Ojalá que les guste este capítulo ah y se me olvidaba comentar que todos aquellos que deseen dejar reviwe pueden hacerlo...porfavor dejen si. ah y todas las sugerencias, cualquier tipo seran bien recibidas...

Espero que le entiendan porque aquí empieza la simultaneidad de la historia.

Relato normal.

Los diálogos estarán marcados con un guión (-)

Pensamientos.

Sobre color amatista. Capítulo III

El Perla Negra navegaba dejando atrás leguas de agua cristalina. Cortaba el mar bajo del. Su velocidad era tal que hasta provocaba el llanto de los amarres. Las velas se engrandecían atrapando lo mejor del viento.

La brisa tocaba los rostros pálidos y grotescos de los navegantes, su capitán sentía que tan solo le acariciaba.

Era reconfortante sentir el viento húmedo en su rostro. Decían que el atardecer era una de las cosas más bellas del mundo.

Tenía que reconocer que era cierto. Parecía que el mar se volvía una delicada nube rojiza sobre la tierra, un juego que no sólo era el adiós del día sino como el premio de un castigo sin conmiseración, y en una brevedad inmensa el cielo, ahora, le parecía más distante que antes. Últimamente se había dejado llevar por ese tipo de pensamientos.

Escucho ecos de bruscas pisabas sobre su barco que le hicieron recordar mañanas vacías, igual que este atardecer.

A ver si algún día mis dedos tocan los tuyos… o jamás…amatista, interesante.

El mar ya no era el mismo al que alguna vez agradeció por haberle devuelto la vida. Algo había cambiado en él, y aunque no estaba seguro ni tuviera importancia pensar en ello ahora, lo hacía. Era tal vez lo único que le quedaba. Ya no importaba si el cielo cambiaba su tono, o si el azul del mar era idéntico a su melancolía, o lo que hasta el Holandés le regalaba; vida eterna. Nada de eso importaba si no tenía a Elizabeth consigo.

La tenía para él pero no con él.

Diez años es mucho tiempo y un día no es suficiente, incluso, para el poco tiempo que alcanzaba a mirarla y decirle cuanto la extrañaba…

- mm...mm..Pirata siempre ser…. Pero que frío.

La noche empezaba a caer sobre ella. no le gustaba la oscuridad, era tan fría que no encontraba refugio ni en las largas calcinaciones de su alma, ya ni a sus recuerdos podía recurrir. Se sentía sola. La soledad estaba abrazándola, ella había sido su compañía estos tres meses.

Pero llo que más e molestaba era pensar que era lo único que en ese momento conocía.

- Qué más puedo hacer si no esperarlo…

¿A quién?...

- A Will, por supuesto ... ¿A Will ...

- Sí, a Will, sólo a Will. ... Sabes que es mentira. ...

- No ... Sí…

-Ya déjame en paz! .. .

-Will, deseo ver a Will.

No intentes confundirte, ni mucho menos mentirte, no lo quieres a él…

- Yo, mi deseo es sólo verle.

Tu deseo es besarlo una vez más, es tenerlo…

-No, yo estoy casada con…

Jack Sparrow, tu amas a Jack Sparrow.

- No, no puedo. Cállate ya!!

- Yo estoy enamorada de William Turner- se repitió Elizabeth con la mirada derrotada puesta en el mar. Con las palmas de sus manos secó las lágrimas que no pudo contener, las que surgían después, se agolpaban en sus ojos y amenazaban con caer, mas comenzaron a perderse ante el espectáculo que el mar y el cielo le daban al unirse al horizonte. Los recuerdos llegaban así, sin ser invitados. ¿No pasará un segundo en el que se pueda vivir como antes o como desde antes se debió vivir? Fijó su vista en las olas que llegaban a tocar la suave arena en la playa.

Debió ser horrible quedarte sólo en esta isla…Jack

Los dedos pasaban sobre la tela de su falda marrón jugueteando un poco los pliegues que flotaban por el viento. Ladeo su cabeza hacia el tono profundo del mar…amatista, que extraño…

y quiso penetrar en él al punto donde dejaba de ser Elizabeth Swann, Turner, la enamorada para ser simplemente Elizabeth…Lizzie que ninguna otra persona podría cambiar.

- Lizzie, así me llamabas Jack…Lizzie- levantó la mirada al cielo y el pequeño murmullo de su nombre se perdió con el sonido de las olas arrastrando arena en la playa.

Una noche más, una más que significaba el final de un día, luego vendría el amanecer, de nuevo, y el sol volvería a tocar sus ojostan insensiblemente como las estrellas parecían querer consolarlo. Tres meses.

William Turner caminó del timón a la proa. Su cuerpo estaba más rígido de lo normal, su camisa, semi abierta, estaba más gastada y a penas alcanzaba los tres meses. Intentó recordar los momentos que había paso con ella. Era una forma de estar serca, de no desviar su propósito. Su vista comenzaba a perderse en el horizonte al igual que todas las noches. Psó sus manos en el borde y sintió el viento correr una vez más sobre sus facciones.

- Una noche más viendo el cielo perderse con el mar...

Una de sus manos toco por un momento su nuca.

- ...es casi como perderte.

- Al menos tienes la certeza de que estará esperándote

-Padre!!

Bill Turner apareció de entre la oscuridad del Holandés con movimientos acartonados yq ue hacía sonar, casi apropósito, las botas desgastadas sobre la madera del barco. La mirada de William se cruzó con la de su padre. Por un momento Boopstrap quiso saber todo de su hijo, sin embargo, tendría que recurrir a los días para encontrar algo más que tristeza en él.

- ¿No piensa descandas el capitán Turner?

Dió la espalda a su padre y volvió a su posición original...30, 31...32, de repente se le vino a la mente las almas que guiaba al otro mundo. Era increible que de esta menra pasara todo su tiempo mientras tenía a Elizabeth lejos de él. Por lomenos esas pobres almas tenían a alguien que los guiara, pero y él?...

-... Tengo toda una eternidad para descansar.

El perfil de si hijo era más claro estando a su lado. Boopstrap pudo notar la delgadez de William. REcorrió su espalda. Su cabello había crecido, su perfil parecía exactamanete igual que días atrás. Su rostro sin expresión alguna salvo la predecible; pensaba en ELizabeth. EL rechiñado de la madera hizo que Boopstrap desviara la mirada hacia el océano. Quería ayudarlo a cubrir todos los terrenos, que se dejase sentir en todos los ocnfines del mundo. Intentó fijar sus ojos en William y no en el capitán Turner.

- Deberías aprovechar esta noche, que aún faltarán más

- ¿Cuántas más?

- Muchas más

William se llevó ambas manos a la nuca y se quitó el pañuelo que cubría su cabeza. Miró a su padre y noto sus faciiones toscas y casi sin vida. Dió vuelta y se alejó hacia su cabina.

- Descansa

Boopstrap asintió y con la cabeza gacha siguó a si hijo con la vista. Esta noche sería larga, pero deseaba que para William fuera la más corta de su vida.

continuará…