Disclaimer: nada de lo que reconozcan aquí, es mío. Todo es de J.K.Rowling porque tiene más dinero.
Lo sé, merezco que me manden un crucio por demorar tanto, pero como ya les he dicho las musas se van de vacaciones y me dejan sola y desamparada (aquí es donde me voy a llorar a un rincón) pero volvieron y eso es algo bueno viniendo de esas desvergonzadas.
En fin, que este capítulo lo acabo de escribir y espero que les guste tanto como el anterior, en serio, no tengo palabras para expresar mi total agradecimiento, mis historias no serían las mismas si no fuera porque ustedes siempre me apoyan, esto lo escribo para todas ustedes que son mi inspiración.
Muchos besos para todas
R.S.Black
II. Segunda fase: Flechazo
(O la manera en que me dí cuenta de que James Potter era algo más que un ente lleno de músculos)
Slytherin
Esto nunca lo he contado, en serio, siempre preferí guardarlo en una esquina apartada de mi mente para no pensar en ello y seguir tranquilamente con mi vida. Sobra decir que, lamentablemente, esa técnica nunca tuvo buenos resultados.
Después del partido de Quidditch, en el que, de manera extraña y bastante poco convencional, me dí cuenta de que James Potter no era, precisamente, aquello que se denominaba "un chico poco agraciado"-sino todo lo contrario, porque, para qué mentirnos, debería ser un crimen ser tan guapo.-y que por mucho que me pesara, las estadísticas no estaban a mi favor.
Porque, y esto es lo peor, creo que me sentía atraída por James Potter.
Por fortuna, la situación quedó hasta ahí, a mis dieciséis años tenía mejores cosas en las qué pensar y muchísimo más importantes que los brazos de James Potter. Estaban los MHB y los demás estudios, estaban las noches de luna llena en las que por alguna extraña razón, Remus siempre llegaba a la Sala Común acompañado por sus amigos y claro, el control de mis hormonas.
Porque las hormonas eran parte fundamental de mi infierno personal, muchas gracias.
Remus insistía que solo era una fase de transición habitual, que a todas las chicas les pasaba y que solo era la edad-¿La edad?¿Estás segura de que eso dijo Remus? Porque si es así creo que yo estoy defectuosa, desde los once años que veo a los hombres de manera diferente.-la cosa es que yo intentaba con todas mis fuerzas creerle, pero no podía, es decir ¿Cómo le puedes creer a un chico que tiene dieciséis años y que lo más cercano a una relación con el sexo opuesto son las tardes en el lago contigo?
Ahora pueden entender mi frustración ¿Verdad?-¿La verdad? No, Lily, tu vida amorosa es demasiado complicada, tal vez si me lo explicaras mejor y empezaras desde la parte de "me gustan los brazos de James Potter" podría hacer el intento de entenderte.-James Potter solo era un chico, uno más del montón, y no tenía ningún derecho de meterse así en mi mente y no querer salir de ahí.
Y lo peor de todo es que, después de un tiempo, me acostumbré a tenerlo ahí. En ese pequeño rincón de mi mente en donde nadie más a parte de mí podía entrar. Y eso era frustrante, demasiado frustrante.
Por un tiempo intenté engañarme a mí misma pensando en que nada malo pasaba, de que era muy normal que sintiera cierta atracción hacia James, porque el chico tenía su atractivo y su grupo de seguidoras, pero después de un tiempo, me dí cuenta de que algo estaba mal y que no precisamente eran mis hormonas.
Bueno, no sé si ustedes pensarán que esto es algo malo, pero yo encontraba preocupante el hecho de que mis ojos siempre se desviaban a donde se encontraba James, después del partido de Quidditch, descubrí aspectos de él en los que nunca había reparado. Es decir, yo seguía estando igual de seca con él, no le hablaba y cuando se me presentaba la oportunidad siempre le gritaba unas cuantas verdades, porque yo quería que todo eso se acabara ¡Nos odiábamos! Era la ley de la vida y ningún tipo de hormonas revolucionadas lo iba a impedir.
Y sé que en este momento están pensando que estoy loca-cualquiera lo haría si viera como te sonrojas cuando pasa a tu lado.-pero qué esperan de mí, algún día tenía que pasar todo esto y claro, como no, tenía que ser en ese momento.
-¿Te encuentras bien, Lily? Te noto…rara.
Hubo un día en la biblioteca a finales de quinto en el que Remus y yo estábamos estudiando-querrás decir que Remus estudiaba y tú te disponías a verle el trasero a James Potter.-para el MHB de Transformaciones, el verdadero problema era que mientras yo intentaba concentrarme, justo en ese momento había entrado James y se había acercado a Remus para preguntarle no se qué del lugar en donde estaba su amigo Black.
Por supuesto salió más rápido de lo que uno dice queso, pero yo quedé mirándolo de reojo hasta que atravesó el umbral de la puerta. No lo podía evitar, no era mi culpa todo lo que me pasaba, yo intentaba ser una chica madura, pero las ideas en mi mente me traicionaban y algunas cosas siempre me salían mal.
-¿Rara? No, Remus, no me pasa nada.
Nunca me gustó mentir, pero ¿Qué le iba a decir? "¿Sabes qué, Remus? James Potter es un arrogante sin corazón, pero tiene su atractivo" ¡Sonaría como una tonta enamorada! Y me niego rotundamente a hacer ese tipo de ridículo.
-¿Estás segura? Mira que si quieres podemos parar a descansar.
Y yo en serio me preguntaba el por qué yo no me podía sentir atraída por Remus. Es decir, era un buen chico, no era presumido, era trabajador, valiente, leal y simpático. Todo lo que yo buscaba en un hombre.
-No te preocupes, estoy bien.
-Lily, no me mientas ¿Si? Estoy acostumbrado a ver las reacciones de las chicas cuando ven a James y a Sirius y justamente ahora, tienes esa cara de James Potter, quiero un hijo tuyo.
Me sentí indignada, claro que si, una cosa era que yo pensara que Potter era bonito y una completamente diferente que uno de mis amigos lo encontrara tan evidente ¿Tan idiota me veía?-yo no digo nada porque, sinceramente Lily, tienes la manía de mirarme mal cuando digo la verdad.
-Que tonterías dices, Remus, francamente.
Recogí todas mis cosas y las guardé en mi mochila apresurada. Estaba tratando de no mirar a Remus porque ese chico siempre descubre todo lo que pienso con solo mirarme. Es bastante extraño, la verdad-no, Lily, no es ningún don, el problema es que eres muy evidente.
Primer error: haber abandonado la seguridad de la biblioteca y la compañía de uno de mis mejores amigos.
Segundo error: haber caminado sin rumbo fijo por esos pasillos tan poco concurridos a esas horas de la tarde en las que algunos Slytherin siempre se reunían unos minutos para hablar de cosas que prefería no saber.
-Vaya, pero miren a quién tenemos aquí… si es Lily- empollona- Evans.
Frené en seco cuando escuché la voz grave y varonil de ese chico de Slytherin que se plantó frente a mí impidiendo que pudiera caminar.
-¿Se te ofrece algo, Montgomery?-pregunté ese día haciendo acoplo de un valor que, para ser sinceros, no me pertenecía. El chico de ojos negros me miró con una sonrisa algo tétrica y yo tragué saliva un poco intimidada.
-¿Por qué?¿Tienes algo que ofrecerme… Lily?
En ese punto de la conversación yo estaba asustada, no lo demostré, claro que no, pero el Slytherin había atravesado una línea y había invadido mi espacio personal paladeando mi nombre con un siseo escalofriante.
-No lo creo, pero pensaré en algo la próxima vez.
Me miró con furia, de eso no había duda, pero no retrocedí cuando se acercó más a mí y posó una de sus largas y blancas manos en mi pelo y lo acarició con los dedos encrespados.
-Es mejor que quites tus asquerosas manos de ella, Montgomery, si no quieres tener un problema.
Juro que jamás había estado tan feliz de haber escuchado la voz de James Potter-eres una mentirosa, sueñas con la voz de James Potter, vives para escucharlo.-respiré aliviada al constatar que su figura grande y fuerte se posaba a mi lado y miraba a Montgomery con ojos amenazantes.
-¿Qué vas a hacer, Potter?¿Golpearme?
-¿Pretendes que me rebaje a tu nivel, idiota? Soy James Potter, Montgomery y tengo muchos ases bajo la manga así que si valoras tu vida, mejor aléjate de aquí y deja en paz a Evans.
Me desilusioné, en serio lo digo, por primera vez en mis dieciséis años deseé que me dijera Lily.
Los Slytherin no se destacaban mucho por su valentía y como era de suponer, Montgomery salió de ahí después de mirar de mala manera a James.
-¿Estás bien, Evans?¿Te hizo daño?-me miraba preocupado, o eso pensaba yo, porque estaba demasiado ocupada pensando en un buen agradecimiento que no sonara estúpido que lo único que hice fue asentir con la cabeza.
-No tenías por qué hacerlo, pero gracias.
-Es mejor que estés alerta la próxima vez, Montgomery no es muy confiable y seguro intentará molestarte de nuevo.
-No te preocupes, estaré bien.
Giré sobre mis talones y me apresuré a salir de ahí. No quería que precisamente él se diera cuenta de las palpitaciones desenfrenadas de mi corazón ni del tono rojizo que adoptó mi rostro cuando lo miré. No lo pude evitar, era algo más fuerte que yo, pero lo peor de todo es que me di cuenta de algo importante.
Me di cuenta de que James Potter era mucho más que un simple arrogante. Era un buen muchacho que, a pesar de no conocerme, me defendió de un Slytherin.
No quería pensar mucho en eso, pero James Potter era una persona grandiosa.
Y a mi me parecía genial…
Vamos, que no es lo máximo de la escritura en español, pero si en este momento están sonriendo es porque les ha gustado. A no ser que simplemente sonrían porque ya encontraron una buena forma para asesinarme por un review. Si es así, dejen que termine mis fics y después pueden hacer lo que ustedes quieran.
Mientras tanto, me pueden hacer feliz con un review de esos que solo ustedes, almas caritativas, saben hacer.
Muchos besos y hasta la próxima
R.S.Black
