Disclaimer: Los personajes de Inuyasha no me pertenecen.


Lujuria

Le gustaba su cuerpo, le volvían loco sus ojos y su piel le fascinaba.

Quería tocarla lentamente, par erizar su pelo y que la recorrieran escalofríos de placer. Besarla apasionadamente, jugar son su lengua y recorrer con sus propios labios aquel dulce néctar que era ella. Hacerla gemir de excitación una y otra y otra vez, durante toda la noche hasta que el Sol estuviera bien alto.

Quería hacerla suya a toda costa. Fundirse en uno, que sus cuerpos estén tan unidos que no se note que hay dos.

Y cuando su mano bajaba por su espalda, esperando la oportunidad perfecta, una cachetada le apartaba de la ilusión. Pero eso a Miroku le hacía excitarse aún más.

Sin embargo, lo que al principio era simple deseo, pasaba a convertirse en algo más profundo, y peligroso para el monje.

Por eso deambulaba entre los pueblos buscando a alguna que apartara de su mente a aquella mujer. Pero al quitarle la ropa y apretarla contra él, se imaginaba a Sango una y otra y otra vez.

Era su nombre el que gritaba en los momentos de mayor goce.


¿Les gustó? Me hubiera gustadpo escribir más lemon, pero está claro que no sirvo para eso : P

Nos leemos