La música sonaba insoportable mente alta. El local estaba lleno de gente, hasta el punto de que algo tan básico como moverse o respirar, resultaba extremadamente difícil.
El tipo de local que Sakura odiaba.
El tipo de local que Ino adoraba.
Sin cesar de refunfuñar, Sakura observo con un simple, pero fuera de lugar zumo de naranja en las manos, como su amiga, habiendo perdido la vergüenza en el fondo del vaso del quinto tequila, se colgaba literalmente del cuello del guapo camarero, que, tras intentar varias veces soltarse (sin lograrlo) miro nerviosamente a Sakura.
Sakura, sin demasiado entusiasmo, procedió a intentar convencer a Ino de que soltara al hombre, amenazando con marcharse de allí si no lo hacía.
Y francamente, se moría de ganas de marcharse de allí. Se sentía terriblemente incomoda con tan poca ropa encima y esos malditos tacones, que mas que aportarle altura y elegancia, le daban un aire desgarbado y provocaban nueve tropiezos por cada diez pasos que daba.
Finalmente, Ino soltó el cuello del hombre, que rápidamente se escabullo. Sakura sonrió, hasta percatarse del motivo, y palideció de indignación.
Shikamaru avanzo hacía ellas, sin hacer caso de la mirada indignada de la chica de ojos jade y las maldiciones de Ino.
- Haruno, márchate un momento. Tengo que hablar con Ino. – mascullo mirando a Sakura, como quien mira el chicle que se le ha pegado en el zapato.
Sakura lo miro desafiante.
Él, y solo él, tenia la culpa de la terrible noche que estaba pasando.
Si él no hubiera dejado a Ino por una extranjera llamada Temari, Ino no habría decidido salir de fiesta, ni Sakura habría accedido a dejar que Ino la vistiera como una muñeca solo para distraerla y mucho menos, habría accedido a ir a ese local.
Y ahora, tenía el descaro de ir y darle órdenes.
- Saku, márchate no pasa nada – susurro Ino, apretando los puños con fuerza y con los ojos brillantes por las lágrimas contenidas. – Con alguien tan insignificante como Shikamaru puedo yo sola. Cuando acabe te llamare.
Sakura no lo tenía tan claro, pero bien mirado, era la oportunidad perfecta para salir y respirar un poco de aire fresco.
Abriéndose paso a empujones, logro salir de la discoteca y camino torpemente hasta un parque cercano.
Decidió dar un paseo, contenta de no tener a nadie invadiendo su espacio vital…y olvidando totalmente que caminar por un camino lleno de piedras, con unos tacones de aguja de diez centímetros y poca experiencia con semejante tipo de tacón…no era lo que se decía fácil. Apenas se había adentrado por el parque cuando tropezó, abalanzándose sobre un suelo que no llego a tocar.
Unos fuertes brazos la sujetaron de la cintura, deteniendo el avance de la gravedad. Agradecida, Sakura se giro aun sujeta por su héroe misterioso…para encontrarse con la sonrisa sarcástica del hombre que había conocido bajo la lluvia hacía apenas una semana. Inmediatamente, la sonrisa se esfumo de sus labios, sustituida por una mueca de furia. Ante el repentino cambio de humor de la chica, Itachi solo alzo una ceja.
- Cuanto tiempo sin verte Sa-ku-ra – susurro disfrutando del terror que inundo la mirada de la chica al descubrir que él conocía su nombre. – Aunque, créeme, vamos a pasar tanto tiempos juntos, que no me importa…
Sakura lo miro intrigada y asustada, pero antes de que un grito escapara de sus labios, sintió un golpe en la nuca, y después, solo fue capaz de ver oscuridad.
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Ino miro el teléfono preocupada.
Era ya la octava vez que llamaba, y Sakura no respondía. Preocupada, salio del local, con Shikamaru a la zaga.
Sin ni siquiera molestarse en girarse para ordenarle que la dejara, salio del local, en busca de Sakura.
No estaba.
Diviso el parque cercano, y supuso que su amiga había ido hacía allí. Corriendo por él camino, Ino buscaba desesperadamente a Sakura.
Tenía un mal presentimiento.
- ¡Ino, espera! – la voz de Shikamaru, paso a través de la inquietud que la embargaba. Por primera vez en toda la noche, le presto atención.
Ino sintió, como después de todo, su mal presentimiento había resultado ser acertado. Su mejor amiga había desaparecido (y aunque seguramente se habría largado a casa, y apagado el móvil para evitar explicaciones) y se encontraba a solas con su ex – novio intentando explicarle que a pesar de sus múltiples infidelidades, la quería.
Definitivamente, era la peor noche de su vida.
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Cuando Sakura despertó, lo primero que noto fue un horrible dolor de cabeza.
Ahogando un gemido de dolor, se incorporo.
Vacilante, abrió los un poco los ojos, para después abrirlos en su totalidad.
¿Dónde estaba?
Era una habitación grande, decorada con tonos oscuros y una sobriedad que no le restaba elegancia.
Completamente distinta a la rosada y aniñada decoración de su dormitorio.
Eso le sugirió otra pregunta.
¿Por qué estaba allí?
Asustada, comprobó que tenía la ropa puesta. En efecto, no le faltaba ni una sola prenda. A su mente llegaron recuerdos borrosos.
Ino. Una discoteca llena de gente. Shikamaru. El parque. Y finalmente, él.
Indecisa y sintiéndose más perdida que nunca, se acerco a una ventana, y respondiendo a lo primero que se le paso por la mente, gritó.
En medio de sus gritos, no reparo en que la puerta estaba abierta, y apoyado en el marco, Itachi Uchiha la miraba sin ninguna expresión reflejada en su rostro.
- No te servirá de nada gritar. Solamente yo voy a poder escucharte.
Sakura alzo la cabeza cuando esa fría y susurrante voz rompió la rutina de sus sollozos chillidos de auxilio.
Con aquella pose que pretendía ser relajada, debería haberla tranquilizado, pero a Sakura le producía la sensación de él era un cazador que ya tenía la presa asegurada.
Y sabía con certeza quien era la presa.
-¿Quién eres tú? – pregunto, con voz vacilante.
El simplemente la miro divertido y se acerco.
-¿Quién te ha otorgado el derecho a preguntar? – contesto a su vez Itachi, disfrutando de la indignación que reflejaron durante unos segundos los ojos verdes de Sakura.
Ella a su vez, ignoro la respuesta.
-¿Por qué estoy aquí? ¿Qué pretendes hacer conmigo? – insistió.
No sabía lo que estaba pasando. Y no tenía intención de quedarse con la duda.
El moreno agarro a Sakura por las muñecas y la acerco más a él. Ella intento apartarse, pero eso solo logro que Itachi reforzara su agarre.
Lentamente, acerco su rostro al de ella, hasta quedar con sus labios pegados al oído de Sakura.
- Lo único que necesitas saber de mi, es que ahora soy tu amo y señor. Estas aquí, por y para mi. Eres mía. Eso es lo único que debe importarte – susurró.
Sakura parpadeo incrédula.
No podía estar pasándole eso.
Furiosa intento apartarse de él, retrocediendo a cortos pasos, que él no tardaba en adelantar hasta tropezar con algo…con la cama en la que había despertado, logrando solo, quedar arrinconada entre la cama y ese inquietante hombre.
- ¡No soy tuya, y nunca lo seré! – gritó. No estaban en ninguno de esos países donde la mujer carecía de libertad, y no tenía intención de aceptar ese juego.
Itachi estallo en carcajadas, que resonaron por la habitación.
-Claro que eres mía…y no tardare en demostrártelo. Y créeme, no te conviene mostrar resistencia a mis órdenes. ¿Sabes? De una forma u otra…siempre consigo lo que quiero Sa-ku-ra.
Itachi sonrió.
Lo que en ese momento queria, era asustarla hasta que ni siquiera fuera capaz de gritar. Se acerco aun más a ella, sabiendo que ella repudiaba su cercanía.
Ella, tragó saliva al escuchar su nombre.
Era una situación surrealista.
Estaba en vete-tu-a-saber-donde, atrapada con un loco obsesivo, sin ningún recuerdo acerca de cómo había terminado allí, acorralada…en una cama y con unos tacones de diez centímetros con los que era incapaz de andar.
¿Podían ir las cosas peor?
Temía la respuesta…porque de alguna forma sabía que era "sí".
¡Hola! De nuevo con este fic.
Quizas de una forma muy apresurada, pero Sakura ya esta en las manos de un Itachi...que parece haberse tomado muy en serio lo de hacerle la convivencia imposible. Umm, al principio no lo tenia muy claro, pero he decidido que voy a darle a Ino un poco de protagonismo (al principio iba a ser solo un personaje mencionado muy de vez en cuando).
Bueno, no os aburro más...
¡Gracias por leer!
