"Cuento de Navidad"
Importante: Historia basada en el cuento navideño de Charles Dickens, mejor conocida como 'Christmas Carol'. Este es un mundo alterno así que los personajes pueden (o más bien serán) OCC. Aunque la historia esta basado principalmente en el cuento de Charles Dickens podrán ver varios cambios al texto original para los que ya leyeron el libro.
N/A: Segundo capítulo, ¡listo!
Sonic the Hedgehog y demás personajes © Sega
Christmas Carol © Charles Dickens
Simbología:
"Diálogo"
"Pensamiento"
( ) N/A
------···------ Cambio de escena
Chapter 2:
"El primero de los tres espíritus."
Una vez en su hogar, Knuckles decidió tomar una pequeña merienda antes de dormir, quizá ver un poco de tele, armar un rompecabezas… en fin, hacer todo… todo menos apagar las luces e ir a dormir, ¿Quién querría ir a dormir después de los sucesos recién ocurridos?- "12:10…" – Pensó el equidna, ya era muy tarde, sus ojos no daban para más, debían tomar un descanso justo en ese momento, pero el temor le daba la suficiente energía para mantener los ojos abiertos – "¡TONTERIAS!" – El eco de su grito se escucho por toda la casa. Era absurdo, como un hombre tan serio, fuerte, e inteligente como el podría estar asustando por tres miserables fantasmas, los cuales posiblemente ni siquiera eran reales, sin más que hacer, se dirigió a su cuarto, se puso sus pijamas y se incorporo a su cama, 12:30, 12:40, 12:50 … los minutos pasaban, y el seguía sin dormir, algo se lo impedía, miró al reloj , era las 12:59 – "Que absurdo, desvelarse hasta la 1 de la mañana solo por una alucinación, y con tanto trabajo que tengo que hacer mañana" – Cuando el reloj marco la 1 en punto, fuertes campanadas comenzaron a escucharse, una poderosa brisa abrió las ventanas del cuarto irrumpiendo en este, todo esto hizo que el equidna se levantara rápidamente de su cama con paranoia mientras surgía una gran duda en su cabeza – "¡Santa madre! ¡¿Desde cuando hay relojes de campana en la ciudad?!" – Esta bien, era una pregunta demasiado estúpida para el momento que vivía, pero recordemos que el no era exactamente un genio.
Las ventanas se azotaban contra la pared con mucha fuerza, el viento parecía querer arrasar con todo, su tranquilo cuarto se había transformado en la película de tornado en un solo minuto, era espelúznate, levantando ambos puños con la intención de defenderse de cualquier cosa que pudiera acercarse levanto la voz, tratando de sonar lo más fuerte posible – "Si eres uno de los fantasmas, ¡d-déjame decirte que no te tengo miedo! ¡Como fantasmas como tu en el desayuno!" - Como por arte de magia todo se detuvo, las campanas, el viento, el ruido… - "Ha, sabía que con eso se iría" – Con más seguridad se giro para regresar a su cama, pero oh sorpresa.
"Buh" – Dijo calmadamente un erizo azul, el cual se encontraba sobre la cama, estaba recostado de lado, apoyando su cabeza con uno de sus brazos mientras con su otra mano sostenía una manzana, observo atentamente al equidna. Knuckles al verlo, no pudo más que soltar un fuerte grito (el cual no era muy masculino que digamos). – "Hey, no hace falta gritar tan fuerte, no estoy tan feo" – Dijo el erizo de una manera burlona mientras se levantaba de la cama y daba una mordida a su manzana, hecho esto, dejo la fruta aun lado del reloj que estaba sobre la mesa de mano de Knuckles. Parecía un erizo común y corriente, tenía puesto un abrigo blanco, en su brazo derecho se podía ver el dibujo de una flecha que apuntaba hacia el lado izquierdo.
Una vez recuperado del susto, se atrevió a preguntar. - "¿Q-quien eres tu?"
"Sonic, Sonic el erizo. Estoy aquí para mostrarte unas cuantas cosas de tu pasado" – Al decir esto camino a la ventana, la cual estaba completamente abierta a causa del ventarrón recientemente ocurrido. – "Sígueme"
El erizo se veía sereno y pasivo, inclusive se podría decir que hasta feliz, si no fuera por la forma tan mística en que llego uno no podría decir que era un fantasma, el solo se quedo ahí viéndolo.- "¿Esta loco? ¡Estamos en un segundo piso! ¿Acaso cree que voy a saltar?"
"Ya veo que no tienes la cara de tonto solo de adorno… como llegué me seguirás, estando a mi lado no deberías preocuparte por pequeños detalles como la gravedad y la lógica" – Dijo en un tono algo altanero, era como si hubiese leído los pensamientos del antipático ser.
Más asustado de lo que estaba y sin decir nada se posiciono al lado del erizo, ambos empezaron a flotar, no había explicación para esto, el equidna estaba sorprendido, no sabía si era un sueño, realidad, alucinación, efecto de la pizza que ceno, la cual posiblemente no estaba buena, no lo sabía y no quería preguntar, se limito a seguir a la figura azul como pudo.
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Sobrevolaron la ciudad hasta llegar a una pequeña casa la cual se encontraba casi a las afueras de Station square, era un hogar humilde, ambos descendieron y entraron a la casa como si nada, acción que perturbo al equidna – "¿Qué haces?... es ilegal entrar a una casa ajena… ¿¡Que tal si me cobran una multa por esto!?"
"Solo cállate y observa ¿quieres?, lo que ves aquí son solo son sombras de lo que fue, ellos no pueden tocarte, verte ni oírte" – Dijo Sonic, algo irritado por tanta ignorancia de parte de su compañero.
"Ah…" – Se limito a contestar.
En ese momento un equidna de un color más oscuro que el de Knuckles, salió gritando maldiciones de un cuarto, se veía enojado, furioso a decir verdad.
"Es… mi padre… ¿Dónde estamos?" – Un sentimiento de amargura y odio recorrió por completo al equidna.
"Cuando"
"¿Ah?"
"La pregunta es cuando estamos… esta es tu quinta navidad, mira ahí" – Al decir esto, el erizo señalo una de las esquinas de la casa, había un pequeño, pero hermoso árbol de navidad, atrás de este había dos niños escondidos.
"Soy yo… y mi hermana" – Se acerco más para ver a los niños, los cuales tenían temor en sus ojos, la niña se encontraba acurrucada en los brazos del hermano mayor, parecía querer llorar, pero el temor a ser encontraba le impedía estallar en llanto, por su parte, el pequeño Knuckles abrazaba fuertemente a su hermana, aunque también tenia miedo, lucia fuerte y decidido, quería protegerla a toda costa. – "¿Por qué me has traído aquí?" – Pregunto sin mucha emoción, esas memorias lo habían destrozado.
"Este es solo el principio, hay que tener un orden… ven, todavía hay más" – Y dicho esto comenzó a flotar nuevamente retirándose de la casa. Knuckles no quería irse, quería proteger a su propio ser de aquel hombre tan despreciable que era su padre, pero recordó que solo eran sombras de lo que fue así que siguió su camino al lado del azulado.
Momentos después terminaron ante las puertas de un orfanato, el cual era muy familiar para ambos.
"Ahora ¿Cuándo estamos?"
"Tu primera navidad en el orfanato Babylon ¿Lo recuerdas?"
"Como olvidarlo… fue la primera navidad sin los gritos de mi padre, pero también la primera navidad sin mi hermana" – Dijo mientras se tallaba ligeramente los ojos, no quería llorar por una memoria tan tonta.
"Si, fue triste… tu madre no podía cuidarlos a ambos, así que tuvo que dejarte en el orfanato mientras conseguía una vida mejor lejos de ese hombre… pero tu sabías que volvería, que ella solo se quedo con Tikal, no porque no te quisiera a ti, si no por que Tikal estaba enferma muy enferma como para alejarse de su madre" – Utilizo un tono casi compasivo el erizo.
En una pequeña mesa se podía ver al pequeño Knuckles, tenia unos 7 años, estaba totalmente solo, lo único que le hacia compañía era un pequeño avión de juguete que se le había dado esa misma navidad gracias al dinero recaudado. El pequeño no se veía tan feliz como los demás, pero cuando menos se podía ver una sonrisita en sus labios mientras jugaba con su avión.
"Talvez… debí darles un poco de dinero a esos tres tipos del orfanato" – Sus palabras venían acompañados con el sentimiento del remordimiento.
"¿Mande?" – Le miro curioso
"No, nada…"
"Siempre fuiste muy solitario, no querías hablar con nadie"
"Para que iba a hacerlo, no necesitaba a ninguno de los que estaban ahí" – Se defendió inmediatamente
"Talvez no, talvez si… nunca te diste la oportunidad de saberlo"
No había como contestar a eso, era cierto. Knuckles ya no quería ver más, todo era tan duro.
"Pero, ¡no todo es malo Knux!" – Dijo alegre el erizo
"Y dale con Knux…" - "Y cual es el lado bueno de todo esto, yo no veo ninguno"
"No pasó mucho tiempo para que tu madre regresara por ti" – Todo comenzó a moverse rápidamente, como en una película cuando adelantas las escenas, el equidna solo miro a las personas a su alrededor yendo a mil por hora.
"Wuah" – Dijo sorprendido.
El pequeño equidna ahora se veía más grande, parecía de unos 14 años, estaba justo a las afueras del orfanato, esperando a que llegaran por el, no falto mucho para que eso sucediera, una joven equidna, de unos 11 años corrió hacia el abrazándolo con todas sus fuerzas, mientras lloraba de la felicidad- "¡Hermano, hermano!" – Grito emocionada la joven
"Vamos Tikal, no te pongas tan sentimental" – Dijo el muchacho entre risas
"Pero hermano, como no me voy a poner sentimental, por fin pasaremos navidad juntos otra vez, en familia, me alegra tanto, que podría morir de la felicidad"
"Todo un encanto de mujer ¿no crees?" – dijo sonic mientras veía la escena tan conmovedora
"Si… era… una gran persona" – En el tono del pelirrojo se podía notar tristeza y dolor.
"Lástima que la enfermedad la mato cuando se hizo mayor… pero, tuvo un hijo ¿No?"
"… Espio…" – En ese momento recordó la forma en que había tratado a su sobrino esa misma mañana, nuevamente el remordimiento lo atormentaba.
"Vaya que tienes un largo pasado amigo, bueno, sigamos, no tenemos toda la noche, mis otros compañeros también tienen cosas que mostrarte y todavía falta mucho por ver aquí" – Diciendo esto, se retiraron de ahí.
Nuevamente llegaron a otro lugar familiar, esta vez era una gran escuela, mucha gente entraba y salía de esta, pero esa noche, no lo hacían por las clases, si no por el gran baile de navidad.
"¿Lo recuerdas?" – Pregunto curioso Sonic.
"… El único baile navideño al que me animé a ir" – Contesto sentimental. Ambos se acercaron más, atravesando las paredes de la construcción como los fantasmas que eran, en una esquina, cerca del ponche, se podía ver al joven Knuckles, esta vez de unos 17 años, no muy lejos se podía ver a una joven vampira, quien se acercaba a el con una gran sonrisa en los labios.
"Rouge…" – Murmuro para si el equidna mayor. – "La recuerdo…"
"Pff, Claro que la recuerdas, es la única mujer, además de tu hermana, que te ha visto con los ojos del corazón."
"¡Knuckles! Aquí estas, te he estado buscando" – Saludo Rouge con una enorme sonrisa, era una bella joven, de unos 16 años, llevaba un hermoso vestido de baile negro, se veía bastante bien.
"R-rouge, ha, h-hola" – dijo nervioso el joven equidna.
"Vaya, que eras ñoño" – dijo el erizo mientras veía la escena.
"¡C-cállate! Era solo un niño, no sabía de mujeres" – Se excuso el equidna mayor.
"Claaaaro… bueno, sigue observando"
"¡Vamos a bailar! ¿si? Recuerda que me prometiste una pieza esta ocasión" – Dijo emocionada la vampireza mientras jalaba del brazo a su compañero.
"¡P-pero no se bailar!" – Puso una ligera resistencia a los jalones de su amiga, pero al final desistió y la acompaño a la pista de baile.
"Entonces yo te enseñare" – Dijo entre risas la chica mientras comenzaba a bailar con el joven, el cual estaba sonrojado a morir, lo cual no era fácil de notar debido al color de su pelaje.
"Tienes tanta suerte de ser rojo, de lo contrario te hubiera descubierto muy bonito" – Dijo riendo el erizo.
"¡C-calla!" – Contesto el equidna quien en ese momento también se encontraba rojo, definitivamente esa memoria era vergonzosa, pero a la vez, algo muy hermoso, que le dio gusto recordar. – "La extraño…"
Dejando atrás sus risas, el erizo dijo en un tono serio - "Debiste pensar en eso, antes de volverte como eres ahora, un hombre tacaño sin amor" – Al decir esto, todo se puso oscuro, no se podía ver ni la conciencia de uno mismo ahí dentro.
"S-sonic… ¿Dónde estas?" – Camino un poco el equidna, extendiendo las manos hacia el frente para evitar chocar con algo, de repente la oscuridad se fue, mostrando un pequeño despacho, en donde estaba otro Knuckles, este era mayor al anterior, de unos 20 años. Sonic se posiciono al lado del Knuckles actual.
"¿Recuerdas este lugar?" – Pregunto nuevamente
"Si… aquí tuve mi primer trabajo serio, trabajaba para el señor Big… vaya que era un hombre amable, siempre que tenia dudas sobre la oficina me ayudaba"
"A diferencia de ti con tu empleado Silver"
"…" – Antes de que pudiese decir algo a eso, la figura de una murciélago apareció nuevamente, solo que esta vez se veía más crecida, a pesar de traer un gran y elegante abrigo, se podía apreciar la hermosa figura de la dama.
"¡Knuckles!" – Grito efusivamente la joven – "Se que no debo visitarte en horas de trabajo, pero esto es especial, Mighty me invito a su cena navideña… y me preguntaba si ¿te gustaría ir conmigo?" – En las mejillas de Rouge se notaba un leve color carmesí, cosa que nuestro querido protagonista no había notado, hasta este momento.
"Lo siento, muy ocupado" – Corto secamente el equidna, el cual ni siquiera se molesto en ver a la chica al decir sus palabras. – "Oh por cierto, tengo algo para ti" – Dicho esto saco un pequeño estuche de terciopelo, y le miro.
"¡¿P-para mi?!" – Pregunto emocionada – "¡Oh, Knuxie! No sabes cuanto he esperado este momento" – Se acerco con una gran sonrisa en sus labios
"Vaya… en verdad le gustaba" – Dijo el equidna al ver la reacción de la mujer.
"Si, y tu fuiste… eres… tan idiota, que la dejaste ir" – El erizo se limito a seguir viendo a los dos 'enamorados'.
"¿Si? Pues que mal estas querida, tus deudas con la compañía son gigantescas" – Diciendo esto, abrió el estuche, dentro de esta había una carta notariada.- "Tu casa ahora es de la empresa"
La felicidad de Rouge se desvaneció de un segundo a otro, transformándose en un gran shock, no por la noticia, si no por la desilusión y el simple hecho de que su propio novio le hiciera esto, tomo la carta, la arrugo y la aventó al rostro de su ex-amado – "Ojala nunca te quedes solo Knuckles" – Dicho esto salio corriendo del despacho hecha un mar de lágrimas. El joven, ni siquiera se inmuto, por otra parte su otro yo sentía que su corazón se desgarraba – "No soporto más esto Sonic, por favor ¡llévame a casa!".
"Son memorias que tu mismo hiciste" – Dijo el erizo en un tono cruel, pero quien lo culparía de tal acción, era cierto, el mismo hizo todos esos recuerdos amargos. Nuevamente la oscuridad llego, desapareciendo todo lo que estaba a los alrededores.
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El equidna despertó sobresaltado en su cama, posiciono su diestra sobre su rostro, sudaba frío, miro los alrededores preguntándose si todo había sido un sueño, no había nada fuera de lo común, eso lo tranquilizo un poco, todo había sido un sueño, o más bien una pesadilla, estaba a punto de volver a dormir cuando dirigió su mirada hacia el reloj que estaba en la mesita de mano aun lado de el, marcaban la 1:45, su cara de tranquilidad fue remplazada por una de terror al ver que alado del reloj había una manzana con una mordida… no había sido un sueño.
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Segundo capitulo wiii, ahora me faltan otros dos, los cuales creo yo son más cortos, pues no hay tantos recuerdos, como sea, creo que los fans de Knuckles x Rouge me van a odiar por esto :/ no los culpo… pero pues así es la historia, lo siento haha.
