Un Drabble rapidíto, para descansar de escultura...


Estimado Señor Potter:

Soy yo, su querido profesor de Pociones. Me he dado cuenta de que últimamente no presta mucha atención en clase y me preguntaba qué podría estar pasando por su diminuto cerebro. Hasta he hecho una lista con las posibles causas:

-No quiere venir a clase. Al principio pensé en esta opción. Pero dudo que alguno de mis alumnos quiera venir a clase dado que son todos unos vagos redomados. Entonces me pregunto ¿por qué todos van a clase de Lupin con una sonrisa? Y ya sé la respuesta, es porque da DCAO. Si yo diera esa asignatura todo el mundo iría feliz a mi clase y todo sería muy diferente. Luego me lleva a la segunda opción:

-No le gustan las pociones. Algo comprensible viendo lo "bien" que se le dan. Francamente¿qué le pasa a mi asignatura que no le gusta a nadie? Y encima tengo que soportar que hablen de DCAO frente a mí, como si no tuviera sentimientos. ¡Y los tengo! (SNIF SNIF) Pero yo sé que las Pociones son maravillosas, si las diera Lupin, seguro que todo era diferente. Así que esto me ha llevado a pensar que la razón es que:

-Yo no le gusto. ¡¡¡¿Cómo puedo no gustarle a alguien?!!! Soy inteligente, sofisticado, elegante y sé mucho sobre muchas cosas. Eso sin mencionar mi agradable conversación y mi fino sentido del humor. Así que yo no puedo ser. Además, lleva viniendo a mi clase durante años y esta es la primera vez que no me presta atención. Antes le decía: "señor Potter, nuestra nueva celebridad" y a usted le saltaban chispas por los ojos. ¡Oh, qué tiempos aquellos! Disfrutábamos juntos con nuestras pequeñas riñas ¿no? Pero ahora ni siquiera me responde cuando le llamo "vago" o "engreído" o algo por el estilo.

¿Qué le está pasando Potter?

SS.


Profesor Snape:

No sé de que me habla. Me asusta. Espero que no sea una nueva manera de hacer mi vida imposible. No vuelva a hacer eso.

Le odio.

HP


Querido Potter:

¡Ya me habla¡¡¡Soy tan feliz!!!! Y ahora en serio. Esto... ¿Qué tal le va todo?

SS


Snape:

Se lo advierto.

DEJE DE MANDARME LECHUZAS

HP


Hola, Potter:

Veo que en realidad sí que me habla, aunque sus modales siguen siendo brutales. Ya que no quiere contarme qué tal usted, le contaré yo qué tal me va.

Mal. Soy doble espía en una guerra sangrienta, nadie me quiere, no soy feliz en mi trabajo, y mis alumnos no me aprecian. Por si fuer poco usted no quiere responderme apropiadamente a mis cartas.


PROFESOR:

¿Quiere saber qué tal me va? De culo: soy el "elegido", mis padres fueron asesinados, su asesino quiere también acabar conmigo y no he hecho los deberes de McGonagall. Además mi profesor de Pociones que me odia, igual que odiaba a mis padres y a mi padrino, se ha vuelto loco y no para de mandarme lechuzas con mensajes extraños impidiéndome hacer los deberes y McGonagall me matará.

Y ahora.

DÉJEME EN PAZ


Ah, ya veo... estamos irritables ¿eh? Bueno, yo le recomendaría ir a un psicólogo. Yo lo estoy haciendo. De hecho, es la causa de que le escriba. Él me ha recomendado que empiece a ser más sociable así que he decidido empezar a ser más sociable con usted para que Dumbledore me deje en paz de una vez. Así mato dos pájaros de un tiro.

Por cierto, yo no le odio...bueno, o no tanto como a su padre y a su padrino.

En serio.

Bueno. Ha sido muy agradable charlar con usted.

Mañana más.


Harry arrugó el pergamino que tenía entre las manos y lo lanzó a la papelera, junto a los otros.

-Oye Ron¿Podrías dejar de mandarme esos mensajes?- se giró hacia su amigo, quien dio un respingo.

-¿Yo?- Ron puso cara de inocencia.

-Si. Ya sé que has terminado los deberes de McGo, pero eso no te da derecho a mandarme mensajitos hacíendote pasar por Snape. ¡Se te nota mazo!

-Vale...

Harry gruñó y cogió su pluma. Por fin pudo trabajar en paz. Mientras tanto, Ron cogió otro pergamino y comenzó a escribir:

Querida Señorita Granger:

Soy yo, su profesor de Pociones...