Hola de nuevo a mis lectores! Quisiera avisarles que este es el ultimo capitulo del fic. Muchas gracias a los que leyeron y dejaron reviews. Ojala les guste el final!!


La hora de la verdad

-Talvez no debí golpearlo tan fuerte…- se lamentaba la ojiazul, mientras sentada en una banca de cemento, jugaba con el ruedo de su vestido.- ¡Que mas da! El se lo merecía.- se dijo a si misma tratando de mitigar su culpa, aunque no le sirvió de mucho.- ¡Y encima de todo olvide mi llave!- grito furiosa agitando los brazos en el aire, para luego lanzar un gran suspiro y volver a su posición inicial. Entonces escucho unos pasos provenientes de los arbustos.

-Winry…-susurro Ed a la chica que seguía de espaldas.

De repente toda la culpa que sentía la joven se disipo dejando solamente su enojo y resentimiento contra su amigo de ojos ambarinos. Sin voltearse se quito uno de sus zapatos y lo alzo en la mano de manera amenazante.

-Te acercas y te golpeo.-le dijo.

-Tra…Tranquilízate Winry…-suplico Ed retrocediendo unos pasos con las piernas temblorosas.- Yo solo quiero que hablemos.- Acto seguido se sentó a su lado.

Winry cruzo los brazos y suspirando con resignación, se decidió a escucharlo.

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-Esos dos…-se decía a si misma la armadura- Siempre causando problemas, y el que termina peor ¡siempre soy yo!-

-Miauuu…

-¡Y encima de todo soy yo el que tiene que buscarlos!

-Miauuu…- maulló el amiguito gatuno de Al, tratando de indicarle que "esos dos" se encontraban a tan solo unos metros de ellos.

-Siempre soy yo el que…-pero Al estaba demasiado absorto en su monologo para darse cuenta. Fue hasta cuando escucho murmullos que se percato de los dos chicos que charlaban no muy lejos de el. Con rapidez se escondió detrás de unos arbustos antes de que los otros dos notaran su presencia.

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Edward y Winry ya llevaban un rato en silencio. Winry jugaba nerviosamente con su cabello y Ed tan solo miraba hacia el suelo…

-Yo, lo siento mucho.- dijo Ed rompiendo el silencio entre los dos.

Winry no respondió, solamente viro la cabeza hacia un lado mientras sus mejillas se sonrosaban. Luego apretando los puños susurro algo que solo fue perceptible para ella misma.

-¿Que dijiste?

-Dije que yo también lo siento.-respondió entre dientes la ojiazul ruborizándose aun mas.

-No, esta bien, fue mi culpa.-prosiguió el ambarino - Además… Hay algo de lo que quiero que hablemos.

-¿Hablar?-dijo la chica a quien la inquisición la había tomado por sorpresa.

-Si… Es que hay algo que quiero decirte.-le respondió poniéndose rojo como un tomate- Veras, tu me…

-¿Yo que?-le dijo la chica acercándose un poco.

-Tu…-de nuevo se quedaba estupefacto ante ella. Pero estaba decidido, ya no dejaría pasar una oportunidad así. Entonces se armo de valor, levantó el rostro con brusquedad y tomando una buena bocanada de aire exclamo:

-¡TU ME GUSTAS!

Winry abrió los ojos como platos y se quedo tiesa como estatua. De hecho los dos se quedaron así por un buen rato, hasta que un murmullo los saco de su trance… Edward viro la cabeza lentamente para encontrarse con una multitud de personas que los veían con picardía. Armstrong lloraba y exclamaba cosas sobre lo bello que es el amor. Fallman, Fuery, Breda y Havoc cuchicheaban entre risitas, como muchos otros. Y la familia Hughes simplemente sonreía.

-¡Lo logre! Logre burlarme de acero… ¡Y el fue el que hizo todo el trabajo!- gritaba con euforia Roy.

-¡No sea maleducado coronel!-intentaba callarlo Riza que se encontraba a su lado.

Winry y Ed que estaban muertos de la pena, permanecían callados e inmóviles. Eso hasta que Winry cansada de las burlas se puso de pie y miro de manera asesina al gentío.

-Ed, dame mi llave inglesa.-susurro con voz fría.

-Pero Winry…

-¡Que me la des!

-E… Esta bien.-le dio la llave con la mano temblorosa y corrió a esconderse detrás de un arbusto.

Después solo se escucharon algunos gritos ahogados, gente corriendo de aquí para allá y muchos golpes.

-Esa chica esta loca…-río Ed- No se como es que me gusta.

-Si.-le respondió una voz demasiado familiar.

-¡ALPHONSE!

-¿Qué pasa hermano?

-¡También estabas escuchando!-le reprocho ruborizándose de nuevo.

-Eh…Creo que mejor me voy.-musito nervioso y salio corriendo, tratando de escapar de las garras de su hermano.

-¡NO CREAS QUE TE VOY A DEJAR IRTE ASI DE FACIL!- acto seguido empezó a perseguir a su hermano por todo el patio e incluso dentro del salón. Al parecer ni siquiera un simple baile resultaba tan simple para los hermanos Elric.

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-Estoy cansado de este tonto papeleo…-se quejaba el coronel firmando y lanzando papeles por el aire.

-Si no quiere hacer la limpieza también le recomiendo que deje de desparramar los archivos por el piso, señor.-le regaño la teniente que venia entrando a su oficina con una montaña de papeles por archivar.

-Oiga teniente.-dijo Roy recostándose en el respaldar de la silla y mirando a Riza con picardía.- ¿Que tal si usted y yo salimos un rato? Ya sabe, a pasear por la ciudad los dos solos.

-Supongo que estaría bien. –Dijo Riza devolviéndole la sonrisa- Pero, primero tiene que terminar todo esto.- dejo caer la montaña de papeles a un lado de su escritorio.

-Hay…-se quejo el hombre desparramándose sobre su escritorio- Debí ser repartidor de diarios.

La estación de Central estaba tan poblada como siempre. Y en todos lados se oían rumores del alquimista de Acero y su pequeño "traspiés" de la otra noche.

-Ya le dije a la abuela que llegare mañana, así que no se preocupen por mí.

-Bien, cuídate Winry.- se despidió Al.

-¡Tu también Al!-dijo tomando sus maletas- Tu también Ed…

Ed le dedico una pequeña sonrisa que ella le devolvió. Y mientras el tren se marchaba Ed se detuvo a pensar en lo que había pasado aquella noche. Y en como el y Winry habían omitido cualquier platica referente al asunto. Aunque tal vez, olvidarlo seria lo mejor. Ya tendrían mucho tiempo para platicarlo cuando el y Al recuperaran su cuerpos. Cuando pudieran tener una vida tranquila. Y hasta entonces…El esperaría.