SOLEDAD

Los primeros días tras el cambio no fui capaz de salir. Tenía demasiado miedo de mí mismo como para enfrentarme a un Londres lleno de gente aún en la noche, cuando los que parecían condenados a la miseria vagaban por calles y alcantarillas como las mismas ratas que las poblaban. Aún recuerdo seguir en aquél sótano, tratando de comprender el alcance de la condena que comenzaba a cumplir. No podía sino pensar, compadecerme de mí mismo a pesar de saber que no debía hacerlo. Pero al fin y al cabo, aún tocado por la fe, no dejaba de haber sido un humano que comenzaba a vivir una vida no deseada. La vida inmortal que me había sido concedida no era aquello que yo había anhelado.


Sé que es escueto, tal vez excesivamente breve... Pero es todo lo que me permite expresar esta mente un tanto oxidada. Por el momento, hasta que vuelva a encontrar la manera de retornar por completo al mundo del fanfiction esto será todo... ¿No dicen siempre que los mejores venenos vienen siempre en pequeños frascos? En este caso es ponzoña... Y no me importa que seáis adictos a ella.

Eso sí, recordad que los reviews hacen ilusión y esas cosas.