La lluvia caía de forma torrencial. Los relámpagos estallaban en el cielo nocturno iluminándolo momentáneamente y produciendo un aterrador rugido.
Bajo la tormenta, una muchacha corría, sujetando una carpeta sobre su cabeza en un fallido intento de no mojarse.
Sobresaltándose cada vez que sonaba un trueno y sin dejar de correr, no reparo en el hombre que caminaba con absoluta indiferencia a la batalla de los elementos, hasta que no lo tuvo frente a ella.
Se estrello contra lo que le pareció una pared de hierro, y se sujeto a él para no caer. El hombre bufó, y ella reparando en que estaba prácticamente abrazada a un desconocido se soltó avergonzada.
- Lo siento – musito tímidamente mirando hacía el suelo como si no hubiese nada más. – Tengo prisa y no me fije en usted.
- Niña tonta – murmuro él con desden apartándose.
Ella sintió como su timidez se evaporaba sustituida por la furia.
-¿Cómo?- espetó, mientras se sonrojaba por la ira- ¡Ya le he dicho que lo siento! Además, también es su culpa por no apartarse. – añadió cruzándose de brazos con altivez.
Itachi la miró alzando una ceja. ¿Quién se creía que era esa niña insolente?
La chica no era precisamente muy alta, pero si bonita. Sus ojos verdes chispeaban de indignación al mirarle, y su pelo rosado se adhería a su cara destacando lo nívea que era su piel. La ropa, un uniforme de corta falda que mostraba sus largas piernas y chaleco que mostraba el símbolo de su instituto, se le pegaba al cuerpo destacando las pocas pero femeninas curvas que poseía. Le calculó unos quince o dieciséis años.
Ella frunció el ceño ante el examen del hombre y a su vez lo miró desafiante.
Por respuesta, Itachi esbozo una sonrisa lujuriosa, que hizo que ella se estremeciera, de forma que a él le pareció provocativa.
La chica, indignada por el descaro de aquel hombre, se aparto de él y salió corriendo sonrojada.
Él, observo como se alejaba con cierto interés. Y luego, miró la acera mojada. En ella, había una carpeta que se le había caído con el impacto.
La recogió con una expresión divertida.
Quizás podría averiguar algo de su misteriosa muchacha… y quizás esa chica podría terminar en su cama, como tantas otras de las que se había encaprichado antes.
En tanto, empezaría con la misión que le habían otorgado el día anterior, de la cual, ni siquiera había abierto el sobre con la información. Caminando relajadamente, se pregunto como sería esa Haruno y que la hacía tan peligrosa ante los ojos de su banda.
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Sakura busco la llave de su puerta lanzando una pequeña serie de improperios. Y todos, dedicados al hombre con el que se había cruzado un rato antes
Recordó los penetrantes ojos negros de el, observándola como si pudiera desnudarla con la mirada y se sonrojo violentamente mientras apretaba los puños.
-¿Sakura?- Una voz chillona la saco de su ensimismamiento
- Si – gruño cerrando de un portazo.
De una de las habitaciones salio una esbelta chica rubia que sonreía con suficiencia.
Con los ojos azul turquesa chispeantes por la diversión miro a Sakura.
- Te dije que no salieras. ¡Pareces una sopa! –exclamo mirándola. – Además ¡Se te habra empapado el trabajo! Y entonces toda la tarde en la biblioteca no te habra servido de nada.
- Cállate Ino – gruño Sakura por respuesta. No estaba de humor papa soportar los sarcasmos de su amiga.
- Por cierto ¿Y la carpeta con la redacción? ¡No me digas que te la has dejado! – comentó Ino mirándola con una ceja alzada.
Por respuesta, Sakura la miró extrañada hasta que reparó… en cuando y donde había perdido su carpeta.
-¡Mierda! – farfullo indignada - ¡Por culpa de ese imbecil!
Ino entrecerró los ojos, mirando a su mejor amiga con interés.
-¿Qué maldito imbecil?
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Itachi abrió con una curiosidad inusitada el sobre y lo vació en su regazo. Del sobre, cayeron un par de papeles y una fotografía El hombre, cogió la foto y se sorprendió al reconocer la chica fotografiada.
Desde la foto, una chica de brillantes ojos verdes le sonreía. Era la chica que había conocido bajo la lluvia.
- Valla – murmuro divertido – ¡Mira a quien tenemos aquí!
Dejó a un lado la foto, y miró el documento con sus datos.
No había nada demasiado importante, por lo que decidió mirar su misión.
Y fue cuando su cínica sonrisa desapareció de su rostro perfecto.
No era una misión de asesinato. Solamente de secuestro. Fastidiado, reviso los datos y comprobó que su madre era Tsunade Haruno, una famosa agente del FBI que desde hacía ya un tiempo les seguía la pista. Pein tenía la intención de utilizar a su hija para "convencer" a la mujer de que se dedicase a otra cosa.
Itachi rompió las instrucciones, molesto y cogió la carpeta de Sakura.
En ella encontro una redacción de filosofía, un papel con firmas y varias fotos de ella acompañada por algunos compañeros de clase.
Cogió una de las fotos, en la que ella y tres chicas hacían muecas a la cámara y sonrió.
Puede que no pudiese matarla, pero, se aseguraría de que ella desease estar muerta.
Aqui de nuevo después de muuucho tiempo. Vaya añito (incluye desde una mudanza hasta un virus que me dejo el ordenador en blanco)
Pero bueno, después de muchos qebraderos de cabeza, ya esta aqui otro capitulo...que se lo dedico a Tigrillo, por soportarme cuando le doy la lata, no morderme cuando me olvido de ponerle la comida a sus horas y no intentar fugarse cuando lo llevo de paseo. ¡Vivan las ardillas!
Y también dedicado a los lectores que han esperado hasta ahora por la continuación ¡gracias por vuestra paciencia!
