Antes que nada gracias a todas las personas que le han dado una oportunidad a esta historia, el siguiente ya aparece Tweek, así que tranquilos.

Y en segunda quería aclarar una cosa antes de pasar a responder a los reviews.

Aclaraciones: Los textos que siempre suelen aparecer al principio son fragmentos del pasado que concuerdan con cosas que suceden en el "presente" pero no llevan una línea.

Respuestas:

Fipe2: Muchas gracias por dejar review, fuiste la primera persona en hacerlo y realmente agradezco la confianza que has puesto en la historia, espero no decepcionarte.

Luis Carlos: Gracias por tu review y con respecto a lo que no has jugado el juego, no te preocupes, estoy cociente de que no todo los lectores lo han hecho así que tratare de explicar de manera detalla y clara la historia a lo largo de los capítulos, pero en caso de que tenga alguna duda puedes escribirme con confianza.

TheSupremeBitch: Gracias por tu review 3 y no te preocupes, he estado actualizando rápido debido a que por el momento me encuentro aún de vacaciones y tengo bastante tiempo libre, por eso aprovecho escribir y subir, cuando entre tal vez tarde más pero no lo voy a dejar morir. (:

Sin más disfruten.


Capitulo 2.- La resistencia.

La primera vez que escucho el nombre de "La resistencia" fue el mismo día que se enteró que su viejo amigo de la primaria: Token Black, posiblemente aún estaba vivo y en la misma zona de cuarentena que él.

- Oye, ¿Esos no son los padres de Token? – decía un chico de cabellos castaños mientras detenía sus pasos frente a un par de posters maltratados.

- ¿Qué? – preguntaba el chico a su lado, que también se detuvo ante la observación.

Eran un pequeño grupo de chicos de unos escasos 12 años, vestían ropas maltratas y algo sucias, dos de ellos eran de cabello negro y ojos azules, mientras que el tercero era castaño y de ojos avellana, los tres parecían caminar hacia su hogar cuando repentinamente se encontraron con aquella sorpresa.

- Clyde tiene razón, son los padres de Token, ¡Tal vez, él también este aquí! – Gritaba esperanzado uno de ellos.

- Tal vez- comento uno de ellos con su ligera voz nasal de siempre-pero de ser así, parece que estar en problemas -decía a los otros dos mientras señalaba las letras de la foto: SE BUSCA.

- ¿Por qué estarían buscando a los padres de Token?

- Quiza… no, no lo creo- Trataba de opinar Clyde inseguro.

- ¿Quizá, qué?

- Quizá sus padres formen parte de la resistencia

- ¿Resistencia? – preguntaban los otros sin entender.

- Ajá, escuche el otro día a papá hablar sobre ellos, al parecer es un grupo formado por la misma gente de las ciudades que están en contra de toda esta imposición militar de mierda. Escuche que están en todas las zonas de cuarentena librando batallas contra militares, y que su objetivo es ayudar a la gente, ¡Son héroes! - finalizaba entusiasmado.

- Wow… - Stan lucia fascinado ante las palabras del castaño.

El otro chico a su lado solo bufo molesto, creyendo que sus amigos actuaban de manera bastante infantil y continuo su camino.

- Como si alguien realmente pudiera salvarnos…

Ese día jamás imagino lo que La resistencia significaría años más tarde en su vida.

- ¿Estás listo? – preguntaba Red mientras ponía la mochila en su espalda.

- Listo…

Ambos chicos continuaron por el camino de túneles hasta topar por fin con pared, una vez ahí, Craig ayudo a la chica a elevarse para quitar del techo una gran tabla que escondía la red de túneles por los que solían moverse. Con cuidado, Red aparto la tabla para luego subir y ayudar a su primo a salir.

-Gracias – Comento una vez arriba y nuevamente pusieron la tabla de vuelta. El hueco se encontraba en lo que, al parecer, alguna vez solio ser una pizzería, Craig sonrió con nostalgia, jamás pensó que algún día extrañaría algo tan simple como eso. Suspiro y deicidio salir, una vez por fin afuera, la vista era única.

La ciudad se encontraba desolada y destruida, pero increíblemente la naturaleza aprovechando de la ausencia humana, reclamo como suyo el lugar, llenando de árboles y plantas la olvidada ciudad.

- Hace tiempo que no venía afuera – comento el pelinegro mientras miraba tranquilo a su alrededor.

-Es como una cita– se burlaba su acompañante que caminaba de manera despreocupada por el lugar.

- Sí, excepto que, en primera: Somos familia y -

-Y en segunda- interrumpió- prefieres la compañía de los chicos, lo sé Tucker, lo sé…

- Red… -reclamo levemente sonrojado, le incomodaba bastante cuando su prima se burlaba de eso.

- Ok, lo siento, lo siento – se disculpaba entre risas- mejor ayúdame a buscar la escalera.

Desde los sucesos acontecidos y la repentina muerte de Ruby ya hace quince años atrás, Craig supo que las cosas iban a cambiar drásticamente, y no solo para él, sino para todo el mundo, no tenía idea de cómo sería ese cambio, pero mentalmente se hizo a la idea que debía adaptarse a lo que se pudiera avecinar.

Él siempre había sido un niño algo reservado y callado, sin embargo, con el paso del tiempo y los hechos que se fueron presentando únicamente lo hicieron más duro y frio, excepto con aquellos seres queridos con los que podía sacar sus sentimientos a flote, que por cierto uno de ellos era la temeraria pelirroja que le acompañaba, la cual, aunque no lo decía abiertamente, le recordaba a su difunta hermana.

Ambos se llevaron bastante bien desde el principio y con el paso del tiempo aprendieron a ganarse la vida, tal vez no de la mejor manera, pero vamos, no es que su situación actual les diera demasiadas opciones: Habían formado un grupo de contrabandistas. En un principio eran un grupo de siete, pero la llegada de un trágico accidente donde huían de un ataque militar, redujo al grupo poco a poco hasta quedar únicamente ellos dos. En un principio había sido bastante difícil, pero a sus ahora 23 años ya eran unos de los mejores y más respetados criminales de la zona, por lo cual decidieron continuar con el negocio que les había dado para sobrevivir todos estos años.

- La encontré – decía el chico de chullo mientras levantaba una larga escalera del suelo y la apoyaba en la pared de uno de los edificios del lugar- bien, vamos… -comento a la chica mientras le permitía el paso para luego seguirle.

Ambos subieron hasta llegar a uno de los pisos accesibles debido a que las paredes de este se encontraban destruidas, una vez ahí continuaron por el camino que ya parecían conocer de memoria.

-¿Aun crees que Cartman tenga las armas? – Preguntaba la chica intentando romper el silencio que se había formado una vez estuvieron dentro.

-Por su bien, mejor que sí– respondía el pelinegro con el ceño fruncido.

- Lo mismo digo, pero bueno, una vez que recuperemos la mercancía será fácil descargarla.

- Hablando de mercancía, ¿Cuándo está programado nuestro próximo envió?

- Se supone que debemos ver a Damien el siguiente mes, seguro será lo de siempre, ya sabes: píldoras, municiones…

- Espera- de repente Red paro en seco y comenzó a buscar algo en su mochila.

- ¿Qué pasa? – preguntó en un susurro.

- Esporas – Respondió mientras le lanzaba un mascara de gas.

Las esporas eran otra forma de contagio para infectarse, algo que fue descubierto lamentablemente años tarde. Lo que en principio se describió como una epidemia de origen extraño y desconocido, tiempo después se descubrió que era a causa de un extraña y nueva especie de hongo que lograba mutar en huéspedes humanos y podía contagiarse a través de la mordida de alguien infectado o la inhalación de esporas por parte de estos extraños organismos.

Así que ambos rápidamente pusieron sobre sus rostros el par de máscaras que solían llevar para casos como ese, y continuaron su camino dentro del abandonado recinto.

-Me pregunto de donde vienen, si mal no recuerdo el edificio estaba limpio– comentaba el chico de ojos azules.

- Sí, también lo recuerdo, mejor mantente alerta.

Continuaron sin inconvenientes, pero siempre en silencio y atentos ante cualquier movimiento extraño. Hasta que llegaron a uno de los últimos pisos inferiores, donde la luz era escasa y el aire denso, perfecto para el desarrollo de esas cosas, así que prendieron sus linternas, y en efecto, de pronto fueron sorprendidos por unos raros sonidos al final de uno de los pasillos.

- Shh. Shh. Shh. – De inmediato Craig se detuvo y puso su mano sobre su hombro para detener a la chica detrás suyo.

- Corredores… - comento Red en un susurro al prestar más atención a los sonidos.

El pelinegro giro hacia ella y con su ya habitual lenguaje de miradas le confirmo que estaba en lo correcto, luego levanto la mano indicándole que esperara y apagare su linterna. El chico avanzo unos cuantos pasos y lentamente asomo su cabeza a la derecha de una de las paredes que había dentro del lugar. De pronto en medio de la oscuridad pudo divisar a un par de metros un cuerpo tirado sobre el suelo y sobre el parecían verse las siluetas de lo que parecían ser tres corredores devorando su carne.

Los corredores son un tipo de mutación que presentan los individuos que logran ser infectados, es la primera etapa y entre los síntomas se presentan palidez, sangrado en la nariz y ojos, venas marcadas y claro, pérdida total de la cordura.

-Son tres- explico en voz baja una vez de vuelta- lo mejor es que los rodeemos.

Ella asintió.

Lentamente y haciendo el menor ruido posible ambos caminaron lo más lejos posible del grupo de infectados, la oscuridad del lugar al fin parecía servir de algo, pronto pudieron divisar unas escaleras, era su boleto de salida si recordaban bien el camino, tan pronto llegaron el pelinegro dejo pasar a su acompañante y mientras cuidaba con la mirada que los corredores no se percataran de ellos, pero el sonido de vidrios crujiendo los hizo reaccionar.

- Agh, ¡mierda! – grito la chica en cuanto sintió el material crujiendo debajo de sus botas - ¡CORRE!

Craig hizo caso de inmediato, mientras escuchaba los gritos de los infectados en su dirección.

- ¡Mierda, mierda, mierda!

- ¡Corre más rápido Red!

Los dos corrían desesperadamente con la esperanza de lograr perderlos pero los corredores no parecían tener intenciones de detenerse hasta conseguir más alimentos, Craig estaba a punto de sacar su arma, cuando de pronto su la chica alado suyo llamo su atención al tomar su mano y gritar:

- ¡SALTA!

Apenas pudo reaccionar al notar un enorme hoyo en el piso del lugar, ambos cayeron boca bajo contra el frio del suelo mientras rodaban estrepitosamente hasta una ventana de la cual cayeron, antes de hacerlo Craig pudo notar como los corredores en su desesperación por alcanzarlos caían dentro del enorme agujero, se alegró por el hecho de por fin haberlos perdido, pero esa alegría se borró cuando sintió el peso de su cuerpo arrastrarlo hacia una pequeña bajada que presentaba ña estructura que luego lo haría caer por la ventana rota que se encontraba al final. Un frio recorrió su cuerpo al sentir como caí, quiso cerrar sus ojos esperando lo peor, pero el golpe llego antes de lo esperado.

- ¡agh! ¡maldita sea! – grito tan pronto sintió el impacto de su espalda contra el suelo, aunque no sabía si era de dolor o del susto que se llevó al pensar que se encontraban pisos más arriba, pero pronto recordó que habían llegado al piso inferior y únicamente habían subido un piso cuando los infectados comenzaron a seguirlos.

- Ha-Ha-Hahaha…hahahaha

- ¡Red! -Dijo el chico asustado mientras la buscaba con la mirada-¡¿e-estas bien?!... ¿De qué carajos te ríes?

La chica que se encontraba tirada sobre el suelo con la respiración agitada, sin embargo, no parecía estar demasiado lastimada pues se encontraba riendo escandalosamente.

- Debiste ver tu cara… casi te cagas encima.

El chico solo suspiro molesto mientras trataba de levantarse, se sentía avergonzado de que la chica se burlara de él, pero es que realmente por un momento creyó que tal vez aún se encontraban por lo menos en un tercer piso.

- Cállate idiota- Reclamo mientras le ayudaba a levantarse.

- Ok, ok… lo siento – respondía aún entre risas, una vez arriba comenzó a estirarse y lanzo un cansado suspiro- Eso dolió, pero al menos bajamos en el lugar correcto… y caímos sobre el pasto, no todo fue tan malo.

Craig admitía que era cierto, pero eso no le quitaba el horrible sentimiento que hace unos momentos había recorrido su cuerpo.

- Supongo – dijo con desgano- pero es mejor apresurarnos e ir a lo que veníamos.

- Tienes razón, ya no veo la hora para partirle la cara a ese imbécil.

Una vez de nuevo en las calles la entrada a la zona de cuarentena no quedaba demasiado lejos, caminaron un par de minutos más, cuando por fin divisaron la entrada de un pequeño almacén al cual rápidamente entraron.

- Bien, llegamos – comentaba Red mientras tocaba la puerta trasera del lugar, la cual daba hacia la zona de cuarentena. Pasaron un par de segundo cuando un niño abrió.

– Hey Firkle – saludo mientras sacaba un par de tarjetas de racionamiento de su mochila y se las entregaba – Necesito que no haya moros en la costa, en especial hombres de Eric, ¿entiendes? -El pequeño asintió sin decir palabra y salió rápidamente a revisar la zona.

El trabajo como contrabandistas desde un principio les había exigido hacer contactos y amistades, tanto con gente dentro de la zona, como de afuera. Lamentablemente eso era algo que a Craig no se le daba demasiado bien, pero nunca tuvo que preocuparse de ello pues los demás miembros de su equipo lo hacían de manera bastante natural, el problema era que ellos ya no estaban, por lo que siempre agradecía que Red aún estará a su lado.

De pronto alguien toco la puerta del otro lado, era la señal.

- Listo, está despejado – dijo la chica- vamos.

Una vez atravesaron la puerta, una inevitable ola de recuerdos se hizo presente, se encontraban en el barrio bajo, el lugar donde se crio la mayor parte del tiempo junto con sus amigos. Tal vez no era el mejor ambiente para que un niño se criara, pero era lo que le había ayudado a sobrevivir y aprender de la vida.

La gente era bastante hostil, además se podía percibir un olor algo pestilente mientras recorrían las caóticas calles, en ellas la venta y apuestas clandestinas estaban a la orden de día, era tal como recordaba. En el trayecto varios chicos solían acercarse a saludar a Red, diciendo que tenían tiempo sin verla, la chica solo se limitaba a responder que tenía prisa, la pelirroja no era el tipo de chica que buscara un romance en medio de ese jodido mundo en caos, y mucho menos de las que buscara acostarse con cualquiera. Ella siempre solía decir que estaba mejor sin un hombre que estuviera sobre ella como sanguijuela, o al menos eso comenzó a decir después de su trágico romance con Clyde.

Ambos caminaban tranquilos mientras poco a poco comenzaban a dejar a la multitud atrás, pronto llegaron a la entrada del muelle donde se encontraba el viejo deposito donde parecía esconderse la rata de Eric, pero de repente al dar vuelta en una esquina Red se percató de un par de hombres sospechosos a unos metros.

-Espera– dijo en voz baja mientras se detenía -agáchate- ordeno y jalo del brazo a su primo para luego ocultarse detrás de unos botes.

- ¿Qué pasa? – pregunto dudoso el ojiazul, la chica soló le hizo una seña para que se callara y luego movió su mano pidiendo que prestara atención.

- ¿Cómo sabes que están en camino? – Se escuchaba que preguntaba uno de los hombres.

- Dos de los nuestros murieron tratando de matar a Red por la mañana. Estoy seguro de que ella y el malnacido de Craig están en camino para capturar a Eric. Hay que estar alerta.

- Mierda.

- Tranquilo, solo hay que vigilar y en cuanto notes algo raro, alerta a los demás. Vamos – Entonces ambos se separaron para cuidar alrededor del lugar.

- Rápido y silencio. Tucker. – ordenaba en un susurro la pelirroja mientras salía sigilosamente de su escondite, Craig de inmediato lo entendió y salió junto a ella.

Entonces, casi en un parpadeo la chica ya estaba detrás de uno de los hombres, este ni si quiera pudo gritar cuando Red ya se encontraba clavando una daga sobre su cuello.

- Encárgate del otro.

Tan pronto el pelinegro estuvo cerca del otro hombre en un rápido movimiento lo tomo de la cabeza y sin culpa alguna rompió con rapidez su cuello.

- Idiotas… - dijo mientras dejaba caer el cuerpo al suelo.

- Bien hecho hombre, ahora vamos por el pez gordo.

No tuvieron que caminar demasiado lejos cuando encontraron una oxidada cortina que llevaba directo al depósito instalado en un viejo puerto de la ciudad, una vez del otro lado se escondieron detrás de una pequeña barda, el lugar se encontraba vigilado, pero como un golpe de suerte, no muy lejos de ahí pudieron ver a Cartman.

- Allí esta nuestro chico- Decía Red a señalando a su objetivo con una sonrisa.

Se trataba de un chico de cabellos castaños de aspecto bastante desalineado, parecía encontrarse también entre los 23 años y contrario a lo que ambos chicos habían dicho, no se trataba de una persona robusta, más bien solían decirlo más por costumbre que por otra cosa, ya que solían conocerlo desde pequeños. El chico parecía hablar con otro hombre, pero después de unos minutos se despidió y entro a lo que parecía ser una oficina.

- Ese confiado hijo de perra… -comento Craig irritado al notarlo totalmente despreocupado.

- Entonces… - lo golpeo levemente para llamar su atención, una vez la obtuvo señalo un camino despejado- acabemos con esto.

El pelinegro asintió y con cuidado bajaron de su escondite para no llamar la atención, el lugar para su suerte les ayudaba bastante a pasar desapercibidos debido a que estaba lleno de contenedores alrededor de la zona, en una ocasión estuvieron a punto de encontrarlos pero Craig logró persuadirlos lanzando una botella para llamar su atención lejos de ellos.

- Espera- decía un hombre a escasos pasos de su escondite- creo que escuche algo por allá, vamos – y recargando su arma, salió corriendo junto a otro hombre armado.

Una vez solos, Craig y Red salieron de su escondite para ir en dirección a la puerta en la que hace unos momentos entró Cartman.

- ¿Cómo es que ese culón tiene a tanta gente a su disposición?

- Bueno, si hay algo en lo que siempre ha sido bueno Cartman es en persuadir a la gente – respondía la pelirroja mientras recargaba su arma- Eso y dar cheques en blanco.

El pelinegro sonrió y una vez frente a la puerta, la abrió con precaución, dentro se encontraba una pequeña estancia con un sillón y a la izquierda otra entrada, debía ser ahí, invito a pasar a la chica cerrando la puerta tras de él, ambos se miraron, era momento. Craig suspiro y abrió la puerta. Un par de disparos lo recibieron.

- ¡Oh, mierda!- grito el chico con sorpresa mientras se cubría jalando a Red con él.

- ¡Retrocedan! ¡Retrocedan, maldición! – Gritaba el chico que se encontraba dentro, se escuchaba asustado.

- Solo queremos hablar, Eric

- ¡No tenemos nada de qué hablar, perra!

- ¡Suelta el arma! – pedía la chica impaciente mientras trataba de asomarse, pero se escuchó otra ráfaga de disparos en respuesta, pero de pronto se terminaron escuchándose únicamente el sonido del gatillo siendo presionado. Se habían terminado las balas.

- ¡Váyanse al diablo Fuckers!- y un momento de pánico aventó el arma pasa salir corriendo.

- ¡Esta huyendo! - grito Red, para salir tras él.

-¡Cartman!- gritaba furioso el chico de chullo mientras sacaba un arma.

- ¡Vete a la mierda Craig!- gritaba el castaño corriendo a todo lo que sus pies le permitían.

- ¡No! -pidió la chica- ¡Primero debemos saber dónde está el cargamento!

- Hijo de perra…- gruño, Red tenía razón.

Cartman salió deprisa del pequeño inmueble por una oportuna puerta trasera que tenía como vía de escape en caso de necesitarlo, así los tres comenzaron a correr a toda velocidad por un par de pasillos angostos que se encontraban entre una serie de edificios alrededor del muelle, de pronto el castaño se les perdió de vista al entrar en uno de ellos.

- ¡Casi lo teníamos! - grito la pelirroja furiosa al notar su ausencia.

- ¡Aún podemos alcanzarlo! Vamos, vamos, vamos… - Envuelto en ira, Craig se adelantó a gran velocidad entrando al inmueble alcanzando a notar las cortinas de una ventana moverse.

- Te tengo bastardo- susurro con una sonrisa para sí mismo y tomando impulso, salto por la pequeña venta para encontrar a un Cartman acorralado al intentar escapar por un callejón sin salida, Red a los pocos segundos los alcanzo.

- ¡Agh! ¡Vamos!- gritaba desesperado intentando empujar la reja. Se detuvo tan pronto escucho los pies de los otros atrás de él. Estaba atrapado.

- Hola, Eric- Saludaba la chica en un tono burlón.

El mencionado, ya resignado, solo suspiro para darles la cara.

- Red, Craig… -los saludo nervioso- ¿Sin resentimientos? ¿Verdad, chicos?

- En absoluto- Le respondió la pelirroja con una falsa sonrisa.

- Bien, me alegra porque…

De pronto el chico intento escabullirse nuevamente, mala idea, los Tuckers ya estaban en su límite, así que Red disparo a una de sus piernas. Los gritos del chico de inmediato se hicieron presentes.

- ¡AGH! ¡Maldición! – se quejaba el chico entre gritos, mientras caía al suelo.

- Te extrañamos… - Dijo Red una vez vio al chico en el suelo.

Cartman presionaba con fuerza la herida mientras daba vuelta para encarar nuevamente a los chicos. El dolor era fuerte.

- Mi-mira… lo-lo que sea que te hayan dicho es mentira… yo-

- ¡Las armas! - La pelirroja lo interrumpió- ¿Quieres decirme dónde están?

- S-sí, sí, te lo diré, pero… mira- trago saliva- Es… Es complicado, ¿ok? Necesito que me escuchen y-

La paciencia de Craig también había terminado, y pateo su cara con fuerza.

- ¡AGH!... ¡Mier-da, Craig!- se quejaba mientras sostenía su cara casi en llanto. La chica suspiro ante eso y llamo a su primo.

- Hazlo… - ordeno. Entonces Craig se agacho a su altura para tomar uno de sus brazos y poner una rodilla sobre su espalda, Erick en seguida imagino lo que haría.

-N-no,no,no… ¡No, espera! ¡Se los diré! ¡Se los diré! – Ante eso Red con una mano pidió a su primo detenerse y entonces se agacho.

- Deja de llorar imbécil…-suspiro desesperada- ahora, ¿decías?

El chico suspiro, tenía la cara contra el suelo, y había comenzado a sangrarle por el inesperado golpe por parte del pelinegro, tenía los ojos llorosos y estaba muerto de miedo, sabía la reputación de ese par. No quería morir.

- Las vendí…- soltó finalmente. Un incómodo silencio se hizo presente.

El dúo solo se miraba intentando no creerlo.

- ¿Di-Disculpa?-pregunto finalmente la chica.

- ¡No tuve mucha elección! - grito en su defensa- ¡Estaba en deuda!

- ¡Nos debías a nosotros! -gritaba Red mientras ponía con ira la pistola en su cabeza.

- Solo necesito más tiempo- pidió entre sollozos- solo… denme una semana, ¿ok?- La chica se puso de pie a carcajadas.

- Sabes…- decía mirándolo directo a los ojos- tal vez lo hubiera hecho… ¡Si no hubieras intentado matarme!

- No, yo no di la orden, yo-

- ¡¿Quién tiene las armas?!- Gritaba de nuevo irritada mientras le apuntaba.

Cartman se retorció levemente en el suelo, no quería decirlo, tenía miedo de como pudieran reaccionar, pero solo logro impacientar al más frío de los Tucker, quién en un momento de ira jalo su brazo para romperlo.

-¡AAAAAH! ¡Maldición! ¡Maldición!

- ¡Te hizo una pregunta, culón de mierda!

El dolor era cada vez peor, ya no podía más, tendría que decirlo.

- L-La resistencia… -dijo a penas con fuerza- Se las vendí a la resistencia.

- ¿Qué?...

- Ah, no…no, no, no -decía el pelinegro levantándose del suelo mientras tomaba su cara entre sus manos en un intento de calmarse.

- O-Oigan… están casi por disolverse, ya están todos muertos- intentaba calmarlos- po-podemos ir donde se esconden y quitarles las armas, ¿Qué dicen?

Los Tuckers ya no decían más, estaban más que encabronados. Cartman entró en pánico al notarlo.

- ¡Vamos! ¡Al diablo con la resistencia! ¡Vayamos por- pero un par de disparos directo a su rostro no lo dejaron si quiera terminar, Red ya se había cansado de escuchar tonterías.

- Esa… es un estúpida idea, idiota.

Craig por su parte solo se encontraba dando vueltas mientras suspiraba exasperado.

- ¿Ahora qué haremos, Red?

- Iremos a recuperar las armas- respondía mientras limpiaba la sangre que había salpicado su cara.

- ¡¿Cómo?!

- ¡No lo sé! -suspiro- No lo sé, mira, ya veremos que hacer, pero por el momento...

- ¿Qué?-pregunto sarcástico- ¿Buscamos a la resistencia a la puerta de su cada?

- Tranquilo, no tendrás que buscar demasiado lejos…

Ambos chicos voltearon alertados al escuchar una voz ajena. Lo que encontraron los sorprendió a ambos, pero en especial sorprendió a Craig.

- ¿Token?...