"Cuento de Navidad"
Importante: Historia basada en el cuento navideño de Charles Dickens, mejor conocida como 'Christmas Carol'. Este es un mundo alterno así que los personajes pueden (o más bien serán) OCC. Aunque la historia esta basado principalmente en el cuento de Charles Dickens podrán ver varios cambios al texto original para los que ya leyeron el libro.
N/A: Listo, cuento terminado! ME CANSE :I
Sonic the Hedgehog y demás personajes © Sega
La eriza rubia(Saory) y la pingüino(Marona) (las cuales tienen más importancia ahora que en el capítulo anterior, pero siguen sin ser realmente importantes) © Yo
Christmas Carol © Charles Dickens
Simbología:
"Diálogo"
"Pensamiento"
( ) N/A
------···------ Cambio de escena
Chapter 5:
"Feliz Navidad y Prospero Año Nuevo"
Un nuevo día empieza en Station square, pero no cualquier día, hoy es Navidad, fecha de amar, de compartir, de dar, de recibir también, pero hoy para nuestro querido Knuckles era el primer día de cambiar. No tenía mucho tiempo desde que el equidna se había puesto en píe. Había tomado un pequeño desayuno, se arreglo e inmediatamente fue corriendo a su trabajo.
Esperen… ¿Qué no habíamos dicho que este hombre cambio?... pues así fue, una vez al llegar a las puertas de su empresa, espero un par de minutos para después ver como la silueta de cierto erizo plateado se acercaba corriendo a todo lo que sus píes daban.
"¡La-lamento llegar tarde señor Knuckles!" – Gritaba alarmado el erizo
"¿Tarde? Pero de que hablas Silver, ¡has llegado justo tiempo! Lamento interrumpir tus épocas navideñas, pero ya que estas aquí, tengo algo muy importante que decirte, ven, hablaremos en mi oficina" – El equidna tenía una gran sonrisa en su rostro, algo que desoriento un poco a Silver, ¿su jefe estaba feliz de verlo?... momento, ¡¿Acaso se disculpo por interrumpir su navidad?!... algo no estaba bien, el erizo lo podía ver… estaba a punto de ser despedido… sin decir palabra siguió a su jefe hasta el despacho, tomo asiento, y a punto de llorarle un río, el equidna interrumpió.- "Silver, has sido un gran y fiel trabajador".
"Ay no…" – Pensó el chico, quien ahora en verdad estaba nervioso y asustado de perder su empleo.
"Pero ya es momento de que las cosas cambien"
"Nonononono"
"¡Desde mañana ya no te quiero ver en las calderas! Ni forjando oro, ni limpiando nada en esta compañía, desde mañana…" – Pero antes de terminar, su empleado interrumpió, no soportaba la idea de ser despedido.
"¡No señor! Por favor no, necesito este trabajo, prometo trabajar más duro, ¡pero no me despida!" – Grito exasperado.
"… ¿Despedirte?... ¿Quién hablo de despedirte?, no hijo, lo que quiero darte es un nuevo trabajo como ¡mi socio!"
Silver abrió completamente sus orbes, no sabía que pensar… ¿era una broma?... ¿el señor se había vuelto loco?… lo que haya sido le había ocasionado un fuerte shock.
"… ¿No vas a decir nada?... Mira, se que tu tienes una gran familia, y que necesitas el dinero más que nadie, así que este trabajo te beneficiara mucho, además yo solo no puedo mantener este negocio en píe y tener una vida social, por eso pienso que si los dos trabajamos juntos, podremos conseguir lo que queremos" – Comento el pelirrojo mientras mantenía esa sonrisa tan alegre.
"Y-yo, no se que decir señor, estoy muy, pues, alagado y… y feliz, g-gracias" – Las lágrimas que planeaban salir con dolor por ser despedido ahora eran solo lágrimas de felicidad.
"Y como socios, solo hay una cosa que debes de saber Silver" – Dijo mientras ponía un gesto serio.
"¿S-si señor?" – El nerviosismo invadió nuevamente a nuestro amigo al ver el gesto de su nuevo socio.
"Mi nombre es Knuckles, no señor" – Al decir esto dejo escapar unas pequeñas risas para después volver a dirigirse a Silver.- "Bueno, te espero mañana para que podamos hablar de algunos detalles acerca de la empresa, por ahora ya puedes irte a tu casa, que pases feliz navidad socio."
Con una sonrisa en el rostro agradeció nuevamente – "Gracias señ—Knuckles, ¡feliz navidad a usted también!" – Dicho esto paso a retirarse.
Nuestro protagonista aún sentado sobre su acolchonada y cómoda silla se cruzo de brazos y recargo su cuerpo sobre el respaldo de esta – "Bueno, ahora que hago… más bien, con que otra cosa empiezo… ¡santo cielo! Tanto por hacer en navidad y tan poco tiempo" – Rápidamente se levanto de su mesa, tomo sus pertenencias y se retiro del local.
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Con cierto desánimo caminaban tres aves rumbo al famoso orfanato, nuevamente no habían conseguido el suficiente dinero para comprarle un juguete a cada niño, pero cuando menos lograron conseguir un poco más de comida.
"¿Crees que con esto alcance Jet?" – Preguntó algo insegura la golondrina.
"La verdad… no, pero es todo lo que podemos llevar por el momento" – Contesto desanimado.
Los tres siguieron su camino hasta llegar a las puertas del edificio, esperaron un momento a que las puertas de este se abrieran y entraron. Una vez dentro, varios pequeños los recibieron con sonrisas en sus rostros, se veían ilusionados.
"¡Tío Jet!, ¡tía Wave, ¡tío Storm!" – Grito una pequeña pingüino que se encontraba entre el grupo de niños.
"¡Marona!" – Grito el Albatros para después cargarla sobre sus hombros.
"Niños, les hemos traído más comida, vayan todos al comedor rápido, la comida estará en unos minutos" – Wave disimulo una sonrisa para no preocupar a los pequeños, con calma se dirigió al comedor mientras los niños le seguían, de igual manera todos con una sonrisa. Jet por su parte fue a dejar las bolsas con el alimento a la cocina, donde se encargarían de preparar todo. Una vez los niños en el comedor y la comida en la cocina, ambas aves regresaron al recibidor donde aún se encontraban Storm y Marona.
"Marona, dije que todos fueran a la mesa" – Dijo algo enojada al ver a la pequeña.
"Pero… pero no tengo hambre, además tío Storm dijo que hoy jugaría conmigo" – Contesto la niña con un tono de berrinche.
"Si pero tienes que com—" – Antes de que el halcón pudiera terminar su oración el timbre del orfanato interrumpió. – "Bueno, no importa… yo abro" – Dicho esto se dirigió a la entrada y abrió las puertas.
"¡Sorpresa, sorpresa!" – Grito efusivo el equidna en cuanto le fueron abiertas las puertas, acción asusto un poco a Jet y ocasiono que Marona riera. – "Oops, no era mi intención asustarte hijo" - Trato de disculparse al ver la reacción el ave.
"E-esta bien, no se preocupe" – Contesto Jet, quien ahora tenía un gesto algo confuso, ¿Qué hacía ese hombre tan tacaño en el orfanato?.
"Oh, esta bien… por cierto ¿Podría hablar con el señor Gerald?"
"¿El señor Gerald?" – La joven de plumas lilas tardo en reaccionar unos momentos – "¡Oh! Se refiere al antiguo dueño de este orfanato, ¿verdad?... verá, lamento informarle que el señor Gerald murió hace unos años, la responsable del lugar ahora es su nieta, Maria…"
"¡Válgame dios! ¿¡Gerald murió!?... Y yo ni enterado" – El equidna sintió un pequeño punzón en el corazón, ese gentil hombre había muerto y ni siquiera fue a su velorio, el había sido como un padre mientras estuvo en el orfanato, de hecho, fue lo más cercano que tuvo a uno en toda su vida.
"¿Se encuentra bien?" – Pregunto el ave grisácea.
Rápidamente Knuckles sacudió un poco su cabeza, sentía lo de Gerald, pero por ahora tenía algo más importante que hacer, y considerando la fecha, lo peor que podía hacer era tener una cara triste. – "Si, no es nada… podría entonces hablar con esa chica, ¿Maria?"
"Claro… ella se encuentra en la oficina principal, subiendo esas escaleras a la derecha" – Dijo Jet mientras señalaba unas escaleras.
"¡Gracias!" – Dando una pequeña reverencia en señal de agradecimiento tomo el camino señalado.
Una vez lejos de la vista de los cuatro, el halcón hablo nuevamente – "Tengo un mal presentimiento, ese hombre no debería estar aquí"
"¿Por qué?" – Pregunto Marona con la curiosidad que caracteriza a los niños. (Y lo que los hace insoportables también)
"Porque… no"
"Lo dices solo porque te asusto ¿verdad?" – Bromeó Wave, y todos comenzaron a reírse… claro, menos Jet.
"¡C-claro que no!"
Pasaron un par de horas, los niños habían terminado de comer, algunos todavía tenían hambre, pero la cantidad de comida no les permitía repetir, todos se encontraban en el pateo trasero del orfanato jugando con la nieve, pero todo se detuvo cuando una chica de cabello rubio salio del orfanato y con una suave voz llamo a todos. - "¡Niños! Todos adentro, hay algo importante que tengo que decirles"
Todos entraron rápidamente al oír la petición de su querida 'madre', al ver que ningún niño quedaba afuera, las tres aves también entraron. Todos siguieron a Maria hacia un gran cuarto, parecía un salón de clases, la razón era porque ese cuarto era ocupado para enseñar a los más pequeños a leer y escribir, aunque también se podía ocupar para realizar juegos entre todos o cosas similares, o en este caso, dar un importante anuncio.
"Primero que nada, saluden al señor Knuckles"
"Hola señor Knuckles" – Dijeron al unísono los niños e incluso las aves adultas.
"Bien" – Sonrío la chica al ver la educación de sus pequeños – "Verán niños, este buen hombre ha comprado el orfanato, así que ahora el es el dueño" – Knuckles sonrío un poco nervioso mientras saludaba con su diestra, no imaginaba cuál sería la reacción de los presentes. Los niños… apunto de llorar, en cuanto a Jet, Wave y Storm… sus marcapasos casi no soportaban esa noticia.
"P-pero no se preocupen, yo no me ire, estaré con ustedes todavía" – Comento Maria al ver la cara de todos.
"S-si, yo nada más he comprado el lugar económicamente, lo que quiero decir es que me encargare de que todos los gastos en este lugar sean cubiertos, pero la señorita Maria se seguirá encargando de todo" – Al decir esto, la tensión desapareció y la sonrisa en el rostro de los pequeños apareció nuevamente, no entendían bien lo que sucedía, pero algo los hacía felices… Maria no se iría.
Nuevamente todos salieron a jugar, inclusive Knuckles jugo unos momentos con los niños, a partir de ahora iba a visitar este lugar con frecuencia para revisar que todo estuviera en orden, así que le parecía correcto empezar a familiarizarse con ellos.
Pasadas un par de horas nuestro protagonista pasó a retirarse, aunque le encanto jugar con los pequeños, tenía todavía muchas cosas que hacer, así que se fue mientras todos los despedían con una sonrisa en sus rostros.
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Donando dinero, visitando viejos amigos, ayudando a ancianitas a cruzar la calle… así pasaron varias horas para nuestro buen equidna.
Ya era algo tarde, casi dando por hecho su primer día de buenas acciones, recordó algo muy importante, rápidamente se dirigió a su casa, tomo una rápida ducha y se puso un nuevo abrigo, saliendo de su hogar tomo rumbo hacia un lugar ya visitado… la casa de su sobrino. No estaba seguro de que decir ni que hacer, incluso estaba dudoso de si lo recibirían con afecto, pero era mejor intentarlo a no hacer nada, con algo timidez toco el timbre.
"Ya voy" – Se oyó la voz de una chica detrás de la puerta, la cual fue abierta unos segundos después. – "¡S-señor Knuckles! Q-que gusto tenerlo aquí, por favor pase" – Dijo con algo de nervios y sorpresa la joven gata mientras se hacía un lado para permitirle el paso.
"¿Señor Knuckles?... Tío Knux para ti querida" – Contesto con una sonrisa mientras se adentraba al hogar, tal comentario hizo reír un poco a la dama. – "¿Llego demasiado tarde?"
"No, para nada tío, acabamos de empezar" – La sonrisa en la felina se veía ahora más tranquila y sincera. Ella jamás le había conocido de frente, pero por lo que sabía, era un cretino, pero ahora se daba cuenta que estaba equivocada.
Ambos caminaron a la sala en donde se encontraba el resto de los invitados, en una esquina se podía ver un majestuoso árbol adornado con bellas luces y debajo de este unos cuantos regalos.
"¿Tío Knuckles?" – Se acerco curioso el camaleón quien aún no creía lo que sus ojos veían.
"¡Espio! ¡Feliz navidad sobrino!" – Sin pensarlo dos veces abrazo a su familiar.
Tomado por sorpresa el chico dudo unos segundos pero después correspondió el abrazo del equidna - "Q-que sorpresa tenerte aquí tío"
"Lo se, lo se… pero será mejor que te acostumbres, pues ahora vendré a todas las fiestas que me invites"
"Será un placer tenerlo en todas nuestras reuniones tío" – interrumpió Blaze mientras levantaba una pequeña bandeja con aperitivos y sonreía – "¿Quiere?"
"Muchas gracias" – Dijo tomando uno de los aperitivos.
Knuckles y Espio pasaron varios minutos charlando de diferentes temas, pero no paso mucho tiempo para que el camaleón tuviera que atender las demás visitas, al no conocer a nadie más, el equidna tomo asiento en uno de los sillones, talvez en ese momento estaba solo, pero el ambiente era tan cálido que no le importo, antes de poder sumergirse en sus pensamientos y planear que haría mañana, noto la pequeña silueta de una niña a su lado, era una eriza rubia… muy similar a la que vio con Mephiles en su tumba, la niña solo le miraba atentamente. – "Pero si eres……… ¿Cómo te llamas pequeña?" – Pregunto curioso.
La erizita callo unos momentos y después contesto – "Saory"
"Lindo nombre… ¿Y que haces tan sola?"
"Mi papá esta hablando con gente aburrida de cosas aburridas… así que me vine a buscar algo de comer… ¿Tiene galletas?"
"Ahm, no… no tengo galletas, pero talvez si le preguntas la chica de ahí te pueda dar unas" – Dijo mientras señalaba hacia Blaze.
Antes de que la niña pudiera contestar, un grito interrumpió. – "¡Saory! Que te ha dicho tu padre acerca de molestar a la gente" – La eriza solo se giro para notar como una chica vampiro se acercaba algo enojada.
"Ay no" – Dijo la niña, mientras se escondía a un lado de Knuckles, quien por el momento se encontraba en shock al ver de quien provenía la voz.
"Disculpe señor, la perdí de vista unos momentos y… knuckles… ¿eres tu?" – A pesar de saber la respuesta no pudo evitar hacer esa pregunta, era demasiado sorpresivo verlo ahí… ahora…
"R-Rouge… que… sorpresa verte aquí" – Dijo nervioso. A pesar de tantos años, seguía siendo un inexperto cuando de mujeres se trataba.
"La sorpresa es mía… ¿Desde cuando acudes a fiestas?"
"Ah, bueno veras… pues de hecho… es la primera en muchos años"
"Oh… ya… veo…" – Pasaron unos segundos con un silencio incómodo – "Bueno… yo solo venía por la niña, Saory ven"
"¡No!" – Renegó la erizo quien seguía escondida.
"Oh vamos no empieces" – Se cruzo de brazos la vampira algo enojada
"Si empiezo… señor sin orejas, dígale que no quiero ir con ella" – Dijo dirigiéndose a Knuckles, lo cual ocasiono que Rouge casi se riera.
"Hey, si tengo orejas, están debajo de mi cabello"
"¡Sa-saory!" – Grito Rouge tratando de aguantar la risa – "Le diré a tu padre que estas poniéndole apodos a la gente"
"¡No! ¡No le digas!"
"¿Es… tu hija?" – Pregunto el equidna con un tono algo melancólico.
"¿Hi… hija?..." – Esta vez no pudo contenerse y estallo en risas.
"¡Hey! N-no te rías, era solo una pregunta"
"Lo siento, es que… fue divertido, pero no, no es mi hija, es hija de mi hermano." – Dijo mientras se le escapaba una que otra risita.
Al oír esto el brillo en los ojos del pelirrojo apareció nuevamente - "¿En serio? ah que bien… bueno no, que mal…bueno no… bueno si…oh tu me entiendes ¿no?"
Ella solo río nuevamente - "Veo que sigues siendo algo torpe con tus palabras Knuxie"
"Si, bueno… algo" – Una pequeña sonrisa apareció en su rostro al igual que un tenue color rojo en sus mejillas.
Ambos comenzaron a platicar de sus vidas, para suerte de nuestro protagonista, la vida amorosa de aquella hermosa mujer no había tenido suerte ese año, lo cual le daba una segunda oportunidad, esta vez, no cometería errores.
Pasaron un par de horas, todos se reunieron en la mesa y cada uno comenzó a realizar un brindis por las cosas buenas que les habían sucedido durante el año. Espio agradeció tener a todos sus amigos presentes y con buena salud, Blaze por un año más lleno de felicidad con su familia, y así fueron pasando hasta llegar a Knuckles.
"¿Por qué vas a brindar tío?" – Le miro curioso el camaleón.
"Tengo muchas cosas porque brindar… pero creo que lo haré, por tres personas… por tres personas que cambiaron mi vida, mi ser y me dieron otra oportunidad… quiero hacer un brindis por Sonic, Shadow y Mephiles"
"No los conozco, pero si lograron cambiarte, deben ser todos unos ángeles" – Bromeo la vampireza que se encontraba sentada aún lado de el.
"Y vaya que si" – Río un poco a tal comentario – "Un brindis por ellos, ¡y por que todos aquí tengan una feliz navidad y un prospero año nuevo!"
Y con esto todos levantaron sus copas con una sonrisa en sus rostros mientras decían al unísono – "¡Salud!"
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Terminado! Quizá el final esta algo ñoño… pero considerando que soy pésimo con los finales, creo que esta pasable… gracias a todos por esperar y leer este fic, espero les haya gustado!.
Por cierto, feliz año nuevo!
