Capítulo 2;

Harry amaba la tarta de melaza y en su opinión era uno de los mejores postres que pueden haberse inventado después del chocolate pero en ese momento en vez de querer comerse un trozo quería estamparlo en la cara llena de pecas de Ron.

– Harry deberías avisarnos cuando llegues de las detenciones con el grasiento de Snape, no me sorprendería que fuera de verdad un asqueroso murciélago que solo quiere beber tu sangre- dijo el pelirrojo sin notar como esas palabras sólo llegaban a molestar aún más a Harry.

El ojiverde es consciente de como antes el también pensaba de la misma manera que Ron y que puede que incluso insultase más a Snape pero ahora, después de haber pasado tanto tiempo con él ya no es capaz de pensar de la misma manera. Es cierto que seguía siendo un amargado con un humor de lo más peculiar pero no era como Harry siempre se lo había imaginado.

Tan metido estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta de como había ignorado por completo a Ron y éste le miraba con una cara de indignación al ser consciente como su mejor amigo no le hacía caso alguno pero antes de que pudiese decir nada, Hermione, que hasta ese momento había estado callada sentada a un lado con un libro entre manos de una se había levantado y empezado a gritar que llegarían tarde. Salieron de clase dirigiéndose hacia Historia de la Magia, Harry se alegró de este hecho ya que así podría dormir un poco más antes de ir a Pociones*, a ver si en esta ocasión podía hacer una poción en condiciones.

Además de que daba gracias a quien sea quien hiciera los horarios que no hubiesen puesto Gryffindor y Slytherin para Historia de la Magia porque sino seguro que con Malfoy y su pandilla no podría descansar ni un poquito.

Al llegar se sentó al final de la aula y en el momento en el que el Profesor Binns empezó con su discurso e interminable, echó la cabeza hacia atrás ignorando la mirada acusadora de Hermione y se durmió enseguida.


Severus no se consideraba una persona impaciente ni mucho menos, más bien una persona que quiere las cosas puntuales y en orden por eso cuando un legañoso Harry Potter entraba a su aula 10 minutos después de su comienzo no pudo evitar enfadarse. Si una clase tiene una hora sería por algo.

– Vaya Señor Potter, ya veo que su siesta se alargó demás, ¿no? -los demás alumnos sólo estaban atentos a su diatriba usual, por una parte los de Gryffindor miraban acusadoramente a Harry por los puntos que seguramente serían restados mientras que los de Slytherin sonreían abiertamente.

– Yo Señor verá...- Harry intentó hablar para ser callado rápidamente por una mirada negra fulminante y llena de disgusto al atreverse a interrumpirle.

– Cállese ahora, 20 puntos menos para Gryffindor.- Harry abrió la boca desmesuradamente por la injusticia cometida mientras que Severus sólo podía disfrutarlo de sobremanera.- Ahora siéntese y empiece con la poción que hay en la pizarra. No la estropicies más.

Harry sólo pudo mandarle una mirada llena de resentimiento mientras se sentaba a un lado de un enfadado Seamus que sólo le dio la espalda para seguir con su poción.

– Gracias por despertarme chicos.- dijo Harry mientras empezaba con la tarea e ignorando deliberadamente a Hermione y Ron, aunque supiese que es su culpa no podía evitar enfadarse, ahora ni siquiera eran capaces de avisarle y se iban dejándolo atrás y ellos en su mundo de besos y abrazos.

Suspirando, miró la pizarra e intentó hacer una poción decente.


Obviamente que no lo consiguió pero aún así estaba feliz de que hubiese explotado la poción como Neville y esperaba no conseguir un Troll.

Luego de que todas sus clases terminase y habiendo finalizado su comida, Harry lo único que quería era dormir otra vez pero dentro de dos horas tenía de nuevo clases con Snape y una gran tarea por hacer. Así que se dirigió a la sala común y empezó con el estúpido ensayo de DCAO que la asquerosa de Umbridge les había mandado hacer para mañana y encima de 30 cm de pergamino.

Cuando estaba mojando su pluma en la tinta sintió una sombra sentarse a su izquierda y mirando hacía arriba se encontró con Hermione con Ron a su espalda.

– Hola Harry, ¿podemos hablar?- el cabello de Hermione seguía tan alborotado como siempre aunque en esta ocasión intentase remediarlo en una recogiéndolo. Mirándola lo único que podía notar era inseguridad y un deje de orgullo, seguramente por verle haciendo la tarea tan temprano.

– Habla, nadie te lo impide.- dijo desinteresadamente mientras empezaba a escribir el titulo de su ensayo.

– Queremos disculparnos por no haberte despertado, creíamos que lo harías y bueno...la verdad es que no nos dimos cuenta.

– Sí compañero, sabes lo despistado que estoy y en ese momento Hermione estaba explicándome una cosa.- Ron se pasó la mano por su gran cabello rojo e intentado no sonrojarse por lo poco acostumbrado que estaba en esto de las disculpas.

Harry los miró seriamente antes de sonreír y decirse a si mismo que no pasaba nada y que era normal que quisieran estar juntos después de tantas negaciones por parte de los dos.

– Tranquilos chicos, sé que también es mi culpa por dormirme o incluso no poner una alarma.- ambos chicos sonrieron y se juntaron todos a empezar su asqueroso e insufrible ensayo.


Antes de que se diese cuenta ya estaba caminando rumbo a las mazmorras cubierto por su capa de invisibilidad y pensando en como se comportarían después de lo ocurrido esta mañana pero Harry tenía la certeza de que harían como que nada había ocurrido ya que desde que empezaron sus clases particulares casi nada del exterior había sido mencionado.

Cuando llegó a la puerta de las habitaciones personales de Snape, dio unos golpecitos y esperó hasta que la puerta se abrió sigilosamente y mirando a su alrededor asegurándose de que no había nadie se metió en ellas cerrando la puerta tras de sí.

Snape estaba sentado como siempre en su sillón pero estaba vez en la mesa de enfrente había una botella de cerveza de mantequilla mientras él tenía un vaso lleno de lo que seguramente sería Whisky de fuego.

– Señor Potter, que alegría que a estas clases sí llegue temprano.- dijo burlonamente.- Siéntese hoy tenemos cosas de las que hablar.

– Vaya por fin hablaremos de ese tema, ya me estaba impacientando.- dejó la capa en la manija de la puerta y dando saltitos llegó hasta el sillón y se dejo caer ocasionando un desagradable ruido por lo cual Snape le miró con una mueca.

– Sí, es lo que vamos hacer.- murmuro dando un sorbo a su copa.- Como sabrás ha pasado un largo tiempo desde que empezamos estás clases a raíz de lo que dijiste ver. Durante este tiempo he intentado recolectar la mayor información posible y mi única conclusión es que estás equivocado por completo.

Harry sólo pudo mirarle fijamente y con la boca abierta de asombro mientras que la cerveza estaba en su mano.

– ¡Cómo que equivocado! Pues claro que no, que tontería.- dejó la botella de nuevo en la mesa y se levantó del sillón con aire ofendido.

– Mira Potter, aunque al principio creí en esa ridícula visión suya después de mucha investigación creo que todo ha sido un estúpido ardid del Director.

– ¿Ardid? ¡¿De qué demonios estás hablando?!- rojo de la furia Harry camino hasta su Profesor.- ¡Cómo va a ser un ardid que haya visto lo que vi y que además la cicatriz me doliese e incluso me sangrase!

– Es lo más lógico, Dumbledore nunca se dejaría sorprender de esa manera y mucho menos El Señor Oscuro, además de que no he podido encontrar evidencia de que Dumbledore esté tramando alguna cosa con el bastardo, además de que es algo absolutamente imposible.

Mientras Snape hablaba, Harry no podía creerse lo que escuchaba. Él sabia ahora como distinguir visiones reales de inducidas, puede que anteriormente no pero ahora sí y tenía muy claro que aquella visión no era inducida ni falsa.

– ¡A la mierda lo lógico!- gritó en la cara de Snape mientras éste sólo lo miraba ceñudo por su falta de respeto.-¡Sé lo que vi y eso no era falso!

– Mira Potter...creo que lo mejor sería que te calmases y vieses las cosas de otro modo.- intentó razonar Snape.- Seguro que Dumbledore inventó todo eso para que al final nos llevásemos bien y te enseñará Oclumancia correctamente además de...

– ¡No hay otro modo o verdad, estúpido murciélago grasiento!- soltó Harry exabrupto e interrumpiendo a su Profesor, segundos después su rostro mostró un autentico terror por lo dicho pero no se sentía arrepentido.

Snape lo miró fijamente y de repente se levantó y cogió a Harry de los cabellos y lo llevó a rastras hacia la puerta.

– ¡A mi no me vas a gritar o insultar niñato, 50 puntos menos para Gryffindor y detención toda la semana después de la cena con Filch!- abrió bruscamente la puerta y le empujó afuera con fuerza haciéndole caer de culo al suelo, le tiró su capa a la cara antes de cerrar la puerta con un portazo.

Harry se levantó enfadado y con ganas de golpear algo, cogiendo su capa se dirigió fuera de la mazmorras diciéndose que al final, Ron sí tenía razón sobre Snape.


Snape se volvió a sentar en su sillón y se bebió lo que quedaba en su copa de un solo trago.

El muchacho estaba en lo correcto diciendo eso, no era un ardid de Dumbledore ni mucho menos pero mientras menos supiese Harry de esto mejor.

Aunque por lo que veía, sería muy difícil convencerlo de lo contrarío. Puede que lo mejor fuese decirle la verdad sobre su visión pero no quería destruir la poca inocencia e ilusión que aún había en Potter.

No quería verle llorar como la primera vez al saber que una de las personas en las que más confiaba era sólo un viejo manipulador que vendería su vida como si no fuese nada a Voldemort sólo por el fin de la guerra y más poder del que ya tenía.

Sirviéndose otra copa, Severus miró hacia la chimenea preguntándose si lo mejor no sería contarle la verdad al chico y marchase de éste lugar infestado de traidores, si bien él también lo era de alguna forma. Pero no se podía comparar a lo que ocurría aquí.

Tomando una precipitada y estúpida decisión, Severus cogió los polvos flu y se dirigió al número 12 de Grimmauld Place.

Si iban a luchar contra los dos magos más poderosos del último siglo necesitaban la mayor ayuda posible. Aunque fuese una ayuda de lo más desagradable.

Pensó Severus sin ser consciente de que el tercer mago más poderoso y el único con el poder necesario, estaba más cerca de lo imaginado.

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Espero que os haya gustado y siento mucho la tardanza.

Si veis algún error ortográfico o de la trama agradecería que me lo comentaseis. He pensado en responder los reviews por aquí, ¿qué decís?

* En mi Bio encontrareis un link que os mandará a una página de wikia del quinto año en Hogwarts donde sale le horario de Harry.