Llegaron a aquella casa, ubicada en el lugar más apartado del mundo. Daryl, fue directamente a su cuarto, donde había dejado a la hermosa joven.
Beth: ¿Puedo verla?- Preguntó a Daryl nada más entrar por la puerta.
Daryl: Supongo que sí. Espera un segundo, hablaré con Merle haber que opina...
Beth: Gracias.
Pasó un cuarto de hora hasta que volvió con una sonrisa en la cara. Se acercó a ella, le acarició la cara y le dijo que sí podía verla. De echo, incluso comieron juntas. Tuvo dos horas para comprobar que, efectivamente, no tenía ni un rasguño. Eso la hizo sonreír. Las dos comenzaron a hablar. No hacían más que pensar en por qué Sophia y en por qué aquel joven había decidido salvar a Beth. Sacaron sus teorías, la mayoría hasta les parecían graciosas. Lo de Sophia pensaban que, seguramente, fuese por el dinero de sus padres. Lo de Beth, en cambio, era más complicado. ¿Por qué la había salvado? Pensaron y pensaron hasta que Sophia dijo que debía estar enamorado de ella. ¿Enamorado? ¿A primera vista? Ella no lo podía creer.
Tras pasar esas dos horas del acuerdo, el muchacho, la cogió dulcemente de la mano y le dijo:
Daryl: Venga, vamos. Si no Merle se enfadará.
Beth: Está bien...
Las dos jóvenes se despidieron con un abrazo y un "Hasta luego". Se intercambiaron sonrisas y unos susurros:
Beth: Suerte.- dijo sonriendo.
Sophia: Tenía razón. Le gustas.- dijo guiñándole un ojo.
Recorrieron, por segunda vez, aquellos pasillos hasta llegar al cuarto de nuevo. Estaba distinto. ¿Había estado redecorando la habitación por ella? Ahora era algo más luminosa y hasta parecía más espaciosa. Encima de la cama había un camisón y un pijama de dos piezas.
Daryl: Me tomé la libertad de ir a cogerte ropa al desván mientras estabas con ella. Pero... No sabía que pijama te gustaría... Así que... Ya ves. Elije el que quieras y mañana iré a dejar el otro en su sitio.
Beth cogió aquel delicado camisón y se lo puso.
Beth: ¿Qué te parece? ¿Me queda bien?-le preguntó al joven.
Daryl: ¿Que si te queda bien? Te queda genial, estás preciosa.
Daryl, se acercó a ella, le acarició la cara, se miraron y, entonces, la besó dulcemente. Se acercaron a la cama y se acostaron abrazados. Era un momento tan romántico... Que rápido se terminó, al oír los gritos de Merle cagándose en todo. El muchacho se fue corriendo y, poco después, apareció de nuevo. Esta vez traía a Sophia y a su hermano, aparentemente, herido.
Beth: ¿Que pasa ahí fuera?- preguntó, asustada.
Daryl: Nada por lo que no hayamos pasado antes, tranquila. Solo nos tenemos que esconder un ratito.
Daryl pulsó un botón que estaba en la pared y apareció, lo que parecía, una habitación del pánico. Se metieron allí, los cuatro, rápidamente. Una vez dentro, Beth, se fijó en Merle. Le habían disparado.
Beth: Yo... Yo puedo ayudarle si quieres y me dejas.
Daryl: ¿Como?
Beth: Mi padre, como te conté, es un importante doctor. Desde que no está mi madre, le he estado ayudando yo en las operaciones. Sé lo que hay que hacer y lo que necesito es poco.
Daryl: Dime lo que necesitas, puede que aquí dentro tengamos todo.
Beth: Pues... Una aguja, hilo, alcohol, algo que corte y unos guantes de látex.
No tenían ni idea de como terminaría eso...
