— ¿Por qué no puedo ir? —Preguntaba o más bien rezongaba.

¡Bien! Adrien estaba actuando como un niño. Pero como no hacerlo si no ir. Significaba actuar de sirviente/mucama/esclavo de Plagg. Tenía que limpiar su vomito de la alfombra cuando él no llegaba al inodoro. Soportar sus berrinches y su llanto. Comprarle sus pedidos extraños unos que ni siquiera quería cuando se los traía. Al final lo único que consumía era su Camembert, uno que se había convertido en el antojo de su esposa.

— No puedes —Expresó firme Tikki con sus brazos cruzados— Si algo sale mal, Chat Noir no estaría protegido y podría salir lastimado la criatura —Explicó Tikki— Además ya no luchamos con Hawk Moth, ahora solo vigilamos y protegemos la ciudad por los típicos bandidos.

— Unos que llevan pistolas y cuchillos —Repuso Marinette— Y tu dijiste que no vaya por lo que podría sucederme a mí y al bebe.

— ¡Pero yo no estoy embarazado!

Gritó la verdad es que no comprendía nada de lo que estaban diciendo. Con el... "No puedes" Su mente estaba en blanco, pensando en la tortura que le esperaría, ya arrepintiéndose de haber pedido un descanso como modelo un año para estar cuidando a su esposa y los primeros meses de su vida del bebe, ya que ahora no solo era ella. Se había unido Plagg y era como multiplicar una embarazada por diez.

— Tu no estas embarazado —Repuso la Kwami— Chat Noir lo está.

Algo en la cabeza de Adrien. Se activó.

— ¿Eso significa que si me transformo tendré panza?

Tikki asintió con una gota de sudor por solo preocuparse por eso, igual que Marinette. La ceja de Adrien comenzó a temblar. Para él, ese, era un argumento convincente para que se quedara en casa. No tenía intenciones de sentir en su traje como si tuviera una pelota de futbol y menos que los ciudadanos lo vieran en esas condiciones.

— ¡Ya lo entendí! —Repuso sentándose en el sillón— ¡Ya lo entendí! —Ahora resignado— Me quedare en casa.

Sin embargo eso dicho duro solo unos minutos. Ya que al rato los dos lo mandaron a que compren las cosas más extravagantes y Camembert.

Y cuando regreso...

Los dos se encontraban hechos un ovillo en el sillón, llorando descontroladamente, gimoteando y sobándose los mocos. Después de todo estaba viendo el Rey León y acababa de morir Mufasa.

Adrien miró hacia el techo. Y rezó para poder aguantar esto, mientras le entregaba las cosas y una caja de pañuelo. Entretanto se sentaba a su lado y la consolaba. Levantó la mirada y vió a Tikki quien lo miraba haciendo lo mismo con Plagg y sin palabras y con un entendimiento mutuo sus miradas expresaba compresión.

Porque los dos sabían que aún faltaba dos meses y muchas semanas...