Parejas: Yuriy&Takao
Advertencia: Shounen –ai y Lemon
–Diálogos.
"Pensamientos"
ZAFIRO
–Kaily Hiwatari–
Continuación...
&&&Yuriy&Takao&&&
Yuriy acabada de entrar en la sala. Momento en el que Boris conectó los altavoces para escuchar la conversación. Takao estaba muy preocupado porque Brooklyn nunca le había dado buena espina y sabía que él si era capaz de matar.
Yuriy se sentó frente a él mientras lo miraba en silencio.
–¿Dónde está Zafiro? –preguntó Brooklyn mirando al pelirrojo.
–Eso mismo te iba a preguntar yo a ti. Otra cosa, las preguntas te las hacemos nosotros a ti, no al contrario. –agregó mirándole serio–. La policía me ha llamado porque dice que queríais darme un mensaje. ¿Cuál es? –exigió saber.
–Primero diles a tus amiguitos polis, que desenchufen ese artefacto llamado grabadora que hay al otro lado de la sala. –comentó–. Jajaja, no te creas que somos estúpidos, pelirrojito. Sabemos que estamos siendo grabados y vigilados. –Le aclaró con evidencia.
–¿Eso piensas? –preguntó el pelirrojo de lo más tranquilo.
–Claro que sí –respondió Brooklyn con una sonrisa.
–Si no tienes nada que decirme, me voy de aquí –aclaró Yuriy poniéndose de pie.
–No tengo nada que decirte, porque lo tengo todo escrito. –Sonrió–.Por si te lo preguntas la letra no es mía –aclaró mientras se levantaba de la silla y se sacaba de la zapatilla una nota–. Jajaja, no vas a vivir para contarlo –le anunció tirando la nota encima de la mesa. Yuriy la cogió despacio mientras se la metía en el bolsillo de su pantalón.
–Piensas que porque nos has encerrado estás más seguro, pero te equivocas. Terminarás muerto. –Dijo Brooklyn tomando asiento de nuevo.
–Dime, ¿dónde está Zafiro? –preguntó Yuriy fingiendo no saber nada de Takao.
–No lo sé –sonrió–.Pero, empéñate mucho en buscarle las cinco horas que te quedan. Porque si no, algo les pasará a los niños. –Anunció mirándose las uñas, como si la conversación no fuese con él.
Takao al sentir eso al otro lado del espejo, sintió cómo la sangre se le congelaba.
–¿Qué niños? –preguntó Yuriy como si no supiera nada.
–No te hagas el inocente. Estoy seguro de que te habló de ellos mientras estuvisteis juntos.
–El poco tiempo que estuvimos conviviendo bajo el mismo techo no me dijo nada.
–Jajaja –rió enérgicamente–. Ya. Tú sólo haz lo dice en esa nota o sino, adiós niños.
Takao se acercó a Boris y le susurró varias cosas en el oído. Después Boris le miró.
–Está bien, quédate aquí –le previno Boris viendo que el chico de cabellos azules asentía. Boris entró a la sala en la que se encontraba Yuriy.
–Yuriy, ya no es necesario que lo interroguemos, uno de sus compañeros lo ha confesado todo.
Brooklyn borró esa sonrisa de su cara– ¿Ah, sí? ¿Y quién ha sido? –preguntó Brooklyn incrédulo.
–Miguel –contestó acercándose a la mesa.
–Jajaja, es sólo un farol –se dijo a sí mismo mientras intentaba reírse de la situación para no ponerse nervioso.
–No, no lo es. –Agregó con seriedad–. Verás –continuó Boris cogiendo una silla que había pegada a la pared. Se acercó a la mesa y se sentó al lado de él–. Tu amigo ha contado todo lo que sabía a cambio de su propia libertad, la cual tendrá...–dijo mirando el reloj –...dentro de quince minutos –finalizó sin rodeos.
–¿Qué? Eso es mentira –siseó.
–No, no lo es. Los policías no mentimos en estas cosas. Le dijimos que si nos contaba todo lo que sabía, a cambio obtendría la libertad. Fíjate que yo pensaba que teníais una especie de acuerdo para no hablar, pero Miguel ha demostrado que no es así –sonrió–. Nos ha dicho todo acerca de los robos. Que hacéis cuando tenéis los diamantes, quien se encarga de robarlos y hasta quien es vuestro jefe–. Enumeró–. En estos momentos, Miguel estará saliendo por la puerta grande por haber confesado. Lo siento por vosotros, pero os pudriréis aquí. –Anunció poniéndose en pie.
–¿Y si yo también hablo? –preguntó Brooklyn nervioso al ver que no tenía otra salida.
–No sé –comentó Boris rascándose la cabeza–, ya tenemos toda la información que necesitábamos.
–Les propongo un trato. Si les cuento todo lo que quieran saber, a cambio me sueltan.
–¿Tú qué crees? –le preguntó el joven de cabellos color gris platino al pelirrojo.
–¿Por qué no? El pobre seguro que no quería matarme apropósito. Y fue sólo una orden de su jefe –aclaró el pelirrojo mirando a Boris para después mirar al chico de cabellos color naranja.
–Sí. Sí, fue por una orden. Yo no quería matar a nadie, lo juro. Nos dijo que te matáramos para que no nos delataras porque nos vistes las caras y nos denunciarías a la policía. –Explicaba.
&&&Yuriy&Takao&&&
–Miguel, tu compañero Kane ha sido puesto en libertad, por delataros –le dijo un policía.
–¿Por qué? Juramos no abrir la boca ninguno. –respondió anonadado por la noticia.
–Dice que tú robaste en todas las joyerías y que tú eres Zafiro.
–No, eso no es verdad. –agregó intentando mantenerse en calma, pero la realidad era otra–. Les contaré todo lo que sé, si me sueltan.
–Está bien –respondió el policía tomando asiento frente a él.
&&&Yuriy&Takao&&&
–Kane, tu compañero Brooklyn te ha delatado a cambio de su libertad. Según ha declarado, robáis los diamantes para quedártelos tú por avaricia y que además planeaste matar a Yuriy –le contó una chica policía.
El de cabellos azules se puso de pie sobresaltado sin poder contener su furia por lo escuchado– ¿¡Qué!? ¡Nada de eso! ¡Les ha engañado para salir libre de todo esto! ¿¡Cómo se atreve a echarme a mí la culpa? ¡Les contaré todo lo que sé a cambio de mi libertad!
&&&Yuriy&Takao&&&
Yuriy y Boris salieron de esa habitación y entraron de nuevo a la insonorizada, encontrándose con Takao mirando la escena que había conseguido crear. Los chicos estaban testificando debido a la desconfianza que tenían entre ellos mismos. Takao sabía eso, por esa razón le había contado a Boris algunas cosas para que las dijera y que pareciera que en los tres casos se habían delatado uno al otro. Aunque eso fue el resultado que obtuvieron además de que la verdad saliera a la luz.
–Takao –le llamó el pelirrojo.
–Yuriy –dijo al mirar al pelirrojo mientras se acercaba hasta él y salían de la habitación los tres, caminando por los pasillos ahora desiertos.
–Gracias por ayudarnos –confesó Boris mientras le guiñaba el ojo–. Esos tres eran muy cabezotas y sin tu plan, jamás hubieran confesado.
–¿Qué les pasará ahora? –preguntó Takao preocupado.
–Eso tendrá que decidirlo el juez, pero estarán entre rejas durante años. –Respondió Boris.
–Pero Miguel no ha robado nunca. –Aclaró el chico de cabellos azules.
El joven de ojos azules le miró, viendo su preocupación–. Pero ha sido cómplice en todos esos robos aunque no haya participado en ninguno. Sabía lo que sucedía y no informó a la policía, lo cual es un delito. Y también en el intento de asesinato y en la paliza que me dieron. –Aclaró Yuriy–. A Brooklyn será el que más años de cárcel le caigan porque él fue el que disparó el arma para matarme.
–¿Y Kane? –preguntó Takao.
–Como él mismo ha confesado fue el que estuvo robando en tu lugar, además de darme la paliza y participar en el intento de asesinato.
–Si eso les ha caído a ellos, no quiero ni imaginarme lo que me pasaría a mí –anunció un poco triste. El pelirrojo lo abrazó.
–No pienses en eso ahora, ¿vale? –le intentó calmar Yuriy.
–Por cierto, ¿que decía la nota? –preguntó Boris.
–No lo sé, aún no la he leído –recordó Yuriy sacando el papel del bolsillo.
[Pelirrojo, si lees esta carta es porque seguramente los estúpidos de mis colegas han sido atrapados por la policía. Seguro que Zafiro te dijo dónde estaba escondido el diamante y sabes dónde se encuentra él.
Reúnete conmigo en la C/Evergreen nº15 con el diamante y con Zafiro a las seis de la tarde. No intentes llamar a la policía porque si me entero de algún movimiento sospechoso, mato a todos los críos y no dudaré en hacerlo.
No me hagas esperar porque eso me enfada. Te espero, sin trucos.]
–¿Qué dice? –preguntó el joven de cabellos color gris platino, viendo cómo el pelirrojo leía atentamente la hoja.
–Seguro que nada bueno –anunció Takao, quitándole la carta a Yuriy de las manos.
–Takao –le llamó el pelirrojo.
–Voy yo solo. Le entregaré el diamante y...–explicaba Takao, siendo interrumpido por el pelirrojo.
–Pide que vaya yo, así que iré –respondió Yuriy.
–No lo hagas, seguro que quiere matarte –contestó Takao.
–Correré el riesgo –aseguró.
–No. Prefiero que no lo hagas, sé que te matará. Rei no es como los demás, Yuriy. Ahora se siente enfadado porque las cosas no le están saliendo de la forma que él estaba planeando desde un principio. –Le explicó.
–Pero si no voy, se enfadará más –aclaró Yuriy viendo la cara de preocupación de su niño, mientras le sostenía con ambas manos su rostro–. Takao. Recuerdas que he prometido que haría todo lo que estuviera en mi mano para ayudar a esos niños, ¿verdad?
–Sí, pero... –fue interrumpido por el más alto.
–Takao, tranquilo –le dijo Boris–. Os vigilaremos. Ya hemos tenido casos similares a estos –intentó tranquilizarle mientras sonreía de forma confiada.
&&&Yuriy&Takao&&&
Seis de la tarde...
Rei estaba esperando a que apareciese Takao y ese pelirrojo. Estaba sentado en el suelo mientras miraba pacientemente el reloj. El edificio en el que habían quedado estaba derrumbándose y los de alrededor estaban abandonados porque eran muy viejos.
Mientras tanto en una esquina de un edificio, Yuriy y Takao estaban llegando al punto donde habían quedado.
–Espera –le pidió el menor mientras detenía a Yuriy–. Yuriy, pase lo que pase. Quiero que sepas que te amo. –Le confesó mirándole a los ojos.
–Yo también te amo –respondió dándole un cálido beso en los labios–. Vamos –dijo mientras esperaba a que el chico de cabellos azules comenzase a andar.
Yuriy cruzó la esquina del edificio con Takao agarrado del brazo, como si lo hubiese capturado él. Se encontraron con que el joven de cabellos negros estaba sentado en el suelo. Estaba rodeado de casas abandonadas, tan abandonadas que estaban en ruinas. Dónde Rei se encontraba sentado, seguramente en su tiempo, debió de ser un patio bastante grande.
–¡Por fin! –sonrió–. Veo que eres puntual –decía Rei mientras se ponía de pie–. Hola, Takao –le saludó dedicándole una mirada– ¿Tienes el diamante?
–Sí –contestó Takao, soltándose con brusquedad del agarre de Yuriy.
–Enséñamelo –pidió el joven de ojos color miel. Takao sacó el diamante de la pequeña bolsa negra y se lo enseñó desde la distancia–. No lo veo desde allí, acércate más. –Le pidió.
Takao guardó el diamante–. No lo haré, si no sueltas a los niños.
–No sabía que fueses tan desconfiado –aclaró Rei sonriente. Miró hacia la izquierda–. Chicos salid de ahí –pidió.
Quince chicos de diferentes edades, entre ellos cuatro niñas, salían de una casa abandonada.
–Takao –dijeron los pequeños con una sonrisa al ver al joven de cabellos azules. Se acercaron a Takao y se agruparon a su alrededor. Los más grandes se quedaron atrás por las órdenes antes dichas por Rei. El pelirrojo guardaba silencio mientras miraba la escena.
–Hola, chicos –les saludó– ¿Estáis bien? –les preguntó con una sonrisa.
–Sí –contestaron todos a distinto tiempo.
Rei continuó hablando–. Bien Takao. Éste es el trato. El diamante a cambio de ellos –le informó el joven de ojos color miel mientras lo miraba.
–Me parece bien –contestó.
–Chicos, id con el tío Takao –aclaró Rei amablemente a los más grandes mirándoles.
–Bien –contestaron casi al unísono mientras corrían hacia el menor. Todos se abrazaron en grupo a él.
–Chicos, escuchadme. Tenéis que volver a casa, ¿de acuerdo? –les aclaró el menor, mirando que no faltase ninguno.
–¿Por qué tú no vienes? –preguntó uno de ellos.
–Porque yo tengo que resolver una cosa con el tío Rei. Oliver cuidará de vosotros ¿de acuerdo? –sonrió–. Confío en ti Oliver. Sé que cuidarás de todos muy bien y que te obedecerán en todo.
–Está bien –respondió el pequeño de once años con el pelo verde–. Pero daros prisa en volver.
–Claro –respondió Takao mientras le daba un beso a cada uno en la frente y veía cómo se iban de allí, siguiendo a Oliver.
–Bueno, yo ya he cumplido mi parte, Takao –agregó Rei viendo la escena de los niños marcharse.
–Y yo voy a cumplir la mía. –Aclaró Takao mientras se acercaba con pasos lentos hacia Rei–. Te lo dejo aquí –le hizo saber agachándose poco a poco mientras guardaba la distancia con Rei y dejaba el diamante en el suelo. Rei sacó una pistola que tenía escondida detrás de la espalda.
–Dámelo en la mano, Takao –le ordenó mientras veía cómo el menor se asombraba al verlo con una pistola en la mano.
–¿Y después nos dejarás marchar? –preguntó Takao intentando no ponerse nervioso.
–Claro –contestó el chino mientras se acercaba a Takao y lo apuntaba a la vez que miraba al pelirrojo–. No intentes ninguna estupidez –le advirtió Rei a Yuriy–. Levanta las manos –le ordenó y el pelirrojo no tardó en hacerlo, guardando silencio. –No quiero trucos –aclaró.
–Toma –dijo Takao mientras se acercaba a Rei y le daba el diamante en mano. Momento que Rei aprovechó para agarrarlo del brazo y darle la vuelta. Poniéndole su brazo alrededor del cuello de Takao mientras lo apuntaba con la pistola.
–¡Takao! –gritó Yuriy mientras se acercaba.
–¡Quieto ahí! –ordenó Rei mientras apuntaba a los ambos con la pistola. A lo que Yuriy tuvo que obedecer.
–¡Suéltame Rei! ¡Ya tienes el diamante! ¡Éste no era el trato! –aclaró Takao mientras intentaba soltarse de ese agarre que lo asfixiaba.
–Pero he cambiado de idea a última hora. Son cosas que pasa. –Le informó–. Además, ¿de qué sirve tener el diamante sino te tengo a ti a mi lado para que robes los diamantes por mí? –Sonrió–. Despídete del pelirrojo –le avisó apuntando a Yuriy con el arma.
–¡No espera! –Intervino el menor– ¡No lo mates, si estoy vivo es gracias a él! ¡Es el chico que me ayudó cuando estuve herido, deja que se vaya, por favor Rei. ¡Él no tiene nada que ver en esto!
–Pero me ha visto la cara –le aclaró mientras seguía apuntando a Yuriy con una voz neutra ya que tenía el control de la situación.
–¡Él no dirá nada, te lo juro! ¡Deja que se vaya, por favor! –le pedía el menor.
–¿Y qué obtengo yo a cambio de que se marche? –preguntó, viendo cómo el pelirrojo le miraba atentamente.
Takao decidió que tenía que cambiar la situación como fuese. Intentaría calmarse o al menos aparentarlo–. Haré lo que me pidas, lo que tú quieras. Pero si lo matas, me mataré yo también –le amenazó dejando de forcejear.
–Lo que quiera, ¿eh? Bésame, Takao. –Pidió mientras le daba la vuelta y lo apuntaba con el arma.
–Está bien –respondió dándole un beso fugaz, tan fugaz que se preguntó si se lo llegó a dar.
–Tú sabes hacer algo más que eso –le informó con una sonrisa sarcástica para volver a apuntar al pelirrojo.
El menor se dio cuenta de que tendría que obedecerle aunque no le gustase, ya que la vida de Yuriy estaba en juego–. Lo sé, perdóname. Sólo estoy nervioso porque apuntas con un arma. –Aclaró Takao antes de darle un beso, que a Rei le empezó a gustar.
–Eso está mejor –sonrió– ¿Lo ves? No era tan difícil –agregó mientras intentaba meterle la mano por dentro del pantalón.
–Rei, aquí no. Mejor en casa –le pidió desviando la mirada hacia los lados con nerviosismo.
–¿Por qué? ¿No quieres que nos vean? ¿Te da vergüenza que ese pelirrojo nos vea hacerlo aquí mismo? –preguntó mientras le besaba el cuello.
–Por favor Rei, aquí no –le repitió mientras intentaba no llorar, pero una lágrima le estaba resbalando por el rostro.
–¿Por qué lloras? –le preguntó Rei enarcando una ceja.
–Es de felicidad por estar de nuevo junto a ti –sonrió Takao mientras le acariciaba la mejilla–. Vámonos a casa.
–Está bien –contestó mientras le cogía de la mano y seguía apuntando al pelirrojo.
–Deja de apuntarle así Rei, deja que se vaya –le aconsejaba en un tono que intentaba que fuese sereno.
–Jajaja. Te parecerá divertido, Takao. Pero otra vez he vuelto a cambiar de opinión ¿sabes por qué? –El joven de cabellos azulados negó con la cabeza–. Porque estoy empezando a pensar que hay algo más entre vosotros.
–No hay nada –le aseguró el menor.
–Pues por la mirada llena de celos de ese pelirrojo, yo no diría lo mismo. –Sonrió– ¿Os habéis acostado? –se atrevió a preguntar en un tono burlón.
–No, Rei. Deja que se vaya. –Miró al pelirrojo al ver cómo el otro no estaba dispuesto a bajar el arma mientras miraba al pelirrojo desafiante–. Yuriy, vete de aquí por favor. –le pidió para volver su vista al joven de cabellos negros. –Rei, baja esa estúpida pistola y vámonos.
–Lo siento Takao, pero creo que no va a ser posible hacerlo –dijo mientras le quitaba el seguro a la pistola y apuntaba hacia Yuriy que todavía seguía con las manos arriba pero con cara de disgusto–. Adiós, pelirrojo.
–¡No! –gritó Takao levantándole el brazo a Rei justo a tiempo, en el momento que se escuchó el disparo.
–¿¡Pero qué te pasa!? – preguntó mirando hacia dónde se suponía debía de estar Takao. Cuando reaccionó, Takao estaba corriendo hacia el pelirrojo– ¡Takao, vuelve aquí! –le ordenó histérico para ver que Takao se abrazaba al pelirrojo– ¡Lo sabía! –gritó mientras se acercaba hacia ellos.
–Yuriy vete de aquí, por favor –le pidió mientras varias lágrimas comenzaban a resbalar por sus mejillas.
–No me voy sin ti –aclaró el pelirrojo correspondiéndole el abrazo, mientras veía que Rei se iba acercando y los apuntaba a los dos con la pistola.
–¡Takao, suéltale! ¡Ya! –ordenó Rei, corriendo hacia ellos, ya que estaban a una distancia considerable.
–¡No! –gritó el menor a la vez que se abrazaba más fuerte a Yuriy.
–¡Takao! –gritó Rei deteniéndose, para apuntarles de nuevo.
–¡Adelante! –Gritó Takao mientras se daba la vuelta y pegaba su espalda al pecho de Yuriy, extendiendo sus brazos– ¡Dispara Rei! ¡Quieres hacerlo! ¡Pues dispara de una maldita vez! ¡Pero yo no me pienso mover de aquí!
–¡Takao! –repitió el joven de ojos color miel.
–¡Si de verdad has llegado a sentir algo por mí, no dispararás! –se encaró, mirándole con enfado.
Rei se mantuvo unos minutos mirándoles en silencio, sin dejar de apuntarles –¡Tú ganas! –aclaró enfadado mientras bajaba el arma y miraba hacia el suelo.
–Gracias –añadió–. Yuriy, por favor te lo pido. Te lo suplico, vete de aquí.
–¿Y qué pasará contigo? –preguntó viendo que el menor se daba la vuelta y lo besaba. Rei al contemplar esa escena sintió cómo le hervía la sangre.
–Vete de aquí y cumple tu promesa. Yo voy a estar bien. –Sonrió–. Vete, corre. –Le animó mientras lo empujaba para que se fuera, alejándolo bastante de él. Rei se quedó mirando que el pelirrojo se iba de ahí tranquilamente mientras miraba hacia ellos, para luego regresar la vista al frente.
–Adiós, pelirrojo –siseó Rei. Al escuchar eso, Takao miró rápidamente hacia Rei y lo vio apuntando de nuevo a Yuriy. En décimas de segundo, Takao miró hacia el pelirrojo.
Corrió hacía él– ¡No! –gritó de forma alargada, cruzándose por medio a la vez que un disparo lo hería, haciéndolo caer al suelo.
Yuriy al escuchar el grito de Takao, miró de nuevo hacia atrás, presenciando como el menor era herido de un disparo y éste caía al suelo– ¡No! –gritó el joven de ojos azules corriendo hacia Takao. Se agachó cuando llegó a su lado– ¡Takao! –le gritaba mientras le ponía la cabeza entre sus brazos, viendo que su camisa estaba manchada de sangre.
–¡No! –Se quejó el joven de cabellos negros más enfadado– ¿¡Por qué te has cruzado, Takao!? ¡Ese disparo no era para ti! –gritó mientras contemplaba la escena.
–Yuriy –le nombró al ver que estaba en sus brazos. Cerró los ojos y los apretó con fuerza para después abrirlos y tocarse el pecho, viéndose la sangre–. Me duele mucho – sonrió–, tengo frío –añadió.
–Shhh. –le pidió que guardase silencio–. No hables Takao –le pidió mientras unas lágrimas comenzaron a bajar por su rostro.
–Me muero.
–No. No te vas a morir, ya lo verás. No me dejes, Takao –le pidió con voz sedosa mientras le acariciaba la cabeza.
–Yuriy siempre te voy a amar, esté dónde esté –le aclaró cerrando los ojos.
–No, no hagas eso, no te despidas. ¡No puede ser, otra vez no! –se lamentó mientras comenzaba a acariciar la mejilla de su chico.
Flash Back
Yuriy y Max, junto con otros policías habían seguido a un asesino hasta una terraza de un edificio y lo tenían acorralado.
–¡Suelta el arma! –le pedía un policía armado al asesino.
–¡No, no quiero ir a la cárcel! –gritó el asesino asustado con una pistola en su mano.
–Si se entrega, no irá a la cárcel –dijo Yuriy para intentar convencerlo sin dejar de apuntarle con su arma.
–No es verdad –contestó el asesino mientras se comenzaba a apuntar el mismo en la sien. Todos estaban muy pendientes de lo que hacía el asesino y lo estaban apuntando con sus armas.
–Por favor, no haga eso –le pidió Yuriy.
–Tienes razón –comentó el asesino mirando a su alrededor– ¿Por qué intentar matarme cuando tengo un blanco mejor? Preguntó el asesino apuntando a Yuriy y disparando.
Yuriy cerró los ojos esperando que esa bala chocase contra su cuerpo. Al momento, escuchó un montón de disparos, seguramente de sus compañeros contra el asesino. Ya que tenían orden de disparar contra él si era necesario. Pero cuando abrió los ojos se encontró con otra escena peor. Max estaba delante de él, con la mano puesta en el pecho mientras comenzaba a dejarse caer por el dolor que sentía en el pecho.
–¡Max! –gritó cogiéndolo de los brazos antes de que cayera al suelo, recostándolo en el mismo, mientras veía cómo el rubio le miraba.
–Yuriy, no tengo mucho tiempo –le anunció, llevándose la mano a la herida.
–No digas eso –le aclaró comenzando a llorar– ¡Que alguien llame a una ambulancia! –gritó mientras miraba a sus compañeros.
–Yuriy, escúchame. Quiero que atrapes a Zafiro por mí y también quiero decirte que te amo.
–Max, yo también te amo –le respondió con nerviosismo, dándole un beso en la frente.
–Tengo frío –se quejó.
–Max, tenemos que casarnos, ¿lo recuerdas? –preguntó nervioso–. Por favor, no me dejes. Te amo, no soportaría la vida sin ti –decía abrazándolo con más ahínco.
–Prométeme que volverás a enamorarte –pronunció agarrándolo de la mano–. Prométemelo –le pidió mirándole a los ojos, aunque no conseguía verle bien.
–Max, no te mueras por favor. Te necesito –decía entre sollozos.
–Prométemelo –le repitió.
–Te lo prometo –contestó sin dejar de abrazarlo–. No te mueras. Te amo –le suplicó dándole un beso en los labios.
–Y yo a ti –respondió mientras cerraba los ojos.
–Max –le llamó–. Max –repitió, pero de nuevo no obtuvo respuesta– ¡Max! ¡Contéstame! –pidió aferrándose más a él–. Por favor, no me dejes –susurró– ¡No me dejes! –le suplicó.
–Yuriy –le llamó Boris mientras comenzaba a llorar al contemplar la escena de ambos amigos tras su espalda–. Ya es tarde. Max, se ha ido –dijo poniéndole una mano en el hombro.
–¡No! ¡Max! ¡Max! –cerró los ojos con fuerza para después abrirlos y sonreír. –Sólo está dormido Boris –agregó mientras miraba a Max con los ojos cerrados al igual que lo había visto muchas veces con su cara de ángel.
–Yuriy –le nombró Boris mientras lloraba y lo abrazaba por detrás–. Lo siento mucho.
Al darse cuenta de la situación. Empezó a sollozar– ¡No! ¡¿Por qué?! ¡Yo debería de estar muerto! ¡Max! –alargó el nombre como si con ello pudiese traerlo de vuelta.
Fin Flash Back
–Yuriy, no llores –susurraba Takao mientras le acariciaba la mejilla–. Todo va a salir bien.
–¡Yuriy! –Gritó Rei apuntándole con la pistola de nuevo– ¡Muere! –gritó quitándole el seguro.
–¡Policía! ¡Alto! –en ese instante se escucharon varios disparos. Haciendo caer a Rei muerto en el suelo, mientras el diamante también lo hacía y se rompía en mil pedazos.
–¡Boris! –Gritó Yuriy girando la cabeza para mirar a su compañero– ¡Llama a una ambulancia! –le pidió, regresando su vista a Takao.
–Te amo, Yuriy –añadió el menor mientras intentaba incorporarse para darle un beso en los labios.
–Yo también –respondió el pelirrojo mientras se agachaba y le besaba en los labios.
El menor cada vez veía más borroso, casi no escuchaba nada y veía como Yuriy movía la boca. Miró a su pelirrojo, quedándose con cada detalle de su cara. Su vista se estaba volviendo cada vez más opaca, hasta que vio cómo todo se iba volviendo poco a poco oscuro. Volviéndose todo oscuridad y silencio.
–¡No! –gritó el pelirrojo de dolor.
&&&Yuriy&Takao&&&
Dos meses después...
Yuriy estaba frente a una gran tumba de color blanca, con una gran cruz y una corona de flores sobre la lápida. Depositó un ramo de flores sobre la tumba. Se dio un beso en las yemas de sus dedos de su mano para luego acariciar la tumba.
–Siempre vas a estar en mi corazón. Nunca voy a olvidarte. Quizá sea la última vez que vuelva a estar aquí. Me voy para poder empezar una vida nueva lejos de aquí. Te echaré de menos y nunca olvidaré nuestros momentos felices. –Miró hacia la foto de la tumba y la acarició con su dedo índice–. Adiós –se despidió para alejarse de allí, saliendo por la puerta de aquél enorme cementerio.
Yuriy se fue a la comisaría de policía y allí entregó su uniforme, pistolas y placa. Se encontraba en su mesa, comprobando que todo lo había recogido mientras hablaba con su inseparable compañero.
–Boris, ¿te ocuparás de limpiar la tumba por mí? –le preguntó con tristeza.
–Claro que sí –le respondió del mismo modo.
–Gracias –sonrió mientras sacaba de su bolsillo las llaves de su antiguo apartamento y del que había comprado con Max hace tiempo, entregándoselas–. Guárdalas –le pidió.
–¿Regresarás? –le preguntó Boris cogiendo las llaves y guardándoselas en el bolsillo trasero de su pantalón.
–No lo sé –contestó inseguro.
–Por lo menos estaremos en contacto. ¿No? –le preguntó esperando su afirmación.
–Siempre –habló Yuriy dándole un abrazo a Boris, el cual era correspondido.
–Te voy a echar muchísimo de menos. Nunca encontraré mejor poli y compañero que tú –aclaró Boris.
–Yo también te voy a echar mucho de menos. Pero necesito irme de aquí –contestó mirando a Boris mientras se separaba un poco del abrazo.
–Lo entiendo –contestó mirando al pelirrojo.
–Además, siempre nos queda el teléfono e Internet para comunicarnos. –Sonrió–. Cuídate, ¿vale? –le pidió a Boris.
–Lo haré –aseguró el joven de cabellos color gris platino mientras Yuriy se daba la vuelta para salir de la habitación, ya que le dolían mucho las despedidas.
–Yuriy –le llamó el joven de cabellos color gris platino antes de que el otro fuese a salir por la puerta, haciendo que el pelirrojo se detuviese, dándose la vuelta para mirarlo–. Suerte –le deseó sonriéndole, a lo que Yuriy le guiñó el ojo, saliendo de la habitación.
Salió de la comisaria de policía tras despedirse de su jefe y demás compañeros, siendo despedido por el aplauso sonoro de todos.
&&&Yuriy&Takao&&&
Yuriy tenía sus maletas dentro del maletero abierto de su coche. Miraba a su alrededor echando lo que seguramente sería un último vistazo a ese parque. Vio cómo un chico se acercaba a su lado sonriendo.
–¿Listo? –preguntó Yuriy mientras le daba un beso a su chico en los labios, cogiendo sus maletas.
–Sí –contestó el chico mientras subía al coche y Yuriy metía las maletas en el maletero.
Flash Back
Los niños habían salido de allí mientras seguían a Oliver para no perderse. Al girar la esquina se encontraron con toda la acera de la calle llena de policías. Los niños se quedaron quietos en cuanto vieron tanto policía.
–Hola chicos, escuchadme atentamente. –Pidió Boris a todos, pero mirando a Oliver ya que parecía ser el mayor de todos–. Takao me pidió que fuerais con estos señores –dijo señalando a unos de sus compañeros policías–. Para que os protejan.
–¿Por qué? –preguntó el mayor de los niños.
–Estar aquí es un poco peligroso. Takao me dijo que sois muy buenos chicos y que por favor vinierais con nosotros, que él vendría después.
–Está bien –respondió Oliver–. Vamos, seguidme –les avisó mientras cogía a la más pequeña de la mano y la guiaba hasta los policías al igual que los otros lo hicieron llevándolos a la comisaría.
Fin Flash Back
Flash Back
Boris escuchó un disparo–. Rodead el edificio y si está a tiro, disparadle –ordenó, a los compañeros que tenía a su alrededor, cogiendo el walkie–talkie sin levantar mucho la voz– ¿Qué ha sido eso Ozuma? –preguntó mientras un francotirador estaba sobre la terraza del edificio de enfrente y veía lo que ocurría mientras apuntaba hacia el objetivo.
–Tranquilo, falsa alarma, no hay ningún herido. El joven de cabellos azules ha desviado el disparo a tiempo. –Le informaba a Boris.
–Bien, si ves algo extraño, no dudes en disparar.
–De acuerdo Boris –contestó, acomodándose mejor para estar preparado.
–A vuestros puestos –ordenó a los policías que quedaban con él, viendo cómo se dispersaban.
Fin Flash Back
Flash Back
Todos escucharon un segundo tiro.
–Boris –le llamó Ozuma por el walkie–talkie.
–¿Qué? –preguntó por el mismo.
–El sujeto se encuentra fuera de alcance y no puedo disparar. –decía mirando por la mira y ver que una parte de otro edificio tapaba en gran parte a Rei y sólo podía ver su brazo estirado y la pistola apuntando hacia los otros dos jóvenes.
–¿Han herido a alguien? –preguntó esperando una negativa, pero no fue así.
–Creo que ha sido a Takao y por lo que veo tiene intención de volver a disparar –le informó.
–Recibido, corto –apretó el botón del artefacto para empezar a hablar–. Han herido de bala posiblemente a nuestro compañero. ¡Disparad! –Ordenó cortando la señal. Se metió el artefacto en un bolsillo especial para ello, en el pantalón– ¡Raúl, llama a una ambulancia y que venga inmediatamente! –le pidió al compañero que tenía a su lado, cogiendo su arma con ambas manos.
–De acuerdo, Boris –contestó su compañero, que estaba preparado con un teléfono especial de radiofrecuencia por si algo sucedía.
Fin Flash Back
Flash Back
Boris entró corriendo al punto de encuentro, viendo cómo Yuriy lloraba y gritaba sin parar, cogiendo al joven de cabellos azules entre sus brazos. Al ver que Rei iba a disparar de nuevo levantando su arma para disparar, decidió actuar.
–¡Yuriy! ¡Muere! –escuchó decir al chino.
–¡Policía! ¡Alto! –gritó disparando a la vez que lo hicieron varios compañeros tras él, hiriendo a Rei de muerte mientras vieron cómo el diamante caía al suelo y se rompía en mil pedazos.
Fin Flash Back
Flash Back
–¡No! –gritó Yuriy al ver que Takao había cerrado los ojos. Giró la cabeza buscando a su compañero– ¡Llama a una ambulancia! –le avisó, volviendo su vista hacia Takao. Boris había visto cómo la ambulancia acababa de aparcar detrás de ellos y que los enfermeros se acercaban a los dos heridos.
–Éste está inconsciente, al parecer no ha soportado el dolor tan fuerte de la bala –comentó uno mientras miraba al menor, tomándole el pulso– ¿Cómo está ese chico de ahí? –preguntó mientras ponían al joven de piel morena en una camilla.
–Está muerto –contestó su compañero mientras veía al pelinegro lleno de sangre por tantos balazos.
–¿A dónde se lo llevan? –preguntó Yuriy angustiado por Takao.
–Al hospital. –contestó un enfermero.
Fin Flash Back
–¿Cómo estaban los niños? –le preguntó Yuriy a Takao mientras conducía.
–Están muy felices por sus nuevas familias. Me ha costado mucho despedirme de ellos, pero lo he hecho. El diamante está de vuelta en la joyería que es dónde siempre debió estar. –Sonrió quitándose un peso de encima–. Menos mal que el que le dimos a Rei era una simple copia. Se lo tengo que agradecer a Boris. De él fue la idea de cambiar el autentico por otro. Y tuvo la idea de decirle a la policía que Rei era Zafiro y que lo habían matado. Gracias a él, no volverán a buscarme. También he ido a visitar la tumba de Rei, lo siento tanto por él. –Silenció unos segundos al recordar todo lo que había pasado–. Rei jamás le hubiera hecho daño a los niños, lo sé porque lo conocía muy bien. –tras otra pausa continuó hablando–. He visitado a Kane, a Miguel y a Brooklyn a la cárcel para darles la noticia sobre lo de Rei y para decirles que me voy muy lejos de aquí. ¿Y tú que has hecho? –preguntó mirándole.
–Pues me he despedido de Max en el cementerio. Le he dado las llaves de mis apartamentos a Boris. He entregado mis cosas en la comisaría. Me he despedido de todos, y vendrán dentro de media hora aquí, al aeropuerto a por el coche. –Enumeró, aparcando el coche en el aparcamiento que estaba fuera del aeropuerto. Se bajó del coche, abrió el maletero y sacó todas las maletas, cerrando después el maletero.
–¿Cómo está tu hombro? –le preguntó Yuriy a Takao, viendo el cabestrillo que tenía puesto en el brazo, para impedir que moviese el hombro.
–Va mejorando cada día. Suerte que me disparó más arriba del corazón –le informó sonriendo mientras cogía su maleta con la mano libre y Yuriy las suyas, caminando hacia el edificio del aeropuerto.
–Por cierto. ¿A dónde vamos? –preguntó Takao.
–A Rusia –contestó Yuriy.
–¡Jo! Yo quería Francia –contestó Takao comportándose como un niño pequeño.
–Me da igual a dónde vayamos –explicó Yuriy deteniéndose, haciendo que el otro también lo hiciera–. Lo importante es que vamos a dejar el pasado atrás para empezar una nueva vida juntos dónde sea. Lo más importante para mi es estar contigo. –le sonrió, acercándose a él.
–Te amo –agregó Takao dándole un calmado beso en los labios.
–Y yo a ti –respondió Yuriy para volver a besarlo, mientras juntos, decidían cual iba a ser su nuevo destino.
&&&Yuriy&Takao&&&
&FIN&
Gracias por vuestros reviews a:
Quimera: Creo que no tienes ninguna duda. Lo siento, no me fijé en que habías dejado tu review en el capi 1. Ya te conté en el Messenger lo que iba a hacer. Sólo espero que te gustase la historia que escribí para ti. Si tienes alguna duda pregúntame en el Messenger o aquí que yo te contestaré por el Hotmail ¿ok?
Takaita Hiwatari: Aquí te has enterado del famoso mensaje. Bueno ya ves que Rei está muerto y bien muerto con quien sabe cuántos disparos en el cuerpo. El pobre no era malo, sólo estaba empezando a ser avaricioso. Mírale el lado bueno, Takao está vivito y coleando y todos están felices. Y cada cabo resuelto. El diamante está dónde pertenece, Rei muerto, los tres ex– compañeros en la cárcel, los niños tienen nuevas familias, y nuestros protagonistas vivirán su vida juntos.
Senshi Hisaki Raiden: Te aclaro la duda por si no lo recuerdas. Cuando Takao ve por primera vez a Boris y viceversa, Takao le dice que seguramente era el "Zorro" el que había robado la joyería. Entonces Boris le preguntó quién era ese chico a Yuriy y Takao le dijo "soy su primo Takao" (esto pasa en el segundo capítulo) por eso en el quinto capítulo le dice, primo Takao (por no decirle a los cuatro vientos, Zafiro).
En el capítulo 4, Yuriy le dice a Boris "Hay algo que debo contarte. Aunque es una larga historia" (ahí se supone que Yuriy le cuenta a Boris que ha estado conviviendo con Zafiro sin él saberlo).
Me preguntas si habrá Lemon sobre tu pareja favorita. Quién sabe, (yo lo sé porque estoy a punto de terminar la historia) no puedo decirte nada, porque si no revelaría cosas sobre el fic, así que tendrás que leerlo sin más remedio. Sólo espero que te vaya gustando la historia "Tan diferentes, tan iguales".
Espero que os haya gustado la historia. Por si surge esta duda, a Takao le dispararon en el hombro, pero en ese momento se tocó el pecho porque vio mucha sangre. Rei no tuvo muy buen destino que se diga, eso les pasa a los niños malos. Creo que las dudas están resueltas, sólo espero que la historia os haya entretenido.
Bueno aquí está ésta historia finalizada. Espero que si la leéis al cabo de los años, no dejéis de mandarme vuestra opinión, eso me haría mucha ilusión. Me despido ya, Quimera, cómo ves cumplí mi reto. Solamente espero que la gente escriba más sobre esta pareja.
Cuidaros mucho, xao.
