Capitulo II
Decisiones: Aclarando pensamientos
Sango viajaba sobre Kirara, mirando al frente, sin realmente enfocar su mirada en algo especial. Era fácil deducir que se encontraba en un pensamiento profundo. La confusión que la invadía era inevitable. Lo que le había dicho aquel día, le parecía que finalmente era sincero. A ella no le gustaba faltar a sus promesas. Mas sin embargo, la semilla de la duda comenzaba a crecer dentro de si, alimentándose en hechos fundados. Desde la petición de Miroku, fue cuando todo cambio. No podía ocultarlo, estaba emocionada de que finalmente el houshi había confesado sus verdaderas intenciones, eso era lo que mas anhelaba desde que había comprendido que estaba enamorada de el. Pero algunos días después…
El leve gruñido de su camarada la trae de vuelta a la realidad. Sango le dedica una sonrisa, pero nadie mejor que Kirara podía saber que era solo una fachada.
-"Descuida, estoy bien. Además, ya es hora de regresar a la aldea de taijiya… tiene mucho que no vamos a dar nuestros respetos"- la felina asiente –"Y sirve que puedo pedir un consejo"-
Animada, vuela más rápido para llegar al lugar indicado. Ella esperaba que su dueña pudiera contarle lo que la perturbaba de tal manera. Suponía que debía ser culpa del monje, siempre lo era. La neko había detectado la inestabilidad de la joven una semana después de la confesión, de la cual se entero gracias a que Sango le contó todo aquella misma noche. Recordaba que feliz se encontraba aquellos días; y repentinamente, en un giro inesperado de eventos, ocurrió todo lo contrario.
La taijiya podía divisar a lo lejos la muralla que se había construido en torno a la aldea. Estaban a pocos minutos de llegar, mas Kirara parecía un poco cansada. Acariciando las orejas de su amiga, le indica continuar. Al aterrizar, la gatita vuelve a su forma pequeña, saltando en los brazos de Sango. Sonriendo, la acuna permitiéndole un lugar donde descansar. Anduvo caminando por toda la aldea, sintiendo una pesantez en su corazón al ver la destrucción que Naraku había dejado en lo que alguna vez fue su hogar. Maldito sea, algún día le haría pagar por todas sus fechorías. Se acerco a las tumbas, un buen trabajo hecho por Kagome y sus amigos. Arrodillándose, coloco a la youkai en la tierra, juntando sus manos y murmurando una pequeña oración en su memoria.
Ahí paso alrededor de dos horas, dando una leve inclinación al terminar de colocar algunas cuantas flores por tumba. Kirara maulló, pareciendo preocupada por su dueña. Cuando fue acariciada, maulló una vez más, sin despegar su vista de ella. Sus grandes ojos rojos le miraban con detenimiento, y podía detectar la confusión, tristeza, engaño y… alguna otra emoción que simplemente no podía comprender. Todo indicaba que era otra cosa lo que le preocupaba a la taijiya.
-"Bien… ahora será mejor que busquemos un lugar que aun se encuentre en pie para poder descansar"- la neko le sigue –"Sabes… me encuentro bastante confundida con todo esto…"-
Ella maúlla como si para preguntar a lo que se refería
–"No tengo porque sentirme de esta manera… tenia que ser justo cuando al fin encuentro estabilidad en mi vida… nunca lo llegue a esperar y menos así…"-
En alguna parte del bosque, tres semanas después
Inuyasha se encontraba bastante irritado con los acontecimientos del día. No podía creer que ellos aun seguían aguardando su vuelta. La azabacha le había pedido, insistido e inclusive suplicado que fuera en busca de su amiga, no podía esconder la preocupación que sentía por ella. El se negó rotundamente cada ocasión, diciendo cosas sin sentido, al menos para Kagome; le intento explicar lo más calmadamente posible que Sango simplemente necesitaba estar sola, obviamente no le creyó.
-"Podría estar herida y necesitar de nuestra ayuda"- insistía.
-"Ya te dije que no debes preocuparte"- comenta desde un árbol –"Es una taijiya, sabe cuidarse sola"-
-"Ese no es el punto"- reclama –"Quizá se ofendió porque no la esperamos"-
-"Keh. Ella es mas resistente, dudo que se enoje por pequeñeces como esa"-
-"No me importa lo que pienses. ¿Acaso es tan malo el hecho de pedirte que la busques y la traigas de vuelta?"-
-"Confía en mi, al menos para una ocasión: ella estará bien, solo quiere estar sola. Te apuesto a que unos días mas y ella volverá con nosotros"-
-"¿Me lo prometes?"-
-"Eeto…"-
-"Lo sabía. Pero tal vez tengas razón. Hagamos esto: si en una semana mas no vuelve, no me importara lo que digas, vas y la buscas, y si no cedes a la primera, me obligaras a usar el nenjo ¿trato?"-
-"¡Yo no tengo porque seguir tus órdenes!"-
-"¡Entonces búscala de inmediato!"-
El hanyou pone mala cara, gruñendo internamente por su suerte. A veces era mas sencillo enfrentar a un youkai vicioso que a la furia de Kagome. No tuvo tiempo para reclamar cuando ocasionalmente se les acerca Miroku, su alegre mirada ahora casi inexpresiva. Al verlo, la chica calla rápidamente, mirándole con gran preocupación. El actuaba muy extraño desde que reanudaron con el viaje; descansaron en una aldea que se encontraba cerca del camino, y después de exterminar algunos molestos demonios, se alejaron como si nada. El monje no pidió honorario alguno e ignoro a todas las lindas aldeanas que se le acercaron para agradecerle.
-"Miroku-sama…"-
-"Por favor ya no le insista a Inuyasha"-
-"Pero… ¿tu no estas preocupado por ella?"-
-"Sin importar como me sienta, esta claro que no volverá, al menos esta noche"- afirma el –"Nuevamente…"-
-"Oye monje ¿y esa repentina calma inusual en ti?"-
-"Inuyasha, apreciaría si no discutieras conmigo por el momento. Las provisiones de Kagome-sama se han agotado y necesitamos algo para cenar ¿sería mucha molestia pedirte que buscaras algo para nosotros?"-
-"¿Cómo es que te atreves a darme órdenes tu también?"- pide, su vena que comienza a marcarse.
-"Solo te pregunte. Si no deseas a, puedo ir yo"- exclama avanzando al bosque.
-"Ninguna manera. Será mejor esperar aquí, realmente nadie tiene hambre y podemos esperar a mañana. Shippou se ha dormido, y creo que debemos hacer lo mismo"-
Miroku asiente, no muy convencido pero opta por seguir el consejo de la chica.
A la mañana siguiente
La tensión que se sentía desde hace ya varias semanas, era inminente. Cada uno en el grupo parecía que se encontraba con desconocidos que simplemente se habían cruzado por el mismo camino y por ende, el mismo destino. A estas alturas, ya no sabían ni como actuar. Incluso el pequeño kitsune se la pensaba dos veces antes de hablar, aun a Kagome. El hanyou continuaba, como siempre, de manera protectora caminando al frente del grupo. La chica se encontraba a una distancia considerablemente inusual de su lado, junto con Shippou en su hombro. El demonio zorro miraba de manera preocupada al houshi, siendo el último en la formación.
Ajeno a lo demás, Inuyasha se encontraba en un profundo pensamiento. Se encontraba bastante tenso con todo lo acontecido en un tiempo relativamente corto. Se maldecía mentalmente, no dejaba de imaginar cual seria la causa por la cual la joven taijiya, una aliada fundamental en su equipo, había cambiado tan drásticamente su carácter, y no solo eso, sino que el mismo comenzaba a portarse de una manera completamente equívoca aun con Kagome. Involuntariamente, mira a sus compañeros de equipo, intentando encontrar alguna respuesta, la que tanto buscaba durante cada noche, regresando a su mente la imagen de Sango, aparentemente dolida e irritada por algo serio.
Afortunada o desafortunadamente, dependiendo de cómo quieran verlo, su mirada se cruzo con la de Miroku. Y fue ahí donde logro encontrar aquella respuesta tan anhelada… tan irritante.
-"Hay que descansar"- exclama la joven miko.
Realmente no escuchando su petición, inconscientemente detiene su caminar, en medio de la nada. Por cuestión de milímetros, estuvieron cerca de chocar. Los ojos del houshi nunca saliendo de los del líder del grupo.
-"Al menos avisa cuando te detengas"-
-"Silencio. Te he hecho un favor que ni siquiera debí complacer"-
Las palabras sonaron mas ásperas de lo que el había imaginado. Kagome solo bajo la cabeza, sus cabellos negros cubriendo su rostro. A ella, parecía que todo era su culpa. Y esta ocasión, nada tenia que ver. Sentía que el temperamento actual de Inuyasha, estaba estrechamente ligado con el de su amiga. Comprendía perfectamente que, a pesar de que no lo demostrara de la misma manera que ella, se preocupaba del bienestar de Sango. Lo que no lograba ver, mas bien entender, era porque no hacia nada al respecto y solo se desquitaba con ella, aun cuando el no se diera cuenta.
-"Si no me quieres cerca, solo tienes que decirlo de frente. Sabes que en cualquier momento, puedo ir a mi casa y dejar de incomodarte. Es mas, no se porque te lo digo, seria mejor que me fuera"-
-"Dices algo sensato"-
Sus ojos demostraban un completo daño… mismo que fue apoyado con el enojo que sentía a la vez.
-"Eres un insensible… yo también lamento que se haya ido, pero tu exageras la forma de expresarlo. Ni Miroku-sama, Shippou o yo tenemos la culpa de eso"-
-"Te equivocas completamente"- murmura, reanudando su mirar frío en el monje –"Alguien aquí si es culpable"-
-"Y aun así ¿ese es motivo para tratarnos de esa manera?"-
-"Se nota que aun te falta mucho por aprender, Inuyasha. Aun sigues actuando irremediablemente, desquitando tu ira con los que te rodean"- menciona el joven de ojos azules, en tono burlón –"¿Cuándo aprenderás?"-
-"¡Tu no tienes ningún derecho de hablarme y menos de esa manera!"- explota el aludido –"Ni que tu fueras mas maduro que yo"-
-"Error. Esa es una de las cosas que nos distinguen, Inuyasha. Sigues sin saber como reaccionar ante las cosas que te angustian… o te irritan y sobre todo: aun no sabes controlar el mal genio frente a los demás"-
-"¡Vuelve a decir eso, baka, y te arrepentirás de verdad!"- grita, su mano en el puño de la espada.
-"¡Inuyasha! ¡Miroku-sama!"- grita la miko –'¿Qué es lo que les pasa?'- piensa asustada.
-"Por favor, dejen de pelear"- implora el zorrito.
Antes de cometer cualquier acto imprudente (mas bien una masacre) el hanyou se aleja resoplando, mas lanza una ultima mirada intensa en el monje, inspeccionándole con detenimiento y sacudiendo su cabeza en desaprobación rotunda; dándole a entender claramente que ahora mas que nunca, se apartara de su camino.
Kagome comenzaba a entender, aunque sea solo un poco, la situación. Fuera lo que hubiera sucedido, ambos estaban implicados de sobremanera. Y lo que mas le preocupaba, era que parecía ser bastante grave. Se podía notar claramente que, de no ser porque seguía en medio de ellos, cualquiera de los dos hubiera atacado al otro. Le entristecía tan solo pensar en eso… y Shippou se encontraba intimidado también, su única opción, era el seguir con ella. El pequeño siente como las apacibles manos de la pelinegra acarician suavemente su cabeza, intentando brindar cualquier tipo de consuelo y protección en el, la confianza de encontrarse seguro aun con ellos.
-"Sango-chan… nos desmoronamos sin ti"-
Aldea de Taijiya
Aquel relajante momento, era en verdad atesorado. Sin tener que estar al pendiente de su presencia molesta… sin tener que preocuparse de nada más… solo… paz. Era bastante raro el tener un momento tranquilo como este. Solo Kirara a su lado, no necesitaba más. La gatita maulló, como si preguntando si se encontraba bien. Y como no estarlo, podía sentirse tranquila, contando con que la neko podría prevenirle de cualquier peligro. Mas su mente pronto fue invadida por aquellos recuerdos que hasta cierto punto eran dolorosos… y no eran los de Kohaku precisamente.
Suficiente. Seguir torturándose de esa manera no le ayudaría a resolver la situación en la que se encontraba. Le parecía irreal… ya que realmente lo era. Su vida volvió a cambiar de manera tal, sorpresivamente y ella no supo como afrontarlo en el momento. Y aun no sabía como manejar la situación… y es que de cualquier manera, todo saldría mal. Y mas le molestaba que fuera ella quien tuviera que lidiar con todo, y además sola, una pesantez cayó sobre su corazón. Cuanto deseaba que todo fuera un malentendido de su parte, pero con los últimos sucesos ocurridos con el grupo, le recordaban que tristemente todo había sucedido. Y esperaba que el resultado fuera menos doloroso que el proceso. ¿Es que acaso la vida quiere torturara de cualquier manera que le sea posible?, frunce el ceño, ella nunca pidió estar en su posición actual. Bueno, ciertamente… tal vez.
Sacudió con algo de violencia su cabeza, intentando con ello, olvidarse una vez más de sus problemas, aspirando el fragante aroma de las aguas termales donde se encontraba. Una noche realmente preciosa, la luna llena en todo su esplendor, con su tenue luz brindando un aspecto más místico y magnífico, al parecer de Sango. Una suave brisa, en aquel cálido lugar, sin ocasionar estremecimiento alguno. El dulce sonido de los grillos, en verdad, algo digno de disfrutarse. Su atención fue atraída nuevamente hacia el astro lunar, quedando maravillada de su belleza. Desde pequeña solía admirarla durante horas, sin dejar de mirarle fijamente. Y lo mismo se encontraba haciendo ahora, cuando tenía años de dejar aquel hábito. Tristemente, fue en una noche así cuando…
-"¡Yamero!"-
Kirara se sobresalto al escuchar el grito de su dueña, visiblemente agotada debido a su estrés mental. Y es que ella no podía comprender totalmente a la chica. Podía intuir varias cosas, gracias a ser youkai y conocerla mejor que cualquiera de ellos, pero incluso le estaban vedadas muchas otras, como por ejemplo, ahora mismo. Deseaba ayudarle a sacar ese sufrimiento que tanto la atormentaba de día, demostrando su falta de concentración en sus deberes, o cuando le impedía dormir por las noches, dejándola despierta, en ocasiones, toda la noche. A sus maneras, le pedía que le confiara sus secretos: ella jamás se los revelaría a alguien, aunque pudiera hacerlo. La conexión entre ellas, estaba separándose, lo sabía bien. Tarde o temprano haría pagar a quien le causara tanto dolor y turbación a su dueña.
Sango volvió a sumergirse en las claras aguas, lavando lejos todas sus amarguras y junto con ellas, las inocentes lágrimas que habían escapado de sus ojos. Otros cinco minutos pasaron cuando decidió que era un buen momento de salir. Enredo la toalla a su cuerpo, secándolo antes con una adicional que su mejor amiga le había regalado tiempo atrás. Kagome… seria bastante duro para ella. ¿Por qué no podían ser las cosas mas fáciles para ella?, la joven exterminadora, siempre de una manera u otra terminaba en medio de algo realmente serio… ya fuera con sus enemigos o sus compañeros de viaje.
Al llegar a su choza, se recostó suavemente sobre el futón, intentando conciliar algún sueño, aun a sabiendas de que no lo había logrado en semanas. Kirara seguía a su lado, velando su sueño y asegurarse de que nada le perturbaría. Pocos minutos después de que Sango se quedo completamente dormida, detecto algo por los alrededores. Silbando airosamente y erizando su pelaje, la neko sale de la choza a investigar, hasta llegar a los bosques aledaños. Quedando sorprendida al ver lo que se encontraba entre los arbustos.
Con el Inugumi
Andaban rumbo a la aldea de Kaede. No se había escuchado un solo rumor referente a los fragmentos, y si lo oían, resultaban ser una farsa. Con mucho esfuerzo, la pelinegra le convenció de poder regresar a su época, excusándose con algunas pruebas que tenia que presentar entre otros asuntos familiares. Cuando finalmente le convenció, no tardo en vacilar al recordar lo acontecido una semana atrás. Tenia la impresión de que si los dejaba solos, al regresar no encontraría a alguno de ellos o tal vez, en el peor de los casos, a ninguno. Desde ese entonces, tanto el hanyou como el houshi no se habían dirigido la palabra, y ni siquiera usaban a Kagome para enviar mensajes al otro. Era realmente serio. Shippou tampoco se acercaba a ellos por el temor de terminar también en una pelea que bien sabia que no podía ganar.
Fue hasta la llegada del ocaso cuando vieron el camino que conduce a la aldea, unos minutos mas y se encontrarían allí. Inuyasha caminaba mirando al frente, un semblante molesto. Aun no concebía la idea de lo que presencio. Y peor aun, lo comprobó. Jamás creyó tener el coraje suficiente como para despreciar a alguien que hubiera sido su mejor amigo, a quien finalmente le había brindado su confianza algunos días después de conocerse. Inaudito, no había manera alguna en que eso haría las cosas más fáciles. Ambos se declararon la guerra en silencio y así continuaría de ser necesario.
Miroku no había hablado con el desde su incidente. Pero eso no significa que había cedido ante la terquedad del mitad bestia, sino todo lo contrario, pues a diferencia suya, el planeaba mejor las cosas. Solo esperaba el momento indicado para hacerle pagar por todo. Nunca le perdonaría que se haya atrevido a tales acciones. Después de todo, el era el intruso en este caso. No podía ser nadie más. Era solo culpa suya. Recordó que, aun con sus dudas, acepto el viajar con ellos por los mismos motivos. Y aunque le fue difícil, debido a que es un monje, aprendió a aceptarlo, tal como era. Y el hecho de haberse metido en asuntos que ciertamente no le concernían a el, fue motivo suficiente como para hacerlo reaccionar.
-"Bueno… yo creo que me voy"- murmura, notando que no le ponían atención alguna –"Regresare en una semana, así que no intenten matarse en ese lapso…"-
Se angustio al verlos listos para otra discusión, y ni siquiera se había ido… bufo molesta antes de susurrar su palabra mas usada.
-"¡Osuwari!"-
Inuyasha cae con un ruido sordo al suelo. Dirigió su atención al más joven del grupo, por lo que no vio la mueca de satisfacción del monje
–"Shippou… te encargo mucho a los muchachos. Vigila que no se metan en problemas y que no se hagan daño mutuamente"-
-"No te preocupes. Me encargare si me traes mas chocolates"-
-"Trato. Nos veremos en una semana"-
Sin más, se lanzo por el pozo, desapareciendo junto con el resplandor.
-"Bien. Resolveremos esto de una vez"- apunta Inuyasha, tronando sus nudillos.
-"¿Qué no escuchaste a Kagome? Me pidió que los mantuviera lejos, así que vamos, regresemos a la aldea y esperemos su vuelta"-
-"No eres nadie para ordenarme, niño. Vete tu solo"-
-"El pequeño Shippou nada tiene que ver. Déjalo en paz"-
-"Ahora también lo proteges. No creas que por eso seré más flexible. Ya le dije que se alejara por su seguridad, si el no escucha, es su riesgo"-
-"¿De verdad piensas pelear con Miroku?"- pide preocupado.
-"Keh. ¿Y tu que esperas para largarte de aquí?"-
Molesto, lo golpea con más fuerza que otras veces, haciéndolo llorar y huir con Kaede.
-"Parece que estas obsesionado… ¿acaso es tanta tu frustración?"-
-"Eso no te incumbe… mas sin embargo, es momento de arreglar cuentas"-
-"Sabes muy bien que no tienes oportunidad alguna… nunca la tuviste, nunca la tendrás"- murmura con veneno en su voz.
-"Pues tu no estas en mejor posición que yo. Tengo bastantes cualidades que aunque conozcas, dudo que practiques. Incluso yo tengo el tacto"-
-"¿Tu? Por favor, eso es imposible. Demuestras lo contrario cada vez con Kagome-sama, no seas absurdo"-
-"Y supongo que tu tienes un amplio concepto de lo que es la lealtad o en tu caso… fidelidad"-
-"Cuida tu boca"- murmura frunciendo el ceño.
-"¿Por qué? ¿Te molesta acaso que alguien se atreva a decirte las cosas de frente? No me intimidas, Miroku"-
-"Tu tampoco, y si quieres seguir vivo y poder cobrar tu venganza contra Naraku, te recomiendo que te mantengas cauto con tus acciones y palabras"-
-"Tus amenazas me tienen sin cuidado alguno"-
-"No deberías preocuparte por lo que yo te digo, sino por las consecuencias. Solo piensa un minuto, aunque tal vez te este pidiendo demasiado, considerándose que eres tu"-
-"Cómico. Eso fue un comentario bastante infantil. Ocúpate de tus asuntos, se como manejar la situación"-
-"Claro. ¿Cómo pude ser capaz de dudar de ti?"- dice sarcásticamente –"Si eres una persona de lo mas imprudente. Abres la boca cuando menos debes y ocasionas pesares a los que nombras como amigos"-
-"Y queda obvio que estas descartado de esa opción. Por lo que a mi concierne, poco me importa lo que te pase, siempre y cuando no te metas conmigo, te aseguro que estarás bien"-
-"No lo creo, hanyou"-
-"Repite eso una vez mas"- amenaza, su mano en la espada –"Si esa palabra vuelvo a oírla, lo pagaras caro"-
-"Nunca has logrado intimidarme y ciertamente no lo conseguirás ahora. Ambos sabemos que todo esto ha sido a causa tuya"-
-"¿Acaso fui yo quien la incito? Vamos, solo tu mereces el crédito por eso"- exclama despectivamente –"A mi no me engañas. Desconozco tus intenciones, pero quedas advertido. No permitiré que nada le pase aun si tengo que deshacerme de ti para lograr tal cosa"- exclama con la Tessaiga al frente, muy cerca del cuello del monje.
-"¿Y tu crees que eso lo solucionaría? Se mas consciente: YO NO permitiré que te acerques siquiera"-
-"Ya veremos quien triunfa al final…"-
-"¡Basta ustedes dos!"-
Aquel grito provoco la atención de ambos, girándose para encontrar tan solo a Kaede, quien había sido alertada por el kitsune. Le contó brevemente lo sucedido semanas atrás, y lo que podía ocurrir en estos momentos. Ella solo los veía, intentando leer sus expresiones. Mas le fue difícil, pues Miroku solo le regreso la mirada, de manera tranquila. Y en cuanto a Inuyasha, simplemente se quedo tal cual, no habiendo diferencia alguna a diversas ocasiones; un semblante serio e indiferente como cada vez que la chica le pedía regresar a su casa.
-"Regresen a la cabaña, ya es demasiado tarde y supongo que desean cenar algo"- musita la anciana.
-"Se lo agradecería mucho"-
-"Miroku… ¿ya arreglaste las cosas con Inuyasha?"- pide Shippou.
-"Por supuesto, Shippou. Ya todo estará en orden, ¿no es así?"- gesticula hacia el hanyou.
-"Keh"-
-"¿No vendrás con nosotros?"- pregunta la miko, viéndolo fijamente.
-"Iré cuando yo quiera. Déjenme solo"-
-"Miroku gano la discusión, ahora solo se va a enfurruñar"- menciona el zorro de manera ocasional, moviendo su cabeza.
-"¡Jamás perderé ante Miroku! Y mejor lárgate antes de que de verdad me enfade"- grita, golpeándolo con fuerza moderada –"No lo repetiré dos veces"-
Haciendo caso a la advertencia, corre desconsoladamente tras la protección de Kaede. Negando levemente, le indica caminar a la aldea, el monje detrás de ellos. Inuyasha solo les ve alejarse, gruñendo de manera tal que Miroku pudiera oírle.
-"Aun no termina. En cuanto regrese, veremos cual ha sido su decisión"-
-"Me parece perfecto. Descubrirás como nunca tuviste la razón"-
En el tiempo de Kagome
Kagome solo suspiraba profundamente. La ausencia de Sango, aun la sentía de manera tal como si fuera su culpa. Pero ya sabía de antemano que no era suya. Solo la del monje y el joven de cabello plateado. Aun cuando no lograba descubrir de que manera lo habían logrado. Seguramente solo fue por algo que hizo Miroku, pero seria inusual que Sango se molestara más de la cuenta con sus mañas, sin mencionar que no hallaba como se encontraba involucrado aquel rebelde.
-"¿Estas bien? Apenas si has tocado tu hamburguesa"- indica Eri.
-"Claro, solo pensaba en algunas tonterías"-
-"De seguro sobre tu novio celoso, ¿cierto?"- exclama Yuka.
-"¿Volvieron a pelear?"- menciona Ayumi, como si fuera obvio –"¿Esta vez porque fue?"-
-"Bueno… por inicio, el no es mi novio. Y ha estado más insensible conmigo de lo normal. Parece que algo le preocupa, pero no hablará. Y peor aun, esta en pie de guerra con su mejor amigo, aunque no se a ciencia cierta porque"-
-"¿No será por su ex novia?"- comenta Yuka.
-"¿Ellos? Imposible, mi amigo no esta interesado en su ex, además no la he visto en mucho tiempo."-
-"Parece que no es lo único que te inquieta"- expresa Ayumi –"¿Paso algo mas?"-
-"A decir verdad… si. Una de mis mejores amigas desapareció, y me preocupa donde pueda estar. Todo fue por culpa de ese par de inconscientes, podría apostarlo"-
-"No encuentro ninguna relación en ambas cosas"- medita Eri.
-"Comenzaron a pelear desde que ella se fue, y me preocupa bastante… parecía que…"-
-"¿Culpaban al otro de la partida de tu amiga?"-
-"Hai"-
-"Eso me parece triangulo amoroso"-
-"¿Por qué dices eso, Ayumi?"-
-"Solo píenselo y es una probabilidad alta. Según Kagome-chan, ellos comenzaron a pelear desde que se fue, y culpaban al otro, todo tiene sentido"-
-"Es cierto"-
-'… ¿será…?'-
Medito detenidamente sus palabras, hallando el sentido en ellas. Lo que le ocasiono una mezcla de emociones increíble, de ser cierto, sin duda alguna los problemas apenas estaban iniciando.
-"De nuevo, perdida en su mundo"-
-"Para mi que esta pensando que ahora será la víctima de un verdadero problema en el amor"-
-"Estoy cansada de sentirme así"- menciona Kagome –"Pero no se si ella lo sepa"-
-"Solo es una suposición, no me creas. Descuida, todo se arregla si lo hablas con ellos. Los únicos que conocen la verdad"-
-"Saben, realmente me ayuda el hablar con ustedes"-
-"Para eso estamos. No lo olvides"-
-"Y si necesitas apoyo contra ese par de hombres, solo llámanos"-
Pasaron otra media hora hablando sobre lo que seria de ellas, y por que vocación se estaban decidiendo. Aunque la pelinegra participaba esta vez en la platica, a comparación de otras veces, el tema se desviaba en su mente hacia sus amigos en el Sengoku Jidai. Los problemas que afrontaban… y los que estaban aproximándose.
Se despidieron con alegría, cada quien tomando su camino. Kagome solo seguía meditando sus palabras. Esto comenzaba a complicarse cada vez más. Solo había una manera de comprobarlo. A primera hora, regresaría a la época feudal y arreglaría toda esta controversia.
