Disclaimer: nada de esto es mío. Todo es de J.K.Rowling y yo no lo utilizo con ánimo de lucro, solo para pasar un buen rato y aburrirlos a ustedes. Pero saben que los quiero.

Bueno, con este capítulo no me demoré tanto como con el anterior porque ya tenía una idea de lo que quería hacer, pero igual es un poquitito más largo que los anteriores, así que por favor, no intenten mandarme a la hoguera por malvada.

Una pequeña disculpa, porque en el primer capítulo dije que la amiga de Lily no iba a hacer acto de su presencia ni iba a participar activamente en la historia, pero me he enterado por las malas lenguas (léase, el séptimo libro) que Lily en verdad tenía una amiga llamada Mary McDonald, no sé si eran muy cercanas, pero yo lo voy a tomar como que sí y la personalidad de ella quiero que sea de lo más genial. Espero no les moleste.

Muchísimos besos y espero les guste.

R.S.Black


III. Tercera fase: Pasión

(O la manera en que me dí cuenta de por qué James Potter era tan requerido)

Para mí, el quinto año en Hogwarts, fue mi etapa de "redescubriendo a James Potter". Muchas veces llegué a sorprenderme de la capacidad de ese chico por hacerme odiarlo y admirarlo en cuestión de segundos. Había veces en las que se portaba como un completo idiota-como todos los hombres a los dieciséis años.-y otras en las que con solo una sonrisa me hacía mirarlo con otros ojos.

Hubo un momento en el verano de mi quinto año en el que me sorprendí a mí misma apretando los puños e intentando controlarme para no pegarle a James y quitarle esa sonrisa de arrogancia y prepotencia que tanto lo caracterizaba-pero tienes que aceptar que ese chico tiene una sonrisa cautivadora.

Siempre supe que el pobre de Severus no era la mejor persona del mundo, ya les había dicho que podía llegar a ser bastante aislado de la gente y que odiaba con mucha facilidad, pero lo que más me molestaba de Potter eran las insaseables ganas de molestarlo. Siempre que la oportunidad se presentaba, lo hechizaba y, para ser sinceros, eso me molestaba en demasía-pues a mí no, ese tipo se lo merece por idiota.

Esa tarde, en el lago, después de que me enfureciera cuando vi la manera en que Severus estaba colgado de cabeza mientras todos a su alrededor reían con la gracia de James Potter, intenté defenderlo de la mejor forma posible. No pueden imaginar cuánto me dolió que me dijera sangre sucia, pero no podía hacer nada, solo decidí que ya estaba cansada de todas las despectivas palabras de Severus Snape y que, por más que lo quisiera, su amistad me hacía daño-¡Al fin alguien cuerdo en este colegio! Es la mejor decisión que has tomado en toda tu vida, Lily.

-¿Estás bien, Lily?

Lo odie, sentí unas ganas sobrenaturales de gritarle a Potter ese día que estaba de todo menos bien, de pegarle hasta cansarme por ser tan idiota y por sonreírme de esa manera intentando arreglar las cosas.

Pero no pude, la voz no me salió en ese momento y no quería llorar, tenía un nudo en la garganta, pero que precisamente Potter me viera, era algo que no podría soportar. Lo único que hice antes de intentar salir de ahí, fue mirarlo con mi mirada más gélida y apretar los puños con impotencia.

-Ni aunque te lo explique con dibujitos vas a entender lo que siento, Potter.

Intenté irme de ahí lo más digna posible. Estábamos en un pasillo desierto a esas horas de la tarde y mi mejor prospecto de un día no era estar acompañada por el jugador de Quidditch arrogante e idiota más querido en Hogwarts-inclusive por ti.

-Sabes que yo nunca te haría algo así, Lily.

-¿Qué cosa?¿Decirme sangre sucia?

-No, hacerte daño.

Y me enfurecí aún más al escuchar esas palabras salir de su boca. Fue indignante que no tratara a todas las personas con el respeto que cada una se merecía, pero que a mí, que toda la vida me odio y que en quinto, tal parecía que algo mío le había atraído-cosa que es bastante interesante y emocionante.-me pusiera en un pedestal.

-Pero a Severus si le puedes hacer daño solo por ser como es ¿No, Potter?

Se removió incómodo y me miró furibundamente mientras intentaba balbucear unas cuantas oraciones sin sentido.

-Yo…no…no sé de lo que…Snape y yo…no sé por qué…

-Lo suponía.-dije de manera cortante-estás acostumbrado a hacer lo que se te viene en gana, Potter, pero siempre terminas haciendo daño de la peor forma posible.

-Sabes que Snape se lo merece.

-No, no se lo merece, por muy Slytherin que sea no se merece nada de lo que le haces. Dices que Severus es una mala persona, pero tú no eres muy diferente a él, así que no creas que eres mejor que cualquiera que presuma de tener una serpiente estampada en su túnica, Potter, porque no es así.

Por muy atractivo que pareciera, James Potter toda la vida seguiría siendo el mismo arrogante de siempre y eso, por sobre todas las demás cosas, me molestaba más que lo que le hizo a Severus.

Sujeté bien mis libros en el pecho y giré sobre mis talones para salir de ahí altivamente sin mirar atrás, no quería ver ningún gesto en su rostro porque sabía que de esa manera me arrepentiría de todo lo que le dije. Pero esa noche, cuando llegué a mi habitación, de lo único de lo que me arrepentí, fue de no habérselo dicho antes-por muy cruel que sea, Lily, solo quería defenderte y todo lo que le dijiste, fue un golpe demasiado bajo.

Las vacaciones de verano habían llegado más rápido de lo que me imaginaba ese año. En lo que restaba para que se acabara el año escolar, no volví a entablar conversación con James ni una sola vez. Aún estaba muy enojada con él por todo lo que había hecho y solo fue hasta mitad de sexto que pude mirarlo de otra manera que no fuera con odio.

Había llegado más guapo aún-igual que Black ¿Le has visto esos brazos? Dios, debería ser un pecado ser así.-y más alto, muchísimo más alto que la última vez que lo vi.

Estaba cambiado, si bien seguía usando lentes y seguía teniendo ese brillo juguetón el los ojos-¿Brillo? Lily ¿Estás segura que el humo del tren no te afectó el cerebro?-tenía una sombra de barba y los hombros más amplios.

-Hola, Lily.

Ese, había sido Remus que tal parecía que en las vacaciones había crecido más de la cuenta.

-Estás más delgado, Remus, deberías comer más.

Creo que me preocupaba más de lo que debía, pero no podía hacer nada, yo sabía sobre su situación y, a pesar de todo eso de los merodeadores y que eran unos inmaduros, puedo decir que Remus se había transformado en un muy buen amigo.

Ese día, intenté con todas mis fuerzas concentrar mi visión única y exclusivamente en Remus, James se encontraba a su lado taladrándome con la mirada y me sentía incómoda. Cuando me dispuse a mirarlo por una décima de segundo, noté como la apartaba y, para qué mentirme a mi misma, no me gustó para nada.

Y, bueno, desde ese día las cosas se complicaron un poco más. En un segundo estaba intentando controlar a mis hormonas y en el otro estaba lidiando con cuatro chicos que me decían que eran animagos ilegales. Yo no les dije nada, no me vi en ese derecho, me sorprendí al principio, pero después me dí cuenta de que todo lo hacían por Remus y, para qué decir mentiras, me encantó esa faceta nunca antes vista de los merodeadores.

Y, claro, como ya dije antes, empecé a ver a James Potter de una manera distinta.

En sexto, cuando empezó la temporada de Quidditch, Remus, Mary-¡Al fin me sacas a la luz, Lily! Pensé que te estabas avergonzando de mí.-y yo siempre íbamos a ver los partidos. A Mary las hormonas se le revolucionaban más que a mí y le encantaba ver a Sirius Black jugando un partido-¡Se ve tan sexy en ese uniforme!-y yo me moría de la risa cuando le gritaba cosas a Black-no me importaría ser su chica de una noche con tal de que… ¡Está bien! No digo nada más.

Hubo un día, a mediados de ese curso, en el que Mary y yo acompañamos a Remus al vestuario de los jugadores para preguntarle un no sé qué a Black y a Potter, y yo aún digo que soy tremendamente masoquista porque yo debí haberme negado, debí haber regresado al castillo y no haber presenciado esa estúpida escena que hasta hoy me sube los colores a la cabeza-eso es, porque quieras o no, te encanta James Potter como a mi me encanta el chocolate y Sirius Black.

Bien, mientras que Remus había entrado-y yo también lo hubiera hecho, si no fuera por ti, aguafiestas.-la hormonal de mi amiga y yo nos quedamos afuera mientras las risas y los vítores de los jugadores aún se escuchaban.

Si todo se hubiera quedado hasta ahí, todo bien, pero mientras yo le decía a Mary que dejara de llamarme aguafiestas-sabes que lo eres, así que no te quejes.-no sé que pasó allá dentro, pero la cosa es que alguien había lanzado unas prendas de vestir fuera del vestuario y, justamente, ese pantalón y esa camiseta limpia tenían que ser de James Potter quien, como buen merodeador exhibicionista que es, tenía que haber salido solo con el pantalón del uniforme de Quidditch mostrándose en todo su esplendor el muy idiota-¿Qué dices, Lily? Si se veía tan sexy.

Y, ojo, que eso no se quedó ahí. Por suerte para mi amiga y desgracia para mí, Sirius Black no se podía quedar atrás y también tuvo que salir con sus estúpidos pantalones tejanos gastados mostrándonos todos sus atributos mientras sostenía una camiseta en el hombro y nos sonreía con socarronería-¿Hace calor aquí o son puras ideas mías?¡Viste todos esos músculos!¡Oh, por Dios, ese hombre es el símbolo sexual más grande que he visto!

-Hola, Lily.

Sentí a mis mejillas arder cuando me saludó sonriente mientras se desordenaba el cabello. Pero como siempre, no lo pude evitar, intentaba mirar a otro lado, pero las risas de Mary y la de Sirius no me ayudaban para nada.

-Potter.

Y juro que esa palabra fue la que más me ha costado decir en toda mi vida. Intenten ustedes hablar cuando James Potter está frente a ti sin camisa mostrando todos esos… músculos. Es difícil, muy difícil.

Esa noche no pude dormir, gran parte era porque Mary no dejaba de hablar de Sirius Black y de sus "increíbles músculos" y otra, claro está, era porque, inconcientemente, no podía dejar de pensar en Potter sin camiseta.

Juro que fue la peor noche de mi vida.

Y también la más bochornosa…


Vamos, que sé que me excedí un poquito con el discurso de Lily, pero yo pienso que tiene razón, nadie se merece ser avergonzado por ser diferente (aunque Snape igual se lo merecía, pero no) y eso era, gente, que espero que les haya gustado y que sean almas caritativas por este día y me regalen un lindo review que ustedes saben que me encantan.

Muchos besos y hasta la próxima

R.S.Black