Algún día, desde hoy, la princesa del milenio de plata y el príncipe de la tierra, Darien y Serena, la neo reina y el rey, cumplirían uno de sus más grandes anhelos.

Algún día Tokio de Cristal honraría a la princesa heredera.

Algún día tendrían a su pequeña dama.


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¿Les ha gustado? Espero que sí n_n

La verdad es que hay diversos factores que hacen que finalmente sacar una actualización de esta trilogía sea complicado. Son cosas de tiempo, disponibilidad, inspiración y otras que no es sabio explicar explícitamente por este medio, pero si algo deben saber es que de alguna forma daré fin a lo que prometí y espero hacerlo de la forma que todos, incluida yo, esperamos.

Contándoles algo, la verdad es que pasaron más de quince días sin poder estar frente a mi pc en absoluto, así que ahora que tuve tiempo me senté con la idea fija de escribir algo. "Eterno resplandor de luna" fue lo que ganó ya que la idea esencial era simplemente sacar algo, bueno, debe ser mi urgencia por continuar esta historia que hemos creado entre todos.

Otra cosa que me pasa últimamente es que es difícil concentrarme en una fuente determinada de inspiración y eso es culpa de Sailor Moon Crystal. Me confunde terriblemente xD la trilogía fue creada bajo los cánones del animé antiguo, con las imágenes que conocimos, sus dibujos, música, voces, trama, etc., así que ahora con otro punto de enfoque es complejo dividir qué tomar y qué no jajaja, fuera de eso, díganme si SMC no es simplemente maravilloso :') al menos a mí me encanta y prometo que algún día ese "mi verdadero deseo eres tú, Usako" será eje de algún fic por estos 'lares.

¿Otras noticias mías? Ahora tengo firma personal en facebook xD pueden buscarme con el mismo nombre y ya si me dan Me Gusta es otra cosa n/n la verdad es que me resistí profundamente a crear una página para mí misma, pero la hallé necesaria por varios factores y aunque no tiene demasiado contenido debido al poco tiempo disponible últimamente, de todas formas se los comento por si gustan tener otra plataforma de comunicación conmigo ;D

Bueno, lo otro es que nuevamente los dejo invitados a ser parte de la comunidad donde soy parte del staff y ésta es Sailor Moon Gold Star. Hace no mucho se relanzó nuestra radio online y participo como locutora, ¿se los había comentado? lo olvidé xD en fin, de todas formas los invito por si algún día quieren escucharnos a mis compañeros y a mí. Es un programa radial 100% dedicado a nuestro amado animé, así que creo que les gustará ;D

Y después de haberles dado lata infinita, paso a responder los reviews que amablemente dejaron en el capítulo anterior.

yesqui2000: Tu review fue como una promesa del capítulo actual. Efectivamente aquí traté de hacer florecer en algo a la antigua Serena comprendiendo de todas formas que su totalidad quedó en el fic anterior. Espero que te haya gustado y sigas acompañándome en estos relatos. Un abrazo gigante para ti n_n

ligthangel: Espero poder dar respuesta a todas tus preguntas mientras avancemos en este fic. Haruka y Michiru son muy importantes para mí y no me gustaría dejarlas fuera, ahora sobre Rini creo que ya te puedes hacer otra idea y responderte esa pregunta n_n sobre lo de Génesis ya va, creo, quedando claro que la incluiré de alguna forma esté viva o no ya que también ella es parte del eje central de la historia. También pudimos ver acá un poco más de la vida de pareja casada de Darien y Serena, a veces me cuesta imaginarlo porque es nuevo y mucha "información oficial" no hay, pero hago lo mejor que puedo y espero que te haya gustado. Gracias también por seguirme en Sailor Moon Gold Star. Besitos por montones para ti y gracias :)

: Sí, me he demorado bastante, pero a diferencia de cuando partí en fanfiction, mi tiempo libre no abunda, sin embargo agradezco mucho a quienes tienen la paciencia de esperarme y comprenderme. Cuídate, saluditos!

prascymoon: Mil gracias por tu entendimiento, hermosa =') sobre las outers sí, espero que regresen pero eso dependerá de cómo se vayan dando las cosas en mi imaginación, la cual no siempre anda de la mano con la inspiración xD sobre el lemon, uy, hace tanto que no escribo uno que me siento fanfickeramente virgen otra vez :v xD jajaja pero tendré que andar de nuevo por las vías de la vida pecaminosa para hacerme una idea, no? (ñakañaka) porque bueno, si hay pequeña dama, hay lemon xD jajaja un abrazo mega inmenso para ti, que estés súper!

Maripo Cullen: A veces siento que me paso de mala con la pobre Serena xD pero es que de verdad no me la imagino de otra forma que no sea esta en el presente fic. Ya no es una niña, es toda una mujer madura, casada y encima reina de tokio de cristal, con una nueva filosofía y responsabilidad sobre sus hombros pero bueno, creo que hoy di un poco más de tregua y aunque ciertamente este fic fue creado con un aura más sombría, habrán momentos lindos que todas podamos disfrutar... un poco de miel nunca está de más n_n y sabes qué? yo tampoco quiero que la trilogía se acabe pero bueno u_u tampoco la voy a dejar sin final xD un besito graaaaaande y cuídate mucho!

reikomars86: La vida tiene altos y bajos así que hay que intentar en paz con eso siempre =) en este instante en que te respondo puedo decirte que sí, estoy mejor, mil gracias por preguntar! y gracias también por leerme y estar aquí y leerme y asdfasdf, me emociona :') besos!

Guest: La trilogía sigue sí o sí, aunque me demore, seguirá! gracias por pasar a leerme y espero que te haya gustado la nueva entrega. Muchos cariños :D

Lexie: Hola, linda :D yo sé que no es fácil ver a Serena así, pero como he dicho en otras ocasiones, cuando se es adulto uno enfrenta las cosas de distintas maneras. Cuando uno es más joven suele ser extrovertido con sus emociones y se exponen sin mayor rodeo, pero cuando creces a veces consideras que el silencio duele menos que una palabra y por eso callas, por miedo a herir y ser más herido, además la reflexión es algo por lo cual debemos pasar cuando los problemas son muy fuertes. También es bueno matizar un poco más al personaje y sacarla del "Punto de comodidad" para así generar nuevas vías y nuevas ideas, porque si me quedara en la Serena de siempre todos sabrían cómo se va a desarrollar la historia y cómo acabará. Eterno resplandor de luna siempre prometió, en mi mente, sacar un lado más tormentoso y maduro de la historia de Tokio de Cristal ya que es fácil encontrar fics donde en esta época son todos felices comiendo perdices, evidentemente no quiero eso y bueno, además tenemos a Génesis que, no olvides, en esta trilogía se plantea como la creadora de todo mal y es ahora la enemiga a vencer. Espero que de todas formas le sigas dando una oportunidad al fic aunque si llega a un punto en que no te acomoda leer lo comprenderé sin problemas. Un abrazo grande, espero que estés muy bien y te mando un besito :)

srnkiki: Eres libre del transantiago, eso es bueno! jajaja mija, cómo estás? ya no eres hija del smog? espero que te hayas acomodado bien a tu nueva realidad, casita y ciudad si es que en todo este tiempo ya no te cambiaste de país xD bueno, primero te agradezco mucho tus ánimos, la verdad es que me pasó algo fuerte pero bueno, todo en esta vida tiene un porqué. Ahora sobre la historia claro, esa Serena infantil se extrañará, pero no quiero dejar aquí a una reina llorona y shalala porque ya está visto, además como dices, debe estar acorde a su nuevo rol y eso irá viéndose en "lo bueno y lo malo". Ahora sobre la vida matrimonial, hoy quise exponer un punto clave del desarrollo de tokio de cristal y que obviamente es Rini. No sé qué me depara srta. inspiración para el siguiente capítulo, estoy intentando dimensionar algo fuera del palacio y que tenga que ver con los roles de los reyes, pero antes de eso debo hacer mis investigaciones y si srta. inspiración gana antes, veremos qué pasa =P Abrazos lejanos -cercanos- de vuelta para usted también! cuídate un montón y espero que estés siendo muy feliz con la nueva faceta en tu vida. Besitos.

Mary Yuet: Primero diré que si me llegas a responder este review me voy a desmayar. ¿Dónde andas metida? T_T te extraño mucho, las fuerzas mamochas de facebook te extrañan :/ de verdad espero que estés súper bien tú y tu familia. Pensé en mandarte un mensaje el otro día pero cosas pasaron y no pude, pero saliendo de esto lo haré porque me tienes preocupada. Sobre el review qué te puedo decir... creo que en ti se reflejó todo mi deseo, mi idea y propósito con lo que lleva este fic. Me dejaste impresionada, a ratos es como si estuvieras metida en mi cabeza y adivinaras mis intensiones, eso para mí significa conexión lectora-escritora y lo agradezco como no tienes idea. Mil gracias, repito, te extraño mucho y deseo que estés de lo mejor. Un abrazo gigante.

lita japon: Poly Poly! jajaja tú y tus ideas locas =P lee e interpreta el fic como quieras, preciosa! la cosa es que lo disfrutes =) sobre el lemon, ya vendrá xD no sé cuándo, pero parece que pronto o.O ves por qué Darien se tiene que quedar conmigo? cada vez que me lo peleas yo me demoro en escribir (lalala) así que ya ves, es necesario que esté con-mi-go =P nah, lo podemos compartir n_n jajaja un abrazo enoooormeee!

Macarena Lofish: Me honras! gracias por esa expectativa que tienes de mí ya que sentir que las cumplo es como uffff! demasiado genial. Gracias por hacerte presente, leerme y esperar las actualizaciones. De corazón deseo que disfrutaras esta nueva entrega. Un beso grande para ti!

Guest(2): Hola! poco a poco iremos viendo todo lo necesario. Acá se vio un poco lo que es la vida matrimonial de Darien y Serena en esa conversación que tuvieron al final. No sé, dudo mucho incluir a los generales como pareja de las sailors pues no lo propuse así y la verdad no creo que pase, aunque sí tal vez tendrán algún tipo de colaboración en el fic. Gracias por leerme! ojalá la actualización haya sido de tu agrado. Un beso!

serenity1512: Hola y bienvenida a la 3era parte de la trilogía! :D espero que te haya gustado lo que va hecho hasta el momento. Me encantaría actualizar con mayor frecuencia pero son tantas cosas las que a veces lo impiden que se hace difícil, pero no imposible! así que de antemano agradezco la paciencia por esperar las nuevas entregas. Muchos besitos!

Nenis 3: Nunca olvidaría a mis sailor lectoras :') cuando digo que son muy importantes para mí no lo escribo para que se lea bonito, sino que de verdad las considero mucho. Mil gracias por tus palabras, por dejarme saber que mis historias te han gustado y que esta trilogía es una de tus favoritas. Un abrazo grande y de nuevo, gracias!

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Gracias a las sailor lectoras que han tenido la amabilidad de dejar su review =) a quienes dejaron review en el capítulo anterior, también a quienes pasan en lectura silenciosa, hacen de esta historia su favorita y a mí como escritora.

¡Muchas gracias!

(Si alguien se me pasó ofrezco disculpas u_u pero no olviden que leo todos los comentarios y los dejo grabados en mi memoria y alma)

Muy bien, ya es hora de despedirme... estaré esperando sus comentarios con ansias ya que son parte del motor para continuar este fantástico mundo literario.

Ya saben...

¡Nunca dejemos de soñar!

¡Nos leemos, sayo!

Usagi Brouillard.-