Último capítulo, y esta vez es un poco más largo.
Espero que la espera haya merecido la pena.
Perdición
-¿Qué habrá escrito aquí Potter? –dijo Malfoy, que obviamente no había visto la fecha de la cubierta y pensaba que era el diario del propio Harry. Los espectadores se quedaron en silencio. Ginny miraba alternativamente a Harry y al diario, aterrorizada.
La cámara secreta, capítulo 13 "El diario secretísimo"
Harry tiene EL Diario. Se suponía tendría que haber quedado inservible, empapado. Y sin embargo allí está, en las manos de Draco Malfoy, intacto.
"Pero dime Ginevra, ¿de verdad pensabas que el agua acabaría conmigo? ¿Acaso no te he demostrado lo poderoso que soy?".
Harry se lo arrebata a Malfoy con un expelliarmus, y a ella no le quedó entrar en clase. Oye cómo Malfoy intenta burlarse de su postal de San Valentín, pero en realidad no llega a procesarlo. Está ausente. Harry tiene el diario. De todas las personas que lo podrían haber encontrado, ha tenido que ser él.
¿Qué pasará si averigua cómo funciona? ¿Si Tom le cuenta lo que siente por él? ¿Si descubre que ha sido ella quien ha estado matando a los gallos? ¿O que ha sufrido extrañas pérdidas de memoria durante todo el curso? ¿O que no sabe dónde estaba justo cuando ocurrieron los ataques?
Pero pongámonos en el peor de los casos: ¿Qué pasaría si Potter llegase a confiar en mí y yo en él? ¿Si dejases de ser la única persona con el privilegio de hablar conmigo? ¿Descubriría que Potter ni siquiera sabe de tu existencia después de que me hayas hablado tanto de él? ¿O que no eres mas que una niña infantil y caprichosa? Reconócelo, eso es lo que más te asusta de todo.
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Ginny corre hacia sus dormitorios con el diario entre sus manos. Nadie la ha visto salir de la habitación de los chicos, y eso es bueno, porque hubiese tenido que responder a unas preguntas bastante incómodas. Con delicadeza, abre la puerta del cuarto, no están sus compañeras.
Sentada en su cama pasa lentamente las páginas del diario. Si se concentra, puede sentir la magia que emana de él. Una magia fría, dura y conocida. Tom. No debería haber vuelto a por él, es peligroso. Debería destruirlo, o hablar sobre con alguien de lo que está pasando.
Pero es una sensación tan agradable volverlo a tener entre sus manos. Acariciar las hojas, sentir como su magia la envuelve. Es tan fácil dejarse llevar y contarle todas sus preocupaciones, olvidar todo el peligro.
Podría hablar con Percy. Es prefecto, seguro que sabe lo que hay que hacer.
¿Dejarás que alguien más sepa de mi existencia? ¿No era algo exclusivo, algo que no podías compartir? ¿Y si deciden que eres la culpable de todo lo que ha pasado? Te romperán la varita, te aislarán de la magia, ¿es eso lo que quieres?
Se siente tan confusa, tan perdida. No sabe qué es lo que debe hacer.
Déjame aconsejarte, ser tu guía, colarme en tus sueños. Tú viniste a mí, no puedes escapar. No quieres escapar.
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Ginny carga con el diario a todos lados. Se dice que es para poder aprovechar toda ocasión que se le presente de volver a deshacerse del diario. Se lo repite a sí misma varias veces, pero en su interior sabe que no es verdad. Lo lleva porque ha extrañado a Tom.
Todavía no ha vuelto a hablar con él, a escribir en el diario. No hace falta, al menos no de momento. Su presencia es suficiente, se ha creado un vínculo entre los dos. Ginny percibe su magia acompañándola, y casi juraría que a veces es capaz de oírlo su voz muy bajito, como si le estuviese susurrando al oído.
Dame la vida, libérame. Tú eres la única que puedes hacerlo. ¿Lo harás, Ginevra? ¿Ayudarás a tu amigo, a tu confidente?
Y quiere luchar contra esa voz, contra la atracción que emana. Pero cuando siente que la vista se le nubla y que alguien más se ha introducido en su mente, se deja llevar. Esa noche encuentra unas plumas en su túnica.
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¡Te odio! ¡Déjame!
Palabras, meras palabras. Siempre vuelves a mí, no puedes evitarlo y lo sabes. ¿Por qué intentas luchas contra lo inevitable?
Me haces daño.
Ahora soy yo el herido, ¿acaso no he sido un buen amigo?¿En qué te he hecho daño? Físicamente no te puedo tocar, y, ¿acaso no te he escuchado siempre pacientemente? ¿No te he dado consejos? Dijiste que era el único que te comprendía, ¿Qué ha cambiado?
Me obligas a hacer daño a la gente.
¿Obligarte? Jamás, mi princesa. Te pedí un favor y me decidiste ayudar. Siento que ahora te embarguen los remordimientos, pero no me digas que no disfrutaste sintiendo como el poder recorría tu ser cuando abriste la cámara. No me niegues la sensación de gozo al ver que una de las criaturas más poderosas obedecía tus comandos.
Déjame libre, por favor.
¿Es realmente eso lo que quieres? ¿No volver nunca más a hablar conmigo? ¿Olvidarme?
…
No me respondes Ginevra. Ambos sabemos la respuesta.
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¿Cuánto puede doler el amor? Ginevra sabe lo que es no ser correspondida, ignorada por el chico que suspira. Pero también sabe lo que es odiar y amar a alguien con la misma fuerza. Amar cuando te estás muriendo, cuando es ese amor lo que te está matando.
"Sus huesos reposarán en la cámara por siempre."
Ginny pelea, pero ya no tiene fuerzas. Y un Tom cada vez más corpóreo la agarra de las muñecas, conduciéndola a las profundidades de Hogwarts.
-Realmente lamento mucho que esto tenga que ser así, Ginevra –le susurra.
Y a pesar de todo el horror que ha sufrido durante el año, a pesar de todas las víctimas que hay en la enfermería, a pesar de que la está conduciendo a su muerte, Ginny se cree sus palabras. Porque el corazón nunca fue inteligente y necesita creer que para él ha sido importante, algo más que un una mera marioneta, un juguete roto.
