Advertencia: Los personajes de Little Witch Academia no me pertenece, son propiedad de Yō Yoshinari y del estudio Trigger.

.

.

.

Capítulo 6 "Esos momentos"

30 de Octubre de 1859

El tiempo había pasado y me había acostumbrado a la presencia de Akko, al principio me comportaba algo arisca ya que a pesar del regalo tan hermoso que me había dado, eso no la eximia de lo que era y de su naturaleza.

Su actitud era demasiado contradictoria, su apariencia era de una joven de 20 años, pero se contraponía con acciones extremadamente infantiles y caprichosas, o quizás nunca tuve una etapa así, ya que siempre se me había exigido, más que a mis primas, poniéndolas como ejemplo.

-Moooo Diana deja ya ese libro- me reclamaba por quinta vez- hagamos algo divertido.

-No Akko, tengo que estudiar- la familiaridad entre nosotras se había vuelto inevitable, de un momento a otro sin darme cuenta le hablaba con toda confianza y sin "el respeto" marcado por las normas de etiqueta.

Trate de seguir mi lectora e ignorar las demandas de la chica demonio que gruñía y fruncía el ceño de forma molesta.

Pasaron algunos minutos y deje de escuchar los sonidos que generaba Akko y me extrañe, aunque lo más probable era que se hubiera ido a algún otro lado a molestar inocentes.

-¡Ahhhh!- un grito proveniente de la parte inferior de la casa hizo que desapareciera la tranquilad que había ganado minutos atrás- Un ratón, NO, una rata, alguien ¡AYUDA!-

Solté un sonoro suspiro y cerré mi libro, sabía quién era la causante del alboroto, probablemente habría tenido hambre y según lo que había aprendido de su lógica, buscaba lograr todo de manera fácil, así que "comida gratis" en la cocina de la familia Saint Albans Cavendish.

Me dirigí hacia la puerta y al abrirla un roedor había entrado corriendo por la pequeña abertura que había dejado.

-Akko- la molestia se notaba en mi voz.

-Jajajaja- la metamorfosis de la demonio era algo que aún era fascinante y complicado de entender, pero ver como se transformaba de un simple ratón a una joven era maravilloso- Bueno señorita Diana, se encontraba ocupada y simplemente me dio hambre- hablo con propiedad, pero sabía que era para burlarse.

-Ya sé que te dio hambre, pero podrías habérmelo dicho- le reproche, mientras imaginaba el trauma de la pobre cocinera.

-Pero habría sido más aburrido- ahí iba de nuevo tratando de justificarse.

-Además, mira- para mi sorpresa sacaba de entre sus ropas una tarta de fresa intacta- Te traje tu postre favorito, y también sé que tienes hambre.

-Claro que no es mi favorito- Negué, ya que su actitud lograba hacerme enojar- Además yo se controlar mi apetit…- mi cuerpo me traiciono y sonidos provenientes de mi estómago contradijeron mis palabras.

-¿Así que no tienes hambre?- su burla hizo que me avergonzara más y sintiera mis mejillas arder.

Tome un descanso y preparamos té para poder degustar los postres que había traído, y realmente estaba disfrutando del momento.

Y así con todos esos momentos y más fue como de manera poco ortodoxa mi vida cambio de ser rutinaria, a algo más divertido, aunque me costara admitirlo.

Akko me demostró no ser como los demonios de los cuales había estudiado, era diferente, extrañamente diferente, y algunas veces me llegaba a relatar sobre sus experiencias.

La noche comenzó a caer entre risas y una plática muy amena y sin darnos cuenta la luz comenzó a ausentarse. Los ojos de Akko que en incontables ocasiones me habían asustado ahora me parecían lo más fascinante del mundo, pero llegaba un momento que su intenso color rojo tan característico y brillo que se notaba más, especialmente en la obscuridad, Y aunque no lo admitiera abiertamente me terminaban tranquilizando de alguna forma.

-Neee, Diana sabes que se celebra mañana.

Medite por un momento los acontecimientos históricos que había estudiado y aprendido pero ninguno llegaba a mi mente- Hasta donde yo sé ninguna fecha importante.

-¿Cómo que ninguno?- me miro indignada -Mañana obviamente es Samhain…o bueno creo que le modificaron el nombre

-Si he escuchado y leído de esa celebración pero no es para asustar a la gente y niños, y algunos otros como celebración si no me equivoco- hablaba mientras recordaba alguna platica sobre aquella peculiar festividad.

-Solo digamos que para los humanos representa algo…para celebrar y divertirse, pero para otros planos que se encuentran fuera de su comprensión es más que eso.

-A que te refieres- pregunte con curiosidad genuina.

-Bueno, mañana 31 de Octubre se abren los portales entre los mundos, haciendo que todas las energías se mezclen.

-Y eso en que me ayuda.

-Pues que me gustaría llevarte al inframundo, y lo conozcas- me sonrió de la manera más normal, como si me hubiera propuesto una caminata por el campo.

-¡¿QUÉ?!- mi sorpresa y ansiedad se presentaron en ese grito.

-Jeje bueno creo que en algún punto me acompañaras de una o de otra forma- su última frase la había dicho de una forma que me extraño, como si de alguna forma no quisiera que pasase.

Guarde un momento silencio y me atreví a preguntarle.

¿Porque habría de ir allá?

Sus ojos reflejaron melancolía como si supiera algo que aún no se atreviera a decirme.

-Tienes un destino que fue dictado desde el día de tu nacimiento, se te será revelado en su momento, y lo único que te puedo ofrecer en estos momentos es mi compañía y que aprendas a defenderte.

La seriedad era algo que no encajaba en su imagen que tenia de ella, me causaba nerviosismo e inseguridad, entendía hasta cierto punto que no me daría más información, inclusive el relicario se había abstenido de contestar ciertas preguntas con metáforas poco coherentes.

Mire fijamente los ojos de Akko tratando de buscar una respuesta pero rápidamente aparto su mirada, siendo incapaz de saciar mis dudas.

Por un momento la atención de la demonio se dirigió a mi ventana que daba a mi balcón, su cara se tornó llena de preocupación abriendo de forma desesperada las puertas, saliendo a mirar el cielo.

Me acerque para tratar de ver lo que aparentemente ella veía pero todo parecía seguir normal, cual noche de otoño con una luna que acercaba mostraba la magnificencia de un color completamente blanco. Pero a pesar de que me encontraba disfrutando el paisaje nocturno, un sudor frio se encontraba recorriendo la sien de Akko.

Su mirada se posó en mi como si tratara de descifrar algo con mi ayuda, pero solo se acercó arrodillándose para poder estar a una altura más conveniente.

-Mi pequeña Diana debo irme- soltó sus palabras, con un aparente miedo a mi respuesta.

-Por cuanto tiempo- tenia esperanza de que solo fueran unos días.

-No lo sé… posiblemente más de unas cuantas semanas, pero sería irresponsable de mi parte ilusionarte dándote algún tiempo aproximado.

Pero, ¿por qué la extrañaría? solo hemos pasado unos cuantos meses juntas, no debería estar triste. No debería.

Mi pecho se oprimió, al saber que estaría lejos de mí, ella era…era mi amiga, mi única amiga, y sin ella mis días volverían a ser aburridos y monótonos. Unas cuantas lágrimas comenzaron a salir, y trate de limpiarlas rápidamente, pero una cálida mano se adelantó.

-Vamos pequeña no llores, no es una despedida- trataba de hablar suavemente para poder calmarme- No te dejare.

Me abrazo y acaricio mi cabeza para consolarme, no me gustaba esa sensación, ya la había vivido con mi padre, no quería que le pasara algo a Akko, intuía que algo no estaba bien.

Una vez que me había calmado nos separamos lentamente, pero para mi sorpresa Akko tenía entre sus manos un peluche: un oso con una pequeña placa de plata.

-Mira te presento a Kuma- lo coloco frente a su rostro y agito el bracito del oso de peluche y con una voz aguda hablo -¡Hola señorita Diana, es un placer conocerla!

-Que linda sonrisa- Akko siguió dándole voz al peluche y se acercó a mí- Por favor ya no llore, que la tristeza opaca su belleza.

-Oye oso atrevido, como te atreves a halagar así a una señorita- su monólogo había hecho que el ambiente se relajara y sonriera al verlos discutir y pelear, agradecía que tratara de hacerme sentir mejor.

Tras unos minutos de jugar y animarme Akko coloco el peluche entre mis manos.

-Llegamos a un acuerdo- sonrió, como solo ella lo hacía, y apreté entre mis brazos al oso que me había entregado- Kuma te protegerá.

Dio unos pasos y se agacho para besar mi frente, pero cuando abrí los ojos un espeso humo se comenzaba a disipar con la ayuda de una brisa, dejándome un peculiar y acostumbrado olor.

Solo esperaba que todo saliera bien.

.

.

.

Continuará…

NOTAS DE LA AUTORA:

¡Hola!, siempre es demasiado bueno regresar y desestresarme escribiendo, y que mejor que con esta combinación que poco a poco siembran la duda. Espero que les haya gustado mucho y gracias por el apoyo.

Por cierto responderé algunos comentarios ya que desde hace tiempo quería implementarlo, para tener un poco más de interacción ;)

Guest: ¡No lo dejare! Jaja no me gusta dejar cosas a medias, así que no te preocupes J.

jaydisita.8709: Muchas gracias, poco a poco el tiempo pasara y algunas preguntas se resolverán, mientras disfrutemos de Diana en una etapa que trata de comprender el mundo.

Diana Schnee: Siempre es un placer encontrar un comentario entre mis historias, espero que te haya gustado el capítulo.

Eclair Rozen: Jeje espero que también cultives la paciencia ya que con cada velita que enciendan me apurare a escribir jajaja.

Wolfrum: Me alegra que mis historias te gusten, espero seguir captando tu atención entre mis palabras.

Así que bueno nos estamos leyendo en las siguientes décadas que tardo en actualizar jaja, au revoir ;)