Aviso: abténganse aquellos que esten a dieta

Disclaimer: los personajes no me pertenecen, no soy japonesa ni se dibujar


Gula

A Kagome le encantaba volver a casa.

No porque echara de menos su cama ni a sus amigas, ni porque quisiera adelantar deberes retrasados o saludar a su familia.

Sino porque como la comida que hacia su madre no había ninguna.

Ella devoraba con avidez todo lo que le pusieran en el plato. Desde las jugosas carnes asadas, con las que tomaba una barra de pan para acompañar a la salsa, hasta los pescados que olían a maravillosamente gracias a las hierbas aromáticas. Se relamía con las sopas y estofados, sin dejar ni una gota, y siempre repetía, ya fueran un plato o dos. Bebía zumos, refrescos, y agua de cuando en cuando, incluso cuando ya no podía tragar más, y rociaba generosamente chocolate caliente sobre su helado de vainilla y fresa de cuatro bolas. A veces, a deshoras, picoteaba todo lo que encontrara en el frigorífico.

Porque a Kagome le gustaba el sabor y disfrutaba cada mordisco que daba a un alimento.

Pero los excesos no son buenos, por las noches se acostaba en su habitación con el estomago protestando por tanta cantidad de comida, y no era de extrañar que se despertara y terminar vomitando en plena madrugada.

Aunque eso no impedía que lo volviera a hacer.


Gracias a Jimena-chan y a Stasxenia, un abrazo para las dos : )

Nos leemos