Advertencia: Los personajes de Little Witch Academia no me pertenece, son propiedad de Yō Yoshinari y del estudio Trigger.

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Capítulo 3 "Conociéndote un poco más"

Leer el diario era uno de mis pasatiempos favoritos, había aprendido demasiadas cosas, pero siempre lo leía hasta altas horas de la noche, haciendo que en el transcurso del día, mis energías se vieran mermadas.

-Señorita Diana- un regaño hizo que me incorporara y dejara de cabecear- Durante toda la lección, se la ha pasado dormida o simplemente ignorando lo que se le está enseñando.

-Disculpe Miss Finnelan, no ocurrirá nuevamente- trate de excusarme ante mi falta de interés.

Tras aquel incidente la lección continuo sin mayores problemas, pero por más que quisiera concentrarme mi cabeza viajaba constantemente al diario de la difunta bruja.

-Bien, seria todo por esta semana, espero que estudie apropiadamente y preste la atención que es debida en la siguiente clase- la voz de mi institutriz sonaba molesta- pero antes de continuar con mi regaño agrego- acaso hay algo que te preocupe- trato de preguntar, era buena persona, muy a pesar de la imagen estricta que aparentaba.

-Umm… bueno realmente- dude sobre comentarle los recientes acontecimientos, pero preferí optar por mentir- el reciente viaje a la capital me dejo muy impresionada por la modernidad.

Miss Finnelan no se veía convencida ante aquella evidente mentira pero decidió no presionarme, y despedirse de mí, pero no sin antes hacer hincapié en solicitar su ayuda ante cualquier inconveniente.

Los meses pasaron y con ello también las estaciones, mis primas se incorporaron a mi vida, celebrándose con ello la afamada fiesta de mi tía. Un simple desperdicio de tiempo.

Simplemente limitaba el contacto con Maril y Merrill, eran completamente diferentes a mí, demasiado superficiales, huecas, ellas si encajaban en la sociedad, por mi parte siempre me encontraba leyendo o adelantando lecciones, para poder evitar que mi atraso ya que se me había hecho habitual releer el diario de Shiny Chariot.

Un día que me encontraba repasando las hojas del diario y un recuerdo regreso a mi mente, tan claro como si lo hubiese visto y la voz de mi padre se hizo presente.

Así que de ahí era.

-¡El libro! – Salí corriendo de mi habitación y trate de entrar al estudio de mi padre que había permanecido cerrado desde su muerte, pero se encontraba bajo llave.

Me escabullí y busqué en la cocina un manojo de llaves, suspire pesadamente eran demasiadas, de todos tamaños y colores. No podía llevármelas y probarlas, sería muy evidente.

Así que opte por tomar unas cuantas para que no fuera a levantar sospechas, me tomaría más tiempo de que imaginaba.

Cada noche cuando todos dormían bajaba a probar algunas llaves pero para mí mala suerte ninguna abría. Me tomo unas cuantas semanas encontrar la llave correcta y cuando por fin logre entrar el aroma a caoba inundó mis pulmones, sonreí melancólicamente al recordar el olor característico a mi padre y una emoción me inundo al ver intacto su estudio, simplemente tenía una fina capa de polvo que cubría los muebles y estanterías.

Me puse a buscar libro por libro algo extraño o diferente a lo usual, pero todos parecían ser una colección normal, historia, filosofía, ciencias, geografía, leyes, nada, no encontraba nada, la luna ya pasaba de la media noche y el sueño comenzaba a notarse más, mis movimientos comenzaron a ser más lentos y pesados, e inevitablemente me quede dormida.

Una voz lejana me hablo al oído pero no terminaba de comprender lo que me trataba de decir por más que agudizara el oído y le prestara atención.

Quaerit auxilium et in brindare…

Quaerit autem sapientiam et brindare…

Quia fidelis es servo suo…

Me levante con la respiración agitada y aquellas palabras habían tenido algún peso en mí.

-Pide ayuda y te la brindare, pide sabiduría y te la brindare, porque eres un siervo fiel- susurre varias veces las palabras, tratando de encontrarle un significado que me ayudara, hasta que note la obviedad.

Comencé a buscar una vez más en el lomo de los libros, pero con la diferencia que ahora sabía lo que buscaba. Cuando finalmente lo encontré recorrí con mis dedos su título inscrito en su lomo libro "La Biblia", trate de tomarlo pero parecía estar pegado, lo hale con un poco más de fuerza y un clic se escuchó atrás del librero, con mis dos manos lo moví y encontré una estantería con más libros pero estos se veían diferentes a simple vista.

"Mortuus Liber"

"Grimorium Verum"

"Abramelín Liber"

Mire uno a uno los nombres de los libros, hasta que una serie de ellos llamo mi atención, lo tome y comencé a hojearlo, me di cuenta de que tenía hojas agregadas al parecer era una especie de diario con la letra de mi padre.

18 de Septiembre de 1850

Los meses han pasado y la muerte de mi amada Bernadette me dejo devastado, la única luz que me ha mantenido cuerdo es la sonrisa de la pequeña Diana, y a pesar de que solo tiene meses de haber llegado a este mundo, es su viva imagen…

¿Qué clase de futuro le poder ofrecer sin que estés a mi lado mi amada Bernadette?

¿Por qué nos abandonaste?

Las lágrimas comenzaron a salir de mis ojos el saber lo que pasaba por la mente de mi padre, además de conocer y saber su pasado, de alguna forma me alegraba. Esos libros serian uno de mis mayores tesoros.

5 de Julio de 1852

Decidí seguir escribiendo en estas páginas, ya que me traen algo de consuelo, pero por primera vez lo hago con algo de esperanza.

En uno de mis usuales caminatas por los alrededores de la mansión encontré a un señor viejo con ropa sucia y harapienta, le pregunte que hacía en mi propiedad y lo cuestione, él se limitó a pedir un poco de comida y bebida ya que tenía hambre, conseguí llegar a un acuerdo con él para que se fuera su le proporcionaba lo que solicitaba, y accedió sin más.

Mande a uno de mis sirvientes por comida para aquel vagabundo y lo vigile mientras comía tranquilamente, una vez acabo con los alimentos que le proporcione me agradeció y tal y como lo prometió se fue.

6 de Julio de 1852

Me quede leyendo y tomando como lo hacía usualmente en mi estudio, me encerraba para olvidar un poco, pasada la media noche y varias copas de whisky en mi cuerpo, mis reacciones comenzaban a ser cada vez más torpes, por lo cual decidí regresar a mi recamara.

Pero un olor extraño llamo mi atención y al voltearme el mismo viejo que había ayudado hace unas horas se encontraba parado sonriendo y mirándome fijamente.

Le pregunte que hacía en mi casa, si habíamos tenido un acuerdo, pero parecía que mi enojo, le causaba gracia.

El señalo mi pecho y susurro palabras que por mi estado y el volumen en que las dijo me fue imposible escucharlas.

"Tu pesar es muy grande joven, tienes un gran corazón, por ello te daré unos regalos que sé que te serán de ayuda"

Me negué y le insistí para que se fuera, antes de llegar a otras consecuencias. Pero volvió a hablar.

"No seas tan rudo, solo quiero cuidarte así como tú me socorriste"

Lo mire confuso y trato de ser contundente.

"Sé que quieres que ella este de nuevo a tu lado"

Antes de que pudiera replicar lo tome de su camisa con fuerza pero como si de una ilusión se tratase se esfumo cual humo entre mis dedos.

Trate de tranquilizarme por lo extraño de la situación y me acerque a mi escritorio para servirme un trago más, pero unos libros que antes ni estaban invadieron mi espacio.

30 de Noviembre de 1854

Ya habían pasado 2 años desde mi encuentro con el misterioso vagabundo y mi obsesión por el contenido de los libros comenzó.

Cada uno hablaba de temas prohibidos y que muchos tirarían de charlatanerías, pero no lo eran.

Cada ritual funcionaba, pero mi atención se centró en uno solo, la resurrección como bien lo trataba el "Mortuus Liber".

Seguía sin encontrar el último ingrediente para lograr la invocación, me ha tomado años averiguar y traducir cada página de los libros, pero todo este esfuerzo al final valdrá la pena, y mi amada Bernadette volverá a mi lado y verá crecer a nuestra pequeña hija….

29 de Junio de 1856

Hoy por fin es el día que por fin haré el ritual y tengo fe en que todo saldrá bien, pero aún así hablaré con mi pequeña Diana, me siento culpable de haberla abandonado y no prestarle la atención necesaria pero espero que alguna vez lo comprenda, es por el bien de los dos, nunca la dejaré desamparada porque ella es mi tesoro más grande...

Los días y las semanas pasaban y yo seguía leyendo sus memorias entendiendo y aprendiendo gracias a sus años que se pasó traduciendo y descifrando. Además de que lo que aprendí en las memorias de la bruja me facilitaron también el trabajo.

Hasta que llegue a las últimas páginas de su diario.

Trate de seguir leyendo pero me fue imposible ya que las dos últimas páginas se encontraban arrancadas. Se me hizo completamente extraño pero trate de no darle demasiada importancia, seguiría enfocada en la demás información que tenía.

Mi emoción por leer y aprender entre las páginas de esos diarios habían hecho que perdiera la noción del tiempo, no solo de las horas, sino también de los días, siempre buscaba momentos a solas para leerlos.

Pero dentro de poco seria 30 de Abril, la fecha de mi cumpleaños e irónicamente seria el día que marcaría un antes y un después en mi vida, sería el día en que la conocería por primera vez.

Continuará

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NOTAS DE LA AUTORA:

Upss me atrase esta vez con el capítulo, ¿ya para que les pongo una excusa? T.T

Realmente espero que lo hayan disfrutado y conocieran un poco más del padre de Diana y sus motivaciones. Aunque pronto tendremos un encuentro, y creo que será alguien que se quede en la vida de una pequeña rubia.

Pero bueno nos estamos leyendo, hasta el próximo capítulo, au revoir ;)

P.D. Tendré que recorrer la fecha de publicación de mi otro Fic (Regresa a mí) tentativamente para el Miércoles, así que no desesperéis. Después de eso seguiré con las fechas normales jeje.