Disclaimer: nada de lo que reconozcan aquí, es mío. Todo es de J.K.Rowling y yo no lo utilizo con ánimo de lucro.
Bueno, me estoy poniendo al día con todos los fics, aunque creo que ya se dieron cuenta de eso, solo les pido que me tengan un poco de paciencia porque tengo prueba de química el lunes y no sé cuando podré subir más capítulos.
Juro que este fin de semana, responderé todos los reviews.
Besotes
R.S.Black
IV. Cuarta fase: necesidad
(O una manera más simple de llamar al no poder dejar de mirar a James Potter)
Una de las cosas que aún hoy en día me pregunto, es qué hizo James Potter para atraerme de esa manera. No estaba en mis parámetros de normalidad que a dónde quiera que mirara, viera su silueta alta y pelinegra como si me estuviera volviendo loca-eso es amor, Lily, no locura.-a donde en verdad quiero llegar con todo esto, es que, hablando con total sinceridad, estaba considerando la posibilidad de que en realidad me gustara y que no era simplemente un revoltijo de hormonas.
Desde el accidente de las camisetas y la noche en vela, todas las demás cosas pasaron a una velocidad alarmante. Por ejemplo, una de las tantas noches de luna llena, cuando James llegó herido a la Sala Común, se me formó un nudo en la base del estómago-te pego si dices que lo atribuiste al hambre.-cosa que atribuí al hambre y a la falta de sueño-eres de lo peor, Lily.
Después llegaron las tardes en la biblioteca, había descubierto tantas cosas en James que llegué a sentirme cómoda con su presencia. Entendí que podía llegar a ser alguien lo suficientemente maduro con el que poder hablar durante horas sin aburrirme, pero que siempre tenía ese toque alegre, sincero y bromista que tanto me agradaba.
Descubrí tantas cosas especiales en él, que aquella noche, en la Sala Común, cuando me dijo que le gustaba de verdad y que no solo era un capricho de chico de quince años que siempre consigue lo que quiere, me asusté tanto de que solo fuera algo del momento que intenté alejarme lo más posible para ver si se daba cuenta de que yo no era lo que necesitaba, de que él necesitaba a una mujer con sus mismos intereses y que a mi me convenía un chico igual a mí en cada aspecto-lamento decírtelo, Lily, pero eres idiota.
-Está mal, Lily. Él solo quería hacer las cosas bien, no alejarte.
-Lo sé, Remus, pero no puedo hacer nada, yo no soy el tipo de mujer que necesita.
-¿Cómo sabes eso?
-No me preguntes, es solo intuición.
-Pues déjame decirte, Lily, que tu poder de la intuición está bastante deteriorado.
-No me digas eso, Mary, tú bien sabes lo que me pasa.
-Lo sé, pero no puedo entenderlo.
Era viernes por la tarde, Remus, Mary y yo estábamos en la biblioteca haciendo un trabajo de Transformaciones. Había pasado un mes y medio desde la declaración de James y, si les dijera que no me sentía culpable, sería mentir de manera descarada. Porque todo eso de que yo necesitaba a un hombre igual a mí, eran puras estupideces-exactamente, Lily, además, creo que James es el único que puede aguantar tu genio.
Habíamos estado hablando sobre todo eso de que James Potter me quería y yo a él, y de que era una terca por no dar mi brazo a torcer. Pero lo que ellos no tomaban en cuenta, era que yo pensaba que James y yo aún no estábamos preparados para una relación estable. Y nadie me puede decir lo contrario porque, yo no sé ustedes, pero yo creía que James aún no era del todo maduro.
-Hola, Lily.
Esa tarde, James había entrado en la biblioteca con la mochila al hombro y su pelo negro más incontrolable que nunca. No sonreía, pero les puedo asegurar de que nunca en mi vida lo había visto tan guapo. Tenía una sombra de barba y sus lentes oscilaban en el puente de su nariz.
No pude mirarlo a la cara, me sentía avergonzada con todo eso y al saludarme, sentí un cosquilleo que me recorrió hasta la punta de los pies. Pero si les dijera que le devolví el saludo, no sería del todo sincera. Lo único que hice fue guardar todos mis libros, ajustarme la mochila en el hombro, despedirme de Remus y salir arrastrando a Mary de la biblioteca.
Las vacaciones de verano llegaron rápido ese año. Los exámenes habían pasado mejor de lo que yo esperaba y la tarta de chocolate de mi madre me esperaba en casa. No saben la necesidad que sentía de dejar de ver a James por un tiempo para ver si en esas vacaciones podía olvidarlo y él lograba conseguir a una mujer perfecta para él.
Sobra decir, de que mis planes no salieron bien del todo.
No les voy a decir que me convertí de un día para otro en la chica enamorada que sufría porque no era correspondida como las de las telenovelas que veía mi mamá los fines de semana, porque, definitivamente, no era así. Yo seguía siendo la misma Lily de siempre, seguía estudiando los veranos y escribiéndome con mis amigos. A veces salía a comprar el pan para la cena e incluso iba al parque a hacer un poco de ejercicio.
Pero no podía negar que James Potter, aunque en una mínima parte, me hacía falta. Extrañaba que me molestara cuando llegaba a la Sala Común y que me defendiera de los Slytherin aunque siempre me enojara con él por tener esa obsesión de cuidarme siempre las espaldas. También que me mirara mientras leía en la biblioteca y que me contara chistes de mal gusto que me hacían fruncir el ceño.
En pocas palabras, ese verano me dí cuenta de que en verdad estaba empezando a enamorarme de ese arrogante sin corazón.
-¿Estás bien, cariño?
Muchas personas dicen que una siempre termina enamorándose de un hombre parecido a su padre. Tal vez en verdad tenían razón, mi papá, aún al estar rayando los cuarenta y ocho años, era bastante apuesto y tenía un humor diferente al de todos los demás. Siempre tenía una sonrisa escondida bajo el poblado bigote y al mirarlo, no podía evitar sonreír al imaginar a James con bigote.
"No digas esas cosas, Lily, pareces idiota"
Aunque, en realidad, creo que sería un insulto comparar a Vernon, el prometido de Petunia, con mi papá, me dan arcadas de solo pensarlo.
-Perfectamente, papá.
Mentía, claro está, creo que sería bastante vergonzoso hablar de cosas como ¿Sabes, papá? Creo que estoy enamorada de un chico al que siempre odié. Es claro que sería patético incluso comentarlo con una persona tan liberal y comprensiva como mi padre.
Para ser sincera, en realidad creo que todo este asunto ya de por sí era patético.
Cuando el verano acabó-para mi completa desgracia ¿Hiciste los trabajos? Porque necesito el de DCAO.-mis padres y Petunia, con una mueca de desagrado en el rostro, me acompañaron a la estación.
-¿Estarás bien, cariño?-mi mamá, una mujer pequeña y con aspecto de osito de peluche, me miraba con sus ojos verdes llenos de lágrimas. La abrasé fuerte para que no se preocupara y, después de despedirme de cada uno de ellos (sí, también de Petunia) tomé fuerte mi carrito y, después de atravesar la barrera, me dirigí al interior del tren en donde Mary ya estaba sentada leyendo una de esas revistas mágicas para chicas.
-Remus te estaba buscando para un no se qué de James.
-A mi también me agrada verte, Mary.
-Nos vimos hace una semana, Lily ¿Recuerdas? Además, creo si te abrazo te tumbo, estás demasiado delgada.
-Oh, bueno, son problemas, ya sabes.
-Si, de nombre James Potter y con unos lentes ridículamente redondos.
-¡Claro que no! ¡¿De dónde sacas esas barbaridades?!
Mary había blanqueado los ojos y me había ayudado a acomodar el baúl. Era bueno volver a verla después de ese tiempo, pero me desesperaba que siempre metiera a James en donde no tenía cabida-¿Ahora la del problema soy yo? Eso es una injusticia, Lily-.
No había pasado mucho tiempo desde que entré al vagón cuando la puerta había sido corrida y la cabeza de Remus un poco más despeinada que la última vez se asomaba por ella.
-Hola, Lily, te estaba buscando.
-Si, Mary me contó.
Remus me sonrió y, al devolvérsela me di cuenta de que otras dos cabezas se asomaban por el espacio de la puerta. Estaba Sirius, que nos miraba a ambas con una sonrisa arrogante-mientras yo intentaba no babear, te lo digo en serio, Lily ese chico va a ser el padre de mis hijos.-y Peter, que nos saludó con un simple hola.
James estaba más atrás, apoyado en una de las paredes del vagón mientras miraba a un lugar que estaba mucho más allá de mi imaginación. Estaba más alto que el año anterior, y los ojos habían dejado de brillar como lo hacían antes.
¿Creen que yo fui la culpable de eso?
Yo solo espero que no…
Odié este capítulo y no entiendo por qué, creo que no me salió tan bien como debería. Lo siento, en serio, pero mis musas no están de buen humor hoy.
En fin, besotes, almas caritativas, y dejen reviews que dicen que adelgazan, solo aviso.
R.S.Black
