De veras lamento el retraso!! Pero ya estoy de vuelta y les traigo otro capitulo. Aunque no me quedo tan bien como esperaba... Pueden azotarme si quieren. (pero no muy fuerte)


Recuerdos

Cuando Ed volvio en si, la cabeza le dolía terriblemente y todo le daba vueltas. Pudo sentir como un liquido viscoso y caliente se le deslizaba por el rostro. -Sangre-pensó. Se levanto con lentitud y se llevo una mano a la frente. Al parecer sus sospechas eran ciertas… Estaba sangrando. Se puso de pie con mucho esfuerzo pues aun estaba mareado y se apoyó contra la fuente.

-¿Winry?-pregunto con vos apenas perceptible. Siguió repitiendo esa pregunta por un tiempo sin obtener respuesta alguna. Decidió ir a buscar a su amiga. Por alguna razón esa escena le parecía muy familiar. Winry molesta, el arrepentido y con un fuerte dolor en la cabeza. Sin darse cuenta empezó a divagar en sus recuerdos,
y en pocos momentos ya no se encontraba en el baile, si no en un lugar muy familiar para el. Ese lugar que lo había visto crecer, que formaba parte de sus mas bellas memorias pero que a su ves le causaba dolor recordar…

Tres pequeños niños jugaban alegres en las amplias y verdes praderas de Rizenbul. Saltaban y corrían alegres mientras un cachorro los perseguía animoso.

-¡A que no me atrapas Winry!-grito con euforia un chico de ojos dorados los cuales aun brillaban con inocencia.
-¡Ya veras!-rió la ojiazul echando a correr tras de el. Al los seguía con una amplia sonrisa en el rostro y Den solo corría detrás ladrando sin césar. Winry avanzaba con agilidad y rapidez, las yemas de sus dedos estaban a unos cuantos milímetros de los dorados cabellos de su amigo. Finalmente dio un salto y aterrizo sobre el ambarino, que cayo de bruces en el césped.

-¡Te gane!-exclamo muerta de risa y agitando los brazos en el aire.

-¡No es cierto!-dijo Ed poniéndose de pie -Hiciste trampa. ¡Eres una tramposa Winry!-le grito completamente seguro de que ninguna chica le podía ganar. Y menos en una carrera.
-Eso es mentira.-alego la rubia apretando con fuerza los puños.-Yo no hice trampa.-cruzo los brazos.
-¡Claro que si!
-Ed, yo no…
-¡Tramposa!
-¡Ya te dije que yo no hice trampa!-sus ojos azules empezaron a llenarse de lagrimas. Podian decirle todo lo que quisieran, menos que era una tramposa. Winry no lo soportaria mas.
-¡Eres una tram…
-¡Tonto!-le grito Winry. Luego tomo una piedra del suelo y la lanzo en dirección de su frente. Ed cayo de espaldas en el mullido césped y Al corrió a socorrerlo.
-¿Hermano? ¿Hermano?-repetía agitando a Ed, que no daba señales de vida.
-¿Uhhh?-balbuceo Ed aun en shock. Se sentó con lentitud, se llevo una mano a la frente y soltó un gemido. Al se inclino, miro a su hermano, y toco el gran morete que este tenia en la cabeza.
-¡Vaya! ¡Eso si que es un golpe!-dijo en tono burlón.

Ed aparto su mano con brusquedad y se levanto. Al le imito. Se percataron de que Winry ya no seguía ahí. A Ed no le importo mucho, pero Al tenia un semblante preocupado.
-¿No deberíamos ir a buscarla hermano?-dijo apenado- Creo que deberías disculparte.
-¡No seas tonto Al! Ella misma se lo busco.-se disponía a irse pero Al lo sujeto con fuerza de la camisa.
-¡No hermano! ¡Ve y discúlpate!
Al ver el rostro serio y duro de su hermano Ed no pudo hacer mas que ceder.
-Esta bien…-dijo Ed- ¡Pero solo por que tu lo dices!

Encontraron a Winry sentada debajo de un árbol de por allí. La chica que estaba lloriqueando con la cabeza apoyada en las rodillas. Ed se acerco lentamente y puso una mano en su hombro en un gesto amistoso.

-¿Winry, puedo sentarme?- La niña levanto la cabeza y lo vio con ojos enrojecidos y llenos de lagrimas, y asintió. Ed se sentó a su lado.
-Lamento haberte dicho tramposa…-salio de su garganta con mucho esfuerzo.-Solo me sentí celoso porque corriste mas rápido que yo… ¡Por esta ves!
Luego permaneció callado esperando algún grito o golpe en respuesta, pero no recibió ninguno de los dos. Sin decir nada Winry se le tiro encima y rodeo su cuello con sus pequeños bracitos.
-Eres un tonto…-le susurro al oído, no con enojo, si no mas bien con cariño y ternura. Ed permaneció inmóvil y callado por ese mágico momento. Al menos hasta que Alphonse y Den irrumpieran la escena.

De nuevo estaba en el baile. Había sido jalado fuera de tan hermosas memorias por la cruel realidad. La cabeza comenzó a dolerle de nuevo, ahora con mas fuerza. Pero aun así prosiguió su camino por ese basto jardín, y la encontró. Allí estaba. La luz de la luna iluminaba su elegante silueta y hacia deslumbrar sus ojos azules. Se acerco hacia ella. Había decidido que ya no seria un cobarde… No dejaría pasar esta oportunidad. Ya no mas