Nota: Antes de empezar quería aclarar un par de cosas. En el primer capítulo, Klavier hablaba en alemán ¿Por qué? Porque en la versión inglesa lo hace y es la que yo he jugado, aunque en la española ni siquiera mencionan su nacionalidad. En esta versión Klavier llama a Ema "Fräulien" que significa "señorita" para hacerla enfadar. Siento si he causado algún problema al leerlo pero ya que he empezado así, Klavier seguirá llamando fräulien a Ema.

-Ya creí que no venias, inspectora- me saludó él en cuanto salí de mi portal (¡Venga! Esta vez no he llegado tan tarde)- ¿Lista?

-¿Lista para qué?

-¿Para qué va a ser? Para ir a la ceremonia, ¿Dónde si no?

Miré a mi alredor esperando encontrar una de esas enormes limusinas que suelen tener las estrellas del rock como él o algún tipo de coche de lujo. Pero no lo encontré. En su lugar ví...

-¡Ah, no! ¡Eso si que no! No pienso subirme ahí.

-¿Por qué no?- sonrió él burlonamente- No me digas que tienes miedo de "mi pequeña"

-¡No!- (bueno, un poco)-Pero tú eres una super estrella del rock. Creí que tu te podrías permitir...no sé comprar una limusina o algo.

-¿Y perderme toda la adrenalina de conducir esta preciosidad? ¡Ni loco!

-¡Esa cosa no es segura! Seguro que las piezas están mal montadas y los frenos no funcionan y...

-Es una moto, fräulien, no un vehículo diabólico y además está en perfectas condiciones.- me cortó antes de que pudiera seguir protestando.

-Pero...pero...ese chisme va a demasiada velocidad y su manejo es muy impreciso, científicamente hablando.- tartamudee

-No te vas a pasar nada malo por subir- suspiró él encogiéndose de hombros- Si te llegas a caer (cosa que NO va a pasar) me comprometo a comprarte todas las bolsas de esos bocaditos que comes que quieras.

-Me vas a tener que suministrar bolsas para toda la vida.

-Conforme. Pero sube ya

-Vale, vale- tragué saliva mientras montaba cuidadosamente detrás de él y rodeaba su cintura con mis brazos.

-Agárrate- me advirtió él sin volver la cabeza, haciendo rugir el motor de su impresionante moto (Esto no puede salir bien) y dió un brusco acelerón que casi me tira para atrás. Seguro que Klavier se rió del grito que solté cuando aceleró al máximo, pero como llevé los ojos cerrados durante la mayor parte del trayecto no puedo asegurarlo. Las pocas veces que los abrí fue para comprobar que volábamos literalmente sobre el asfalto. Si no hubiera sido por la horrible sensación de que íbamos a chocar de un momento a otro, incluso podría haber admitido que aquello no estaba mal. Tras lo que pareció una eternidad (Siete minutos según él) llegamos a la oficina del fiscal donde tendría lugar la ceremonia de premios en apenas media hora. ¡Cuántas veces había acudido a ese edificio a ver a mi hermana en su puesto de fiscal general!

-Ya hemos llegado- anunció mi acompañante, pero cuando nos acercábamos a la entrada alguien se interpuso.

-¡Señor, disculpe señor!- dijo el recién llegado haciendo un saludo como si estuviésemos en el ejército.

-¿Que quiere?- preguntó Klavier cruzando los brazos

-¡Señor, perdone que le moleste, señor! ¡Pero como puede ver soy el aparcacoches, señor!

-¿¡El aparcacoches!?

-¡Efectivamente! ¡Eso es lo que he dicho, sí!- gritó aquel hombre (¿De que me suena este tipo?)- ¡Así que le pido que me preste las llaves de su...um...vehículo para poder estacionarlo, señor!

-No permito que nadie toque mi moto.

-¡Señor, lo siento señor! ¡Solo cumplo con mi obligación, s...!

-Cállate- le espetó Klavier- Ya la aparco yo en mi reservado. Lo siento, fräulien, pero vas tener que esperarme aquí un minuto. Tendrás que quedarte sola con este psicópata- me susurró al oido antes de desaparecer.

-...

-...

-Um...llevo un rato pensándolo ¿Nos conocemos de algo?

-¡No creo, señorita! ¡No recuerdo haberme encontrado antes con usted!

-No, no, nos hemos visto antes- insistí- ¡Oh, ya recuerdo! Usted es el agente...¿como era?...¡Meekins!

-¿¡Cómo sabe mi nombre, señorita!?

-Nos vimos en el caso del asesinato del inspector Bruce Goodman, ¿no recuerda?

-¡Oh, sí! ¡Recuerdo aquel caso con claridad! ¡¡¡Fui acusado y encerrado como un vulgar criminal!!!

-Si mal no recuerdo, usted mismo era el que aseguraba ser el asesino.

-¿¡Cómo sabe usted eso, señorita!?

-¿Pero no se lo acabo de decir?. Nos vimos en ese caso.

-¡Recuerdo aquel caso, señorita, hasta el último detalle! ¡Pero no la recuerdo a usted!

-¡Argh!- bufé indignada. ¿Cómo era posible que alguien fuera tan inutil?. Entonces caí en la cuenta de que, científicamente hablando, era dificil que me recordara hace diez años precisamente ahora que llevaba un vestido y el pelo recogido.- ¡Oh, ya sé!- rebusqué en mi bolso hasta encontrar mis gafas especiales que siempre llevo con migo y me las puse sujetándolas con el índice y el pulgar, como hacía antaño. Vale, como no me recuerde con esto no me pienso poner una bata blanca, lo doy por perdido.

-¡¡¡¡Ahhhhhhhh!!!!- gritó aquel hombre sobresaltándose tanto que casi de ahoga con su propia corbata (¿como diablos puede alguien hacer eso?)- ¡Señorita, yo la conozco, señorita! ¡Usted es esa joven entusiasta que acompañaba al Sr. Wright en su investigación!

-Me alegro de que por fin me recuerde.- reí por lo bajo.

-¡Señorita, por supuesto que sí, señorita! Mi mente es capaz de recordar cualquier tipo de detalle a la perfección.

-Um...Por curiosidad ¿Por qué está ahora de un simple aparcacoches?

-¡Señorita! ¡No lo diga en ese tono, señorita! ¡Es un cargo muy importante y demuestra la confianza que...!-(Por favor, ¿en que mundo vive este? No ha madurado nada de nada ¡Se estropea con los años!)- ...depositan mis jefes en mí y, avalado por mis capacidades...!

-Lamento interrumpir esta agradable charla...- sonó la voz de Klavier a nuestras espaldas y nunca me había alegrado tanto de escucharla ¡Salvada!- ...pero me temo que tenemos una ceremonia a la que acudir, fräulien.

-¡Señor, no interrumpe nada, señor! ¡Usted puede hacerlo, señor!- (Que tipo más pelota)

-Creo que empiezo a entender por que te pusieron de aparcacoches- murmuró Klavier cogiéndome por el brazo para conducirme hacía el interior de la oficina del fiscal.

Cuando cruzamos el umbral me llevé el segundo sobresalto del día. La oficina del fiscal estaba completa y absolutamente diferente de como la recordaba. La sala que iba a acoger la entrega de premios estaba engalanada hasta el último detalle. Enormes cortinas decoraban el amplio ventanal, a juego con la sinuosa alfombra escarlata que cubría el suelo. Aunque quizás lo que más llamaba la atención era el inmenso escenario que presidía el salón.

Me quedé con la boca abierta, abrumada por la repentina magnitud que parecía haber cobrado todo.

-¡¿Qué diablos ha pasado hoy aquí!?- farfullé

-Simplemente que la sala ha sido decorada.

-P-pero...el aparcacoches...ahora esto...¿Por que se han tomado tantas molestias? ¡Es...surrealista!

-Ah. Pues posiblemente...porque yo voy a ser el premiado.

-...

-Bueno, fräulien, es hora de entrar- dijo de pronto él y antes de que pudiera reaccionar agarró mi mano y me arrastró hacía dentro. Enrojecí de pies a cabeza sin atreverme a levantar la vista del suelo, al contrario que él, que parecía encontrarse muy tranquilo y sonriente. Cruzamos la sala entre un murmullo de los allí presentes que ahora me señalaban con el dedo (Bueno, las chicas prácticamente me estaban lanzando miradas envenenadas) y nos fuimos a sentar.

-¡Ema!- me saludó una voz conocida en cuanto ocupamos nuestros asientos. Mi hermana se dirigía hacía nosotros con una sonrisa que no me gustó nada.- Al final has llegado. Y bastante bien acompañada por lo que veo...- me apresuré a soltar la mano de Klavier.- Será mejor que os acomodéis, la ceremonia está a punto de empezar.

-Si, no podría estar más de acuerdo.- suspiró Klavier recostándose en su asiento.

-¿Qué sentido tiene todo esto?- pregunté a mi hermana que hacía ademán de marcharse- No me trago que hayáis hecho esto por un simple premio.¿Por qué os habeis tomado tantas molestias?

-Eso...no puedo decírtelo...al menos de momento.

-¿Cómo que no?

-Eso cosa de tu acompañante.- sonrió mi hermana misteriosamente antes de darme la espalda y marcharse.

-¿Y bien?- pregunté

-Es una sorpresa, fräulien. No querrás que la estropee.