Capitulo IV
¿Verdad o Mentira? Revelación
Antes de que pudieran acercarse a abrazarla, se detienen en seco al ver como el houshi se acerca por atrás, sujetándola por la cintura, su boca cerca de su oído. Instintivamente voltean hacia Inuyasha, un profundo gruñido comienza a surgir en su garganta.
-"Houshi-sama…"- murmura aturdida.
-"Querida Sango, creí que ahora ya me dirías por mi nombre"- menciona sensualmente.
-"Taijiya-sama, ¿necesita ayuda?"- pregunta un guardia, alerta al verlos.
-"Kagome, vámonos. Tenemos que salir de aquí"-
-"Cierto, Shippou"- lanzo una mirada rápida a Inuyasha –"Ya escuchaste. Si salimos ahora, ella nos seguirá"-
-"De acuerdo, suban"- gruñe, viendo a Miroku una vez mas antes de correr a la salida.
-"¡Alto ahí!"-
-"No se preocupen. Yo iré por ellos"- exclama Sango.
-"Y yo le ayudare con esto"- agrega el joven –"Será mejor que ustedes permanezcan dentro, podría ser muy peligroso. ¡Vamos, Sango!"-
-"… ¿Eh?... Hai. Andando, Kirara"-
Ya a las afueras de la aldea, Inuyasha detuvo su carrera, enfocando su atención al sendero por el que había venido. La pelinegra le hablaba, sus palabras que caían en los oídos sordos. Suspira tristemente, sus sospechas confirmándose cada vez con más certeza, dolorosamente. Regresa la mirada al frente, viendo como se acercaban sus compañeros. Una sonrisa confiada se dibuja en el rostro del joven al ver que solo ella viajaba sobre el lomo de Kirara, su rival aun seguía sobre sus pies. La felina aterrizo con suavidad y gracia, esperando a que bajara su jinete, para regresar a su forma pequeña y acercarse alegre al zorrito.
-"¡Kirara!, que bueno que regresaron. Ya las extrañaba mucho"- menciona, abrazándola.
-"¡Meow!"-
-"Me alegra haberlos encontrado, Kagome-chan"- dice la castaña –"¿Pero que hacían en esa aldea?"-
-"Inuyasha detecto sangre humana y fuimos a investigar. Veo que has mejorado bastante como para que los derrotaras tu sola"-
-"Nunca dudes de mi, y no olvides que Kirara siempre me acompaña"- sonríe para afirmar su punto –"Ah si, toma; encontré un fragmento de la joya"- exclama alegre, entregándola.
-"Gracias"- menciona mientras lo purifica, su felicidad desapareciendo –"¿Por qué nos dejaste, Sango-chan?"-
-"Solo necesitaba un tiempo para mi. Además pase a visitar mi aldea y he reparado mi Hiraikotsu. Requería pensar"-
-"¿Resolviste tus dudas?"- pide con interés.
-"Al menos eso creo"-
-"Me alegra escuchar eso"- comenta Miroku, abrazándola una vez mas.
-"Aleja tus manos de ella"- la voz del hanyou era peligrosa, su amenaza no debía ser pasada por alto.
-"No veo nada de malo en estar cerca de mi prometida, así que déjanos en paz"- reclama, sujetándola con mas fuerza.
-"Le agradecería mucho que guardara su distancia de mi, houshi-sama"-
-"Demo, Sango… ¿Qué es lo que te sucede?"-
-"Keh. Te lo tienes bien merecido, monje"-
-"El asunto no es contigo"- susurra, enangostando sus ojos.
-"Los dos sabemos muy bien que si lo es. Y si deseas volver a discutir eso, me temo que esta vez tendrás que hablarlo con mi Tessaiga"-
-"¿Qué les pasa a esos dos?"- pide una taijiya confundida.
Miko y kitsune dan un suspiro. Sango se acerca a ellos, cualquier lugar era mejor que estar en medio de aquellos dos.
-"Hasta ahora no has sido capaz. Y nunca te atreverías a lastimar a alguien que tu conoces sin que sea tu enemigo"-
-"Ya vuelven a reñir, ya no tienen remedio"- suspira Shippou exageradamente.
-"¿Y acaso no eres tu eso? Porque hasta donde yo estaba enterado, lo eras"-
-"¿Vuelven?"-
-"Sígueme, esta discusión va a durar un buen rato"- argumenta la joven.
Las dos amigas caminan por los alrededores, dejando al kodomo-youkai vigilándolos. Kagome comenzó a explicarle los acontecimientos de los últimos meses, de cómo cambiaron sus personalidades y las constantes riñas que tenían llegaban a ser cada vez mas fuertes. Para cuando termino su relato, la castaña solo le miraba incrédula y… asustada.
-"No puedo creerlo… de verdad ellos han…"-
-"Hai, creí que contigo cerca ya no pelearían, pero me equivoque. Al menos no se han lastimado seriamente. Bueno, Miroku-sama aun tiene un corte, pero no grave. Esperaba que tu supieras el porque se comportan de esa manera, no es que desee decir que eres la culpable, solo que estas involucrada al parecer y me preocupa bastante eso… espero que no caigas en la trampa de Inuyasha"-
-"Un minuto ¿trampa? Eso ya no lo entendí"-
-"Al menos eso fue lo que me dijo Miroku-sama…"-
+´+´+Flashback+´+´+
-"¿Crees que solo este jugando?"-
-"Así es. Sin embargo, su broma ha ido demasiado lejos. Desconozco sus razones, pero desea alejar a Sango de mi, y por lo que pude ver aquella noche, es bastante serio y esta dispuesto a todo"-
-"Confía en Sango-chan, es demasiado lista como para dejarse engañar"-
-"No puedo evitar preocuparme. Algunos demonios engañan a las mujeres mediante trucos de seducción, así obtienen su confianza. Pero en este caso, el ya la tiene"-
-"No queda claro para mi ¿bajo que propósito haría todo esto?"-
-"Sabemos que Inuyasha no confía en que yo haya cambiado"-
-"¡Hasta a mi me consta que eres diferente!"- grita una alterada Kagome –"De hecho, debo decir que me sorprenden los cambios tan drásticos que has demostrado y vaya que admiro eso"-
-"Kagome-sama, ¿en verdad no sabe nada de lo que ha pasado? creí que usted sabría el porque. Curiosamente, Inuyasha desapareció un par de noches, estando ya demasiado lejos de Kikyou, y añadiendo a eso, la manera casi discreta con la que se ha negado a llevarle cuando recorremos grandes distancias, sin importarle ya mucho los Shikon no Kakera"-
-"¿Y eso que prueba?"-
-"Que… escuche, para ser concretos, el lo único que desea es arrebatarme a Sango. El asegura que no le puedo ser fiel, tan solo desea comprobar su punto, quiere que cometa un error en especifico. Solo esta jugando con mis emociones, esta haciéndole sufrir a usted. El solo…"-
-"Esta enamorado de ella…"- murmura, apenas conteniendo las lágrimas.
-"No lo creo. Yo mismo vi como intento aprovecharse de ella, impidiéndole salida alguna, mas que aceptar sus demandas y, aunque no pude escucharlo bien, la amenazo si decía algo al respecto"-
-"Por Kami-sama…"-
+´+´+Fin del Flashback+´+´+
La miko casi se arrepintió de haberle dicho sobre su plática con el monje al ver su expresión. Mas no sabia como tomarlo en realidad ¿Inuyasha solo jugaba con sus sentimientos?, y de ser así ¿bajo que causa?, ¿por qué a ella? Sango podía jurar que vio su sinceridad en aquel momento, su cariño, su amor por ella. Miroku debía estar mintiendo o tal vez… ella se equivoco. Ya no sabia que pensar ahora.
-"¡Kagome! ¡Sango! ¡Están a punto de pelear de verdad!"-
El grito de Shippou llamo su atención. No podía estar pasando. Al acercarse, pudieron notar algo: por el semblante del mitad bestia, era fácil deducir que había oído la conversación entera entre ellas. Eso le hizo hervir la sangre. Le indignaba el hecho de que el monje le acusara de tal manera. A su vez, Miroku, al ver la mirada de Sango, noto algo incomprensible al principio, pero desalentador al descubrirlo.
Inuyasha gruñía como un perro enojado en verdad, sus ojos casi adquiriendo el color rojo sangre en ellos y las marcas púrpuras mostrándose en su rostro. Sostuvo con fuerza su espada, impidiendo la transformación. Había llegado demasiado lejos, y era el momento perfecto para hacerle pagar todos aquellos insultos. Le importaba poco lo que fuera a pasar con lo que quedaba de su amistad, al diablo con eso. Ya había resistido bastante tiempo de rasgar su garganta por causa de Sango, ella jamás se lo perdonaría. Miroku estaba preparado, su báculo de manera tal que pudiera esquivar cada ataque de la espada, además, armado con algunas otras cosas, de ser necesario, el Kazaana. Recuperando el control, Inuyasha sorprende a los presentes envainando una vez más a Tessaiga. Pensando que lo había recapacitado, suspiraron. Menos el monje, que seguía alerta y Sango. Solo la taijiya noto como no era cuestión de tranquilizarse aun.
-"No vale la pena que sea por el filo de mi espada. Además, bien sabes que nunca te he atacado con ella en realidad, puesto que protege a los humanos"- una sonrisa sádica se dibuja –"Será mas satisfactorio si mis propias garras hacen el trabajo…"- gruñe, tronando sus nudillos.
-"¡Esto es una locura!"- grita Kagome con desesperación –"¡Detente ahora mismo!"-
-"¡Jamás!"- contradice el –"Mi honor esta en juego también. No pasare por alto que me acuse de haber intentado algo con Sango de esa manera tan vil"-
-"¡Entonces es cierto!"- resopla la chica.
-"Eres un híbrido. Parte de ti es de un demonio, no me sorprendería que lo intentaras"-
-"Escucha, monje. Ni tu ni yo podemos decidirlo, tiene que ser Sango. Pero tú has cavado tu propia tumba al decir tales cosas. No creí que fueras tan estúpido como para decirme híbrido, la única palabra que en verdad odio y créeme, nadie vive para contar la historia… ¡ahora soy yo quien decide tu destino!"-
-"Como quieras. Aun pareces un cachorro gruñón"- dice divertido –"Te lo dije antes y lo repito: nunca me has intimidado ¡y nunca lo harás!"-
Se acercan peligrosamente, Miroku intentando golpearlo con su báculo, su oponente esquivándolo. Las garras de Inuyasha hicieron contacto con la piel en su cara, dejando un gran corte en la misma. Al ver la sangre, sonríe con desprecio, momento en que el monje aprovecho para herirlo también. Antes de que pudieran infringir un nuevo daño, un fuerte sonido los obliga a detenerse y alejarse. Kagome estaba maravillada al ver salir disparado el boomerang de las manos de su amiga, su precisión fue inigualable y directa al punto, quedándose clavado en la tierra, justo en medio de los guerreros.
-"No quiero verlos pelear"- amenaza severamente –"Discutiremos esto de otra manera"-
-"¡¿Acaso estas defendiéndolo?!"- gritan ambos a la vez.
-"¡NO! ¡Simplemente no voy a permitir que dos sujetos que se hacen llamar amigos se maten por una tontería!"-
-"¡El ya no es mi amigo! Nunca lo fue"-
-"Eso es mentira"- gruñe ella.
-"… ¿Te consideras así, Sango?"- pregunta el hanyou.
-"Si estas son las consecuencias de eso, así es"-
-"Si decidir quien de los dos se merece a alguien como tu, es el peor de los crímenes, lo acepto, me declaro culpable. No importa como, no dejare que se acerque a ti"- menciona el monje.
-"Eres especial. Vales cualquier sacrificio"-
Al escucharlos, Kagome no pudo evitar sentirse algo celosa de tanta atención que recibía la taijiya de su parte. Siempre había esperado que fuera ella, debido a la situación que experimentaba cada vez que Kouga e Inuyasha se peleaban por ella, siendo halagada a cada momento por el primero, y ocasionando los celos del segundo, al menos eso pensaba. Era diferente esta ocasión; incluso podía notar que el afecto del joven plateado era más fuerte por Sango, que por la misma Kikyou.
-"Y que ¿yo estoy pintada?"- exclama molesta –"No puedo creer que me estés haciendo esto… debo suponer que ni Kikyou o yo tuvimos una oportunidad contigo, ¿cierto?"-
-"Kagome-chan…"-
Sango se sentía sumamente mal por ella. Se maldecía internamente por ser la causa de su angustia. La comprendía perfectamente. En el pasado ella también sufrió por las mismas causas. Miro una vez mas a sus "amigos", aun dispuestos a matarse. Inuyasha solo pudo bajar la cabeza, de manera tal que se podía notar el pesar, su turbación. Fue una mala idea haber regresado.
-"¡Al menos mírame a los ojos!"- grita desesperada –"Eres un completo egoísta… sabes muy bien lo que siento por ti… lo que seria capaz de hacer… te lo dije hace tiempo, creí que me tendrías mas consideración… y no solo eso, te estas aprovechando de Sango-chan"-
-"…"-
-"Claro, el que calla otorga. ¡No quiero que te vuelvas a acercar a mi!"-
Un par de inocentes lágrimas cayeron en el mismo lugar en donde estuvo parada la joven. Su amiga solo le gritaba, esperando que se detuviera, pero ya se había internado en los bosques. Culpa y remordimiento; dos emociones que él odiaba experimentar y es que como negarlo, si cada palabra que había dicho era completamente cierta en todo sentido. Un pequeño duelo tuvo lugar en su mente, debatiendo si debía ir tras ella o no. Conocía perfectamente que en ese ánimo, su aura espiritual era mucho mas fuerte y descontrolada, no correría peligro alguno; mientras que, por el otro lado, tendría que dejar sola a Sango con ese monje… no veía una buena solución al caso.
-"Ve tras ella"-
-"Demo… no te puedo dejar con el"- gesticula a Miroku.
-"Tienes que. Además, no te lo estoy pidiendo, sino ordenando. No deseo que ella sufra mas por mi causa"- dice seriamente.
-"¿Ordenando?..."- mira el sendero –"Sabes que si gritas yo… estaré aquí en un segundo"-
-"Lo se. Pero no será necesario. Ve, y explícale"-
El asiente no muy convencido y comienza a caminar. Por su parte, Miroku, complacido al ver que ella misma lo había alejado, de nueva cuenta la toma por la cintura, haciéndola dar media vuelta y plantar un suave y calido beso en sus labios, aun consciente de que Inuyasha no se había ido; estaba observándolos. Estuvo a punto de acercarse, cuando recapacito. Su acción le causo una mezcla de emociones, pero antes debía cumplir con su encargo. Dio una mirada de dolor al ver como le correspondía… para después irse rápidamente.
Miroku la apega mas a el, como si intentara darle a entender algo. La joven, pronto comenzó a sentirse un poco incómoda. Las imágenes de ella e Inuyasha invadieron su mente. Con todo su autocontrol, se separo del houshi, no perdiendo el contacto visual con el. Aquellos ojos índigo parecían buscar una respuesta a su comportamiento. Ella dio unos cuantos pasos lejos de el, y le indico seguirla. Caminaron en silencio; Sango aprovechaba para poder encontrar las palabras correctas y llegar directo al punto. Finalmente, se sentaron en un tronco.
-"Sango… ¿me querrías decir porque te distanciaste de mi?"-
-"¿Por qué me mintió?"-
-"¿Eh?... ¿a que te refieres?"-
-"Vi como aquellas aldeanas te trataban con mas cortesía de la usual"-
-"Por favor. Creí que ya teníamos arreglado este asunto"-
-"Yo también. Lo habría defendido si alguien indicaba lo contrario, pero ahora no estoy tan segura…"-
-"Con calma, no hay que precipitarnos. Según tu, ¿en que momento que viste así?"-
-"Poco antes de que me fuera"-
-"Interesante. Para todo hay respuesta y tal vez si contestas esta pregunta mía, resolveremos la tuya. ¿Qué fue lo que te hizo Inuyasha aquella noche?"-
-"… Solo hablábamos…"-
-"¡No mientas! Pude ver claramente que el te beso, Sango. Y tu no hiciste nada por impedírselo"-
-"… Lamento eso y no tengo justificación alguna. Pero dime como eso explica tu comportamiento en la aldea"-
-"Esa noche salí a buscarte, me tenias preocupado. Así que cuando te vi con el… es sencillo, me hiciste sentir mal, Sango. Estaba dispuesto a dejar ese hábito para demostrarte lo especial que eres y cuanto significas a mí. Y tan solo con ver que mi esfuerzo era inútil y te dejabas llevar por el, no pude soportarlo. Caminaba de regreso a mi habitación cuando ellas me vieron, y en un intento de ayudarme fueron amables conmigo. Solo correspondí sus atenciones"-
-"Eres un cínico, Miroku"- reclama ella –"Claro, si pierdo el control una vez, te ofendes. Pero tú si puedes ir a buscar refugio y consuelo con la primera mujer que te encuentres. He tenido que soportarte un sinnúmero de veces y estoy harta de ello. Lo acepto, cometí un error pero eso no es razón suficiente como para que vaya a buscar a alguien más y desahogar mis penas, cosa que tú hiciste. Y peor que eso, esperas que te comprenda y me remuerda la conciencia ya que por 'mi culpa', volviste de mujeriego. Es realmente bajo lo que haces"-
-"Entonces dime como esperabas que lo tomara"-
-"¡Como alguien maduro, por Kami-sama! ¿Es eso mucho pedir?"- exclama molesta –"Ahora cargo con una culpa que no merezco al haber hecho (indirectamente) sufrir a Kagome-chan. La actitud tan infantil que han demostrado, según me comento ella, y que tristemente pude comprobar hoy, es una vergüenza. No se porque los sigo tolerando así"-
-"Acepto que ha sido innecesario, pero el lo comenzó. No concebía la idea de que el se atreviera a faltarte el respeto, de tocar a mi mujer de tal manera que ni yo mismo he intentado"-
-"¿Qué dijiste?... porque, bueno, hasta donde yo se, no soy propiedad de nadie"-
-"Estamos comprometidos, eso te hace MIA"-
-"Lastima que pienses así. Porque no lo soy… y no lo seré. Pensé que podría tener una conversación seria contigo, pero me equivoque. Ahora necesito estar sola. Y no te me acerques durante algún tiempo. Si aun te importo como dices, accederás a mi petición"-
-"¿Vas a verlo a el, verdad?"-
-"Quiero conoces ambas versiones. Inuyasha lo dijo, soy yo quien tiene que resolver esto"-
Con Inuyasha y Kagome
La chica seguía maldiciéndolo en su mente. ¿Cuántas veces no le había demostrado su afecto y de diversas maneras? ¿Cuántas lágrimas no había derramado ya a causa suya? Sus sentimientos jamás serian correspondidos, odiaba admitirlo. Pero seguía sin comprender quien tenia la razón en este caso. Los ojos de Miroku se lo revelaron: su mejor amiga se había enamorado del hanyou.
-"Kagome…"-
-"Te dije que ya no te quería cerca de mi"- se detiene abruptamente.
-"Hai. Sabes que ciertas condiciones nunca las obedezco"-
-"Pues deberías. ¿Qué no entiendes que ya me has hecho mucho daño?... ya no puedo confiar ni en ti, ni en ella… y eso me duele. Sango es como una hermana para mi"-
-"Wakarimashite… solo no dejes de creer en ella. Cierto, es la razón del problema, pero nunca lo inicio con las intenciones, además… yo no fui claro tampoco. Me pidió que te explicaras muchas cosas"-
-"A ella si le haces caso"- dice ofendida.
-"También a ti"-
-"No es cierto. Estas aquí cuando te pedí no hacerlo"-
-"Vamos, he venido a explicarte lo que desees"-
-"¿Vas a responder a lo que te pregunte?"-
-"Lo que sea. Lo único que pido es que me des un tiempo para analizar la cuestión y responderte con sinceridad"-
-"Esta bien… ¿Cuándo te sentiste atraído a Sango?"-
Dio un respingo. Debió sospechar que esa seria una de sus primeras preguntas. Le mira por breves segundos, y baja la cabeza, completamente apenado. Seria más difícil de lo que pensaba. Pero la mejor manera de demostrarle que no le diría ninguna mentira, era viéndola a los ojos.
-"… poco después de haberla conocido. Admire su voluntad y espíritu"-
-"Nunca nos dimos cuenta ¿lo que dices es cierto?"-
-"Tuve que guardar su imagen como una taijiya que puede aniquilarme si lo desea, para poco después aceptarla y ser feliz con solo ser su compañero de viaje"- suspira –"Y yo… sabia que eso no podía cambiar"-
-"¿Qué te hizo cambiar de parecer? ¿Por qué intentaste…?"-
-"No pude soportar ver como la trataba"- le corta molesto.
-"¿Estas jugando con ella, cierto?"-
-"¡Claro que no! ¿Acaso creíste todo lo que Miroku dijo?"-
-"Para mi tiene sentido. Y ahora responde: de verdad… ¿la amas?"-
-"Yo… no. No la amo"-
-"Idiota… ¡OSUWARI!"-
Por alguna extraña razón, esta vez sintió su caída un poco más fuerte que en otras ocasiones.
-"¿Por qué haces eso?"- grita levantando su rostro lleno de suciedad.
-"¡¿Por una broma así estas arruinando la vida de todos?!"-
-"¿Cuántas veces tengo que decir que no estoy jugando?"- gruñe impaciente –"Déjame terminar. No la amo: lo que siento por ella es mas fuerte que eso y no tiene una explicación o mejor forma de decirse. Declarar que la amo seria una gran mentira, pues mencionarlo no se acerca siquiera a mis sentimientos reales. Yo no soy nada sin ella… Sango representa todo para mí. Yo le pertenezco. Ella es mi compañero del alma"-
-"Inuyasha…"-
Ella podía verlo. Lo conocía demasiado y era fácil ver la sinceridad de sus palabras, sus intenciones… pero aun no podía comprenderlo a la perfección. Más bien, se negaba a aceptarlo.
-"Cuando de verdad se ama a alguien, debe dejársele ir y ser feliz, aun cuando no sea con uno mismo. Y en este caso, ella esta comprometida con Miroku-sama, es imposible para ti"-
-"Nadie puede verlo…"- ríe débilmente –"Debo reconocerlo, hace un buen trabajo en ocultarlo. No te has dado cuenta. Ciertas noches, detecto un cambio en el, su olor se mezcla con otros, obviamente femeninos"-
-"¿Cómo se te ocurre decir ese tipo de cosas?"-
-"Las cosas como son, Kagome. Es por eso que he intervenido, claro que no me agradaba la idea de que el se quedara con ella, pero nada podía hacer. Más, desde que me di cuenta de esto, cambie de parecer. Lucharía por ella, aun cuando no me corresponda. Estarás de acuerdo conmigo en que no la deseas ver sufrir"-
-"Sango-chan te… ¿rechazo? Espera, ¿me estas diciendo que es solo otro engaño?"-
-"No… y si. No lo comprendo, yo no desperdiciaría una oportunidad como esta"-
-"Comprendes que tus acciones solo muestran que ¿en realidad la quieres solo para ti?"-
-"…"-
-"Las palabras de Miroku… ¿nunca intentaste abusar de ella?"-
-"¡Por ultima vez no! Acepto que perdí el control momentáneamente… pero me detuve. Por el bien de ambos. Y por ti"-
-"Una ultima pregunta… alguna vez, aunque fuera poco ¿sentiste algo por mi?"-
Su mirada finalmente se posa en el suelo del bosque. La chica se encontraba completamente destrozada por dentro, y sabia que aquella respuesta definitivamente la marcaría. Pero en verdad necesitaba conocer esa verdad.
-"Kagome…"- toma su mano –"Si. Y nunca lo dudes, siempre serás especial para mí. Eres una hermosa persona, y créeme que algún día encontraras a alguien perfecto para ti. Contaras con mi apoyo y protección en todo momento"-
-"Arigatou… y como dije hace un momento… debo dejarte ir. Solo se prudente. Te deseo lo mejor, pero aun no estoy segura a quien debo creerle mas"-
-"Con eso es mas que suficiente para mi"- susurra, abrazándola.
El Inugumi reunido nuevamente
Después de una hora de conversar por separado, se juntaron y a pesar de una gran tensión, volvieron a formar un equipo y caminaron en dirección de la siguiente aldea. Una refrescante lluvia, roció los árboles del bosque. Ya era casi el ocaso para cuando se volvieron a reunir y continuar con su viaje. La miko ya había abierto su paraguas, protegiéndose a si misma y a Sango, ambas disfrutando de la caída del agua. Shippou y Kirara se encontraban saltando de charco en charco, el niño riendo alegremente al no tener que escuchar sus peleas, al menos por una vez en un tiempo realmente largo. El silencio era lo mas atesorado que podían tener por el momento y se 'gozaba' de la compañía. Las chicas hablaban sobre las cosas que habían sucedido con la taijiya durante su ausencia en el grupo, ellos oyéndoles con atención.
-"Dejen de ser tan entrometidos"- regaña Kagome.
-"Keh. No me interesan sus chismes"-
-"Grosero"- musita Sango, alejándose junto con su amiga –"¿Qué mas quieres que te cuente?"-
-"Ciertamente tuviste un tiempo interesante"- comenta –"Pero apuesto a que paso algo mas, vamos, confiésalo"-
-"Mm… veamos, lo único que omití fue que volví a ver al terrateniente Takeda"-
-"¡¿Kuranusuke Takeda?!"- grita emocionada –"Apuesto a que sigue tras de ti"-
-"Eh… no realmente. Pero te contare otro día, odio que alguien a quien no le interesa se meta en mis asuntos"- murmura viéndolos de manera mortal.
Inuyasha y Miroku se detienen, viéndose unos segundos para después cada uno mirar en sentido contrario y poniendo mala cara. Kagome solo pudo soltar una risita.
-"Ahí hay una aldea, vamos a descansar"-
-"Me sorprendes"- exclama Shippou subiendo a su hombro –"No creí que el gran Inuyasha necesitara descanso"- se burla.
-"Eso es, claro, si quieren un techo para dormir o descansar bajo la lluvia"- menciona, tirándolo al suelo.
-"¡Buahh! ¡Kagome!"-
-"¡Osuwari!"-
Ignorando al hanyou en el suelo, continuaron con su caminar.
-"Habrá que darle la razón. Veamos si tienen habitaciones disponibles"- dice el houshi, pisándolo.
-"¡Miroku!"-
-"Yo me encargo de eso. Hace unas semanas vine para deshacerme de un youkai leopardo y están en deuda conmigo"- menciona antes de que comenzaran a pelear.
Algunos minutos después, ella salio con una sonrisa triunfante. Aliviados, se encaminan por los pasillos del palacio guiados por un guardia ante las miradas atónitas de los sirvientes. Ya se acostumbraron a ello, son un grupo realmente extraño; era incomodo el pensar que eran los acompañantes de una taijiya, unos demonios, criaturas que se supone elimina.
-"Que pasen buena noche"- menciona el guarda, alejándose.
-"Arigatou"- se inclina Kagome.
-"Bien, nos dieron hospedaje en los cuartos de este corredor"- indica.
-"¿Nos tocara habitación propia?"- pide la pelinegra.
-"Mm, si, pedí que fuera de esta manera"-
-"Así no tendré que ver la cara de Miroku, buena noticia"-
-"Deja de ser tan inmaduro"- replica Sango. El hanyou puso mala cara –"Kagome-chan, hay unas aguas termales cerca, podemos ir a bañarnos"-
-"Eso es lo mejor que he oído en todo el día"- dice tomando sus cosas –"¡Vamos! Ah, por cierto: Shippou-chan, vigila que ninguno de los dos se acerque"-
-"Cuenten conmigo. Kirara y yo nos haremos cargo"-
-"¿Me están comparando con ese monje?"- pide levantando una ceja.
-"Apuesto a que si ese houshi-hentai nos espía, iras tras el, nueva discusión, y ya estoy harta de ustedes dos"- indica Sango.
Mientras caminan, continúan con su plática anterior. A pesar de todo lo sucedido, Kagome no tenia el valor para dejar su amistad con ella, podía ver que también estaba muy afectada por esto. Al sumergirse en las aguas, dejo que el calor la tranquilizara, Sango esperando lo mismo, rogando que al menos por unos instantes se alejaran sus preocupaciones al hundirse completamente. Kagome la observo fijamente, se sorprendía a si misma de poder controlarse frente a la castaña. Nunca había soportado ser la sombra de Kikyou, el primer amor de Inuyasha, y mucho menos tener que hacerse a la idea de ser la segunda en el corazón del hanyou. Siempre quedaba solo con la esperanza, en espera silenciosa, tarde o temprano el se daría cuenta. Y ahora, su rival seria su mejor amiga… no… su hermana. Pero ya no. Sus oportunidades eran completamente nulas e inútiles.
-"¿Ya hablaste con Inuyasha?"- pide tímidamente.
-"No… ya habrá oportunidad. Kagome-chan… deseo disculparme personalmente contigo. No imagine que algo así sucedería. Por nuestra amistad, siento que debes saberlo. Esa noche, Inuyasha y yo hablamos y el me previno sobre houshi-sama; al regresar, lo vi rodeado de mujeres. Para aclarar mi mente decidí irme y arreglar el malentendido pero cuando me contaste lo que había pasado aquí…"-
-"Me alegra saber que aun hay confianza entre nosotras. Y como amiga, te pido que me contestes algo"-
-"Adelante"-
-"¿Estas enamorada de Inuyasha?"-
Su sobresalto era más de una respuesta. Esto solo comprobaba que la versión del mitad bestia era cierta, pero se preguntaba lo que pensaba Sango al respecto. Según el, ella no lo rechazo.
-"Sinceramente… ya no estoy segura. Veras… cuando lo conocí, lo odie; cuando lo trate, lo respete y admire; cuando finalmente lo podía llamar amigo… fui atraída a el, me enamore. Y fue entonces que mis sentimientos se dividieron entre el y houshi-sama. Nunca intente hacer que el se fijara en mi, conocía perfectamente que tu sentías lo mismo, y no pensaría en lastimarte de tal manera, por lo que me fui con el monje…"-
-"Sango-chan… aun sientes algo por el…"-
-"Eso creo. Pero no quiero que…"-
-"Descuida. Ya arregle las cosas. Si el es feliz contigo… yo también lo seré"-
-"Arigatou…"-
-"Hablando de lo mismo… ¿a quien le crees mas?, digo, Miroku-sama te ha comprobado que ya dejo sus malos hábitos (sin contar esa noche) y mientras viajamos no he visto que se acerque a nadie mas"-
-"Te creo… pero debo comprobarlo yo misma"- exclama, incorporándose.
-"Es comprensible… ¿eh?... Sango-chan ¡tu hombro!"-
Una contusión algo grande, y ya no parecía tan reciente. Alarmada, la susodicha se aleja tomando el pequeño espejo de la mochila de Kagome, revisando el área afectada. La pelinegra se acerca preocupada, continuando inspeccionándola.
-"¡Pero si tienes por todos lados! E incluso algunos parecen mordidas… ¿Quién te hizo esto?"-
-"¿Mordidas? Reconozco que en el hombro y brazos fue por el leopardo, pero las demás no se…"-
-"Dudo que aquí haya hombres-murciélago… es imposible que no las hayas visto antes"- menciona señalándolas.
Cerca de su pecho, tenia una mordida de cada lado en la parte superior, al igual que en sus muñecas, a los costados de su estómago y en cada talón del pie. Sango se asusto. Heridas como estas no pueden pasar desapercibidas, y le sorprendía más que se encontraban en lugares estratégicos, puntos en su cuerpo que, debido a su ropa, no podrían ser vistos. Deseaba una buena explicación al respecto.
-"Nunca sentí ningún dolor… ¡Shimatta! ¡Que endiablado y malintencionado youkai se atrevió a hacerme algo así!"-
Miroku, quien se encontraba meditando en la esquina de la habitación, abre los ojos súbitamente. Inuyasha se coloca en postura defensiva, gruñendo débilmente y tomando nota de quien había gritado y de donde provenía. Shippou los miraba asustado.
-"¿Oyeron eso?"- cuestiona el kitsune.
-"Obviamente si"- resopla el hanyou –"¡Viene de donde están Kagome y Sango!"-
-"Lo mejor seria ir a investigar"-
-"¿Y arriesgarnos a que ellas nos maten?"-
-"¿Qué opción tenemos?"-
Inmediatamente saliendo al corredor, una furiosa Sango venia en camino, golpeando todo lo que tenia al alcance y gritando a los cuatro vientos. Los tres detuvieron sus pasos, dejándola pasar y mirándola con completo miedo. De por si era malo que estuviera molesta, pero si golpeaba a todo y todos, lo mejor era alejarse. Kagome la veía con paciencia y nerviosismo.
-"¿Qué sucedió?"- pide Miroku al escuchar como daba un portazo a la puerta.
-"Bueno, encontró algunas heridas algo comprometedoras en ella…"-
-"¿A que te refieres?"- pide el zorrito con inocencia.
-"Esta no es conversación contigo"- bufa Inuyasha, pisándolo –"Algún demonio la debió morder…"-
-"¿Cómo es que sabes eso?"- pide confusa la chica.
-"¡¿Eh?!... bueno… ¡Keh! Lo imagine al decir que eran comprometedoras"-
-"Umm…"- ella lo ve sospechosamente –"Oi, Kirara"-
La gatita maúlla al reconocer que se le hablaba, acercándose como si esperara instrucciones.
-"¿Tu no sabes que pudo haberle pasado?"-
Ella le mira con confusión, ladeando su cabeza y maullando de forma negativa. La única que podía saberlo era la neko, pero tampoco tenia pista alguna. Viendo que ya no la necesitaban, troto hacia donde estaba su dueña, arañando la puerta, pidiendo la entrada. Antes de que alguien pudiera parpadear, la puerta se abrió y cerró.
-"Será mejor dejarla esta noche"-
-"Vamos, nadie seria tan estúpido como para acercarse a ella ahora"-
-"Pero Sango-chan me preocupa…"- musita la miko –"Se veía muy alterada y asustada…"-
-"Eso debe ser ya que como taijiya, la atención es importante. Al haber bajado así la guardia, esta frustrada"- explica el monje
-"Es mas que eso…"- repone ella –"Algo no esta bien. Yo estaría igual que ella si descubriera que alguien me mordió cerca de mi pecho"-
-"¡¿Qué?!"- gritan a la vez.
-"Por eso me inquieta. Es una zona bastante intima como para accesar con tanta facilidad, y aun morder de manera tan precisa"-
-"Yo mismo eliminare a quien se atrevió a tocar a MI Sango"- dice Miroku.
-"¿Cómo que TU Sango?"- replica.
-"No comiencen a pelear ustedes dos"- regaña Kagome –"No es el momento"-
-"¿Qué sucede, Kirara?"- pregunta Shippou.
Todos se callan al escuchar la voz infantil, y se enfocan en la pequeña youkai. Sin dejar de mirar fijamente a cada uno de ellos, se acerca con pequeños saltos, quedando frente a Inuyasha. Tragando el terrón que se formaba en su garganta, se agacho hasta quedar a su altura. Ella solo le veía fijamente con sus grandes ojos rojos. Sin previo aviso, le mordió el brazo, haciéndolo dar un leve gruñido por la impresión. Para que poco después le jalara la manga del haori, indicándole que debía acompañarle.
Bastante confundidos, solo miraban como la minina quería atraer su atención. Intento todos los medios que se le ocurrieron, pero era inútil. Maullaba, lo jalaba, le miraba suplicante, pero nada de lo que hacia le funcionaba. El hanyou simplemente no la seguiría. Estaba cerca de ceder y aceptar su derrota, cuando se transformo, esperando convencerlo de una vez. Inuyasha aun le miraba confundido, cuando sintió un piquete demasiado familiar sobre su cuello. Sin pensarlo, palmoteo su cuello, la vieja pulga aplastada sobre su mano.
-"Inuyasha-sama, es bueno volver a saborearlo, digo a verlo"-
-"Si, claro. ¿Qué te trae por aquí Myouga-jiji?"-
-"Pues quería comprobar como se encontraba Sango"-
-"¿A que te refieres con eso?"- pide Kagome.
-"¿No les ha dicho?"- exclama la pulga –"Bueno, es que…"-
-"¡Urusai! Eso no es algo que les incumba a ustedes"- grita el joven altaneramente.
-"¿Qué es lo que no nos has dicho, Inuyasha?"- la voz de la pelinegra era mortal.
-"Keh. Ya dije que no les interesa. Vamos, Kirara"-
