- ¿un trago, amigo mío?

Stan observó a su interlocutor, confiando en su mirada se sentó frente a la barra. Al fondo de la pequeña pista de baile una rockola antigua tocaba "Killing me softly with her song" de Perry Como, los otros clientes del bar parecían cansados; con semblante melancólico y días pasados que quisieran olvidar.

- ¿Qué te ofrezco? ¿wiski? ¿tequila? ¿ron? ¿cerveza? - Stan levantó la vista, el cantinero era un muchacho rubio; cabello lacio que caía sobre su rostro cubriendo totalmente el lado derecho, debajo un parche oscuro, el icónico uniforme de cantinero en color negro y amarillo, un corbatín y sombrero de copa, a juego una gran sonrisa malévola.

- mezcal... - apenas pronunció Stan, frente a él apareció un caballito de mezcal dentro de una pequeña nube blanca que desapareció de inmediato.

- la única bebida capaz de controlar tus nervios, pensé que nunca volverías a beberlo, no después de lo que sucedió en México.

Stan levantó el caballito dando un largo trago, en su garganta sintió el calor del mezcal bajar hasta su estómago, el sabor dulce y amargo se esparció generoso por su lengua; no pudo evitar dar una exhalación larga, abriendo mucho la garganta para que el aire removiera el resto de alcohol que escocia detrás de su lengua.

- eso sucedió hace mucho tiempo. - Stan dejó caer la barbilla sobre el antebrazo derecho que reposaba encima de la barra, su rostro ennegreció y se volvió mucho más nostálgico que antes. - ¿Cómo es que lo sabes...?

El chico rubio que atendía a Stan sonrió nuevamente, levantó una botella de "Ave Fénix" y vertió un poco de mezcal en el caballito.

-¿no me recuerdas colega? - pronunció el chico rubio con su corbatín y el sombrero de copa a juego. - vamos, Stan amigo, has un pequeño esfuerzo...

Stan levantó la vista, lentamente movió los labios pronunciando: - Bi...

Algo le despertó, Stan se vio envuelto en sudor y el corazón palpitando a toda máquina. "¿Dónde he visto a ese chico? ¿Dónde?"

CAPÍTULO 5 Guardianes

El grupo salió por la puerta del cementerio, habían pasado un par de horas desde que entraron a la cueva, el sol aún estaba muy alto y las altas temperaturas del ambiente prometían derretir una paleta helada en menos de 2 minutos. Codex iba muy cómoda entre los brazos de Mabel, ahora ella era un gato blanco con ojos azules y un rombo negro en la frente, el resto de las chicas no quitaban los ojos de encima de la autoproclamada Diosa de mil mundos.

Dipper intentó recordar lo que había sucedido momentos antes con el fin de meditar sus futuras acciones:

Justo después de que Dipper determinara mediante un examen si Codex era Cipher o no, la Diosa comenzó a explicar la situación; dijo provenir de una dimensión en la cual todos los dioses nacen, hiso mención de la tercer ley de newton: a toda fuerza aplicada existe una fuerza que se contrapone con la misma intensidad pero en sentido opuesto; es decir, que como existe la luz también hay oscuridad, como hay bien encontramos mal; Cipher y Codex: Cipher; un demonio que domina, que codicia para sí mismo, que siembra el caos y el terror, un demonio interdimencional nacido de la oscuridad; Codex, su contrario; orden, belleza, libertad, paz y prosperidad en abundancia. Incluso sus nombres van a juego: Cipher (cifra); un código mental sin ningún significado propio, un número que solo tiene sentido dentro de una mente pensante, una simple idea atada a un solo significado; Codex (códice), un ente que no significa nada, que recurre a la experiencia para liberarse sobre una idea, que no se piensa sino que habita en todo. Ambos, emergieron del mar del universo; no son nada, un número sin un sonido que lo interprete, sin una grafía que lo represente sin una idea que lo aprisione bajo un yugo intelectualista que le dé un significado no es nada; un códice que no se libere a través de la mente de un receptor, un emblema que no encierre una idea depositada o un significado, un códice que no esclavice un concepto o que no haga vibrar las más hondas expresiones, es un códice inservible.

Son pues, Codex y Cipher un mismo elemento; dos dioses destinados por el cosmos a enfrentar sus fuerzas eternamente. Antes del hombre ya habían peleado, antes de que cualquier forma de vida inteligente poblara la tierra ya estaban combatiendo por dominarla, pero mientras no hubiese una manera de cambiar la balanza de fuerzas no habría fin para esta guerra ancestral.

- es por eso que requiero de la ayuda de los guardianes, ¿acaso creen que están en Gravity Falls por mera coincidencia? - preguntaba Codex con tono burlón mientras movía la cola, clavando su mirada fría y repulsiva sobre Dipper. - gracias a sus predecesores la guerra no puede ir más allá de los límites del pueblo, fue algo que un gran hombre heredó a las futuras generaciones de guardianes.

Dipper volvió a revivir los terribles momentos del "Raromagedón", cuando Bill intentó matarlo a él y a su tío para conseguir llevar su locura más allá de Gravity Falls. Sin duda Ford sabía algo más al respecto de ese extraño campo de fuerza, de otro modo Cipher nunca hubiese recurrido a él.

- tengo una pregunta. - se apresuró Dipper. - ¿acaso mi Tío Ford fue un guardián?

- tu pregunta carece de sustento lógico, chico. - Codex mantuvo la mirada fija al frente, como si intentara decir que aquello no tenía sentido. - Ford fue un peón de Cipher, de hecho él sabe tanto sobre Bill como tú mismo. - Codex volvió a girar su cabeza, observó a Dipper con desdén. - Para Cipher todos los humanos son peones, jamás ha confiado en uno solo.

El grupo lentamente avanzó hasta llegar al museo de Gravity Falls, según Codex ahí había algo que necesitaban para detener a Cipher, aunque no especificó qué. Antes de entrar al recinto, una empleada del museo les advirtió sobre la hora de clausura, Grenda compró un par de banderillas de cerdo y las devoró de un bocado.

Al pasar junto al tigre dientes de sable, Mabel corrió hasta él y, haciendo caso omiso del letrero de "no tocar", acarició el pelaje del animal desecado, después levantó a Codex que aún permanecía en su forma felina.

- ¿si nos metemos en problemas podrías convertirte en uno de estos? Me gustaría ver uno real.

Codex se tomó un momento para observar el animal.

- recuerdo que su pelaje era negro, además Cipher los creó para asesinar a los primeros humanos que poblaron la tierra. - volvió a hacer una pausa lenta, como si no quisiera recordar aquellos siglos. - nunca me convertiría en algo que causó tanto daño a la humanidad...

El grupo de chicas volvió la mirada unas a otras, no supieron que decir. Después Wendy cogió a Mabel del hombro.

- andando, busquemos esa cosa que Codex quiere y ayudémosle a detener a Bill.

- eres muy considerada humana, ¿Cuál es tu nombre?

Wendy siempre ha tenido una debilidad por los animales raros; un gato que habla, ojos azules y un rombo negro en la frente era lo más cercano que podía estar de un animal así, Wendy se ruborizó y acaricio la cabeza de Codex.

- soy Wendy.

- muy bien... - Codex salto de los brazos de Mabel hasta el hombro de Wendy, dio una vuelta por detrás de su cuello y se posicionó mirando al frente. - Wendy, llévame hasta la sección de historia del pueblo.

Wendy soltó un grito de alegría mientras levantaba el brazo victoriosamente, marchó con el grupo de chicas detrás de ella. Dipper se quedó en la retaguardia, meditando si estaba bien confiar tan abiertamente en Codex, ya había sucedido una vez con su tío al confiar demasiado en Bill, después de todo ¿no acaso Bill es capaz de engañar a cualquiera?

Dipper avanzó al final de la fila, sus cuatro amigas parecían estar demasiado emocionadas con Codex que descuidaban todos los detalles a su alrededor, Dipper tuvo un presentimiento cuando vio el pasillo al final de la sala donde encontró la moneda; había estado tan asustado y temeroso que olvidó inspeccionarla, en un arrebato de paranoia palpó la moneda y se aseguró de que siguiera en su bolsillo derecho.

- por aquí...- señaló Codex, directamente a los casilleros de guarda equipaje de la vieja estación de ferrocarriles de Gravity Falls. Dipper comenzó a sudar frio, ¿Por qué Codex buscaría exactamente en el mismo lugar en el que él ya había buscado y encontrado algo? Salvo que supieses con exactitud lo que buscas lo normal es dar tientos y tropiezos por todas partes.

- ahí. - volvió a levantar su garra. - taquilla 54...

- esto es tan emocionante, Dipper... - Mabel volvió la mirada hacia su hermano, le descubrió sudando a mares y mirando a todas partes, como aquella vez hacia medio año cuando una niña de su escuela le coqueteó y le robó un beso. En aquella ocasión Mabel no dijo nada a nadie, se sintió un poco incomoda con aquello pero resistió estoicamente aquel sentimiento que no supo nombrar, nunca lo había tenido antes. Después de unos días Dipper volvió a ver a aquella niña de nombre Samantha, ahora él se mostró más tranquilo y pudo hablar directamente con "Sam" sin sentir muchos nervios, Mabel experimentó aquel sentimiento "raro" de nuevo sin saber cómo aliviarlo.

- aquí. - pronunció Codex mientras que de sus manos se creaba una llave idéntica a la que Dipper poseía. - abre la taquilla. - ordenó de inmediato a Wendy, con un movimiento ágil ella cogió la llave, la introdujo en la cerradura y abrió la taquilla.

- no hay nada... - dijeron las chicas al unísono. Wendy giró la cabeza buscando a Dipper con la vista, ahí estaba él: sudoroso, temblando, metiendo una mano en su bolsillo mientras miraba con pavor a Codex, entonces ella entendido que algo no iba bien. De inmediato cogió la navaja que siempre cargaba consigo, puso la hoja bien calada en la garganta de Codex.

- di que es lo que está pasando. - exigió Wendy. - o de lo contrario...

- hazlo... - le invitó el gato blanco mientras giraba su cabeza por completo, como en la película del exorcista. Ella no pudo aguantar la impresión y deslizó con furia el filo de su arma por la carne de Codex, con claridad sintió como cortaba la carne y la sangre resbalaba por sus dedos blancos.

- comprendo que teman... - Wendy esperaba ver a un animal sangrando en sus manos, pero no había nada en ellas, Codex apareció sobre los casilleros de la estación con la misma forma sin presentar rasguño alguno.

- han peleado contra Cipher antes, por eso tanta desconfianza.

- ¿Qué coño está pasando? Dinos, ¿qué viniste a buscar aqui? - Dipper había superado el pánico, ahora estaba listo para hacer las preguntas correctas.

Codex volvió a mirar a Dipper con los ojos fríos, melancólicos, como si los millones de años no le pesaran ni le causaran remordimiento. - Dipper, niño. - pronunció lentamente. - busco el "Artifaktum" que tienes en tu poder... -

Dipper apretó sus dedos contra la moneda con mucha más fuerza, si Codex buscaba aquel objeto entonces debía ser valioso tanto para ella como para Bill. - ¿Por qué lo necesitas? - le cuestionó.

De pronto Dipper sintió algo raro moverse por su cuerpo; un leve mareo, un intenso calor que subía rápidamente por su garganta y al mismo tiempo sudor frio. Su brazo comenzó a moverse sin que él lo ordenara, en un solo movimiento la moneda de oro relució sobre su palma. Finalmente Dipper fue capaz de observarla con detenimiento: la última vez no le prestó atención pues el escuchar la voz de Bill le absorbió en pánico, ahora que la tenía de frente y con buena iluminación descubrió que al frente estaba la figura completa de Bill Cipher.

- Bill... - siseó Dipper mientras la moneda se elevaba en el aire.

Mientras la moneda llegaba a las garras de Codex que permanecía inmutable, Dipper escuchó la inconfundible voz de Bill.

- Mason, chico. - sonaba un poco intranquilo. - ella intenta engañarlos...

Antes de que Bill pudiese continuar la moneda desprendió fuego carmesí, luego en la cara de la moneda ya no estaba Bill sino el águila; la moneda calló al suelo y volvió a ser un centenario de oro común y corriente.

Dipper finalmente pudo moverse, volvió la vista a sus amigas y todas parecían estar más aterradas que él mismo, ¿habrán escuchado lo que dijo Bill? ¿Por qué me ha llamado por mi nombre? Se preguntó.

- humanos... - se apresuró Codex antes de que le ganaran la palabra. - de hoy en adelante ustedes serán los nuevos Guardianes del Rayo de la Muerte...

- Próxima actualización el 29 de Octubre de 2017... Quizá.