Parejas: Yuriy&Takao

Advertencia: Shounen –ai y Lemon

–Diálogos.

"Pensamientos"

ZAFIRO

–Kaily Hiwatari–

Continuación...

&&&Yuriy&Takao&&&

Takao y Yuriy se fueron a una habitación para dormir. Ninguno de los dos tenía el pijama ahí, así que empezaron a desnudarse uno a espaldas del otro, empezando a quitarse la camisa. Yuriy se dio la vuelta para mirar la piel morena de Takao.

–No te des la vuelta. ¿Vale? –advirtió el joven de cabellos azules comenzando a bajarse la camisa.

–No lo hago –contestó Yuriy regresando su vista al frente, sonriendo porque es lo que justamente acababa de hacer.

–No es por nada en especial, es que me da vergüenza. –Aclaraba Takao mientras tiraba la camisa al suelo y se giraba para ver la espalda blanca de Yuriy.

–Tú tampoco vayas a hacerlo –advirtió el pelirrojo.

Regresó su vista al frente–. No, claro que no –contestó sonriendo.

–Jajaja –rió el pelirrojo mientras se desabrochaba el cinturón.

–¿De qué te ríes? –preguntó desabrochándose el botón del pantalón.

–De que he hecho trampas, lo siento –reconoció.

–Jajaja –rió el menor, bajándose ahora la cremallera del pantalón.

–¿De qué te ríes tú? –preguntó curioso, bajándose los pantalones.

–De que yo también soy un tramposo –aclaró dándose la vuelta y viendo cómo Yuriy se quitaba los zapatos y los calcetines, así que se acercó a él sigilosamente por detrás.

–Entonces, ¿de qué sirve que estemos de espaldas? –preguntó el joven de ojos azules a la vez que sintió cómo unas manos les rodeaba el cuello, tocándole el pecho desnudo.

–No lo sé, dímelo tú –dijo el joven de cabellos azules dándole un beso en el hombro.

–Jajaja –rió Yuriy, dándose la vuelta para coger a Takao de la cintura–. Déjame pensar... creo que era por que a ti te daba vergüenza.

–Y me sigue dando –reconoció algo sonrojado mientras le daba un beso en los labios.

–¿Entonces? –preguntó Yuriy enarcando una ceja.

–Es que tienes una espalda bonita y quería verla de cerca.

–Ah, pues tú tienes un cuello que me encantaría morder. –reconoció gracioso.

–¿Ah, sí? Pues puede que deje que lo hagas, si a mí me dejas que te bese las veces que yo quiera.

–Eso está hecho –respondió el pelirrojo mientras empezaba a besar al chico de cabeza azulada, intensificando el beso. Takao comenzó a acariciarle el pecho con una mano, mientras que con la otra le acariciaba la espalda. Yuriy tenía una mano en la cintura de Takao y la otra mano en la cabeza azulada. Takao dejó los labios de Yuriy para respirar, mientras que Yuriy comenzó a morderle un poco el cuello, pero sin hacerle daño a la vez que lo besaba. Takao sólo se dejaba llevar por lo que estaba sintiendo. Takao dejó de acariciarle la espalda para subir esa mano hasta la nuca de Yuriy, empezando a jugar con sus cabellos. Yuriy abandonó el cuello de Takao para buscar sus labios, cruzándose con ellos al subir la mirada. Sonrió para comenzar a besarlos de nuevo salvajemente, enredándose en una guerra de lenguas. Mordiéndose los labios de manera juguetona.

–Yuriy –dijo llamando la atención del mayor, quien pasó de sus labios a besarle la mejilla, acercando su cuerpo más hacia él, susurrándole al oído–. Por favor... hazme el amor.

Esas palabras hicieron que el pelirrojo se detuviera con lo que estaba haciendo y que lo mirara a los ojos viendo a un muy sonrojado Takao, intentando ocultar el miedo que sentía al rechazo del pelirrojo.

–¿Es lo que quieres? –preguntó Yuriy acariciándole la mejilla a su niño. Takao asintió con la cabeza varias veces nervioso. Yuriy le dio un sonoro beso en la frente, fue bajando poco a poco hasta la nariz, donde le dio otro beso y después a sus labios–. Está bien. –Respondió.

El chico de cabeza azulada sonrió de felicidad mientras se abrazaba a él como si hiciera años que no lo hubiera visto–. Gracias, te amo –añadió dándole un sonoro beso en el hombro.

–Y yo a ti, Takao –confesó correspondiéndole el abrazo, mientras le daba un beso en la cabeza.

&&&Yuriy&Takao&&&

Era de noche, y los subordinados de Rei, estaban a cinco manzanas de la calle del apartamento de Yuriy. Brooklyn conducía una furgoneta oscura y un poco antigua. Estaban hablando entre ellos, cuando escucharon la conocida melodía del móvil de Kane. Así que silenciaron, hasta que escucharon al menor contestar.

–Rei –respondió Kane con un móvil en la mano– ¿Qué pasa? –preguntó al recibir la llamada del pelinegro.

–¿Habéis visto a Takao? –preguntó Rei desesperado.

–No, pero se suponía que estaba contigo, ¿no? –preguntó Kane restándole importancia al asunto.

–Aquí no está– aclaró enfadado–. Dejad eso y buscad a Takao. Creo que se ha escapado. En cuanto lo encontréis, traédmelo aquí ¿de acuerdo? –ordenó.

–Sí –contestó Kane–, adiós, Rei –fue lo último que dijo antes de cortar la llamada.

–¿Qué pasa? –preguntó Miguel que estaba a su lado.

–Cambio de planes. Takao ha desaparecido o se ha escapado. Rei quiere que lo encontremos y que dejemos lo que estamos haciendo. –Le informó a sus compañeros, guardándose el móvil en el bolsillo trasero de su pantalón.

Brooklyn sonrió–. Vaya con Takao, sí que es difícil de controlar ese crío. En fin, tendremos que cumplir lo que Rei nos ha mandado. –Decía el del cabello naranja.

&&&Yuriy&Takao&&&

Takao y Yuriy se encontraban desnudos en la cama. Yuriy estaba sobre Takao con tres dedos introducidos en su entrada.

Yuriy se había sorprendido cuando vio a Takao hacer lo que había hecho hace tan sólo un momento.

Flash back

Los dos se habían quitado los bóxers uno al otro mientras se estaban besando. Takao se separó un poco de él y se puso encima de la cama a gatas, separando un poco ambas piernas, esperando a que Yuriy comenzara a penetrarlo de un momento a otro. Se quedó esperando un momento y viendo que Yuriy no le hacía nada, giró la cabeza para mirarle.

Sonrió–. Venga, adelante, puedes empezar. –Le avisó mientras se agarraba fuerte a las sábanas. Yuriy le sonrió y se acercó hasta él, dándole la vuelta, tumbándolo boca arriba sobre la cama.

–Así duele mucho. ¿No crees? –preguntó Yuriy acariciándole la cabeza.

–Pues, yo no conozco otra manera, así es como Rei me ha enseñado. –Comentó Takao algo avergonzado.

–Pues yo te enseñaré de otra manera menos dolorosa, ¿de acuerdo? –le aclaró Yuriy besándole el cuello.

–Está bien –respondió el menor rodeándolo con sus piernas mientras que Yuriy le acariciaba y besaba cada centímetro de su piel.

Fin Flash Back

–¿Te duele? –le preguntó Yuriy a Takao.

–Sólo un poco –respondió el menor negando con la cabeza.

–Está bien –dijo Yuriy sacándole los dedos de la entrada, para levantarle las caderas y comenzar a penetrarlo con mucho cuidado.

–Mph –se quejó un poco Takao al sentir el miembro de Yuriy dentro de él–. Yuriy estoy acostumbrado al dolor, así que empieza cuando quieras. –dijo haciendo un pequeño meneo con la cadera excitando más a Yuriy.

–¿Seguro? –preguntó Yuriy acariciándole la mejilla a Takao.

–Sí –respondió mientras le sujetaba esa mano y la besaba.

El pelirrojo comenzó a moverse dentro de él, cogiendo con una mano el miembro de Takao, comenzando a acariciarlo. Con la otra, sujetaba la cadera de Takao, para mantenerlo levantado.

–Ah –jadeó– ¿Para qué haces eso? –preguntó.

–Tú sólo espera y sabrás los resultados –dijo Yuriy con una sonrisa–. Ya verás cómo te gusta –afirmó.

Yuriy siguió con los movimientos suaves hasta que vio cómo Takao se iba ruborizando más y más.

–Yuriy... ah... más rápido. –Pidió el menor mientras él también comenzaba a moverse como podía. Yuriy comenzó a penetrarle más rápido a la vez que sus caricias también lo eran sobre el miembro de Takao, haciendo jadear a los dos de placer en cuanto Takao comenzó a moverse. Los dos estaban empezando a sofocarse debido a la intensidad que estaban desatando en la cama.

–Yuriy... te amo...–dijo como podía.

–Yo también... a ti... ¿te... gusta? –le preguntó faltándole el aire.

Takao afirmó varias veces con una sonrisa–...Ah...–dijo arqueando la espalda–. Espera... creo que voy a...–dijo poniendo sus manos sobre la de Yuriy para que parase los movimientos sobre el miembro. Yuriy le cogió una mano y comenzó a besarla–. Yuriy no puedo... aguantarme más. –Le avisó Takao comenzando a jadear más fuerte, ya que el placer era demasiado intenso. Yuriy arqueó su espalda dejando salir su esencia dentro del cuerpo del menor y él no tardó en hacer lo mismo manchando la mano y el abdomen de Yuriy–. Lo siento... yo no quería...–Decía intentando recuperar el aliento, cayendo totalmente sobre la cama y viendo cómo el pelirrojo apoyaba las manos a ambos extremos de su cuerpo para mantenerse en pie.

–Takao...–sonrió–…no lo... sientas –dijo besando a su chico–, no... te imaginas... lo feliz... que acabas de... hacerme. –Decía Yuriy exhausto y jadeante por la falta de aire. Comenzó a besar su cuello, bajando hasta su pezón, donde comenzó a juguetear con su lengua y a mordisquearla arrancando pequeños suspiros del menor, mientras éste le daba suaves caricias en la cabeza. Takao hizo un pequeño movimiento con el cuerpo que hizo despertar el miembro de Yuriy otra vez.

–Yuriy –dijo Takao sonrojándose de nuevo. Yuriy volvió a besarlo en los labios salvajemente, comenzando a moverse otra vez dentro de él.

–Creo que... querías pedirme esto... ¿verdad? –preguntó besándole los labios, haciendo que Takao le acariciase por toda la espalda, arrancando una sonrisa del menor.

&&&Yuriy&Takao&&&

Por la mañana, Takao estaba abrazado a su pelirrojo. Sonrió al abrir los ojos y ver a Yuriy profundamente dormido. Le acarició la mejilla suavemente y se alejó un poco de él, levantándose de la cama mientras se ponía los bóxer para ir al servicio. Fue abriendo todas las puertas que encontraba cerradas para encontrar la que andaba buscando. Después regresó con Yuriy a la cama y adoptó la misma posición de antes. Miró el reloj y vio que eran las ocho de la mañana. Todavía era temprano, así que cerró los ojos para volver a quedarse dormido.

&&&Yuriy&Takao&&&

–¿Lo habéis encontrado? –preguntó Rei desesperado, sentando en un sillón sin dejar de mirar a los tres chicos.

–No. allí no hay nadie –aclaró Kane.

–Parece que nuestro amigo le avisó al pelirrojo de que le haríamos una visita.

–Grrr...–gruñía Rei enfadado.

–Tranquilo Rei, a lo mejor ha ido a buscar el diamante para traértelo y lo de ese pelirrojo sólo ha sido casualidad –comentó Brooklyn aunque sabía que eso era imposible.

El chino lo miró de forma fulminante, para luego regresar la vista a los otros dos.–. Tenéis que encontrarlo como sea, ¿dónde se habrá podido meter? –pensaba revolviéndose el cabello.

–No lo sé, pero Takao es un chico listo y sabe cuidar de sí mismo. –Sonrió Brooklyn–. Estará bien– le restó importancia.

–Eso espero –contestó Rei–. Podéis iros a dormir. Siento que hayáis tenido que buscarlo toda la noche. Cuando descanséis volved al piso del pelirrojo, quizás no se encontraba anoche por alguna otra razón y Takao ni siquiera estuvo allí. –Dijo para tranquilizarse.

–Está bien –respondió Kane mientras salía por la puerta.

–Adiós –despidió Miguel a Rei, siguiendo a Kane.

–No te eches la culpa de lo que ha pasado, ¿de acuerdo Rei? –Preguntó Brooklyn mirándolo, al ver la preocupación del joven–. A Takao nunca le gustó robar aunque fuera por una causa justa –le recordó mientras salía de allí.

"Es mi culpa, no debí presionarle ayer. Quizás si hubiera sido más paciente con él todavía seguiría aquí". Suspiró– ¿Dónde estás Takao? –le preguntó a la nada preocupado.

Flash Back

Ambos chicos estaban sentados en un escalón de una casa abandonada y observaban como los niños de su barrio jugaban con una pelota vieja y polvorienta a fútbol.

–¿Sabes qué Rei? –Decía Takao mirando a los niños–. Me gustaría tanto ayudar a esos niños. Pero no tengo dinero para ayudarlos a todos.

–A mí se me ocurre una idea para poder ayudarlos –comentó el pelinegro.

–¿Ah, sí? ¿En qué trabajo pagan tanto como para poder ayudarlos a todos? –preguntó sin dejar de mirar a los niños.

–Takao, llevo pensándolo mucho tiempo. –Contaba observando el partido.

–¿El qué?

–Robar una joya –comentó.

–¿Qué? –Preguntó mirándole rápidamente– ¿Estás loco? Sabes que a mi esas cosas no me van.

–Pero piénsalo. Si robases una joya, podríamos venderla y con ese dinero ayudaríamos a todos estos niños –le decía mirándole y asegurándose de que no andaba nadie en los alrededores escuchando.

–Espera un momento –bajó la voz– ¿Cómo que si robases? Yo no he dicho que quiera robar nada Rei.

–Lo sé. Pero tú quieres ayudarlos tanto como yo y los chicos. –Se refería a sus otros amigos–. Además, eres el más pequeño de estatura y te sabes escabullir bien cuando hay una pelea.

–Rei...–intentó hablar, pero fue interrumpido.

–Piénsalo, esa joya podría dar mucha felicidad, Takao.

–¿Y si me pillan? –preguntó con evidencia.

–No lo harán. Pensaré en ello detenidamente, mirando cada detalle de donde vayas a robar. Sólo tendrías que desconectar alarmas y cámaras de seguridad.

–Yo no sé hacer eso –contestó con seguridad.

–Pero Kane y Brooklyn, sí. Ellos te enseñarán. –Aseguró el joven de ojos color miel. Takao silenció unos segundos. ¿Qué se suponía que debía de hacer? Miró a los niños, como si ellos tuviesen las respuestas a sus dudas–. Venga, sólo será una vez –le animó Rei mirándolo.

–Acepto, pero sólo una vez –acordó el menor mientras miraba a los niños.

–Bien –respondió Rei con una sonrisa.

Fin Flash Back

&&&Yuriy&Takao&&&

Takao sintió un suave cosquilleo en la mejilla. Abrió los ojos para encontrarse con la azulada mirada de Yuriy.

–Buenos días dormilón –saludó Yuriy con una sonrisa, acariciándole la mejilla.

–Buenos días –respondió– ¿Qué hora es? –preguntó curioso.

–Las una y media del medio día –respondió rápidamente.

–¿Tan tarde? –preguntó acomodándose en la almohada.

–Sí –respondió imitándole el gesto para estar frente a frente.

–Oye, has conseguido dormir –afirmó.

–Sí, estaba cansado después del ejercicio de anoche –sonrió.

–¿Ah, sí? –preguntó acercándose a Yuriy.

–Sí –respondió dándole un beso en los labios.

–Yuriy, lo estuve pensando anoche y creo que lo mejor que puedo hacer es entregarme a la policía y devolver el diamante a su dueño. Esta misma tarde quiero que me lleves a la comisaría.

–Takao, puedo devolver el diamante a su dueño. Pero no puedo dejar que te entregues.

–Pero, ¿por qué? Yuriy, es lo mejor que puedo hacer.

–Lo mejor que puedes hacer es quedarte conmigo. No voy a entregarte a la policía Takao. No me lo perdonaría. No quiero que mi novio este entre rejas. –Le aclaró.

–Y entonces, ¿qué hago?

–Nada. Sólo, no vuelvas a robar nunca más.

–De acuerdo, pero a cambio quiero una cosa.

–¿Qué? –preguntó interesado.

–Me gustaría que los niños huérfanos de mi barrio los cuidasen y que les buscaran una familia para que los eduquen, vayan al colegio, tengan ropa nueva y vivan en un sitio mejor. Si me metí en esto de los robos fue sólo por ayudarlos a ellos. No sabes lo felices que son con tener solamente una camiseta nueva.

–Los quieres mucho, ¿verdad?

–Son como mi familia –agregó–. Prométeme que harás todo lo que esté en tu mano para ayudarlos, Yuriy. –Dijo Takao acariciando su mejilla.

Yuriy le besó en los labios–. Te lo prometo.

–Gracias –agradeció el menor, colocándose encima de él–. Te amo.

–Yo también –respondió.

Empezaron a juguetear en la cama para ver quien tenía el control de los dos. El móvil de Yuriy sonó. Estaba encima de una mesita, así que alargó su brazo y lo cogió, apretando el botón.

–Jajaja. ¿Diga? –contestó.

–Anda, parece que ya te encuentras mejor, ¿no? –agregó el chico de cabellos color gris platino al escuchar a Yuriy sonreír.

–Sí, estoy mejor que nunca –respondió el pelirrojo mirando a Takao.

–Pensaba ir ahora a hacerte una visita.

–Espera, no lo hagas.

–¿Por qué? –preguntó confundido.

–Boris, quiero que hagas exactamente lo que te diga. ¿De acuerdo?

–Está bien, dime.

Yuriy le contaba todo a Boris mientras miraba al menor a los ojos, viendo como estaba muy atento a cada palabra que decía.

–¿Lo has entendido Boris?

–Sí, ¿oye tú dónde estás? –preguntó por curiosidad.

–En mi antiguo apartamento.

–Ah, entiendo –contestó.

–Ten cuidado, ¿vale? –le pidió Yuriy.

–Lo tendré. –Aseguró–. Adiós –le despidió.

–Adiós –colgó–. Lo siento Takao, pero es lo mejor que puedo hacer.

–Lo entiendo, tranquilo –le dio un beso– ¿Por dónde íbamos? –dijo con una sonrisa traviesa.

–Jajaja, creo que yo te iba ganando – aseguró poniéndose encima de él.

–Jajaja, no es verdad, era yo –contestó cambiando sus posiciones, quedando él sobre Yuriy.

&&&Yuriy&Takao&&&

Tres chicos subían las escaleras dentro del edificio y se quedaron frente a la puerta que la noche antes habían forzado para abrirla. Antes de volver a forzar la puerta se pusieron unos pasamontañas en la cabeza para no ser reconocidos. Forzaron la puerta de nuevo, abriéndola. Entraron en silencio en el apartamento encontrándoselo todo ordenado. Seguro que el pelirrojo había vuelto. Uno de ellos sacó una pistola con silenciador de su bolsillo, sujetándola en sus manos, quitándole el seguro despacio. Abrió la puerta de la habitación encontrándose con un bulto en la cama y unos cabellos rojizos que asomaban, ya que no estaba del todo tapado, mientras que los otros dos chicos esperaban en el comedor.

–Felices sueños, pelirrojito –decía en un susurro para empezar a disparar hacia el cuerpo. Se asombró al ver que salían plumas en lugar de sangre– ¿Plumas? –preguntó mientras levantaba las sábanas para encontrarse con un maniquí pelirrojo cubierto por una almohada en la parte trasera y delantera. Sintió un pequeño golpe en la cabeza escuchando el gatillo de una pistola.

–Levanta las manos y tira la pistola donde yo pueda verla o te mato aquí mismo. –aseguró una voz que el matón no supo reconocer–. Ponle el seguro, no quiero que se dispare por accidente. –Boris que había estado escondido tras la puerta de la habitación que estaba un poco cerrada en su caso, salió de ese hueco con sigilo apuntando a la cabeza del encapuchado quien le daba la espalda, con su arma, al escuchar que éste había disparado con el silenciador seguramente hacia la cama.

–De acuerdo –contestó poniéndole el seguro y tirando la pistola encima de la cama. Levantó las manos cómo ordenó el otro.

–Quedas detenido –agregó Boris mientras le quitaba el pasamontañas, viendo el color de su pelo–. Por intento de asesinato. Contra la pared. –Ordenó. El chico de cabellos naranjas no tuvo más remedio que hacer lo que le pedía esa persona.

"¿Dónde estarán esos imbéciles que no vienen?". Se preguntaba. Cuando el chico reaccionó, había sido cacheado y esposado.

–Muy bien, te vienes conmigo a la comisaría –le informó Boris cogiéndolo del brazo mientras abría la puerta de la habitación y lo sacaba a empujones.

–¿Pero qué? –preguntó Brooklyn al ver a sus dos compañeros con el pasamontañas quitado y esposados al igual que él, mientras varios policías los apuntaban con unas pistolas.

–Intentad cualquier estupidez y os iréis al otro mundo. –Sonrió Boris al ver como tenía la situación controlada.

Los chicos estaban perplejos cuando vieron que la habitación estaba llena de policías.

–Vamos, tenéis muchas cosas que declarar en la comisaría. –Explicó Boris mientras soltaba a Brooklyn y lo apuntaba con la pistola por detrás, ya que dos policías lo sujetaron con violencia de los brazos para que no pudieran escapar.

–Richard, la pistola está sobre la cama de Yuriy, ya sabes lo que hacer con ella. –le hizo saber.

–Sí, señor –agregó el chico con unos guantes de plástico blanco en las manos, mientras se metía en la habitación, para meter el arma en una bolsa de plástico y analizar las huellas del arma.

&&&Yuriy&Takao&&&

Yuriy estaba dando un paseo con Takao por el barrio cogidos de la mano.

–Este barrio es muy bonito –dijo Takao mirando a su alrededor.

–Sí que lo es. ¿Sabes qué? Te invito a un helado en una heladería que hay cerca de aquí. Sirven los mejores helados de toda esta zona. Tendremos que hacer mucha cola –sonrió. El móvil de Yuriy comenzó a sonar. Lo sacó del bolsillo trasero de su pantalón.

–¿Diga? –contestó Yuriy.

–Hola Yuriy, soy Boris.

–Dime –dijo Yuriy dejando de andar, a la vez que Takao tuvo que dejar de hacerlo.

–Cómo tu suponías han querido matarte, pero estabas equivocado en una cosa.

–¿En qué? –preguntó el pelirrojo enarcando una ceja.

–No era uno, sino tres lo que había en el apartamento.

–¿Los habéis llevado a la comisaría? –preguntó interesado.

–Sí, los tienen a los tres separados mientras los interrogan. Necesitamos que vengas a comisaría. Uno de ellos no ha parado de decir que quiere verte antes de ir a la cárcel.

–Está bien, voy ahora hacia allí –aseguró.

–De acuerdo, te espero.

–Adiós –dijo colgando el móvil.

–¿Qué pasa? –preguntó Takao mientras veía cómo la cara de Yuriy se había tornado cada vez más seria.

–Que tendremos que dejar lo de la invitación para más tarde. Tengo que ir a la comisaría.

–¿Por qué? –preguntó preocupado.

–Han detenido a tus amigos, Takao.

Al escuchar eso, silenció unos segundos, dándose cuenta de la magnitud del asunto–. Yo quiero ir contigo.

–No sé si será una buena idea, Takao. ¿Y si alguien te delata?

–No, no lo harán. –aseguró–. Les conviene no delatarme, déjame ir contigo. –Pidió abrazándolo.

–Está bien, pero cuando sospeches que alguien te va a delatar, no dudes en salir corriendo de allí. ¿Vale? –le aconsejó Yuriy correspondiéndole el abrazo.

–Te lo juro –le prometió.

&&&Yuriy&Takao&&&

Takao y Yuriy llegaron a la comisaría. Takao sentía como todos los polis lo miraban y eso le hacía ponerse nervioso. Yuriy se acercó a él y le susurro al oído.

–Nunca te han visto la cara, así que es imposible que te reconozcan –aclaró el pelirrojo para tranquilizar al menor.

Entraron en una sala muy grande en la que había un espejo tan grande como la pared. Las otras tres caras de la habitación, estaban totalmente cubiertas por un material que insonorizaba cualquier ruido. Había unos artilugios de escucha que jamás había visto Takao, además de unos armarios y unas puertas que llevarían hacia otro lugar. Allí estaba Boris junto con otros policías y con unos chicos experimentados en el tema de las grabaciones.

–Hola –les saludó Boris al verlos llegar.

–Hola, me alegra de que estés bien –sonrió Yuriy mientras miraba al espejo– ¿Han confesado?

–Todavía no –respondió Boris sonriendo mientras miraba por el gran espejo. – Pero no tardaran en hacerlo. ¿Cómo te va primo Takao? –preguntó Boris regresando su vista a Takao que estaba al lado de Yuriy.

–Bien, gracias –contestó el menor, mientras disimuladamente buscaba la mano de Yuriy para cogérsela.

–A ver Yuriy. ¿Conoces a alguno de esos tres? –le preguntó Boris mirando a los tres chicos que estaban siendo interrogados por varios de sus compañeros en distintas habitaciones.

Yuriy miró a través del espejo y vio a los chicos que le dieron la paliza. Antes de contestar miró hacia Takao, el cual estaba perplejo de ver la escena que estaba ante sus ojos. Sus amigos con los que prácticamente se había criado, estaban en una situación así. Era duro de ver para él. Takao sintió cómo el pelirrojo lo miraba, así que miró hacia su pelirrojo y pudo ver la confusión en sus ojos.

–Yuriy –dijo Takao mientras asintió con la cabeza, dándole la confianza de que pudiera decir la verdad.

–Sí –afirmó el pelirrojo–, fueron los que me dieron la paliza. –Contestó.

–Entiendo –dijo Boris.

–¿Cuál de los tres es el que quiere hablar conmigo? –preguntó Yuriy a lo que Takao se sorprendió cuando escuchó eso, ya que él no sabía nada.

–El del cabello naranja. Según él, tiene un mensaje para ti.

–Está bien. Voy a hablar con él. Cuida de mi primo –le dijo a Boris mientras miraba al menor–. Ahora vuelvo –informó Yuriy saliendo de esa sala por una puerta, entrando por otra.

–Takao, ven aquí –pidió Boris.

–¿Seguro que no pasa nada porque vaya él solo hay dentro? –preguntó el joven de piel morena preocupado.

–No, tranquilo. Además les estamos vigilando y podemos escuchar su conversación desde aquí. Si intentan algo, hay policías al otro la de la puerta.

–¿Ellos pueden vernos? –preguntó mirando a sus tres ex compañeros.

–No. Tranquilo. –Respondió ante la duda de Takao.

Continuará...

&&&Yuriy&Takao&&&

¿Qué opináis sobre el Lemon? Un poco raro y un poco chungo ¿verdad? Jejeje, bueno, que se le va a hacer.

Gracias por sus reviews a:

Takaita Hiwatari y Quimera: Gracias por vuestro review. Veo que las dos le habéis tomado odio a Rei en el capi anterior. Es normal, se porta muy mal con nuestro niño. Espero que os haya gustado este capi a las dos. Jejeje, por listos Brooklyn, Kane y Miguel han sido arrestados, ¿pero podrán retenerlos en la comisaría? Quizás lo suelten por faltas de pruebas ¿Qué pensáis? Por lo menos lo que está claro es que la linda parejita como le dice Quimera, se han demostrado lo que se quieren. A ver qué pasará en el próximo capi. No os aconsejo que os lo perdáis porque estará interesante.

Eso es todo por ahora, cuidaos mucho, xao.