Aquí traigo el primer capítulo, gracias a los chicos que dejaron sus reviews, en brevedad les respondo.
Aclaraciones: Fanfic inspirado en The last of us, así que se trata de una historia pos-apocaliptica.
El Fanfic es Slash/Yaoi y la pareja principal es Craig x Tweek.
Es un AU por lo que la edad de los personajes no sé respeta en algunos casos. Sin más disfruten.
Las pisadas de un par de chicos sonaban ligeramente en el silencioso y abandonado lugar, el más bajo de ellos debes en cuando se detenía a inspeccionar cualquier rincón u inmobiliario sospechoso que pudiera esconder algún objeto que fuera de utilidad. De pronto el chico a su lado inicio la conversación.
- Como detesto este maldito calor, es realmente insoportable – Soltó con fastidio, su voz era ligeramente nasal y ronca, pero varonil.
- Mierda, eres un maldito quejumbroso ¿lo sabias? – Respondió su acompañante sonriendo ligeramente mientras continuaba explorando por el lugar.
- Solo decía… - comento mientras contaba un par de balas que tenía guardas en una de los bolsillos de su pantalón, al notar que estas eran escasas su inexpresivo rostro cambio a uno de preocupación.
- Mira encontré esto, tal vez pueda servirnos o cambiarlo por un par de tarjetas… - Decía su rubio acompañante volviendo hacia él poniendo dichos objetos sobre sus manos, este asintió y se apresuró a guardarlas en la mochila que llevaba con él, intentando ocultar su preocupación, pero su amigo rápidamente lo notó.
- ¿Qué pasa? – Pregunto intrigado.
- Creo que… Creo que deberíamos volver.
- ¿Por qué? Apenas llevamos una hora buscando y no nos ha ido tan mal – Defendió el chico.
- No, no es eso, es solo que… nos quedan pocas balas y me preocupa que algo-
- Oye – interrumpió – Tranquilo, confió en ti así que concentrémonos y simplemente… hagamos que cada tiro cuente – aconsejo el rubio con una cálida sonrisa que lo estremeció.
De pronto todo se volvió oscuro.
Y el sonido de unos constantes golpes lo lanzaron de vuelta a la realidad.
Verano: 15 años después.
- ¡Espera! – Se levantó repentinamente agitado, la luz le lastimaba, pero pronto sus ojos se fueron acostumbrado a la luz del lugar, la cual no era demasiada, así como su respiración. Más tranquilo cayo en cuenta que ese sonido estridente en su sueño se trataba de su propia puerta sonando insistentemente.
Desganadamente salió del sillón en el que se encontraba durmiendo para alcanzar la puerta de entrada, la cual, para su suerte, no estaba demasiado lejos ya que el lugar en el que se encontraba no era muy grande siendo sinceros. La puerta continuaba sonando.
- Un momento… - Respondió ya frente a la puerta con fastidio, la verdad es que no tenía idea de quién podría tratarse, pero aun así no pregunto y abrió.
- ¡Hey, Craig! – Saludo la chica frente a él, para luego pasar de largo y entrar al pequeño apartamento. Él solo suspiro al ver de quien se trataba su inesperada visita.
- ¿Qué haces aquí? – Fue al grano.
- Bueno… - comenzó la pelirroja mientras buscaba algo de beber en la cocina, cuando por fin encontró algo relativamente decente, continuo- traigo noticias interesantes que…
- ¿Dónde estabas, Red? – interrumpió irritado.
- … - Ella solo suspiro mientras daba un trago a su bebida, odiaba cuando se ponía así - En el distrito West End.
- ¿Y qué hacías ahí?
- Oh, bueno… - comentaba sarcásticamente, también comenzaba a irritarse con el tonó del pelinegro- Fui y dar un paseo, obviamente. ¡Teníamos que hacer una entrega!
- Exacto, nosotros, teníamos que hacer una entrega…
- Sí, como sea – respondió de manera irónica, mientras daba otro trago - Quería estar sólo, ¿recuerdas?
- ¿Y quieres explicarme esto? – Pregunto acercándose para tomar de la barbilla a la chica – ¿Se llevaron la mercancía, cierto?
En respuesta Red solo rio de manera burlona mientras soltaba el agarre del chico con un ligero movimiento de cabeza.
- El trato se concretó si problemas, Craig- Reclamó al chico mientras sacaba algo de su pantalón – Suficientes tarjetas de racionamiento para un par de meses.
- ¿Entonces quien fue el malnacido que te hizo eso?
- Estaba volviendo hacia aquí cuando un par de imbéciles me interceptaron en el camino, ¿ok? – confesó molesta de no haber podido responder rápidamente al ataque- Me golpearon un par de veces, pero… ¿estoy bien, de acuerdo?
Craig solo suspiro.
- Ven aquí… - pidió mientras tomaba un pañuelo y alzaba de manera delicada el rostro de la joven.
Y es que, aunque ninguno de los dos lo dijera abiertamente, ambos se preocupaban demasiado por el bienestar del otro, cualquiera que los escuchara lo dudaría por la rudeza con la que se hablaban, sin embargo, ellos completamente estaban acostumbrados a responderse de esa manera, eran Tuckers después de todo.
Craig tomaba a su prima por la barbilla mientras limpiaba de manera cuidadosa sus heridas, como lo solía hacer ella cuando eran niños.
- ¿Y estos imbéciles siguen vivos? -pregunto con una ligera sonrisa, y es que, aunque solía preocuparse por ella, con el paso de los años aprendió que sin duda era una chica que podía cuidar muy bien de si misma. Ella como supuso bufo divertida.
- Qué gracioso.
- ¿Y sabes quiénes eran?
- Sí, pero eso no es lo que importa Craig, lo que importa fue quien los envió, y no fue otro que Eric – Relataba con hastío en sus palabras.
- ¿Eric? ¿Eric Cartman? – Preguntó sorprendido mientras tomaba distancia de su acompañante. La chica asintió.
- Ese maldito sabe que lo estamos buscando y quiere atraparnos primero…
- ¡Ese maldito hijo de perra es inteligente! – Decía molestó mientras tiraba con ira el pañuelo en sus manos.
Al parecer el mundo había cambiado, pero las malnacidas escorias como Eric Cartman, no.
- Tal vez… pero no lo suficiente, se dónde se esconde.
El de ojos azules giro a mirarla interrogante.
- El viejo deposito del área 5, pero, no sé por cuanto tiempo
Craig lo comprendió y le sonrió de vuelta.
- ¿Y qué te parece ir a patear su obeso culo ahora?
- No podría decir que no a eso- Entonces ambos salieron de apartamento en busca de su objetivo.
Bajaron entusiastas las escaleras del edificio hasta llegar al último piso y abrirse paso por las calles de lo que la gente del lugar llamaba: Zona de cuarentena. El nuevo "hogar" para los habitantes de este desolado mundo.
- El punto de control 5 aún está abierto- comento la pelirroja mientras caminaban por las desoladas calles.
- Bien, solo quedan un par de horas para el toque de queda, hay que darnos prisa.
Es inusual como al final terminamos acostumbrándonos a todo, la pareja de chicos caminaba despreocupadamente por las calles del lugar, las cuales estaban apenas ocupadas por un par de personas. Algunas conversaban en voz baja, otras más se formaban en la entrada de un edificio esperando aparentemente su turno para llevar consigo algunas raciones de alimento y artículos indispensables, los edificios se encontraban custodiados por soldados desde el techo.
Un par de metros más adelante se llevaba a cabo lo que parecía una inspección, las cuales comenzaban a ser más usuales debido al aumento de infectados dentro de la zona. Era algo cotidiano, aunque no dejaba de ser crudo al ver a las personas asustadas y suplicantes, y más aún cuando sonaba el sonido de un disparo anunciado el descubrimiento de algún infectado. Justo como ahora.
Ambos cerraron sus ojos al escucharlo, intentando con ello pasarlo de largo, tenían malos recuerdos de aquellos operativos militares. Tratando de no darle importancia continuaron su camino hasta llegar a un punto de control militar.
- ¿Traes tus papeles? – Pregunto la chica al acercarse al lugar, Craig solo asintió – Entonces no deberíamos tener problemas.
Al llegar un militar se encontraba en la entrada.
- Déjenme ver sus identificaciones – Pidió. Ambos las sacaron y entregaron al hombre frente a ellos - ¿Qué vienen a hacer aquí?
- Nos tomamos el día y decidimos visitar a unos amigos – respondió el chico con su voz monótona de siempre.
- Bien, pueden avanzar.
- Graci-
Pero justo cuando iba a responder un tanque frente a ellos exploto.
- ¡Salgan de aquí! ¡Corran! – Grito el militar de hace unos momentos mientras cerraba la frente a ellos.
- ¡Es la resistencia! – Se escuchaba gritar a un par de militares dentro que comenzaban un contrataque de disparos.
- ¡Vamos, Craig! ¡Salgamos de aquí! – Gritaba Red mientras corría de regreso al área habitada de la ciudad.
Su primo le siguió sin chistar hasta un edificio cercano. Pronto las sirenas del lugar comenzaron a sonar y la gente rápidamente corrieron a esconderse.
Atención. El punto de control 5 será cerrado hasta próximo aviso. Todos los civiles deben desalojar los alrededores inmediatamente
Tan pronto llegaron cerraron la puerta tras de ellos.
- Mierda… supongo que no podrá ser de la manera fácil, seguro cerraran todos los puntos de control. Tendremos que ir por el exterior – Comentó Red aún con voz agitada.
- Perfecto – respondió sarcástico mientras ambos caminaban dentro de la estructura.
- Hey, Red – Saludo un chico que también se encontraba dentro del lugar.
- Hola, Kevin
- Craig… – Saludo nuevamente al notar a su acompañante.
- Kevin – Respondió secamente, no le agradaba demasiado. Sabia sus intenciones con Red, pero el chico no le dio importancia y continúo conversando mientras los seguía.
- ¿Estas bien?
- Aún me encuentro de pie, no te preocupes, ¿Cómo está el túnel del este?
- Despejado, no hay patrullas, pase hace un rato por ahí. ¿Adónde van?
- Lo de siempre, negocios. Iremos a buscar a Eric.
- ¿Tú también? – pregunto el chico curioso.
- ¿Quién más lo busca? – De pronto Craig se unió también a la conversación.
- Token. Ha estado haciendo preguntas.
El chico de chullo azul paro en seco.
- ¿Token? – pregunto sin creerlo.
- ¿Qué querría la resistencia con Cartman? – La pelirroja tampoco parecía convencida. El chico de ojos rasgados soló negó alzando los hombros – Bueno, ¿Y qué le dijiste?
- Le dije que no tenía ni idea de donde podría ocultarse.
- Bien hecho- comentó de manera aprobativa- Ahora mantente lejos de los problemas, ¿ok?
Dicho esto, palmeo ligeramente la mejilla del chico de manera sonriente, para luego despedirse. Kevin sonrojado asintió y se despidió alegre para continuar con su camino. Craig soló miraba asqueado, siendo totalmente ignorado por los otros dos.
Caminaron un par de minutos más hasta que por fin entraron a una habitación donde movieron un estante que tapaba la entrada de un túnel, el lugar parecía bastante oscuro, pero al bajar unas luces más adelante les indicaron el rumbo a tomar.
- ¿Token está buscando a Cartman? ¿Qué piensas de eso? – Cuestiono la chica mientras continuaban su recorrido subterráneo.
- No me gusta como suena. Será mejor que encontremos a ese bastardo antes que esos dementes de la resistencia.
Pronto, al llegar hasta el origen de las luces, encontraron lo que iban a buscar: un par de mochilas, dentro llevaban un pequeño botiquín de emergencias con lo esencial, así como de una pistola y unas cuantas balas en cada una.
- No hay mucha munición – comentó el chico de gorro al notar este último detalle.
- Entonces, hagamos que cada tiro cuente…
