¿Cómo narices había llegado a esta situación?

Se suponía que había decidido venir a aquella asquerosa casucha a intentar hablar sobre la situación y no a tener al lobo sarnoso de Lupin encima suyo intentando mantenerlo alejado del estúpido del chucho que además de no escucharle siquiera para empezar, nada más entrar aquí comenzó a atacarle repentinamente.

– ¡Lárgate de aquí Quejicus, nadie te ha invitado a está casa!

Sirius le dirigió una mirada llena de odio y repugnancia que fue enviada de vuelta con la misma intensidad por Severus. Sino fuera porque necesitaba la ayuda de estos patanes nunca habría puesto un sólo pie dentro de esta casucha.

– Ya veo que tu madurez intelectual nunca superará a la de un crío de 15 años.- dijo mientras se dirigía con toda su elegancia hasta un sillón, sentándose mientras ignoraba por completo la incredulidad de Sirius ante su descarada actitud.- Incluso apostaría mis más preciados ingredientes a que tu ahijado es más maduro que tú, que ya es decir demasiado.

Sirius, encabritado, intento ir hacía él siendo de nuevo parado por Remus que exasperado se dirigió a Severus.

– ¿Qué haces aquí? ¿Ha pasado algo? - preguntó preocupado. Severus nunca pisaría esta casa sino fuera por algo verdaderamente preocupante.

– Fíjate que sí, he venido a hablar con vosotros sobre algo concerniente a Potter.- el animago, al escuchar el apellido de su ahijado se estuvo quieto y miro con sospecha hacia el Maestro de Pociones.

– ¿A qué te refieres? ¿Está Harry bien? - se soltó de Severus y se sentó en el sofá que había delante del sillón ocupado por Severus.- Ayer recibí una carta suya y no me pareció nada fuera de lo común.*1

– Por supuesto que no te iba a decir nada.- Severus bufó con un tinte de exasperación a la vez que cruzaba las piernas.- No quiere preocupar a su querido padrino al cual, sin venir al caso, la locura ha ocupado su mente.

Hacedme el favor de sentaros de una buena vez, no tengo todo el maldito día.

Sirius iba a volver a contestarle pero un apretón de Remus en su brazo hizo que se callará y fuese capaz de ser guiado al sofá situado delante del sillón donde estaba Severus.

– ¿Qué ocurre Snape? Como le hayas hecho algo a mi ahijado te juro que...- la oración de Sirius quedo inconclusa gracias al pisotón de Remus, quien se hizo a cargo de la conversación.

– No le hagas caso Severus, continúa por favor.- la voz suave y apacible de Remus calmo la sala que estuvo en silencio un minuto.

Severus en realidad no sabía como empezar la conversación, era un tema muy delicado y que podría ser de muy cuestionable fiabilidad viendo quien lo estaba contando pero el Maestro de Pociones no tenía tiempo para dudas de unos manipulados cegatas que no ven delante de sus narices, así que, Severus siendo tan directo como es no fue diferente en ésta ocasión.

– Parece ser, que Dumbledore quiere traicionarnos y junto a Voldemort hacerse el amo del Mundo Mágico algo sumamente estúpido en mi opinión ya que al ser los dos tan...psicotapas pues ambos querrían gobernar solos, por lo que su plan seguramente está en colaborar juntos un tiempo hasta que logren su objetivo y luego intentar matarse mutuamente.- dijo Severus de repente, sin parar ni un segundo para respirar la más mínima mota de aire. Cuando terminó volvió su mirada hacia los otros dos notando sus miradas de incredulidad.

El ojinegro, sin saber como, en unos pocos segundos después fue atacado por un loco.

– ¿¡Cómo te atreves a calumniar a Dumbledore?!- Sirius intentó abalanzarse de nuevo hacia él siendo parado por milésima ocasión por Remus.

Severus en ese momento fue consciente de que su reunión se alargaría por horas.

Maldita la hora en que decidió salvar a Potter.

Un día después de semejante pelea, Harry no tenía ninguna esperanza de que Snape fuera a volver a hablarle y mucho menos para tener una de sus reuniones así que en lugar de ir a su reunión como se suponía que tenía que ir ese domingo se quedó en la sala común haciendo el ensayo justamente de pociones que tenía que entregar ese lunes. Eran 40 cm de pergamino y sólo llevaba hasta la mitad, seguramente no le diese tiempo de terminarlo esa noche pero como al día siguiente había Historia de la Magia antes de Pociones podría terminarlo allí.

Cuando ya llevaba 10 cm más de su ensayo alguien se sentó delante suyo. Levantando la vista vio que solamente era Hermione así que sin darle importancia volvió a su ensayo.

– Hola Harry, veo que aún no has terminado tu ensayo.

Él solamente asintió con la cabeza mientras seguía metido de lleno en ello.

– ¿Hoy no vas a ir con Snape?- dijo cautelosamente. Harry negó con la cabeza pero dos segundos después la levantó bruscamente para ver con la boca abierta a Hermione quien sólo le sonrió inocentemente.

– ¿Qué? ¿Cómo sabes eso?- Harry no les había dicho absolutamente nada sobre las clases que también tenía los domingos, sólo estaban enterados sobre las de los sábados así que su sorpresa estaba más que justificada.

– Vamos Harry, sabes que Ron está en tu misma habitación y que desaparezcas todos los domingos y luego aparezcas a altas horas de la noche cuando se supone que debes estar durmiendo pues al final es un poco evidente.- el ojiverde maldijo en su mente, pensado en como no había sido capaz de estar consciente de un dato como ese.- Al principio creímos que estabas viéndote como alguien a escondidas pero lo descartamos rápidamente.

– ¿Qué? ¿Por qué no?- exclamó Harry sintiéndose un poco ofendido.- Soy perfectamente capaz de salir con alguien. *2

Suspirando mientras miraba la cielo Hermione fijo su mirada una vez más en él.

– Sabemos que eres completamente capaz de salir con alguien pero nos lo hubieras dicho, ¿verdad?- como Harry se quedó callado, Hermione sonrió y siguió hablando.- Así que pensamos en algo más y lo más factible es que tuvieses más clases con Snape, además la manera en que ahora no despotricas contra él es una prueba irrefutable de que ya os lleváis mejor.

Harry resopló, haciendo que un poco de su flequillo se levantase.*3 Segundos después respondió con una voz tanto cansada como sorprendida.

– A veces odio que me conozcáis tan bien.- como Hermione siguió mirándolo ya no aguantó más y lo soltó.- Bien sí, tenéis razón. Estaba teniendo clases extra con Snape pero eso ya se acabó.

– ¿Y eso?.- pregunto ella extrañada.- Si parecía que ya os llevabais mejor, ¿qué ha pasado?

Harry no quería involucrarlos en esto, no quería meterlos en algo así y que estuviesen en más peligro de lo que ya lo estaban así sólo les diría una parte de la verdad.

– Peleamos, nos dijimos cosas que no debíamos e incluso me dio una semana de detención con Filch.- se encogió de hombros ante la mirada de sorpresa de Hermione.- Ahora mismo debería estar allí pero como pasó eso no creo que…

Antes de que pudiese continuar, contundentes golpes se oyeron a través del cuadro de la Dama Gorda mientras esta gritaba por todo alto lo descarado que era hacer algo como eso.

Sin saber muy bien que estaba pasando, un alumno que estaba más cerca del cuadro se acercó y lo abrió dejando escapar un grito de susto al tener de repente la cara de Snape a menos de 30 cm.

Desechando al niño con una mirada punzante buscó por toda la sala hasta que sus ojos pararon en un Harry boquiabierto.

– Señor Potter, si fuese tan amable de levantar su culo y venir conmigo.- dijo mientras señalaba hacia el pasillo de atrás.- El Director Dumbledore le llama.

Sin palabra alguna, Harry se levantó y guardo con rapidez su ensayo y sus útiles. La tinta en el ensayo había tenido tiempo más que suficiente para secarse mientras él había estado hablando con Hermione.

Dándole a Hermione una mirada en blanco se dirigió a la puerta y siguió a Snape. Ninguno dijo nada durante un rato pero Harry, al ser el impaciente chico que era no aguantó más.

– ¿En serio Dumbledore me ha llamado?

Snape resopló y le dirigió una mirada llena de incredulidad.

– Por supuesto que no. He tenido que venir a buscarte porque tú, cabeza hueca, no has venido a nuestra reunión.

– Creí que después de nuestra pelea ya no querías, además si dices que mis afirmaciones de Dumbledore son falsas, ¿qué sentido tiene que sigamos haciéndolas?.

En esta ocasión Snape debía concederle un punto a Potter ya que en parte tenía razón pero aún así después de haber hablado con el par de chuchos ayer tenía claro que lo más recomendable era decirle la verdad.

El Maestro de Pociones lo único que quería hacer era proteger a Potter pero después de la charla de ayer con Black y Lupin estaba claro lo que debían hacer de ahora en adelante, aunque no fuera lo que Snape quería.

Sin contestarle a Potter siguió caminando hasta que llegaron a sus aposentos y asegurándose de que no había ojos ni odios cotillas entraron.

Snape se giró hacia Harry y poniéndole una mano en el hombro le dijo con la voz más firme que pudo:

– Ahora mismo nos vamos a Grimmauld Place a continuar tu entrenamiento, pero debes saber que lo que has hecho hasta ahora conmigo no se comparará en absoluto con él que estás a punto de recibir.

Harry le miró con los ojos como platos, tanto por el contacto físico que el mismo Snape había iniciado como por la noticia. No se esperaba ni una cosa ni otra.

Sin que ninguno de los dos dijese nada más se dirigieron hacia la chimenea, con la mano de Severus aún en su hombro.

Y eso es todo por ahora, gracias a todos los que han venido nuevos y aún más a los que siguen por aquí. He tenido un bloqueo enorme con esta historia pero parece ser que por fin he salido de él. Espero que os guste este capítulo y os traeré el siguiente lo más pronto posible.

*1 Aunque Harry y Sirius se puedan comunicar por el espejo también suelen hacerlo de vez en cuando por carta, para no levantar sospechas.

*2 Sí, aquí Harry no se ha besado aún con Cho y la verdad no creo que pase. :)

*3 Si sois de los que se imaginan a los personajes como en la película, aquí Harry tiene el cabello como en El Cáliz de Fuego. Más que nada porque me encanta como le queda el pelo largo y para mi el que tiene en La Orden del Fénix, que es donde se desarrolla este libro, no me gusta nada.