Disclaimer: nada de lo que reconozcan aquí, es mío. Todo es J.K.Rowling y yo no utilizo con ningún ánimo de lucro.
Aunque parezca lo contrario, definitivamente no estoy triste. Las cosas siempre se acaban y me dí cuenta de que si uno se apega mucho a ellas, no sabrá vivir los demás momentos más especiales de la vida. Créanme, lo he aprendido del modo difícil.
En fin, que esta historia no sería lo mismo sin todas ustedes, si, las que están tras la pantalla (o delante, no sé) y que se toman un tiempito para leerme a mí y por eso, me siento más feliz cada día. Porque, aunque suene cursi y lo más ñoño del mundo, gracias a ustedes soy lo que soy ahora y les prometo que nunca dejaré de superarme.
Promesa de niña exploradora.
Espero que disfrúten éste capítulo y nos leemos al final.
Besotes
R.S.Black
V. Quinta fase: amor
(O la manera en que me dí cuenta de que esto no tenía vuelta atrás)
Si, algún día, me preguntaran que es lo que más me gusta de James Potter sinceramente no sabría qué responder. Ni yo misma lo sé. No puedo decir que me enamoré de él la primera vez que lo vi porque, para ser sincera, solo teníamos once años y, aquí entre nos, James no era el mejor hombre que había conocido-¿Qué dices? Sus aires de grandeza son lo máximo.
Cuando lo vi por primera vez en el tren, estaba sentado junto a Severus y junto a mí, hablando de Quidditch con Sirius. No le había prestado mucha atención, la verdad, estaba demasiado ocupada intentando controlar mis nervios como para ponerme a escuchar las conversaciones de otras personas.
Aunque si me preguntan mi humilde opinión, creo que James era demasiado pequeño y enclenque para tener once años y que tenía la manía de hablar demasiado rápido y cambiar de tema cada dos por tres-¡Si! Recuerdo que una vez lo escuché hablando de Quidditch y terminó con la torta de chocolate y almendras que cocinaba su mamá.
Siempre creí que tenía un problema mental o algo parecido, porque no era de gente cuerda hablar tan deprisa y hacer movimientos con las manos. Me llegó a dar un poco de miedo, en realidad.
En segundo, las cosas no habían cambiado mucho para mí. Seguía siendo amiga de Severus y según él, yo había crecido en las vacaciones de verano-¿Y a mí qué me importa la opinión de esa idiota? No, Lily, prefiero no hablar de él, si no te molesta.-pero si me lo preguntan, yo creo que se estaba volviendo loco, yo me veía prácticamente igual.
El que sí había llegado mucho más alto, había sido Remus. En ese momento yo no sabía sobre su problema, pero después todas las cosas tuvieron sentido para mí, y fue lo mejor saber de una buena vez la razón por la cual cambiaba de tamaño tan abruptamente y que, gracias a todos los cielos, Mary no tenía razón al decir que tomaba esteroides-bueno, solo era mi opinión.
James seguía siendo, al igual que Sirius, el mismo niño molestoso que ponía poción crece-uñas en el desayuno de los Slytherin, así que mucho no me preocupaban.
Cuando entramos en tercero, no muchas cosas habían cambiado. James seguía siendo el mismo arrogante de siempre que me odiaba y yo la niña que impedía que formaran muchos desastres y que también lo odiaba. Eran cosas de la naturaleza, y nadie, ni siquiera Mary y su pasión por hacer que todo el mundo se ame, lo podía evitar.
Yo ni loca me iba a acercar a un niño que tenía complejos de Daniel el travieso. Ni de broma-¿Daniel el travieso? ¿Ése no era rubio y se vestía a rayas? Me confundes, Lily, la verdad.
En cuarto, algo demasiado raro había pasado, todo según Mary. Ella decía que le gustaba estar conmigo porque unos de quinto me miraban más de la cuenta cada vez que entraba en el comedor leyendo algún libro. Yo en verdad lo ponía en duda, es bueno saber que tu cuerpo había cambiado, pero no creo que fuera para exagerar-¡¿Exagerar?! ¡Si hasta James Potter te mira más de la cuenta!
Mary sí que tenía razón respecto a eso de que unos de quinto me miraban más de la cuenta-¿Ves, Lily? Yo tengo buen ojo con todo esto.- uno de ellos, McCormack si no me equivoco, me había retenido en la entrada de la biblioteca un viernes por la tarde mientras salía.
-Evans ¿Cierto?
Era muy buen mozo. Era guardián del equipo de Quidditch de Ravenclaw y tenía cara de niño inocente que no partía ni un plato.
Me había tomado por sorpresa todo eso de la emboscada. Solo tenía catorce años y, aunque se suponía que mis hormonas debían estar revolucionadas, las mías estaban retrasándose más de la cuenta. Creo que estaban un poco defectuosas-¿Defectuosas? Bueno, si, pero solo un poco.
-Si, soy yo.-había sonreído pensando que solo me buscaba para hablarme sobre el club del profesor Slughorn. Ese chico era bastante bueno en pociones, según había escuchado, pero no me llamaba mucho la atención porque decían que tenía fama de mujeriego. Con razón, esa chica de mi mismo curso me había mirado mal en el desayuno al día siguiente.
-Bueno, solo quería decirte que mañana hay salida a Hogsmeade.-era bastante bueno en todo eso de pedir citas, había apoyado su mano en la pared y todo-y pues ¿Qué te parece?
-¿La salida a Hogsmeade?-estaba confundida, en serio, ningún chico había hecho eso conmigo-pues, creo que es bastante interesante.
-¿Interesante?-se había acercado más de la cuenta, fruncí el ceño al ver cómo sonreía-¿Qué te parece si lo hacemos más interesante nosotros dos?
-¿Disculpa?-estaba confundida, no entendía todo eso de hacer interesante y su sonrisa y el tono de conquistador me hacían ponerme nerviosa.
-Ya sabes, bonita, tú y yo, una cita y después… bueno, que pase lo que tenga que pasar.-eso sí que me había hecho enfurecer. ¿Cómo se atrevía a preguntarme una cosa de esas? ¡Solo tenía catorce años, por todos los dioses!
-Pues lo lamento, McCormack, pero creo que tu propuesta no me parece demasiado atractiva.-dije con el tono más calmado y seco que encontré en mi repertorio-y, para que lo sepas, chico de después que pase lo que tenga que pasar, solo tengo catorce años. Permiso.
Pasé a su lado con porte ofendido y creo que vi una de sus cejas levantadas en gesto de pregunta. Tal vez nunca lo habían rechazado, tampoco me iba a quedar a averiguarlo.
Días después, lo vi besándose con una de su curso en los terrenos del colegio.
Bueno, en quinto pasó lo del lago y lo de mi sujetador. Me sentí avergonzada respecto a mi cuerpo y me enojé con James por todo lo que me hizo pasar, el muy idiota. Aunque creo que en verdad le había afectado un poco todo eso de que le dejara de hablar.
Aunque seguía haciendo de las suyas codo a codo con Sirius Black, así que mucha atención no le presté.
Tiempo después pasó lo que yo menos pensaba. Empecé a conocer a James Potter un poco más e incluso me reía de sus chistes y sus anécdotas con su familia.
-Te lo digo en serio, Lily, mi tía Saphira huele a aliento de troll.
-No deberías decir esas cosas de tu propia familia, James.
-No estoy diciendo mentiras, te voy a invitar a tomar té en vacaciones y la voy a invitar para que te de un beso y te des cuenta de que nada de lo que digo es mentira.
-Bueno, James, pero solo a tomar té.
Sobra decir que nunca fui a su casa en vacaciones-¿Con qué en realidad sí querías ir? Oh, Lily, en serio te gusta.
Bueno, después de que James me hablara sobre sus sentimientos, de una forma muy extraña y poco convencional, me alejé de él y empecé a evitarlo de las mil formas posibles. Me sentía mal con todo eso, pero necesitaba estar un tiempo sin verlo para dejar que él mismo se diera cuenta de que no podíamos formar ningún tipo de pareja, por mucho que yo quisiera.
Creo que nunca en mi vida me sentí tan desagradable.
El día en que me dí cuenta de lo importante que era James para mí, fue la mañana de Navidad de nuestro séptimo curso allá en Hogwarts.
Había decidido quedarme esas Navidades para disfrutar al máximo el tiempo que me quedaba, Mary había ido con toda su familia a esquiar y me había dicho que me iba a traer un poco de nieve de las montañas como recuerdo-¡Qué lástima que no quieras ir, Lily! ¡Mi primo Tony quería conocerte, le conté sobre ti y quedó encantado!
Esa noche del veinticuatro, las cuatro mesas habían sido reemplazadas por una larga que llegaba hasta pocos metros antes de la puerta y se notaba que el profesor Flitwick la había decorado. Ese día, había decidido que no me importaba estar sentada con James porque quería disfrutar todo eso con Remus, y que él estuviera ahí no me lo iba a impedir.
Después de la cena, todos los de Gryffindor que nos quedamos ese año, estuvimos hablando en la Sala Común hasta que después de varias horas, solo quedamos Remus, Sirius, Peter, James y yo. Me sentí bastante incómoda al notar que James me miraba todo el tiempo, pero intenté no prestarle mucha atención, seguí hablando con Remus sobre Aritmancia avanzada.
Cuando a la mañana siguiente, me dí cuenta de que no podía dormir bien, quise bajar a la Sala Común a ver si es que me podía entretener contando las pelusas que soltaba el sillón.
Cuando iba bajando, tropecé con el último escalón y me golpeé en el pie. Maldecí por lo bajo y, cuando vi frente a mí, me dí cuenta de que no estaba sola y que, precisamente, James Potter estaba sentado frente al sillón.
-Oh, James, no sabía que estabas aquí.-me miró enojado y no me dijo nada, y lo entendí, yo también estuviera enojada si no me hubiera hablado en tantos meses. Carraspeé nerviosa y me acerqué a él con gesto arrepentido-yo… lo siento, James.-estaba arrepentida, en serio, no quería que James sufriera de esa manera. Él no lo merecía.
-Vaya, hasta que te dignas a mirarme.-me dijo con tono serio-no tienes por qué pedir disculpas si no quieres, bastante me ha dolido que no me hablaras como para que ahora me tengas lástima.
-¡No es lástima!-exclamé. Cerré los ojos para calmarme-estaba asustada, James, nunca me habían dicho esas cosas y que precisamente tú me las dijeras hizo que me sintiera indefensa.-vi como quería decir algo, pero lo acallé con mi mano-déjame hablar.-dije-eres James Potter ¿Entiendes? Todo el mundo te idolatra y te quiere. Todas quieren salir contigo y lo siento, pero no creo que yo pueda darte todo lo que tú quieres ¡No te gusto, James! Desde hace años que sales con chicas y nunca te habías fijado en mí, pienso que solo me dijiste todas esas cosas porque… ¡No sé! Te sentías agradecido o algo parecido, pero no me hagas más difíciles las cosas, por favor.
-¿Así que eso? ¿No me crees?-dijo enojado unos minutos después-por Merlín, Lily, tengo diecisiete años y sé cuando me gusta alguien, no atraer, gustar ¿Entiendes? He salido con muchas chicas, pero te puedo asegurar que nunca me habían temblado las piernas cuando estaban cerca de mí, ni me había dado un vuelco en el corazón cuando me basaban en la mejilla.-no saben cuanto había esperado para que me dijera eso, pero yo era demasiado testaruda como para creerle.
-Supongamos que te creo.-dije al final-¿Qué pasaría si te aburrieras? ¿Ah? Lo siento, pero no pretendas que sea la chica que sufra por ti, he visto a muchas llorar porque no les prestas atención y…
-¡Puedes cerrar la boca un momento!-exclamó y lo miré ofendida por la manera en que me gritó. Por muy enojado que estuviera, no tenía ningún derecho a hablarme de esa forma-Lily, por Merlín, escúchame por primera vez en tu vida, nunca he pretendido que sufras por mí, te quiero demasiado como para que hacerte algo malo y…
-¿Qué dijiste?
-Que te quiero.-aclaró y después me miró y me tomó la cara con sus manos. Mi corazón palpitaba tan fuerte, que pensé que se iba a salir de mi pecho-Lily, eres importante para mí ¿Sabes? Desde cuarto que pienso que eres hermosa, en quinto pasó lo del sujetador y aún me duele de solo recordar la bofetada.-reí al recordarlo y me sonrió-después pasó lo de Remus, y juro por mi snitch de la suerte que nunca había conocido a una mujer tan valiente.-dijo-después vinieron los días en la biblioteca y las noches en que me curabas las heridas, no podría contar con mis dedos la cantidad de duchas frías que me di en las noches mientras pensaba en ti.-después de que me dijo eso, sentí que me sonrojé hasta la raíz del pelo-y después…
-Te dejé de hablar.-asintió y cuando quitó las manos de mi rostro, sentí un poco de frío-lo siento mucho, James.
-Ya lo dijiste, no tienes por qué repetirlo.
-Si tengo, me siento muy mal por todo esto, pero…-no pensé mucho cuando posé una de mis manos en su barbilla y lo obligué a mirarme-¿Creerías si te digo que yo también te quiero?-vi como sonrió y que me miraba diferente tras los lentes.
-Tienes que probarlo.-dijo divertido.
-¿Qué…? ¡James!-le pegué y me sonrojé un poco más. Noté como reía y después me tomaba la cara.
-Te creo.-me miró por unos segundos y, les digo que si en ese momento no me besaba, lo iba a ser yo porque no podía esperar por más tiempo. El beso, les digo a todos ustedes que leen esto, fue el mejor de toda mi vida. Sabía a chocolate.
-Sabes a chocolate.
Ahora que lo he pensado, tal vez si me preguntan que es lo que más me gusta de James Potter, diría que tal vez no es el mejor hombre del mundo. Que a veces come demasiado rápido y que no puede dejar de hablar de Quidditch aunque estemos hablando de su madre.
Pero creo que son los pequeños detalles como la manera en que me besa después de cada partido y me abraza protectoramente cuando algunos hombres me saludan al pasar. También me gusta su manera convencional de hacer las cosas y cuando me pidió, con un tono despreocupado, que me casara con él.
-¿Lily?
-¿Qué pasa, James?
-Me aburro.
-¿En serio? Te puedes ir, si quieres.
-¿Lily?
-¿Qué ocurre?
-¿Te quieres casar conmigo?
-Bueno, James, pero… ¿Qué dijiste?
-Que si te quieres casar conmigo.
O quién sabe, tal vez sin darme cuenta, siempre me gusto su forma de ser.
Pero no importa cómo, no importa cuándo ni dónde, juro que haber caído en las redes de James Potter, ha sido lo mejor que me ha pasado en toda mi vida.
¿Y? ¿Muy cursi y poco original? Bueno, solo espero que no.
Oh, mil gracias para todas aquellas que me han apoyado a lo largo de esta loca historia. Ya dije que sin ustedes no sería lo mismo y espero que, aunque estén muertas, cansadas y sientan que los dedos no se les mueven, me dejen un review diciéndome qué tal. Ya saben, adelgaza y no causa impotencia, o eso dicen. Lo juro.
¿Saben? Estaba pensando en hacer un one-shot sobre ellos dos, pero no es por darle alas ni nada, pero sé que no podría por el colegio, pero si quedaron con ganas de leer más cosas sobre Lily y James (propaganda cochina que envenena el alma) pueden pasar a leer mi nueva historia llamada Love me do y decirme que les parecen las viñetas no tan viñetas.
También son cinco, y hey, que no es mi número favorito.
Besotes y nos leemos pronto
R.S.Black
