Disclaimer |©Shingeki no Kyojin/進撃の巨人, sus personajes y trama son propiedad de su autor, Hajime Isayama. La trama de este Fic pertenece a ©Coorp. CharlyLand. Creación sin fines de lucro sólo recreativos.
Advertencia | AU. BL. Riren. Creppy. Shota inverso. Hurt/Comfort.
Notas| Este drabble pertenece a la Convocatoria del mes de marzo de #DictaduraRiren.
&Palabras: 884
Al Fic.
Ratones de ojos saltones
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Kenny solo es un tipo, un cúmulo de años de una vida de mierda, un alma cansada, un corazón desgastado y un revoltijo de sentimientos embutidos en un cuerpo con apariencia hostil, fría, de hierro. Tiene un hermana a la que prefiere esté muerta, un amante más ángel que humano, y un sobrino que es como un pseudo-hijo que no pidió pero que existe, y es la razón por la que tiene una insana aversión a cierto seres.
Kenny odia a los ratones.
Porque ellos, con sus patas sonrosadas, sus cuerpos suaves y sus ojos grandes, expectantes, son una amenaza para su vida, como lo fueron antes cuando dejaron sus manos vacías y un inmundo rastro transformado en un infierno que ahora habita en sus pesadillas, en los recovecos olvidadizos de su memoria y los temores que esconde tras un sonrisa cínica y una mirada escurridiza al contemplar los ojos de Levi. Ojos que ven con adoración a los ratones.
Esos ratones que representan recuerdos, y Kenny sabe que debe eliminar los recuerdos si quiere librarse de ese mal pasado, empezar de nuevo y ser feliz con aquel par que adora. Pero aunque lucha y lucha, parece que nada sirve.
Kenny es solo un hombre y un hombre no puede contra aquello que no es humano.
Y por eso es que Kenny maldice, y reza a un Dios en el que a veces no cree, y suplica con los ojos cerrados todas las noches cuando la oscuridad lo traga y lo deja indefenso en una ola de evocaciones involuntarias que lo hacen despertar con el corazón latiendo a mil, la frente transpirada, el cuerpo tembloroso y los tímpanos vibrantes por el sonido chirriante de algo que navega en las paredes y rasca con saña como si de uñas afiladas en un vidrio se tratase, y que sabe son los ratones. Esos ratones que tanto aborrece.
Pero aquella noche un sonido diferente lo extrae de sus sueños, es como un eco, un tintineo constante. Murmullos opacos. Se incorpora de la cama hasta quedar sentado, a su lado el cuerpo de Uri reposa tranquilo. Hay una fría neblina invisible flotando en la habitación, drenando la felicidad. Kenny sabe que es porque su relación con Uri está helada, lo ha estado desde que mató a Doi-Doi y dejó la casa inundada de un silencio abrumador, el vacío que se expande por la ausencia de la voz infantil de Levi repiqueteando contra la suya.
La luz de la luna en su cuarto menguante, entra por los pliegues de la cortina que tapa la ventana de la habitación, iluminando ligeramente el lugar. Kenny contempla el bonito rostro de Uri durante largos minutos. No quiere que las cosas sigan así, ya tiene demasiado con las pesadillas del pasado. Así que decide que debe arreglar aquello, aunque tenga llenarse de más temores.
Sale de la habitación y la oscuridad del pasillo lo recibe, el frio parece estar pegado en cada palmo del recinto y hay en el aire un algo pesado, como una fuerza de gravedad más fuerte, que le aplasta el pecho dificultando su respiración. Un pensamiento navega en su mente mientras camina hacia a la habitación de Levi.
«Es como aquellos días»
Frente a la puerta del cuarto de Levi duda cambiando de un pie a otro, desde el otro lado escucha los murmullos, no son risas, no aquel chapoteo de travesura y felicidad que creaba su niño entre sus dientes cuando adoptó a Doi-Doi. Y eso le provoca un temblor en el corazón, sin embargo lo deja pasar, pues alguna vez escuchó que los niños deprimidos tienden a refugiarse en amigos imaginarios. Sí, eso debía ser. Amigos imaginarios. Gira la perilla y abre suavecito la puerta. En las semi penumbras distingue la figura de Levi de pie frente a la ventana. Carraspea un poco y se acerca al chiquillo, pero él lo ignora y Kenny frunce el ceño.
—Oye mocoso—dice como quien no quiere la cosa—. Te dejaré que tengas una de esas sabandijas, pero solo uno, entiendes. Así que deja ya de preocupar a Uri.
Silencio.
Durante un largo momento es todo lo que hay. Silencio. Mientras la habitación se llena de un frío más espeso. Hasta que al final Kenny ve como Levi gira un poco el rostro hasta quedar de perfil, la suave luz lunar hace ver a su rostro más pálido, inhumano. La sonrisa que curva los labios del infante causa que incontables escalofrías recorran su espina dorsal. Escalofríos que se multiplican cuando Levi empieza a hablar. Porque hay un dejo chirriante mezclándose en su voz, un eco desagradable como un sonido en off de alguien que no es su mocoso.
—No te preocupes Kenny, ya no los quiero. Mi Ratón ya volvió.
Kenny tiembla y siente como las lágrimas se deslizan por sus mejillas, porque en cuanto sus ojos se clavan en el punto en el que Levi parecía absorto, comprende que sus mayores miedos jamás fueron infundados.
Ojos grandes de un amarillo añejo casi sucio brillan en la oscuridad y parecen observarlo con intensidad desde la empañada ventana de la casa del frente.
Kenny cae de rodillas con las manos cubriéndose el rostro en un llanto supurante y aterrado.
« Sí, ratón había vuelto. Porque ella nunca se había ido»
Notas finales:
Se cierra el telón. JAJAJAJA XD. Mis historias creppy son siempre tan raras. Buff, creí que alguien notaría mis insinuaciones en el capitulo anterior. Pero creo que no. Así que les daré una pista.
Ratón y ella son dos seres diferentes.
Muchas gracias por el apoyo, no saben cuanto me hacen feliz saber que les ha gustado a pesar de lo desbaratado del asunto, prometo que en los dos capítulos que quedan entenderán todo y dirán "ahhh eso era". En verdad gracias por notar esta historia. Las amo mucho.
Y si les ha gustado el capitulo, no olviden dejarme un review, con corazones o con ladrillos.
Con amor
Charly*
