Bueno, ya está aquí el tercer capítulo, espero no haber tardado mucho pero he estado ocupada. Va a aparecer un personaje del primer juego así que es mejor que os lo hayais pasado para entenderlo aunque no hago demasiada referencia a ese caso. De todas maneras, ¡gracias por leer!
Y por favor, dejar reviews!!!

Esto me huele mal. Claro, que tampoco hace falta ser un genio para darse cuenta de que aquí pasa algo raro- no hay más que ver la sonrisita de mi hermana y las extrañas miradas que está cruzando con mi jefe y acompañante por esta noche, Klavier Gavin. Además, está el hecho de que hayan montado un enorme escenario en medio de esta sala sin más razón aparente que para entregar unos premios ¡Cómo si eso tuviera sentido! Pero cada vez que intento preguntar o sacar el tema, Klavier se limita a sonreir y decir que es una sorpresa. Y lo peor de todo es...que por más que lo pienso, no tengo ni la más mínima idea de que puede ser.

-Lana...- volví a intentarlo con mi mejor sonrisa.

-Por última vez, Ema ¡no! No pienso decirte nada. ¿Es que no puedes esperar ni diez minutos?

-¡No cuando estaís tramando algo tan evidentemente!

-Te repito que no te voy a decir nada por muy pesada que te pongas porque no me corresponde a mí.

-¡Pero...!

-¡Ja, ja, ja! Es imposible que espere pacientemente...-llegó una voz hasta mí-...esta bambina es demasiado fogosa para estarse quieta.

Una exclamación ahogada se escapó de mis labios nada más reconocer aquella voz. Como si me hubiera dado una descarga eléctrica, me levanté de mi asiento de un salto para volverme a mirar a la persona que acababa de llegar a nuestra altura.

-¡Agente Marshall!-exclamé lanzándome a darle un abrazo

-Encantado de volver a verla de nuevo, bambina- me saludó él estrechándome brevemente.

La verdad es que su repentina aparición me había pillado totalmente por sorpresa y estaba tan contenta de volver a verle que no se me ocurría que decir. Siempre había sentido simpatía por el agente Marshall y él se había portado amablemente conmigo cuando era pequeña. Solía pasar mucho tiempo con mi hermana, aunque su relación sufrió mucho con aquel fatídico caso...todavía me estremezco al recordarlo, y eso que ya han pasado diez años. Aunque después de que todo se solucionara arreglaron las cosas entre ellos, no sé muy bien que pasó después ya que me fui a Europa a estudiar por recomendación de Lana.

-Hay que ver lo que has crecido- sonrió él poniendo una mano en el ala de su sombrero de cowboy.- ¿Qué has estado comiendo últimamente?

-¡Oh! Se sorprendería si viera la comida tan sana que come esta fräulien- intervino Klavier con un tono cargado de ironía.

Decidí ignorarle, todavía algo confusa por la súbita apararición del agente Marshall que estaba igual a como lo recordaba. Incluso llevaba el mismo traje de vaquero y sombrero, que a decir verdad estaba atrayendo todas las miradas de la sala (no siempre se ve a un auténtico vaquero del lejano oeste como él).

-Um...agente Marshall, por curiosidad ¿Por qué ha acudido a esta ceremonia?- sonreí tímidamente.- ¿Van a darle a usted también un premio?

-¿Eh? ¿Para qué iba yo a necesitar un premio?

-¿Entonces?

-Bueno...-titubeó él cambiando el peso de una pierna a otra, un tanto incómodo- lo cierto es que yo he venido en calidad de acompañante.

-¿Qué?

-Ema- suspiró mi hermana- Jake es mi pareja.

Otra sorpresa inesperada. Me quedé con la boca abierta mirándolos a ambos de par en par sin saber qué decir. Vale, era evidente que después de mi marcha a Europa que habían retomado sus relaciones y, ya que había regresado hacía relativamente poco tiempo, no había tenido tiempo de investigar la vida amorosa de mi hermana (cosa en la que siempre solía meter las narices). Pero ahora era mi turno de sentirme incómoda.

-Bueno, debería irme ya- rompió Lana el silencio haciéndome volver a la realidad.

-¿A dónde se supone que vas?- pregunté un tanto confusa. La verdad es que con la llegada de Jake Marshall me había quedado bastante aturdida.

-Me han pedido que sea yo quien otorgue los premios- se encogió ella de hombros.- Ya sabes por todo eso de ser fiscal general durante muchos años.

-Me parece muy bien- asentí sonriendo.

Mi hermana asintió a su vez y empezó a darse la vuelta para marcharse, pero antes de hacerlo el agente Marshall, con un rápido movimiento la cogió por la muñeca y le susurró algo al oido que provocó una sonrisa en la cara de Lana. Algo turbada se giró y antes de irse se inclinó hacía él para depositar un fugaz beso en su mejilla. Esta vez fue Marshall el que se ruborizó ligeramente.

-Podrías tomar ejemplo de la manera que tiene tu hermana de tratar a sus acompañantes, fräulien- apuntó Klavier con sorna arqueando las cejas. (Estúpido presumido)

Nos sentamos los tres en las butacas esperando a que diera comienza la ceremonia, Klavier a mi derecha y Marshall a mi izquierda. Mi hermana salió al escenario con su vestido plateado y los murmullos de la sala cesaron.

-Buenas noches a todos- saludó formalmente mi hermana- Hoy tiene lugar la ceremonia anual de la oficina del fiscal, en la que se otorgan premios a los miembros más destacados del departamento durante el presente año. Los premios están divididos en diferentes categorías: departamento de policía y oficina del fiscal. Así que empecemos con los agentes de policía más sobresalientes de este último año...

Los premiados iban desfilando por el escenario para recoger su galardón de manos de Lana, que anunciaba sus logros y valores que les habían hecho ganar ese premio. Caras conocidas de mi departamento subían a ese escenario y otras personas a las que no había visto.

-¿No cree que han exagerado un poco con esto de los premios, agente Marshall? -le susurré en el momento en el que se entregaba el premio "Mejor inspector".- el escenario, la decoración...

-La gente suele presumir de cualquier cosa- se encogió él de hombros- Pero, bambina, su hermana sabe lo que hace. Si ha decorado todo esto así, será por algún motivo.

-¡No me diga que usted también sabe por qué lo han hecho!

-Bueno...su hermana me comentó algo (¿¡Es qué soy la única que no tiene ni idea de lo que va a pasar!?)

Crucé los brazos indignada. Estaba tan enfadada que casi me pierdo la parte más importante de la ceremonia.

-Y ahora...-decía mi hermana con voz solemne- por su entrega y dedicación en los juicios (¿¡Dedicación!? Yo todavía no la he visto) el premio al mejor de los fiscales corresponde a...Klavier Gavin.

Una salva de aplausos, mucho mayor que las anteriores resonó por toda las sala. Klavier sonrió y se inclinó para susurrarme al oído.

-Bueno fräulien, parece que me voy a tener que ir... ¿no te vas a despedir de mí?- añadió volviendo a exhibir su sonrisa pícara. Traté de ignorarle y giré la cabeza para no verlo-...pues yo sí me despido- y antes de que pudiera reaccionar se acercó y me dió un beso en la mejilla antes de levantarse de un salto y subir al escenario. ¡¡¡...!!!

Lo cierto es que no me esperaba que fuera a hacer eso y me quedé paralizada. Un tanto confusa me llevé la mano a la mejilla y sonreí. (¿Por qué me siento así? Es como si...)

-Aquí tienes tu premio- sonrió cordialmente mi hermana cuando Klavier se aproximó a estrecharle la mano- "Rey de los fiscales"

-Gracias- dijo él asiendo el trofeo que mi hermana le tendía. Pero una vez que lo recogió no volvió a sentarse si no que permaneció de pie en en escenario.

-Pues con este premio termina la ceremonia de este año. Hasta el próximo- anunció Lana de pronto. La gente volvió a aplaudir pero Klavier se adelantó e hizo un gesto con la mano dando a entender que todavía faltaba algo por decir. Los aplausos cesaron.

-Aunque es cierto que la ceremonia ya ha acabado, ¡La fiesta solo acaba de empezar!- alzó el brazo como si estuviera en uno de sus multitudinarios conciertos en vez de en un serio acontecimiento (aunque por la acogida del público bien podría decirse que lo de "serio" había pasado a la historia)- Ahora...¡Que suene la música!

De repente un grupo de rock apareció en el escenario y comenzó a tocar. Lo raro es que no eran "The Gavinners" como cabría de esperar teniendo en cuenta que Klavier se hallaba allí.

-Fiscal Gavin, ¿no va a cantar hoy?- preguntó alguien entre el público. Este negó con la cabeza y bajó de un salto del escenario, cayendo en frente de mí.

-Si no le importa, fräulien...-sonrió tendiéndome su mano- ¿Me concedería este baile?

-¿Yo? ¿Bailar contigo?- ¿lo decía en serio?. Lo cierto es que una parte de mí se muere por aceptar. Toda la sala nos está mirando. Y él está tan guapo...¡No, no, no! ¡No puedes pensar en él de ese modo, Ema! ¡Es tu jefe!- ...claro (¿¡Qué acabo de decir!?)

Cogió mi mano y me llevó al centro de la sala mientras la música sonaba y nos envolvía. Y ya no pude pensar en nada más que no fuera él.