Disclaimer: Parte de los personajes mencionados en esta historia son propiedad de Naoko Takeuchi. Su uso de ellos en mis fics están libres de lucro. Los personajes restantes y la temática del presente escrito son autoridad de quien leen.


¡Hola, Sailor lectores! Como prometí aquí ya está el nuevo capítulo de "Eterno resplandor de luna". Espero que lo disfruten pues independiente de que no sea muy extenso (4.000 palabras exactas en lo que respecta a capítulo) sí puse mucho corazón y tiempo para sacarlo adelante. Ojalá les guste.

Nos leemos abajito como de costumbre.

¡Buena lectura!


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Tormenta

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La escarcha había sellado sus párpados y congelado cada una de sus pestañas. La oscuridad era la única reinante en ese segundo.

Su piel había comenzado a marchitarse, era casi tan blanca como la nieve que le rodeaba. El frío le punzaba como pequeñas estrellas que explotaban a lo largo de su ser, como diminutos calambres que se unían para convertirse en uno insoportable.

Exhaló el hielo en un mortuorio fatigado aliento. Respiró el miedo que se cernía en su alrededor junto a la nieve. Empuñó su mano derecha para saberse aún con vida, clavó las largas uñas de su mano derecha y ejerció presión en su delicada palma dejando marcas en ella, segundos después dejó de infligirse daño al sentir el dolor, al saber que no había muerto todavía.

Buscó en sí la fuerza para erguirse nuevamente. Se impulsó para poder vencer a quien fuera que la había atacado.

Cayó.

Cayó una y otra vez.

Abrió sus ojos con la última gota sobrante de energía en su agredido cuerpo. Se aferró a la pared tras su espalda y la recorrió hasta poder ponerse de pie con dificultad.

Reconoció rápidamente su habitación, incluso cuando ésta estuviera siendo dominada por la tormenta que se abrió paso a través de cada ventanal de aquel lugar.

No veía a nadie, pero sabía que no se encontraba sola.

Sus entumecidos y azulados labios se entreabrieron con lentitud. Volvió a exhalar con espasmódicas pausas en su respiración. Poco después su voz quebró el sombrío silencio.

—Basta ya de juegos —dijo implacable, incluso apenas susurrando—. Si crees poder derrotarme, revélate ante mí.

La ventisca murmuró burlona alrededor de sus oídos.

Nada que no fuera la tormenta respondió su llamado.

«Cobarde…» le increpó en su mente tras sonreír con el mismo desprecio y cinismo que aquel ser maligno utilizaba para referirse a ella y a su vida.

La neo reina buscó sin demora el Cristal de Plata. Súbitamente la energía recorría su cuerpo y la ayudó a llevar a cabo su deseo. Pronto dio con la gema sagrada y la contuvo con fuerza entre su mano y corazón.

Ella daría la pelea sin dudar por un solo instante.

Dio agigantados pasos para dar con la puerta de su recámara. Tomó el picaporte con determinación y con rabia lo batió al saber que le era imposible salir de ahí.

Temió en ese instante por cada ser viviente que estuviera en aquel segundo en el palacio real.

Azotó la puerta nuevamente. La pateó y golpeó con desespero sin obtener lo que quería.

—Maldita. Mil veces maldita —gritó llena de impotencia y furia—. No eres capaz de aparecer frente a mí pues sabes que te venceré, es por eso que acudes a esto. Quieres hacerme enloquecer, quieres verme sufrir hasta que sea yo quien dé fin a mis días.

Sus palabras rebotaron entre las cuatro paredes de su habitación. Lo único que pudo escuchar fue el silbido feroz de la ventisca que la azotó sin previo aviso, eso hasta cuando desde un punto incierto, de irreconocible localización, quien le hiciera compañía se dejó finalmente oír.

—La puerta está cerrada porque crees que yo lo hice posible. Tómala de nuevo y verás que se abrirá frente a ti en cuanto creas poder hacerlo.

La neo reina supo reconocer de inmediato que aquella voz no se trataba de la de su consciencia. Aquel timbre le era conocido, también el matiz perverso que la hacía vibrar en conjunto con su evidente sátira y fiereza.

Soltó el picaporte como si éste estuviese compuesto de lava ardiente. Giró para hallar a quien la acompañaba pero no le encontró.

¿Podría tener razón? ¿La puerta que la mantenía cautiva del exterior se abriría solo porque así lo deseara?

Volvió a girar la perilla y se destrabó como si jamás hubiese estado bloqueada.

La neo reina sonrió con desdén.

¿Acaso quería instruirla? ¿Pretendía demostrarle que el poder se encontraba en ella y en nadie más? ¿Qué clase de enemigo sería capaz de hacer todo esto?

Ya no se encontraba prisionera de su recámara pues la puerta se había abierto ante sus ojos como si nada, como si todo hubiera sido parte de su imaginación.

Sus pasos eran inseguros pero no le dio a ese ser el placer de demostrárselo. Sus tacones golpearon cuatro veces el piso e hicieron audibles ecos a través del silencio.

El palacio se hallaba en lúgubre oscuridad.

—¿Quieres jugar "a las escondidas", Génesis? —cuestionó mordaz la gobernante—. Sabes que tarde o temprano te encontraré.

—Aquí estoy —escuchó a lo lejos—. Ven y encuéntrame si es eso lo que deseas. Ven y dame muerte antes de que…

Inclusive en la abrumante negrura de su entorno supo de dónde provenía esa asquerosa voz.

Caminó con espeluznante velocidad a través de los pasillos del palacio hasta llegar a la biblioteca, lugar donde su esposo solía estar por mucho tiempo cuando estaba en casa.

Al llegar a sus afueras supo que su rapidez nació por el terror de pensar que él fuese atacado, pero detuvo su andar en cuanto recordó que el mandatario no se encontraba allí en ese instante.

—Mi esposo, el gran rey Endymion no está acá y por ello tú tampoco —le dijo con voz audible a su enemiga—. ¿Quieres seguir jugando?

—¿El "gran rey" acabas de decir? —le fue escupido con total sarcasmo—. No hubieses corrido como lo hiciste si creyeras que puede defenderse solo, que puede protegerse de mí sin tu presencia a su lado.

—Qué lástima me provocas, Génesis. Es triste que no sepas que a quienes se les ama se les protege pase lo que pase —contestó con determinación—. ¿Crees que mi marido no puede vencer a un ser tan débil como tú? ¿Crees ser oponente si ni siquiera eres digna de aparecer?

—No quiero acabar con él aún, pero tal vez sí a tus amigas. Ven, estoy aquí.

La última palabra de su respuesta había sido dura como la mínima temperatura que socavaba el castillo. Ahora el eco parecía provenir del comedor, último lugar en el cual había estado con sus aliadas antes de perder el conocimiento.

A pesar de estar siendo víctima del pavor, ya no correría para que su oponente sintiera el placer de verla aterrorizada. Caminó con plena entereza pero sus pasos ya no eran tan rápidos como en un principio.

Quería escucharlas, incluso un suspiro de cualquiera de ellas no hubiera pasado desapercibido ante su agudizada audición, pero lo único que pudo oír por largos segundos fue el vaivén de su propia ajetreada respiración.

Descendió la larga escalera principal y dio con la inmensa entrada del palacio. Al igual como había ocurrido con su habitación, cada ventanal estaba completamente abierto, pero radicaba una notoria diferencia y pudo notarla con rapidez: la blanca nieve podía verse en su recámara, pero no en el resto del lugar. Lo único que podía percibir era la escarcha al mezclarse con su incesante jadeo.

Un murmullo hecho risa envolvió sus cabellos y la hizo girar. La neo reina abrió sus ojos queriendo receptar cualquier escuálida luz que pudiera llegar ante su mirada, cualquier pista, pero nuevamente sintió estar caminando en un sueño o más bien, una pesadilla…

—Apagar las luces y crear una oscura tormenta para intentar desesperarme es lo único que puedes hacer. ¿Eso es todo lo que tienes para pelear conmigo?

—Es lo que me basta —le fue contestado una vez terminada su provocación—. Aquí… estoy aquí… —indicó nuevamente, dando vida a su voz a pocos metros de distancia.

El canto se rehusaba a salir del comedor.

Quien hiciera renacer al Milenio de Plata en el planeta Tierra fue entonces al lugar indicado. El resplandor de cada vela encendida sobre la mesa encandiló sus pupilas por algunos instantes. Cuando pudo vencer la luminiscencia de aquellas luces buscó el rostro de cada una de sus amigas.

Ninguna de ellas se encontraba ahí. En la habitación no había rastro alguno de sus presencias.

Lo sabía, pero volvió a buscarlas consciente de que no estaban en ese lugar.

Una cadena de escalofríos bailó por su columna vertebral cuando se convenció de que no daría con ellas en ese instante.

—Ahí están… ¿acaso no las ves? —le preguntó aquella voz femenina quebrajada por la maldad.

—¿Qué hiciste con ellas? ¡Dímelo ahora! —exigió la neo reina raspando su garganta con dolor.

—Frente a ti... Amy, Rei, Lita y Mina, ¡Ahí están tus queridas sailors guardianas! —exclamó su oponente con vehemencia—. Es lo único que verás de ellas si sigues así… ¡cuatro velas te recordarán su muerte!

—¡Mentira! —respondió la neo reina sin demora—. Ellas están vivas, lo siento en mi corazón.

—¿Qué puede sentir tu corazón además del miedo, querida Serena? ¿Crees que sus vidas siguen ahí al igual que la llama de cada vela dedicada a sus heroicas memorias? ¿Qué pasaría si ya no las ves más?

Una ola de viento sin punto de inicio conocido arrasó por completo con las únicas luces que Serena había podido encontrar.

Su pecho se detuvo al estar nuevamente en penumbras.

Ya no las veía.

Ya no las sentía vivas en su corazón.

—¿Lo entiendes ahora? Tu alma está vacía. Solo puedes ver lo obvio. Eres incapaz de sentirlas si no están frente a ti.

Los pasos de la neo reina se tornaron erráticos. Retrocedió hasta que un mueble arremetió duramente contra su espalda. Serena saltó y gritó después de escuchar como lo que parecía haber sido un jarrón se hizo añicos bajo sus pies.

Buscó apoyo en la base de madera para no desfallecer.

Poco a poco iba haciéndose parte del mismo caos.

—¿Qué clase de reina puede dar por muertas a sus aliadas al solo no poder verlas? ¿Cómo pensaste que podías protegerlas de mí? ¡Sigues siendo una niña ilusa y torpe por más que te intentes hacer creer lo contrario!

—¡Cállate! ¡Cállate de una vez!

No le obedeció.

—Endymion no llegará. Nunca más podrás verle.

—Embustera… dijiste que no habías acabado con él.

—¿Ahora crees cada cosa que te digo? Eres débil, neo reina Serena…

No quiso seguir escuchando aquellos ataques y sentencias.

Corrió con urgencia sin siquiera saber dónde la guiarían sus pasos. Volvió a recorrer la entrada del palacio, giró alrededor de sí misma hasta que decidió regresar a su habitación.

Darien tenía que estar ahí, de alguna forma tenía que estarlo.

Subió la escalera con premura. Su vestido se enredaba bajo sus delicados tacones y la hicieron caer, pero nada la detendría hasta dar con su esposo.

Cuando llegó a la puerta de su recámara y el silencio caló en su espíritu otra vez comprendió que había entrado al juego que Génesis creó para ella.

—Él está aquí. No esperes más para poder reencontrarte con tu amado rey. Sabes bien que se encuentra acá, que esta habitación es la que él había elegido…

Su corazón se detuvo y le quitó el habla.

Habían conversado al respecto y Génesis parecía saberlo también. Esa habitación, aquella que estaba a pocos metros de su ubicación, era la que Darien había propuesto como dormitorio de la pequeña dama si ésta llegaba a nacer en aquel palacio.

Con el alma desmoronándose en cada paso que daba, la reina llegó a dicha recámara.

Aquella vacía recámara…

«¿Por qué no están aquí?» se cuestionó a sí misma con ingenuidad.

Era la habitación correcta, era capaz de dar con ella incluso cuando ninguna luz le ayudase a encontrarla pues no la necesitaba. Ahí estaba, como un juramento de amor hecho un sueño, el espacio que cobijaría a las dos personas que amaría como a nadie más, el lugar que ella observaría con orgullo a dar con su esposo, el cual probablemente faltando a sus ocupaciones se encontraría ahí solo para estar con ella, con esa niña que lo hechizaría con la ternura de sus infantiles gemidos y con el calor de su diminuto cuerpo. Esa hermosa niña, la de ojos amables y sonrisa eterna, esa niña que… era un juramento de amor hecho un sueño que aún no se había hecho realidad, ese sueño que se desvanecía frente a la mordaz verdad.

No pudo más. Serena cayó de rodillas ante la oscuridad, el vacío, el silencio y el terror.

Génesis había dominado sus más profundos miedos. Logró apartarla de la lógica, incluso aquella que era tan clara como la ausencia de la pequeña dama.

¿Cómo pudo temerla muerta si ni siquiera había abierto sus ojos a la vida?

¿Cómo pudo creer que su esposo estaría ahí sin ir a su ayuda?

La lógica había parecido escabullirse en una de las tantas ráfagas que hacían bailar su vestido.

Darien hubiera hecho lo imposible por llegar a ella en cuanto la escuchara gritar, pero no supo entenderlo hasta que la burla de Génesis logró avergonzarla hasta lo más hondo de su consciencia.

Sus amigas tampoco estaban ahí, jamás lo estuvieron. Esto no era más que una cruel ilusión.

Serena cerró los ojos sin poder resistirse a la espesura del frío anochecer sembrado en su palacio. Bajó su cabeza y deseó despertar de tan maligna pesadilla.

Sin embargo…

—Mi hija, tu propia madre, jamás se hubiera dejado abatir solo por la ausencia de luz, menos si su origen se hallaba al alcance de sus manos.

—Muérete ya… —susurró Serena, exhausta de pelear con la causante de su pánico.

—Podría estarlo, pero no quieres entenderme muerta.

—Es porque no lo estás, ya lo sé.

—Si me haces vivir en cada latido de tu corazón, en cada vistazo que le das a la luna y en cada una de tus pesadillas jamás estaré muerta. ¿Por qué no te libras de mi desagradable presencia y me dejas libre a mí también?

—¿Acaso eres un maldito fantasma o algo así?

—Averígualo.

Aquella voz había provocado a Serena una vez más. Nuevamente encontró fuerzas y se alzó para continuar la batalla.

Los fantasmas yacen en la oscuridad, más si los recuerdos de éste no habían sido más que el resultado de pútridos pasos en vida. La maldad le teme a la luz y se escapa de ella en cuanto asoma, pero se intensifican cuando todo es oscuridad.

¿Su corazón también podía ser parte de eso?

Negó una y diez veces más. Recordó que el Cristal de Plata no solo era una gema de infinita energía. El cristal de su aniquilado reino lunar también era luz, pero ésta solo era capaz de imponerse ante la tenebrosidad cuando el alma radiante de su dueña le confería aquella destreza y lo dotaba de su poder.

Serena tomó con firmeza la herencia de su estirpe y la extendió en sus manos para encumbrarla sobre su pecho.

Rezó como nunca antes lo había hecho. Pidió al universo entero que la magia prevaleciera una vez más sobre cualquier poder maligno que la acechara.

Pensó en el dueño de su amor, en sus amigas y también en aquella promesa de ternura que algún día llegaría a sus brazos. Pensó en los habitantes de Tokio de Cristal y en todo ser con vida del planeta que tanto adoraba.

Lucharía por ellos a toda costa.

La neo reina abrió sus ojos a la par en que el Cristal de Plata reaccionaba ante su llamado.

Toda sombra fue aniquilada en el segundo en que el mágico poder de su corazón se esparcía por todo el palacio real.

Los ventanales se cerraron. La nieve desapareció.

Todo era luz.

Todo era normal otra vez, excepto por…

Sí. Seguía sola.

Volvió a correr por todo el palacio. Inspeccionó cada habitación, cada pasillo, cada sala de su hogar sin hallar a alguien con vida.

¿Por qué no podían ellos también acudir al llamado de su alma? ¿Acaso no era suficientemente fuerte aún?

«Darien, mi amor… no me dejes sola, por favor ven a mí»

—No lo hará.

Génesis se había dado el permiso incluso de responder sus pensamientos.

«Chicas, sé que ustedes siguen conmigo. Vuelvan, ¡vuelvan se los ruego!, junta venceremos a…»

—Nadie, excepto tú, podría vencerme, pero no quieres hacerlo. Sigue pidiendo lo imposible si eso te conforta, si eso te hace creer que me arrancarás de tu alma…

—¿Cómo puedo sacarte de mí?

—Así como quitaste cada sombra de tu palacio. Si no soy más que eso derrótame entonces con tu infinito poder. Ven… ven aquí…

Si su esposo no llegaba ni sus amigas lo hacían, ella iría a su encuentro. Se extirparía a Génesis del alma como fuere. Lo lograría sin pensar el precio a pagar para conseguirlo.

Serena sintió que dicha mujer se encontraba a las afueras de su residencia y no vaciló en ir en su búsqueda.

Su poder la mataría por completo. No era más que una sombra, un fantasma que hallaría su fin ante la presencia de la magia del Cristal de Plata y su dueña.

No lo dudó más.

Se deslizó brava y velozmente a través de su invadida residencia. Se encontró con las gigantescas puertas del palacio, las abrió con aniquilante poderío y se enfrentó con el exterior, pero cuando descubrió que la oscuridad se cernía completamente en Tokio de Cristal volvió a enmudecer.

Todo era caos.

La nieve caía en toda la ciudad. Los relámpagos azotaban el cielo y lo hacía resplandecer en espanto. Los gritos, todos esos gritos… la gente estaba muriendo frente a sus ojos y ella no podía hacer más que escuchar sus últimos suspiros de incalculable agonía.

Mientras veía cómo todo por lo cual había luchado se destrozaba frente a ella, dos sonoros pasos a su espalda le hicieron saber, que al fin, no estaba sola.

No se trataba de Darien.

No eran sus amigas.

Volteó con ímpetu y se encontró al fin con la causante de toda aquella destrucción. Frente a ella se hallaba Génesis.

Quien fuera la primera monarca del Milenio de Plata en el reino lunar hoy se presentaba como la enemiga de quien llevara su propio linaje en las venas.

Pudo ver en su mirada todo el odio contenido y no dudó en mirarla con el mismo desprecio, con la misma ira.

—Tal vez no soy solo un fantasma, mi querida Serena…

No pudo contenerlo más. El rencor parecía ser más fuerte de lo que el poder de Cristal de Plata podía ofrecerle, dejándose finalmente llevar por él.

Resintió en nombre de la princesa de la luna, de Serena Tsukino, de Sailor Moon y en el de la actual soberna del planeta Tierra. Su encarnación, pasado y presente se fundieron en uno solo y arremetió contra la malvada presencia que había osado consumir su paz.

Se abalanzó sobre Génesis y la golpeó con su mano. No satisfecha con ello extendió la agresión hasta poder derribarla. Quedó sobre ella y continuó. Arañó su rostro y jaló su cabello hasta quedar con parte de éste enredado en sus dedos.

La golpeaba sin cordura alguna. Su instinto más salvaje había dominado por sobre todas sus demás emociones.

Perdía las fuerzas pero no los deseos de aniquilarla con sus propias manos. Siguió propinándole castigo sin parar incluso cuando sus fatigados músculos imploraban pausa. No hizo caso. Continuó hasta ver claras heridas en el rostro de aquella mujer, la cual mantenía su siniestra sonrisa independiente de toda agresión.

—Si eres una sombra, un fantasma o una pesadilla ya no importa. Tu fin ha llegado, Génesis. Ya no tienes escapatoria.

Tomó su cuello y lo apretó con fuerza. Se deleitó al ver cómo los labios de su enemiga se tornaban pálidamente violáceos, como su rostro se deformaba y los ojos le parecían escapar de las cuencas. La sonrisa que llevaba había desaparecido por completo.

Apretó más hasta casi poder entrelazar sus propios dedos. Serena contenía la respiración hasta cuando la dejaba huir en un sonoro rugido.

La mataría y faltaba poco para lograrlo.

Génesis apenas lograba quejarse. El aire le escaseaba y la mirada se le opacaba cada vez más al paso de los segundos. La vida, que decía que la misma Serena le había otorgado, se desvanecía gracias a la misma.

Eso hasta cuando la sonrisa retornó a sus siniestros labios.

La tomó por los hombros y opuso resistencia. No permitiría que la eliminara tan fácilmente.

—¿Crees que matándome volverás a ver a Endymion?

—Lo haré y no serás tú quien me diga lo contrario.

Luchó por hacerla callar asfixiándola con más fuerza.

—¿Piensas que tus amigas están realmente a salvo, niña tonta?

—Ellas están bien y lo estarán siempre. Las tengo a mi lado y ellas a mí, ¡tú no tienes a nadie y por eso morirás ahora!

Enterró sus uñas e hizo heridas en el cuello de Génesis. Podía sentir como había roto parte de su piel.

—Tú nunca podrás proteger a nadie, ni siquiera a ti misma.

Quiso responderle por última vez antes de matarla definitivamente, pero al sentir cómo le habían rasgado el alma sin clemencia alguna, no pudo más que gritar.

Génesis había tomado el Cristal de Plata entre sus manos y lo apretaba con infausta fuerza. El poder de Serena se escurría entre sus dedos.

Gritó y nadie acudió a ayudarla. Su corazón completo estaba siendo destrozado sin que alguien pudiera detenerlo.

—¿Ves lo fácil que es para mí derrotarte, Serena? Has dejado tu alma frente a mis deseos, y puedo hacer con ella lo que quiera. Tu corazón no puede luchar contra el terror que sembré en él.

—¡No!

De alguna manera Serena había podido zafarse del agarre. Se arrastró entre la nieve y tomó distancia de su agresora. Recobró el cristal de plata e intentó recuperar el aliento al saber que no estaba destruido. Intentó ponerse de pie pero ante la imponente presencia de Génesis, su cuerpo no pudo reaccionar.

Quien yacía erguida ahora, con total orgullo y dominancia era ella.

Levantó lentamente su mano y apuntó en dirección al Cristal de Plata. La irguió más todavía y con autoridad, arrancó de dicha gema una larga espada.

Serena podía ver cómo ésta había salido de su propio pecho y no pudo hacer nada por evitarlo. Bajó la mirada para observarse y pudo ver su vestido bañado en sangre. Lentamente dirigió sus ojos hacia Génesis y en cosa de segundos, sintió la espada atravesándole el alma.

El Cristal de Plata se había pulverizado tras el ataque.

Los ojos de Serena perdieron su resplandor.

—Te dije que la sangre te sentaba bien…

La nieve recibió el cuerpo cuasi inerte de la reina. Sus manos vacías de todo lo que anhelaba cayeron derrotadas. En su pecho no había más que infinita angustia y dolor.

Poco a poco todo se volvía oscuridad otra vez.

Todo era silencio. Pero Génesis no dudó en hacer oír su voz después de segundos que parecieron siglos.

—Nunca volverás a ver a Endymion ni a tus amigas, tampoco a tu familia ni a los habitantes de este horrible planeta. Jamás tendrás entre tus brazos a ese sacrilegio que pretendes llamar hija. Tu equivocación debe morir contigo. Nunca debiste rebajar al gran imperio lunar al mezclarlo con el insignificante reino terrestre y menos osar traicionarme, es por eso que nunca podrás ser feliz, neo reina Serena. Nunca volverás a ver a Endymion sin temer su muerte ni las de tus amigas, ni la de tu familia o de las personas de este planeta. Nunca tendrás entre tus brazos a la pequeña dama creyéndola a salvo de mí pues si nace, la haré pagar por tu descarada insolencia.

Génesis le había permitido un último suspiro de vida para hacerla sufrir, para que escuchara su sentencia final y al hacerlo, Serena rompió en llanto.

—¿Ahora por fin me ves? Estoy aquí… ¡siempre estuve aquí!

La punta de la espada estaba clavada sobre su corazón, el cual encontraría sus últimos latidos en las tinieblas de la destrucción.

Serena entendió el mensaje.

Alzó su mano por última vez para intentar impedir el golpe mortal, pero el remanente poder en su cuerpo no era más que una burla.

Escuchó la voz de Darien gritando su nombre y quiso encontrarlo, pero antes de poder hacerlo Génesis clavó la espada en su pecho dándole muerte.

Todo era nuevamente infinita oscuridad.


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¿Qué les pareció?

Pues bien... este capítulo, a mi gusto personal, ha sido bastante intenso D: quise probar un poco con una especie de suspenso, algo que pudiera hacer sentir ansiedad al lector como si pudiera encarnar la propia desesperación de la neo reina ante lo que no sabemos si es una pesadilla, alucinación o bien la realidad. No sé si lo logré, eso me lo dirán ustedes.

Ya vimos en "TDCASXXX" que Génesis ataca por el lado psicológico y pues aquí ya queda más que demostrado. Yo sé que muchos, si es que no todos los todavía seguidores de la trilogía odian a este personaje, pero a mí me fascina pues en esta enemiga estoy encontrando la posibilidad de desarrollar otros matices que no concuerdan con otros villanos, originales o posibles, dentro del universo original de Sailor Moon.

Y con esto les pregunto: ¿Génesis está viva o son solo ideas de Serena? ¿Alguien se atreve a asegurar qué es lo que realmente sucede con este personaje? Me interesaría mucho saber qué opinan al respecto.

¿Qué podemos esperar de aquí en adelante con respecto a este fic? En el capítulo anterior les comentaba que ya habían dos nuevos listos, éste es uno de ellos y el próximo lo reservaré hasta que el octavo esté terminado, ese que, curiosamente, me está costando más desarrollar aunque la trama no es especialmente compleja xD así que aquí nuevamente apelaré al cariño que me puedan tener y a su paciencia para esperar a que Srta. Inspiración haga las cosas lo mejor posible.

¤ Respuestas de reviews ¤

princessqueen: Bien maldita salió esa Génesis xD ahora qué es lo que le quiere decir o no a Serena es algo que ella misma tendrá que descubrir. La tensión se mantendrá a lo largo del fic así que espero tus nervios de acero xD Mil gracias por tu constante presencia, lectura y apoyo hacia todas mis historias :3

luselene: Me alegra que te alegre que siga esta historia :) pero no me pone feliz saber que estabas mal cuando leíste el capítulo pasado, espero que ya estés mucho mejor de ánimo :D te envío un gran abrazo para que, aunque sea con un cariñito virtual, puedas sonreír.

ligthangel: Wow! eres la primera que cree que Blanca es Génesis y eso me pareció genial, pero por desgracia no puedo decirte todavía si estás en lo correcto o no, ¿para qué darte spoiler, cierto? xD ahora sobre las chicas, claro, van creciendo y todo pero nunca dejarán de estar juntas :') no podría separarlas a decir verdad y creo que eso podría ser una especie de spoiler xD sobre lo de Darien claro que recordará su premonición, pero mientras todo sea incierto le costará darle cabida al 100%, eso se verá en el próximo capítulo y espero con ansias que te guste ese y el actual. Muchos abrazos.

Maca Lofish: Yo también extrañaba reconciliarme con esta historia que, por razones fuertes y otras no tanto, tuve que reorganizar para poder seguirlo, así que me alegra mucho que las lectoras más fieles se mantengan por acá a pesar de la espera. Muchas gracias por tus palabras y presencia, significan mucho para mí. Besotes.

jessy tu yekito: Gracias por estar siempre al pendiente de mis historias :') sobre Haruka y Michiru puede que sepamos pronto así que te invito a seguir a la espera de los próximos capítulos que se vienen bien interesantes. Muchos cariños para ti.

poly araque: Jajaja mi Poly Poly, gracias por continuar leyendo esta historia independiente de todo, en especial de la larga espera. Aquí seguiré firme al cañón mientras se pueda para seguir desarrollándola y me fascina saber que cuento con tu presencia y lectura. Te envío mucho cariño, como siempre, desde mi rinconcito chileno de oscuridarks xD ¡besitos!

SerenaSaori: Muchas gracias por tu fidelidad hacia la historia, realmente significa muchísimo para mí. Espero de corazón que disfrutaras esta entrega y las que se vendrán, ojalá, con mayor frecuencia mientras el tiempo y la inspiración me lo permitan. Un gran abrazo para ti.

ChibiChibi-sd: Siempre, de alguna forma muy tuya y especial, logras que saque una risa al leer tus reviews. Adoro tus comentarios tan, no sé, creo que "tan tú" es lo indicado a decir xD como eso de "poner manos a la obra" y es que pfff, si se trata de Darien a quién no le dan ganas de tener trillizos digo yo. Entiendo, por otro lado, que tuvieras que leer el anterior para retomar la historia, pero si todo sale bien apareceré por acá mucho más seguido. ¡Te mando besos y un abrazo enorme!

ferserenity: Darien andaba por ahí, ñeee, siendo que debía estar por acá pero no, aunque bueno, quizás sí apareció en este capítulo y no sea la imaginación de Serena, eso es algo que sabremos en la siguiente actualización. Ojalá me sigas acompañando con tu lectura y comentario para esos entonces... te mando muchos besitos y mis agradecimientos.

Cotita83: Muchas gracias por tus palabras. Un motor primordial para tener ánimos de continuar es la lectura, comentario y apreciación hacia mis historias así que agradezco mucho cuando recibo todo aquello pues me alienta a seguir adelante, aunque cueste, para seguir descubriendo qué ocurre en esta trilogía. Sobre el capítulo anterior, lamentablemente Serena le da esta energía a Génesis, la cual aunque no sepamos si vive o no, de igual manera sigue apareciendo debido al terror de la neo reina. Me cuesta "hacerla sufrir", pero ahora como gobernante de Tokio de Cristal ella debe verse en otros retos, otros que sean más fuertes que los anteriores debido a su nuevo status. Ojalá disfrutaras esta entrega, me lo dejas saber, ¿bueno? muchos cariños para ti.

KarinaT: ¿Tu escritora favorita? Pues honor que me acabas de hacer, muchas gracias :D Me causa mucha ternura saber que alguien visitó "Tokio de Cristal, amor en el siglo XXX" considerando el tiempo que ha pasado desde que tuvo su final. Ya para esta altura pensé que solamente se mantendrían en pie quienes me leyeran hace muchísimos años así que sumarte en esta trilogía es un verdadero regalo. Al igual que tú, yo siempre quise ver cómo Darien y Serena llegaban al trono y aunque hay algunas historias sobre eso, siento que ninguna ha sido tan detallista como lo deseo y es por eso que, hace mucho tiempo, me lancé con esta trilogía para poder tener en el fandom una historia con tal temática. El camino ha sido difícil, con muchas sonrisas y a la vez tristezas, desde el bloqueo de inspiración, los desvelos, los problemas personales y demás, pero aquí sigo firme y muy feliz por saber que cuento con gente que me acompañe en lo que resta de travesía. Muchos abrazos para ti.

Mary Yuet: Linda, con tu sola presencia y comentario ya me dejas feliz incluso cuando no desarrolles con mucho detalle qué te pareció el capítulo debido a que andas cortita de tiempo, con saber que lo disfrutaste y sigues acá yo quedo plena y satisfecha, ahora sobre lo del vocabulario, bleh, que no te importe xD yo aquí en la zona de respuestas de review me relajo y no busco palabras muy finas ni nada xD con que se entienda qué quiero decir quedo contenta jajaja xD y eso porque, este fic y también gracias a Srta. Inspiración, me obligan a sacar léxico que ni sé de dónde tengo y eso hace que mis cinco neuronas se sobrecalienten D: te mando un montón de cariño virtual de mamocha forever.

feña: Jajaja que bkn que te gustara el capítulo, ¡ánimo con todos esos quehaceres!, espero que te vaya súper bien en todo. Gracias por seguir aquí, buscándote el tiempo, para continuar leyendo mis ocurrencias fanfickeras. Besitos y abrazos.

srn-kiki: ¡Harto tiempo sin verla por acá! Comprendo que tuvieras que echar una miradita hacia los capítulos anteriores para retomar el fic, menos mal que no son tantos ni muy extensos xD ahora si el tiempo me lo permite apareceré más seguido por acá siempre y cuando la vida no me demande atención externa o bien sufra esos tan herrrmosos bloqueos de inspiración xD gracias por seguir aquí :D ¡Un abrazo grande donde quiera que estés!

nenis: Uy, lemon ni para cuándo xD al menos no en los próximos dos capítulos, uno que ya tengo listo y el otro estoy desarrollando, así que meditándolo creo que no habrán cariñitos de esos hasta unas cuatro entregas más. Ojalá me sigas acompañando hasta ese entonces xD ¡Muchos cariños!

mvz karla: ¡Agradezco tanto que buscaras cómo leer la actualización y te tomaras el tiempo de comentar! Miles de gracias por eso. De Génesis no podemos esperar nada bueno, eso te lo puedo asegurar desde ya, así que ahí después, con un poco de paciencia, podrás saber si le hace algo a la pequeña dama o no D: ¡No quiero llegar a esa parte del fic! (Ups, ¿dije mucho?) Un abrazo de oso para ti también y con extra pelito :3 xD

¤ ¡Muchas gracias a todas ¤

Espero que a cada sailor lectora le gustara el presente capítulo y me lo dejen saber a través de su lindo review, ese comentario que, aunque parezca ser solo eso, en realidad es una fuente de energía hermosa que me alienta cuando el cansancio me gana.

¿Conjeturas, ideas, sospechas, felicitaciones, tomatazos? Ya saben dónde dejarlos :D

Gracias a todos quienes pasan a leer. Un abrazo para cada uno.

¡Prepárense para el próximo capítulo pues ya está listo!

Será hasta entonces :)

¡Nunca dejemos de soñar!

¡Nos leemos, sayo!

Usagi Brouillard.-

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