Satisfecho.
La fiesta después de la ceremonia, en aquel hermoso salón donde los novios se habían conocido, era totalmente mágico y alegre. Tomaban y bailaban a gusto, todo era algarabía y los recién casados ni siquiera se habían separado, aunque Sakura era toda sonrisas, Sasuke se limitaba a su típica expresión seria, pero más relajada de lo normal, para recibir las felicitaciones.
Naruto que estaba algo ebrio, tomaba uno de los micrófonos mientras que con su otra mano sostenia una copa.
—¡Muy bien, muy bien! ¡De eso estaba hablando! Esta fiesta es todo un éxito, pero ahora todos, un aplauso al caballero de honor, Itachi Uchiha —Decía con euforia el rubio, mientras todos aplaudían y gritaban coreando por el muchachp, tan conocido y querido para la mayoría de los invitados.
—Hmp idiota —fue lo único que dijo Sasuke desde su lugar, era feliz, aunque no lo dijera y se sentía muy agradecido con esos dos tontos, Itachi y Naruto.
Itachi tomaba el micrófono de la mano del rubio, sonriendo y alzando una copa al aire, a lo cual los invitados siguieron su acto.
—Por la novia, por el novio —mientras dirigía su mirada a la pareja de recién casados, una mirada significativa— De parte de su hermano Itachi, quien siempre estará a su lado. ¡Por su unión! —Dijo con algo más de fuerza.
—¡Por su unión! —Corearon varios de los hombres presentes, entre ellos Naruto y los compañeros de universidad de Sasuke.
—Y la esperanza de que provean y que por siempre…. —Hizo una ligera pausa— Estén satisfechos…—y su mirada se cruzó con la de su cuñada, mientras aun sostenía la copa en alto.
Aquella fiesta de los Uzumaki como acto de beneficencia era todo un éxito, grandes personalidades habían acudido al lugar. Su familia había sido invitada, normalmente él y su hermano menor se negaban a asistir, pero era buen momento para conocer chicas jóvenes de su edad y de las más prestigiosas familias, pero Sasuke no lo veía de esa manera, fue muy difícil persuadirlo para asistir, pero al final ahí estaban ambos.
Se encontraba en aquel enorme salón ataviado de excentricidades y de personas que vestían de un estilo inglés del siglo XVIII, Sasuke había decidido ir por algo de tomar, pues no soportaba un lugar con tanta gente, en cambio él decidió ir en busca de alguna chica con la cual bailar.
No iba a ser del todo difícil, pues aquellas chicas se precipitaban por recibir halagos o al menos una insignificante mirada de alguno de los dos pelinegros. No porque fuera pretencioso o narcisista, pero desde muy joven sabía lo que su apariencia causaba y lo que su apellido llegaba a atraer a las chicas.
La iluminación del lugar era de ensueño, todo parecía sacado de un cuento de hadas. Los adornos, las sillas, los vestidos, las damas, los caballeros e inclusive el tosco de su hermano, llegaba a parecer un príncipe, aun a pesar de su actitud de ogro; una pequeña sonrisa se le escapo ante el pensamiento.
Cuando volvió a la realidad, se fijó en un grupo de jóvenes hermosas. Una rubia, de voluptuoso cuerpo, de ojos color cielo, otra de cabello y ojos color chocolate, parecía la más madura pero no por ello la menos hermosa. Una hermosa pelinegra de ojos color perla, que se encontraba sonrojada, por algo que seguramente le decían sus amigas. Y ahí estaba ella…
Una pelirrosa de ojos color jade, que sonreía con dulzura y emanaba calidez. Jamás podría olvidarla.
Se acercó sin pensarlo dos veces, y la chica, la del exótico cabello rosa, fue la primera en notar su presencia.
—Hola —dijo para que las demás notaran al invitado que tenían en frente.
Itachi se había quedado sin habla por unos segundos, había olvidado hasta su nombre, pero su cerebro reacciono lo más rápido que pudo, luego de ese lapso.
—Soy Sakura Haruno —dijo cortésmente mientras hacia una reverencia, muy acertada con la temática de la fiesta.
—Uchiha Itachi –Dijo mientras besaba suavemente su mano —¿quieres bailar conmigo? —Le ofreció su mano, la cual ella acepto gustosa y ambos fueron a la pista de baile.
En medio del baile, el cual era un suave vals interpretado por una orquesta, Itachi no podía hallarse en mejor lugar.
—Me parece que eres un hombre que nunca ha estado satisfecho —Dijo ella con diversión a lo cual él solo enarco las cejas en clara expectación y curiosidad.
—No sé qué quieres decir.
—Eres como yo, quizá, nunca hemos estado satisfechos.
—¿Es eso cierto? —Dijo con galantería
Ella se sonrojo al saber por dónde iba el doble sentido de las palabras del chico.
—No me refería a eso ¿Dónde quedaron sus modales? —Dijo entre molesta y divertida.
—Tú fuiste quien lo dijo.
—Me refería a que nunca estábamos satisfechos con nosotros, con el mundo, con lo que tenemos, siempre ansiamos más.
Fueron unas cuantas palabras y su corazón se vio en aprietos.
—¿Haruno? ¿De dónde es tu familia? Me parece no conocerla
—La verdad hay muchas cosas que no he hecho —Dijo nerviosa, evitando el tema de su familia. Era normal que el nombre no le sonara, la chica no era de una familia prestigiosa y sin embargo era amiga de chicas de alto renombre, ¿estudiarían juntas?
La música había acabado y antes de que Itachi pudiera evitarlo, Sakura se fue rápidamente a donde la esperaban las señoritas, las cuales parecían emocionadas por el baile de ambos.
¿Así que eso se sentía encontrar a alguien igual? ¿Cuál era la trampa?
Se sentía libre, veía una luz en su camino, era como si todo fuera fácil, y él se volviera invencible. La conversación y la baila no habían durado mucho, quizá tres minutos y en lo que hablaron hubo una especie de acuerdo tácito. Era como un sueño y quizá como una ardua lucha, con un poco de defensa y ninguno quería perder ante los ojos del otro.
Y la respuesta que dio cuando le pregunto sobre su familia, quizá no fue la mejor, pero igual podía darle una oportunidad. Era una chica linda y lista y ella estaba consciente de ello y eso mismo le gustaba, le encantaba de ella.
Buscaba a su hermano para notificarle sus próximas acciones, y asi evitar el enojo de este antes de dejarlo a solas con su suerte, porque si, le había encantado esa mujer y solo pensaba en llevársela lejos. Fue entonces cuando encontró a su hermano.
Indefenso.
Así lo parecía, parecía indefenso mientras observaba absorto a algo o a alguien. Estaba sorprendido por ver a su hermano con la guardia baja mientras parecía apreciar algo con la vista, así que siguió el rumbo de su mirada.
Sasuke admiraba, sin pudor ni defensa alguna, a aquella pelirrosa, a Sakura. Parecía que sus pulmones no lograban procesar bien el aire que entraba a través de sus fosas y el miedo y un agudo dolor se apoderaron de su pecho.
Volvió a la realidad y trato de aspirar todo el aire posible, antes de soltarlo en un sonoro suspiro, el cual le ayudo a recuperar la compostura.
—¿Pasa algo Ototo?
—Itachi
—Hn
—¿Vez a aquella chica de allá? —No le hacía falta siquiera ver para saber a quién se refería su hermano, pero de igual manera quiso ver a Sakura nuevamente y quizá lograr toparse con sus jades
—¿Qué sucede con ella, ototo? —Se atrevió a preguntar.
—¿la conoces?
—¿A Sakura?
—Sakura… —Vio como al pronunciar el nombre de la chica su hermano parecía deleitarse, como si saboreara cada letra de aquel nombre, suspiro derrotado, con una mezcla de sentimientos desde la impotencia hasta el orgullo y la nostalgia al notar a Sasuke, que ya era todo un hombre. Lo había decido ayudaría a Sasuke
—¿quieres invitarla a bailar?
Ya lo siguiente que dijo su hermano no lo escuchó, la verdad no le prestaba mucha atención, pero al juzgar por la forma en que lo veía, como si fuera un chafado, le dieron ganas de sonreír y alborotar su cabello, mientras con paso lento y firme se dirigía nuevamente hacia aquel grupo de amigas.
—¿A dónde me estas llevando?
—A cambiar tu vida. —Dijo con galantería.
—Está bien, llévame contigo.
Miro a su hermano que se encontraba tenso en aquel sitio, no parecía mover ni un solo musculo.
—Sakura te presento a… —Quiso ayudar Itachi antes de que Sasuke se quedara ahí parado como un idiota.
—Uchiha Sasuke, un placer conocerla.
—¿Uchiha? —Preguntó Sakura viéndolo con complicidad.
—Mi hermano —Se limitó a contestar.
—Haruno Sakura —Se presentó la chica con suma cortesía.
Y fue en ese momento, donde la mirada del menor y de la chica se conectaron. No había que ser un genio, para saber que hacia mal tercio ahí. Había hecho más que suficiente.
—Bueno, los dejo —Era para lo último que daba su voz.
Y se retiraba sin siquiera luchar por tres simples razones:
Uno, él era Itachi Uchiha, el primogénito y heredero de las empresas Uchiha. Él no podía darse el gusto de estar con cualquier chica, puesto que era insidioso los chismes en los que se vería involucrado si decidiera a estar con alguien que no tenía ni un solo centavo y aunque eso se repetía no podía dejar de sentir "eso" por aquella chica.
Dos, sería un tonto si simplemente se dejara llevar, sus amigos siempre le han advertido del caza fortunas que se presentan en este tipo de lugares y Sasuke podía ser menos ingenuo ante estas situaciones —seguía autoengañandose—.
Y número tres. Conocía a Sasuke como se conocía a sí mismo, sabía muy bien que, si le decía que le gustaba Sakura, su hermano se resignaría en silencio y Sakura sería suya y Sasuke le diría que estaba bien, pero estaría mintiendo. Porque Sasuke siempre vivió bajo su sombra, gracias a los constantes regaños y comparaciones de su padre, porque era lo suficientemente bueno como para apartarse del camino de Itachi sin importar lo que podría perder, a diferencia de él que lo que quería lo obtenía sin importarle pasar por encima de su hermano. Esta vez no, era diferente, era la primera vez que Sasuke se miraba tan indefenso ante alguien, que le seria cruel exiliarlo en silencio de la única chica por la cual bajó ese escudo de frialdad.
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Cuando en las noches pensaba en Sakura no podía evitar sentirse un envidioso con su hermano menor. Sasuke pasaba todo el día y noche en su celular, al parecer intercambiando mensajes con ella.
¿Así que así se sentía Sasuke? Cuando él, por ser el mayor, era el orgullo de su padre y Sasuke había pasado a un segundo plano. ¿Así se había sentido? Cuando a pesar de su constante progreso y esfuerzo, la empresa paso a manos de él, que, a pesar de ser el primogénito, le importaba poco. ¿Así se sentía estar cerca de tenerlo todo, pero no tenerlo al fin?
A veces en sueños fantaseaba con los ojos verdes de Sakura, con su suave cabello rosa, idealizando lo que pudo ser, si no la hubiera juzgado con rapidez, sino hubiera cedido de forma tan fácil ante su hermano.
—Si me quisiera la compartirías conmigo, Ototo —Dijo Itachi queriendo molestar a su hermano, pero con una según intención oculta.
—Ni en el mejor de tus sueños Idiota —Dijo como un animal furioso a punto de atacar, sus ojos centellaban con rabia y diversión.
—Bien, bien, son bromas, no me vayas a matar —Dijo mientras se retiraba, antes de que aquel nudo en la garganta se empezara a formar.
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Quizá ella tuvo razón nunca se sentiría satisfecho. Al menos su querido hermano, era ahora su esposo, al menos conservaba aquellos ojos en su vida…
Todos observaban expectantes a Itachi, que, con la copa en alto, se había quedado callado mientras lagrimas rodaban por sus mejillas.
Al salir de sus recuerdos, él notó como todos lo observaban y sintió el cálido líquido que bajaba por sus mejillas, vio a Sasuke que sostenía firmemente la mano de Sakura y la felicidad de ambos.
Tomó fuerzas antes de proseguir —Por la novia, Por el novio, de parte de su hermano Itachi, quien siempre ha estado de tu lado —Dijo mientras observaba a Sasuke, de manera significativa y fraternal—. ¡Por su unión! —dijo con más fuerza—
—¡Por su unión! —Corearon varios de los hombres presentes.
—Y con el deseo que siempre tengan dicha y amor. Y que por siempre…. —Hizo una ligera pausa— Estén satisfechos…—Dijo mientras se acercaba a abrazar a su hermano menor y a su cuñada, mientras las lágrimas no cesaban de escapar de sus ojos y una enorme sonrisa se pintaba en su rostro.
Y él sabía que ella sería feliz como su esposa, y Sasuke se sentiría amado como su marido. —Ambos se besaban después del emotivo momento con Itachi, quizá no fueron más palabras o el extenso discurso, como él de los padrinos o dama de honor, pero para ellos fue emotivo y significó mucho más de lo que cualquiera creería.
Y sabía que él, jamás se encontraría satisfecho.
