Capitulo 2: Tres ratones y un violín
Carlisle POV:
La llegada de Victoria a mi hogar y a mi vida significo por sobre todo cambios. Su dulce personalidad se contrarrestaba fuertemente con sus pensamientos, era algo bipolar, dulce y agrio a la vez.
Victoria era ahora toda la compañía que mi solitaria vida quería, nuestro tiempo juntos era mayormente de noche, cuando terminaba mis agobiantes turnos en el hospital y su cara me recibía al llegar.
Cada noche tenia una nueva sorpresa para mi, encontrando cosas en mi casa que no recordaba tener como la cruz de mi padre o un viejo violín perteneciente a mi hermana en su juventud. Ya que victoria carecía de una imagen paterna y yo carecía de un hijo decidí que así seria nuestra relación, le daría afecto, educación y un techo donde nada le faltara. Poco me basto para darme cuenta que esa pecosita se había robado mi corazón.
Victoria tenia un don especial, era enormemente piadosa, se compadecía de todo lo que poseía vida y no estuviera en buenas condiciones. Primero empezó por la planta, a cuidarlas a podarlas y hasta protegerlas de las tormentas.
Luego siguieron las aves, alas rotas, polluelos caídos del nido e incluso una pata sangrante. Mas tarde siguieron los ratones.
Ella parecía mas bien aprensiva con este tipo de animales pero un día de fuertes lluvias, vicky (N.A: diminutivo cariñoso para Victoria : que lindo es Carlisle!!) llego a la casa empapada hasta el alma pero protegiendo tres crías de ratón.
El rostro de mi querida niña comenzó a ponerse rojo, como un pequeño tomate y su temperatura corporal subió súbitamente . Sentía su sangre correr a mayor velocidad y pronto mi pecosa se desmayo sin conciencia al suelo.
Al recuperar su conciencia, los ojos verdes me miraron con cara de susto y me dijeron
-Carlisle... y mis ratones?
OOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Victoria POV:
El violín fue el descubrimiento mas bello que pude hallar. Carlisle decidió regalármelo pues me dijo que casi nada sabia tocar y que ya era demasiado "viejo" para aprender. Me pregunto como un hombre de 25 años se considera viejo.
Carlisle ahora es lo que me gustaría siempre haber tenido como padre y como familia en general, con su presencia y la mía bastaban.
Así fue como mi padre adoptivo pago por mis clases de violín, las que pronto comenzaron a dar frutos. La emoción de saber tocar un instrumento era demasiada y como la música siempre me gusto progrese de forma rápida e inesperada. Empecé con temas fáciles, y luego al cabo de un mes ya me encontraba ejecutando obras de autores famosos.
Cada noche mi querido Carlisle pedía una interpretación del violín para el, cosa que esperaba con grandes ansias pues esa era mi humilde forma de darle las gracias por su apoyo y cariño incondicional.
Saber que llegue a mi verdadero hogar buscando un trabajo ( el que no dejaba de ejecutar) y que además me pagan por estar aquí me parece ilógico, quizás yo era la que debía pagar por esta acá.
