Advertencia: Los personajes de Little Witch Academia no me pertenece, son propiedad de Yō Yoshinari y del estudio Trigger.

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Capítulo 5 "¿Compañía desagradable?"

-Pero cómo es posible, tu no deberías…

-¿Mostrarme ante los humanos?, ciertamente pequeña pero contigo he hecho una excepción- la demonio se acercó con un paso lento hasta quedar a unos cuantos centímetros frente mío, cosa que logro tensarme aún más, no sabía sus verdaderas intenciones pero asumía que no eran buenas.

-Aun así porque yo- cuestione con voz temblorosa.

-El por qué no es importante no lo entenderías, no por el momento, mejor vete acostumbrando, que de ahora en adelante atormentaré tu día a día- me miraba fijamente, como si en cualquier momento me fuera a atacar.

Pero una vez más su actitud cambio repentinamente y una sonrisa juguetona se dibujó en su rostro- es broma, jaja que los niños humanos de ahora no tienen sentido del humor.

Aun me sentía demasiado confundida con todo lo que estaba viviendo, nunca creí ver a un demonio, al menos no tan prematuramente.

-Oh, cierto hoy es tu cumpleaños- decía mostrando lo evidente- Mhm, si ya lo recuerdo, los humanos acostumbran celebrar su fecha de nacimiento en este mundo- colocó su mano en su barbilla de forma pensativa- te regalaría algo, pero…lo olvide- la simpleza de sus palabras me descoloco, esa chica me hacía sentir una montaña de emociones, ninguna mejor que la otra.

-Ummm, ya se- parecía haber descubierto algo importante por su reacción tan explosiva- que te parece si me das tu alma.

La mire fijamente tratando de encontrar algún signo de broma, pero solo veía "sinceridad" en su rostro.

-Y eso en qué sentido sería un regalo para mí - la rete mientras levantaba una ceja en forma de cuestionamiento.

-Jeje ups, me descubriste, eres demasiado perspicaz para tu edad.

-Debo de serlo, en algún momento estaré al frente de la casa de mi familia y desde ahora debo de prepararme.

-Pero esa no es mucha presión para una niña- note el interés en su tono de voz, me hablaba de manera tan informal, tan directa, si no fueran las circunstancias en las que nos encontrábamos, probablemente sería mi amiga o algo así, pero no es el caso, no puedes confiar en un demonio, nunca.

Nunca

-Eso es algo que no le incumbe- corte sin más la conversación, con esperanzas de que se fuera.

-Mooo Diana no te pongas tan arisca, solo quiero platicar, además no me has dejado entregarte tu regalo.

-No lo habías olvidado- susurre para mí misma y agregué -Disculpa pero no deseo nada que provenga de un demonio- trate de no darle la importancia de lo que ella representaba, muy a pesar de que realmente estuviera muriéndome de nervios.

-Bueno- levanto sus manos dándose por vencida- yo iba a saciar tu curiosidad- me miro de reojo, tratando de ver si sus palabras surgían efecto- Iba a contestarte cualquier pregunta.

En ese momento entendí sus intenciones, quería generarme curiosidad, pero mi autocontrol era más fuerte….si muchísimo más que sus sucias jugarretas.

-Si no se, como platicar de lenguajes antiguos, o sobre como es el inframundo, quizás cual sea la verdad del mundo, encontrar alguna gran riqueza, o ver el pasado, inclusive saber sobre tu padre y madre…- lo último hizo que volteara de forma brusca y se marcara mi sorpresa, sabía que con eso yo caería, sabia mis puntos débiles.

-Sobre mis padres- me atreví a preguntar.

-Sip, pero dices que no te interesa, así que ya me voy, te dejo dormir.

-Espera- había sonado más desesperado de lo que quería.

-Si dime- su cara reflejaba orgullo y burla, consiguiendo hacerme irritar, pero ya no había vuelta atrás.

-Enserio puedes responderme lo que sea.

-Claro, no te lo acabo de decir.

Dude por un momento, pero era mi oportunidad de probar las capacidades de los demonios, principalmente del que estaba conmigo.

-¿Y bien?- insistió para que hablara.

-¿Qué fue de las almas de mis padres?- sin rodeos dije lo que durante meses había estado cuestionándome, había algo más, tal cual como lo había descrito la difunta bruja Shiny Chariot.

Un pequeño silencio se formó entre nosotras y en la obscuridad de la noche iluminada por los rayos de la luna, se escuchaba a lo lejos la música de los instrumentos que animaban la fiesta, se había vuelto protagonista y relevante.

Pero la respuesta del ser que se jacto de poder responder cualquier duda, me impaciento, y más por la pausa tan larga que estaba haciendo.

-No lo sé- finalmente dijo.

Toda la ilusión y expectativa se esfumo, y un sentimiento de decepción se formó dentro mío.

-No dijiste que podías responde cualquier cosa- me estaba comenzando a enojar, cosa que parecía agradarle.

-Ciertamente, pero nunca dije que lo sabía todo, al final mi "no sé" responde la pregunta, no de la forma que esperabas, aunque cumple su cometido.

Frustrada me dirigí a mi cama y me tape hasta la cabeza para tratar de ignorarla.

-Bien, creo que eso no te dejo satisfecha- hizo una pausa y continuo hablando- debes saber que hay cosas que…son complicadas.

Me incorpore y fije mi mirada en ella, ya era suficientes emociones por ese día.

-Vete.

-Vale, vale, pero antes- tomo mi mano, y note la diferencia de tamaño, pero ella coloco en mi palma un objeto metálico- Ten es un relicario, realmente es antiguo y mágico, tiene dos funciones, la primera es ayudarte cuando te encuentres perdida, y la segunda es mostrarte tus deseos más profundos.

Me encontraba incrédula, y seguí guardando silencio.

-Es un regalo, por el momento no te pediré nada a cambio, eso será cuando hagamos un trato- rio tratando de aligerar el ambiente -Feliz cumpleaños y dulces sueños pequeña Diana.

Su mano que tomaba la mía se esfumo, y cerré mi puño tratando de sostener algo que había desaparecido, cual humo en medio del ambiente, y suspire resignada.

Mire el relicario que me había regalado y lo abrí cuidadosamente, con temor a haber sido engañada, pero en el fondo sabía que esa demonio no representaba lo que incesantemente los libros describían como algo fuera del entendimiento del humano, sacado de sus más terribles pesadillas.

Mis ojos se humedecieron al ver como lentamente se formaba una figura en la parte derecha en el interior del relicario, era una imagen mía, pero no me encontraba sola, mis dos padres se encontraban a mi costado sonriendo y abrazándome, como una familia, la familia de mis sueños.

Inevitablemente lágrimas de alegría aparecieron en mi rostro, era algo hermoso, nunca me imaginé un regalo así y menos proveniente de un ser de la obscuridad, se habían formado más preguntas en mi cabeza, pero la principal.

¿Quién es realmente Akko? Y ¿realmente sus intenciones son malas?

Bueno quizás después de esto… solo quizás pueda confiar un poco en ella.

Continuará…

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NOTAS DE LA AUTORA:

Hola, sé que los he tenido algo abandonados, y encima un capitulo corto, pero quiero desarrollar bien mis dos historias, en especial esta que manejo una narración un poco diferente.

Pero bueno ahora tendremos un poco más de interacción entre nuestras protagonistas, y si Akko oculta muchas cosas, pero no puede revelarlas así como si nada, hay que recordar que Diana aun es una niña.

En fin, como siempre gracias por los reviews, créame que los leo, y siempre me animan mucho a seguir y mejorar poco a poco.

Así que nos estamos leyendo en el próximo capítulo, au revoir ;)