- El ojo único te observa, Stanley Pines. Puedes huir, puedes esconder tu nombre y ser mil personas diferentes, empero el ojo te encontrará; te mantendrá cautivo, te ocultará entre las sombras, te mentirá, se reirá de ti.
Stan dio un traspié mientras avanzaba entre cúmulos de esqueletos sangrantes y carroña humana podrida, leves antorchas de hueso iluminaban el sendero agrietado por la sangre reseca, sus nervios se torcían. Hasta que al final del sendero encontró una pila de cadáveres humanos, en la cima de aquella montaña de muerte las cabezas de sus sobrinos se exhibían como un trofeo macabro ganado en alguna cruenta batalla.
- Stan, amigo. ¿Me recuerdas? – aquella figura geométrica básica extendió su brazo con la intención de saludar, Stan dudó un instante; el corbatín negro, el sombrero de copa, el ojo único; el triángulo ciclope de sus pesadillas.
- vamos, ¿Por qué no estrechas mi mano amigo mío?
Despertó justo cuando estaba a punto de tomar su mano sin poder recordar su nombre: ni el suyo ni el de aquel ser triangular.
CAPÍTULO 4 Antiguos Dioses: parte dos
El aire de la cámara mortuoria estaba helado como la muerte, un hilo de agua caía desde las alturas e impactaba en una roca situada en el centro de todo. Cristales gigantes daban una luz azul mortecina que permitió observar aquel lugar con todo detalle, además un grupo de "geoditos" se escabullían por todos los rincones de la cueva iluminando todo a su paso.
- esto es asombroso. – Grenda proliferó un grito de completa perplejidad.
Nadie podía creer lo que sus ojos mostraban, cuando Dipper dio un paso más cerca del centro observó con todo cuidado el mismo dibujo que su Tío Ford había hecho alguna vez intentando derrotar a Cipher. Solo había un detalle que Dipper ni ninguna de sus acompañantes pudieron entender: en el centro de aquel círculo zodiacal no estaba Bill como se suponía debería estar, sino que había una forma distinta; grabada sobre la roca, una figura elemental: un rombo. De inmediato Dipper recordó al viejo Dios de la pintura rupestre que encontró en el museo.
- es un poco distinto a Bill, aunque no sabría decir si es él intentado engañarnos... – intuyó Dipper, el resto de las chicas se miraron fríamente.
- ¿Cómo sabemos que en verdad es Bill y no otro demonio? – respondió Wendy. – es decir, ¿que no Bill es un triángulo de un solo ojo?
Dipper meditó las palabras de Wendy. La posibilidad de que Bill hubiese cambiado de forma en los últimos 2000 años era demasiado alta, pero también estaba el supuesto de que se tratara de algún otro demonio "interdimencional". Dipper echó un vistazo más aguzado sobre el círculo mágico; recordaba con exactitud los sitios de todos los integrantes; descubrió que algunos no coincidían con los que su Tío Ford había presentado la ocasión anterior. Dipper palpó con las yemas de los dedos la piedra pulida llegando a una conclusión.
- estamos frente a un círculo mágico distinto.
- ¿Cómo lo sabes? – preguntó Candy.
- observa el acomodo de los integrantes. – respondió con agilidad. – no es igual al que hiso Ford, además. – añadió. – el objetivo de este círculo no es Cipher... quien quiera que haya sido debe estar muerto.
El circulo tenía 8 lugares, algunos eran conocidos: la bolsa de hielo, la estrella fugaz, el corazón, la llama y la tienda de la telepatía, empero había 3 símbolos que no correspondían: la constelación de la osa mayor, un martillo y un libro. Estos últimos despertaban una gran curiosidad por el simple hecho de no estar relacionados a alguna persona hasta ahora.
- probémoslo... - sugirió Dipper, no tenía idea de porque había pensado en ello, ni de porque dio un paso dentro de la caja que marcaba la constelación de la osa mayor. Pronto Mabel entró a su caja dando saltitos como una liebre sobre la nieve, Wendy se acomodó a un lado de Dipper.
- lo has hecho a propósito, ¿no? - le preguntó al instante.
- ¿el qué? - respondió Dipper un poco ruborizado.
- escoger la osa mayor, es decir, ¿aun tienes esa vergonzosa marca en la frente?
- sí, y con el paso de los años se remarca un poco más. - Dipper notó que tanto Candy como Grenda no sabían que casilla escoger. - Candy, creo que tú estarás bien aquí a un lado mío en el libro, debemos mantener el circulo lo más uniformemente posible.
- en ese caso escogeré el martillo. - gruño Grenda que ya se había adelantado. - creo que va con mi personalidad sutil y aplastante.
- bien dicho Grenda. - Candy chocó su palma con la de su amiga mientras se colocaba a un lado suyo.
El círculo estaba incompleto, de las 8 casillas solo tenían 5.
- bueno, creo que si nos tomamos de las manos algo puede suceder. - todo se basaba en corazonadas de Dipper, no había garantía de absolutamente nada, lentamente fueron uniendo sus palmas; Mabel en la estrella fugaz, Wendy en la bolsa de hielo, Dipper en la osa mayor, Candy en el libro y para Grenda el martillo.
Un escalofrío recorrió la espalda del chico, en un santiamén la cueva oscura y fría se volvió completamente blanca, la luz lastimó sus ojos; entre la gloria del halo de luz emergió una figura fantasmal que apenas pudieron ver.
- saludos guardianes. - la voz era la de una mujer; con tono cariñoso, suave y ronroneante como la de un gato, agradable y dulce como la de una madre. Dipper intentó distinguir la figura que se pavoneaba de un lado a otro por toda la cueva, pero la luz de aquel ser seguía lastimando su vista y la de sus compañeras.
- He sido invocada y he vuelto, tal y como lo prometí. - la energía que el ser divino emanaba lentamente fue mermando, Dipper fue capaz de distinguir la forma de un rombo color blanco moviéndose de allá para acá, después la figura finalmente se mantuvo quieta frente a los "guardianes".
- ¿Quién eres? - fue la primer pregunta que Dipper consiguió formular ante su propio asombro.
- han pasado casi trecientos años desde la última vez que mi presencia pobló esta dimensión y traje paz a estas tierras. - la figura pronunció con la misma calidez y tranquilidad. - para unos simples mortales es comprensible que desconozcan de mí. - el rombo lentamente descendió a nivel del suelo, hasta estar cara a cara con los 5 aventureros.
- yo soy Codex; Diosa, ama y dueña de mil mundos. - Codex observó las caras llenas de perplejidad e incredulidad de las chicas, pero la cara de Dipper era distinta: parecía estar asustado, no solo escéptico a lo que ocurría a su alrededor, sino que la euforia recorría su piel; lamiéndole como una sanguijuela hasta el último rescoldo de miedo, incrementado sus propias fobias a niveles nuevos.
- hay mucha charla. - pronunció finalmente Codex. - pero de momento debemos detener a Cipher. - los vellos de la nuca de Dipper se erizaron mientras un escalofrió le recorría todo el cuerpo.
- nadie ha dicho nada sobre Bill, ¿Quién eres en realidad? - Dipper le abordó abruptamente y sin temor al reproche.
Codex volvió la vista hacia el muchacho; en su rostro piramidal no había ojos, ni boca, ni emociones pero Dipper era capaz de escuchar su voz; de sentir su mirada como dagas clavándose sobre su espalda, de percibir su respiración agitada y cansada por tantos siglos en letargo.
- fui invocada a esta dimensión porque Cipher está aquí... ¿no es así?
Los chicos lentamente se miraron unos a otros sin saber que decir o que pensar. La primera en argumentar algo fue Wendy.
- Bill fue derrotado hace un año, no hace falta que un ser de otra dimensión venga a hacer alarde de sus poderes, tenemos al mejor equipo anti-Bill de todo el universo. - dicho esto Wendy cogió de los hombros a los gemelos y los acercó a su costado irguiéndose orgullosa.
- ¿dices que unos simples mortales fueron capaces de asesinar a un Dios? No existe una sola dimensión en el multiverso en la que eso sea posible, simplemente por el hecho de que los dioses, que son los que crean las reglas de la física cuántica, no desean que un ser inferior les rebaje y soslaye su propio poderío sobre su creación.
Aquella discusión no estaba yendo a ningún lado, si continuaban debatiendo podría pasar una eternidad, así que Dipper intentó zanjar el asunto.
- oye Codex, tengo una pregunta para ti. Solo así podremos saber si confiar en ti.
Codex no reaccionó ante tal insulto, se quedó volteando su rostro carente de toda fisonomía hacia Dipper mientras él experimentaba aquella fría sensación sobre su piel.
- ¿crees que es buena idea comprar oro? - la respuesta solo podían ser una: tal y como Dipper lo veía, el oro tiene algo que ver con Bill, es como una especie de marca o algo. Así que si aquel ser autodenominado Diosa resultaba ser Bill disfrazado la respuesta que él mismo daría es NO.
- el oro. - volvió a hablar Codex. - es un metal muy valorado por los humanos y jamás perderá su valor, solo un estúpido no compraría oro.
Dipper soltó un largo soplido aliviando sus temores.
- creo que podemos confiar en ella.
Notas:
- tarde pero seguro...
- próxima actualización 15 de octubre de 2017
