Nuevamente gracias a las personas que siguen y leen esta historia, creo que el capitulo anterior fue demasiado largo por lo que tratare de hacerlos más cortos para que sean menos pesados al leer, ¿Qué opinan?
Recuerden que sus comentarios y dudas siempre son bienvenidos para ser respondidos.
Capítulo 3: Te encontré.
Era un día soleado, después de todo era verano y un par de niños rubios aprovechaban para acostarse sobre el suelo a mirar las nubes moverse sobre el extenso cielo azul
- Entonces mi pregunta es: ¿Qué es lo que más hubieras deseado probar de las cosas del pasado? -preguntaba el más alto. Se trataba de un niño de unos 8 años.
- ¡El café! -Respondió el más pequeño sin dudar.
- ¿Café? -preguntó confundió mientras el chico de ojos verdes movía su cabeza en señal de afirmación-pero llegue a escuchar de mamá que es una bebida amarga-comentó mientras sacaba su lengua en desaprobación.
- ¡Pe-pero había muchas presentaciones!
-Pero, aun así… existiendo tantas cosas, ¿por qué quisieras probar el café?
El pequeño rubio se movió incomodo en su lugar, no sabía si realmente era buena idea responder, tenía miedo de quedar en ridículo frente a él.
- ¿Tweek?
Pero finalmente accedió, sabía que de cualquier forma si no lo decía ahora su amigo haría lo imposible por sacarle la verdad.
-Por mis padres-dijo tímidamente.
- ¿Tus padres?
-Sí, es que antes de que los señores Black me vinieran a dejar aquí… escuche en una de sus conversaciones que al parecer mis padres antes de todo esto solían ser dueños de un café en el pueblo, me hubiera gustado saber cómo era el sabor para que decidieran dedicarse a eso.
El chico a su lado únicamente miraba atento y maravillado ante el relato, para su tranquilidad
-Genial, ahora veo porque siempre te la pasas hablando sobre eso… bueno, te toca.
-Mmmm… ¿Cuál ha sido el momento más feliz de tu vida?
-No es que tenga demasiados, ¿sabes? -decía el chico con voz melancólica.
Tweek entonces se regañó mentalmente ¿Cómo es que hacia ese tipo de preguntas? Estaba por disculparse cuando el chico continuo.
-Pero… está el día que nació Karen, aquella vez que jugamos con las historias de aquél libro que encontramos y decidí ser la más bella princesa del reino, tú eras mi más fiel guerrero, ¿recuerdas? - el rubio asintió entre risas- o aquella vez que encontramos… ¿Cómo se llamaban?
-¿Pistolas de agua?
- ¡Exacto! Ese día fue muy divertido hasta que nos las confiscaron y nos castigaron.
-Lo recuerdo… una semana en-encuartelados-comento el más pequeño con un tic en el ojo, lo que hizo reír a su amigo.
-Así que bueno… si me pongo bien a pensar en todo eso, creo que si tengo mi día más feliz.
- ¿Cuál es? -
El chico de cabellos dorados sonrió.
-El día que te encontré-confeso.
El sonido de disparos de pronto se hizo presente en el lugar provocando que el pobre chico corriera alertando a esconderse.
No dejes que nadie te vea, mantén un perfil bajo hasta que regrese, ¿de acuerdo? recordaba aún en su mente las ordenes que le habían dado.
Así que eso haría, pensó sin dudar, pero el sonido sonaba cada vez más cerca acompañado de gritos.
-Quizá debería… -se cuestionó mientras sacaba una daga de entre su ropa, pero de pronto las claras ordenes de su amigo se había hecho de nuevo presentes en su mente, haciéndolo entrar en conflicto- agh… ¡n-no sé qué hacer! -gritaba para sí mismo golpeando la pared tras él.
Continúo tirando un par de golpes más hasta que cayó en cuenta que eso no lo ayudaría absolutamente en nada y suspiro resignado.
-Si estuvieras aquí, estoy seguro de que sabrías que hacer…
Mientras tanto en otra parte de la ciudad la tensión comenzaba hacerse presente.
-Craig…Red-respondía el chico frente a ellos, su voz era tranquila y suave, pero sostenía firmemente una pistola en su mano, además parecía tener algo de sangre en su ropa, parecía herido.
-A pasado bastante tiempo…-comentaba el pelinegro volviendo a su monótona voz de siempre.
El chico de piel oscura sonrió de lado ante el comentario.
-Los mismo digo… ¿qué hacen aquí?
-Negocios-respondió de manera tajante la pelirroja-por cierto, no te ves muy bien- lanzó sarcástica mientras señalaba con la mirada la visible herida del otro.
Token no respondió, únicamente bajo su mirada en dirección a la herida que visiblemente empezaba a empeorar, debía hacer algo al respecto, pero primero debía resolver otros asuntos, por lo que fue al grano.
- ¿Dónde está Cartman?
La chica sonrió divertida ante la pregunta mientras se hacía aún lado para revelar el cuerpo inerte y cubierto de sangre sobre el suelo.
Token rápidamente giro su mirada a otro lado mientras negaba con la cabeza, sabía bien que Cartman no era exactamente una buena persona, pero lo conocía desde su infancia y ahora ver su cuerpo así le causaba escalofríos, además de que aún tenía un par de acuerdos con él.
-Lo necesitaba vivo.
-Lastima-dijo fríamente la chica-pero ahora que estas aquí tal vez quieras saber que las armas que te dio no eran suyas. Las queremos de vuelta.
-Sabes que no funciona así, Red, pagué por esas armas. Si las quieres de vuelta, tendrán que ganárselas.
Ambos Tuckers voltearon a verse molestos, esas armas eran de ellos y aun así parecía que tenían que pagar nuevamente por ellas, a ninguno parecía agradarle demasiado la idea, sin embargo, ¿qué otra opción les quedaba? No podían simplemente matar al líder de la resistencia, solo se meterían en problemas y perderían la oportunidad de conocer el paradero de su mercancía.
Red suspiro resignada.
- ¿De cuantas tarjetas estamos hablando?
El chico delante de ella río levemente ante la pregunta.
-No me interesan las malditas tarjetas de racionamiento… si quieren las armas de vuelta deberán pasar algo fuera de la ciudad. Si lo hacen, les devolveré lo que quieren y algo más.
Red miro desconfiada al chico para luego girar su mirada en dirección a su primo pidiendo su opinión, este inmediatamente entendió acercándose precavidamente a su ex amigo.
- ¿Y cómo sabemos que las tienes? Estos últimos días he escuchado que los militares los han estado limpiando-dijo el pelinegro de manera intimidante.
-En eso tienes razón, no voy a mentirte, pero puedo mostrarles las armas.
- ¡Revisen el área! - de pronto una cuarta voz se hizo presente.
-Son los hombres de Eric-comento Craig cargando su arma.
-Bien, entonces es hora de partir, ¿Qué harán Tuckers?
Los mencionados solo se miraron de manera cómplice y ambos asintieron.
-Queremos ver esas armas-comento finalmente la pelirroja mientras seguía el paso del otro chico.
-Entonces, síganme.
Los 3 chicos recorrieron las calles al paso más rápido que les era posible pues las alertas del toque de queda comenzaron a hacer presencia, aunque de vez en cuando solían parar a consecuencia del dolor punzante que cada vez parecía aumentar en la herida de Token.
- ¿Estas bien? -pregunto el chico de ojos azules durante el transcurso. Sabía bien que la amistad entre ambos ya era cosa del pasado, pero eso no evitaba que el pelinegro olvidara aquellos buenos años y se preocupara. Él únicamente lo miro con una sonrisa.
-Viviré…
recorriendo el interior de un par de edificios abandonados hasta que por fin llegaron a lo que anteriormente parecía haber sido un restaurante. Los tres entraron por la puerta trasera cerrando cuidadosamente la puerta tras ellos.
- ¿Y qué estamos pasando de contrabando? -pregunto Red una vez estuvieron dentro.
-Les mostrare-respondió mientras jalaba la perilla de una puerta frente a ellos tratando de empujarla, sin embargo, ya estaba demasiado débil, así que decidió pedir ayuda-Craig… ayúdame con esto.
El pelinegro sin dudar se puso aún lado del chico ayudándole a empujar, la puerta se abrió rápidamente dejando caer al chico de la resistencia.
- Wow, wow, wow- El chico de chullo reaccionó agachándose en su ayuda- ¿estás bien, hombre?
- ¡Maldita sea! ¡Aléjate de él! -de pronto una cuarto voz se hizo presente alertando a los presentes.
Craig rápidamente se giró poniéndose en defensa, ¿era una trampa?, pensó, y casi en un parpadeo un chico de cabello rubio estaba casi sobre él con un cuchillo en mano con intenciones claras de clavarlo en él, afortunadamente Red lo detuvo a tiempo.
Probablemente en una de esas situaciones ya se encontraría arremetiendo a cualquiera que se hubiera atrevido a irse de aquella manera sobre él, sin embargo, el shock en el que se encontraba ahora mismo, no le dejaba hacer absolutamente nada, Red pareció notarlo.
- ¿Craig, estas bien? -pregunto la chica preocupada mientras seguía luchando en mantener el agarre contra el menor que tenía en manos.
- ¡Su-suéltame!
-Suéltalo-pidió Token aún en el piso- y tú-dijo mirando fijamente al rubio-no son peligrosos así que tranquilo.
La pelirroja hizo caso algo inconforme, el chico por su parte solo le lanzo una mirada de pocos amigos mientras sobaba su mano, estuvo a punto de reclamarle por la fuerza que había puesto en su agarre, pero la mirada fija de unos ojos azules lo detuvo, estos reflejaban total confusión, quiso darlo por alto, pero después de unos segundos la pesada mirada comenzó a incomodarle, por lo que decidió reprocharle, sin embargo, Craig logró hablar primero.
- ¿Thomas?...-dijo en un susurro más para sí mismo.
El ojiverde lo miró sin entender.
-No, mi nombre es Tweek
