Capitulo V
Confesión y Decisión
Kagome se estira perezosamente. Los calidos rayos del sol la despertaron, haciéndole sentir como una nueva persona. Las cosas habían cambiado, pero no todas, y por el momento, eso era mas que suficiente. Decidió que era demasiado temprano, nadie se había despertado y el hanyou no se había presentado aun. Se encogió de hombros, tal vez seria mejor así. Camino a su mochila, vistiéndose con aquel uniforme verde, habitual en ella. A veces se preguntaba porque no traía otro tipo de ropa, considerando las circunstancias que vive en esa época. Una vez que se encontraba arreglada, paseo por los lujosos corredores, para distraerse un momento.
Miraba asombrada de cuanto orden y limpieza mantenían en el palacio. Por algo, era digno de un terrateniente. Avanzo hasta llegar a la habitación de Sango. Tantas cosas habían pasado, y ella se veía involucrada seriamente. Ella creyó que la odiaría por arrebatarle el amor de la única persona por la cual se sentía atraída, mas, en realidad la taijiya nunca se lo quito. Inuyasha jamás le perteneció de ninguna manera. Suspiro tristemente. Ahora solo deseaba la felicidad de su amiga. Pensó en entrar, pero prefirió pedir el permiso, considerando lo sucedido la noche anterior. La llamo un par de veces, pero nunca recibió respuesta alguna. Un poco temerosa, corrió la puerta lentamente. Nadie. La habitación se encontraba completamente vacía, pero ya es completo orden. No había porque preocuparse, era altamente posible que aun siguiera de mal humor. Continuó con su recorrido, admirando cada estatua que se encontraba. Finalmente, llego hasta los jardines.
Respiro aquel aire puro al que le había tomado tanto aprecio. En su época, difícilmente podría disfrutar un ambiente perfecto y sin ser perturbado por el humano. A lo lejos, logro divisar a su amiga, sentada bajo un cerezo en flor. Sonrió al verla y troto a ella. Mas detuvo sus pasos al ver como alguien se le acercaba; seguramente el seria quien daría el primer paso. No quería parecer una tonta niña caprichosa y celosa de su mejor amiga, pero no pudo evitar desear oír su conversación. Se acerco lo más que pudo, sorprendiéndose al no ser detectada por el joven, optando por estar detrás de unos arbustos y lo más cerca posible.
Con Sango
Sango mantenía su vista fija en el cielo. Le traía cierta paz, y de vez en cuando le ayudaba a pensar. Aun se encontraba algo molesta, pensando en cual fue su error. Jamás había sido atacada de manera desprevenida por el enemigo, y mucho menos que lograran causarle un daño físico sin su conocimiento. En verdad la mantenía alterada. Tan ensimismada estaba en sus pensamientos, que no noto cuando alguien se sentaba a su lado. Fue hasta que vio su propio reflejo, al caer en cuenta de que se veían dos personas en el lago.
-"¿Aun sigues molesta por eso?"- pide burlonamente.
-"Obvio que si. ¿Vienes solo a reírte de mi?"-
-"En realidad no. Mas bien… venia a confesarte algo…"-
-"Pues no es el mejor momento para hacerlo"- gruñe ella –"Vine aquí para tener un poco de tranquilidad"-
-"No sabia que te molestaba mi presencia"- menciona con un tinte de desilusión.
-"Perdona, no lo quería expresar de esa manera. Solo que todavía no puedo comprender como es que me paso esto"-
-"Precisamente a eso vine. Yo se que fue lo que te paso"-
-"Dilo entonces"-
-"Veras… fui yo quien lo hizo"- susurra casi inaudiblemente.
-"¿Disculpa…? Creo que no escuche bien"-
-"¡Con un demonio, Sango! ¡Yo fui quien te hizo esas heridas!"-
-"Eso es justo lo que pensé oír"- dice maliciosamente –"¡Dime como es que fuiste capaz de hacer algo así! ¡Confiaba en ti!"-
Se levanta bruscamente, un aura peligrosa comienza a emanar de ella. Inuyasha solo da un trago, nervioso.
-"Espera, Sango. Déjame explicar"-
-"¿Explicar? No hay nada que explicar. Nunca creí que me harías tal atrocidad…"- menciona alejándose de el.
-"Escúchame, es todo lo que pido. Tengo bastantes testigos que pueden aprobar mis razones. Te lo juro, lo hice porque Myouga-jiji…"- reclama, impidiendo su huida.
-"¡No me importa que es lo que te dijo! A eso yo le llamo violación al espacio personal, Inuyasha. Ni siquiera houshi-sama me ha hecho algo similar"-
-"Permíteme decirte porque. Y así podrás comprobar si mis intenciones eran las que estoy a punto de mencionarte u otras"- exclama dulcemente, sosteniendo su mano.
-"Déle una oportunidad a Inuyasha-sama"- dice una pequeña voz –"Yo estuve en el lugar y puedo confirmar cualquier duda que tenga"-
Sango los vio, aun con desconfianza. Mas la mirada que le brindaba Inuyasha decía bastantes cosas. Y podía ver que de verdad pretendía enmendar su error.
-"Mas les vale que su historia sea creíble"- bufa molesta, cruzándose de brazos y volviéndose a sentar.
Agradecido, Inuyasha la imita, dejando una distancia prudente entre ambos, pues sabia que aun no estaba exento de peligro.
-"Todo comenzó así…"-
+´+´+Flashback+´+´+
Inuyasha se encontraba en las ramas mas altas del árbol contemplando la luna. Su mente seguía divagando hacia la mujer que de verdad le había cautivado. No se apartaba ni un solo momento de su imagen. Cuando la veía sonreír, siempre le causaba alegría también. Su simple presencia era esencial en su vida, al verla, veía a una persona fuerte y decidida, capaz de demostrar que podía mantener una actitud guerrera, pero a la vez la de una joven sensual y femenina, a su manera. La manera en que caminaba, su apariencia en su traje de batalla… deseaba poder compartir todo con ella. Pero había muchas personas de por medio.
Miro a su reducido grupo, durmiendo alrededor de la fogata. Le hería el hecho de no poder corresponder a la joven miko. Bien sabía que en más de una ocasión le demostró sus sentimientos. Pero la herida de Kikyou también le afecto para poder estar con su reencarnación. Además, comprendía que ella tenía otra vida aparte de él, tenia su propio mundo. Y definitivamente, su lugar no era a su lado. Por eso nunca tuvo la intención de corresponderle, era por esa misma razón que siempre se portaba muy mal con ella. Solo que a veces no podía controlar sus sentimientos sinceros. Suspiro, esta se había convertido en su rutina nocturna. Jamás se había sentido cansado, y que mejor manera de mantenerse entretenido que comparando a ambas chicas. Eso no causaría daño alguno a alguien.
Comenzó con los puntos malos de cada una: Kagome podía ser bastante molesta cuando se encontraba de malas, sobre todo porque ella contaba con el conjuro apropiado para 'calmar su espíritu' como menciono Kaede el día que se conocieron. Llegaba a ser bastante caprichosa y mandona; las cosas tenían que ser a su manera o de ninguna. Sin contar que varias de las ocasiones que decía aquella palabra odiada por el (la segunda en realidad) eran innecesarias. Siempre tenia que obedecerle, como si fuera su mascota, cosa que el no toleraba. No tenia nada de amable hacia el, a menos que necesitara algo.
Por otro lado, Sango también era salvaje, y ella contaba solo con la fuerza física para ocasionar daños a alguien. Y ya había sido comprobado en numerosas ocasiones con el monje. Aunque también los monstruos que tenían la desgracia de toparse con la taijiya molesta, no duraban más de un minuto en batalla, no importando que fuerza tuvieran. Nadie se podía acercar a ella, ni siquiera Kirara, y también desprendía un aura que en su opinión, podía ser peligrosa. Recordó la ocasión que peleo contra el oso, en la casa Takeda. Su manera de pelear fue asombrosa. Pero enojada, era típico que cometiera errores que no seria fácil de ver en otras circunstancias. Muy orgullosa, y siempre queriendo hacer las cosas sin la ayuda de nadie. Sonrió en ese pensamiento.
Repentinamente, sintió un gran escalofrío recorrer su cuerpo. Eso si que era algo extraño. Sobre todo si mencionamos que la noche era calida y fresca, siendo verano. Lo primero que pensó, realmente le asusto. Solo podía haber una manera para sentirse así. En alguna ocasión lo escucho de unos demonios. Y si lo que dijeron fuera cierto, jamás se lo perdonaría.
-"Tengo que ir a verla"-
Desciende del árbol y corre hacia el este. Sus instintos le indicaban que iba por el camino correcto. Y conforme mas avanzaba, mas fuerte se hacia la sensación tan perturbadora. No podía haber error alguno, definitivamente algo no andaba bien. Este tipo de conexiones y sentimientos no podían ser debido a la casualidad, estaban relacionados a una sola cosa: su compañero del alma. El jamás creyó en ese tipo de enlace, puesto que nunca lo experimento con Kikyou, y en verdad sintió algo profundo por ella. En su momento, tampoco apareció al estar con Kagome. ¿Entonces porque tendría que ser solo con Sango?
No se dio cuenta que había corrido mas veloz que en otras ocasiones. Como si su demonio interno quisiera llegar lo más pronto posible a su destino, (incierto de alguna manera) y estar a su lado, comprobar que nada malo le había sucedido. Finalmente llego a unas aguas termales. Aquel tranquilo panorama, logro que se relajara momentáneamente, y el dulce aroma que se percibía, eran agradables a el. Abrió los ojos rápidamente al detectar el olor de Sango, tan dulce como el del lugar. Podía apostar a que efectivamente, la joven exterminadora estuvo aquí, hace pocos minutos. Su corazón dio un salto. Era demasiado tentador.
Anduvo otros minutos, intentando rastrearla. Más se acercaba, mas perdía el control de sus impulsos. Alguien mas estuvo cerca de ella, podía detectarlo y no era precisamente su fiel mascota. Gruño de manera molesta. Nadie mas que el podía acercarse a Sango. Su olfato lo llevo hasta un lugar que no imaginaba: llego a la aldea de los exterminadores.
Justamente cuando iba cruzando la muralla, vio como una sombra se alejaba velozmente, pero de los bosques aledaños a la fortaleza. Lo dejo pasar por alto, al menos por ahora. No había peligro alguno de cualquier manera. Pero cambio de opinión al escuchar unos rugidos, que provenían también del bosque. Solo conocía a cierta neko-youkai hacer esos sonidos.
-"Sango… no"-
Corrió inmediatamente en dirección contraria. ¿Por qué diablos no se encontraba en la protección de la aldea?, mil cosas mas atravesaron su mente. Sus orejas no tardaron en captar un nuevo sonido, esta vez, a su izquierda. El se preparo para la próxima batalla, mas la pequeña figura se acerco a el, viéndolo fijamente.
-"Eres solo tu, Kirara"- murmura –"Oi ¿en donde esta Sango?"-
Sus grandes ojos solo le miraron confundido. No esperaba encontrarlo ahí. Pero atendiendo a su petición, comenzó a trotar, entrando de nuevo en la aldea. Anduvieron hasta la que solía ser la choza de Sango, las cenizas de un extinto fuego aun brindaban algo de calor al lugar, con la intención de que la joven no se congelara por las noches, eso alivio un poco a Inuyasha. La neko le pidió acercarse mas, viendo esta vez a la chica durmiente. Inuyasha hizo como le dijeron, y la contemplo en silencio.
-"¿Qué hace aquí?"-
Esa voz, casi le provoca un infarto. Se deja caer repentinamente y con los ojos bien abiertos, agitando sus manos en manera defensiva. Intento pensar en algo que decir, pero ninguna palabra saldría de su boca. Pasaron cinco minutos y el hanyou continuaba sacudiendo sus dedos agarrados y finalmente diciendo cosas ininteligibles aun a él mismo. La felina le miraba divertida (…) y coloco su pequeña pata sobre su pierna, parando todo su parloteo.
-"Tranquilo Inuyasha-sama"-
-"Myou… ¿Myouga-jiji?
-"Así es, soy yo"-
-"¿Y que haces aquí?"-
-"Eso es lo que menos importa en este momento. Es Sango-san"-
-"¿Sango? ¿Acaso le paso algo malo?"-
-"Kirara me dijo que iba persiguiendo a un monstruo que quiso atacarla"-
-"Debe ser el que vi pasar hace unos momentos"-
-"La cosa es que ella no despierta"-
-"¡¿Qué quieres decir?!"-
-"Ese monstruo era un insecto. No peligroso en realidad, pero si paraliza de manera eficiente a sus víctimas. Le inyecto algún tipo de veneno"-
-"¿Entonces porque pierdes el tiempo?"- grita Inuyasha –"Extrae el veneno en este mismo momento"-
-"No puedo hacerlo. El objetivo de este insecto es construir un nido en el interior de su cuerpo. Una sustancia extraña ha segregado de ella, provocando que su piel sea sumamente resistente y la protege de amenazas. No puedo penetrar su piel"-
-"Meow…"-
Kirara parecía triste y arrepentida. Era su error después de todo no haber detectado la presencia del demonio en primer lugar. Su mirada paso de la pulga, al neko y por ultimo a ella. Y simplemente parecía que se encontraba en un sueño profundo, sin nada que le preocupe en el mundo. Lastima que las cosas no son lo que aparentan. La gatita se acerco a su dueña, y con una pata alejo algunos de los mechones de cabello, mostrando que la herida se encontraba en la parte posterior de su cuello.
-"¿Y que esperas que haga?"- pide el hanyou a su vasallo.
-"Necesito que logre abrir su piel, así es posible que pueda extraer el veneno"-
-"¿Cómo haré eso?"-
-"Es simple, solo tiene que morder lo suficiente hasta que sangre. De ahí, yo puedo hacerme cargo"-
-"Mor… ¿morderla…?"- piensa horrorizado.
-"¿Por qué vacila tanto Inuyasha-sama? No tenemos tiempo que perder"-
La expresión de Inuyasha era inconfundible. Por su mente pasaban varias cosas, y rogaba por tener el control de su cuerpo. Lo que podía pasar era verdaderamente innecesario… por ahora. Además, después de esto, no tendría el valor para enfrentarla nuevamente si ella llegaba a enterarse de tal cosa.
-"Perdona… dime que tengo que hacer"- dice vacilante.
-"Um… pues vera, tiene que morderla en las muñecas, sus pies, sus costados y…"-
-"¿Por qué precisamente en esos lugares?"- pide confuso y nervioso.
-"Son puntos clave. De ahí es más fácil contrarrestar los efectos y no me ocasionara problema alguno para eliminar completamente la toxina de su sistema. Para estos momentos ya debió recorrer todo su cuerpo, pero es más importante aun que no llegue a su corazón. Eso la mataría instantáneamente"-
-"Esta bien. ¿Eso es todo?"-
-"Comience desde los pies. Todo lleva un orden"-
-"Claro, lo que digas"-
Fue una tarea realmente fácil, Sango traía puesta su yukata y ésta no le alcanzaba a cubrir sus pies. Aun inseguro, se acerco a ella, viendo fijamente sus pies. Estaba a solo centímetros de dar la mordida cuando la voz de la pulga lo interrumpe.
-"Tiene que ser en el talón. Es mejor"-
Cabecea una vez y reanuda con su trabajo. En cuanto sintió que sus colmillos tocaron la fina piel, comenzó a hacer presión. Mas se sorprendió al ver que las palabras de Myouga eran ciertas. Ahora su piel era como una coraza impenetrable. Uso mas fuerza, pero aun sin conseguirlo. Y es porque en verdad no deseaba lastimarla. Además, temía que fuera a despertar en cualquier segundo.
-"Baka. Ella no despertara si no le muerdo… pero si lo hago, yo…"- piensa tristemente.
La vieja pulga podía detectar el temor y nerviosismo de su señor. Eso era extraño. No había razón alguna por la que su amo se comportara de tal manera. Parecía que lo estaba pensando demasiado, ¿acaso pensaba dejarla morir? Este no era el momento para las dudas, su vida se encontraba en juego ¿eso no era razón suficiente para hacer lo que fuese?
-"¿Se encuentra bien? Parece alterado"- comenta el insecto.
-"Hai… es solo que es muy resistente, incluso para mi"-
-"Ponga todo su esfuerzo. Puede lograrlo"-
Finalmente, mordió tan fuerte que llego a pensar que la había atravesado completamente. Se separo inmediatamente, viendo que apenas una gota de sangre había salido. Y ella ni se inmutaba… sintió coraje por eso. Volvió a morderla, esta vez sin pensar en las consecuencias.
-"Alto, Inuyasha-sama"-
-"Ahora que sucede"-
-"Utilice sus garras para hacer mayor el agujero. Ya no debe ser tanto problema"-
Una vez mas cabeceo y extendió la herida con una de sus garras, clavándola hasta no poder mas y mientras la pulga absorbía el veneno, el se encargaba de su otro pie. El mismo procedimiento fue utilizado en sus muñecas. Aquí comenzaba lo difícil: morderla en el costado. Sabia muy bien que para eso tendría que quitarle la delicada y delgada yukata que traía puesta… su mente se nublo unos segundos. Un mundo de posibilidades se abría a el, y la oportunidad era única en su tipo. Sacudió su cabeza con violencia, este no era el momento para esos pensamientos. Y era deshonroso pensar en ella de tal manera.
Kirara podía verlo en sus ojos, algo malo le pasaba a Inuyasha. Su comportamiento, su forma de ver a la taijiya… gruño internamente. Ella conocía la historia completa, después de todo, era la mejor amiga de Sango. No es que desaprobara al hanyou, pero conocía sus intenciones ocultas. Así que con destreza, logro quitar la ropa de la joven, para posarse después sobre su pecho. Su vista nunca se despegaba del mitad bestia.
Inuyasha no sabía si maldecirla o agradecerle por sus acciones. Un poco mas relajado, se acerco y esta vez uso solo sus garras para romper la piel. No quería arriesgarse y perder el control por culpa de su demonio interno. Tardo un poco más pero logro crear la herida que la ayudaría en ambos lados. Suspiro aliviado al saber que había terminado con tan peligrosa misión. Se levanto y dio unos cuantos pasos, meditando en todo lo que había pensado, en lo que realmente había querido hacerle a la castaña.
-"¿A dónde va? Aun no hemos terminado"-
-"¿Qué…? Tu dijiste que en los pies, muñecas y costados y ahí esta"-
-"No me dejo terminar. Tiene que ser también cerca de su corazón, si es que me entiende"-
Neko y hanyou le miraron con incredulidad. Todo lo que tuvo que sufrir anteriormente, no era comparado con lo que tenía que hacer ahora. Kirara tendría que quitarse del camino y eso le daba acceso a… sentía que se iba a desmayar. La felina comenzó a gruñir y ronronear, hablando con la pulga. Inuyasha estaba concentrado en lo que estaba a punto de ver que ni siquiera se dio cuenta.
-"Tranquila Kirara. Sabes que no le hará nada a Sango"- logra murmurar con gran esfuerzo, ya estaba de tamaño familiar.
Si ella pudiera hablar, de seguro se hubiera burlado del comentario. Myouga rodó hasta quedar frente al joven, aun perdido en su mente. Y el aun ni se inmutaba de lo que sucedía a su alrededor. Una inestable lucha se libraba en esos momentos en su interior.
-"Vamos no hay tiempo que perder. Esta es la ultima, se lo juro"-
-"Esta bien…"- susurra, inestable.
Se acerca otra vez, contemplándola. Kirara le vio, enangostando sus ojos. El hanyou le mira, sus ojos demostrando lo que en verdad sentía, a pesar de que su mente y cuerpo pensaran en algo diferente.
-"Ambos lo sabemos. Pero no hay opción"-
Ella se aleja levemente, dándole el acceso. El incluso cerró sus ojos, las consecuencias serian catastróficas.
-'Pero así le ganarías al monje'- menciona su youkai.
-'Urusai. Esto lo hago por ayudar a Sango, no para aprovecharme de ella'- discute Inuyasha.
-'Y puedes hacer las dos cosas. Vamos, no te hagas del rogar'-
Apenas viendo el punto donde debía hacer el corte, ladeo su cabeza y con súbita rapidez, le dio la mordida hasta sentir como penetraba la dura piel, para poco después enterrar su dedo en la herida. Se mantuvo así por varios minutos, hasta que escucho a Myouga decir que estaba del tamaño perfecto para librarse del veneno. Antes de que otra cosa sucediera, repitió la misma acción en el lado derecho, creando la herida aun mas rápido que la vez anterior. La pesadilla finalmente se había terminado para el, o al menos eso pensaba. Cometió su error al darse la vuelta. Kirara aun seguía sobre su estomago, por lo que se encontró con una vista maravillosa a el. La vista de su cuerpo superior al descubierto, y solo para el… era demasiado como para contener a su demonio.
-'¡No puedo… controlarme…!'-
Inmediatamente, sus ojos se pusieron rojos y las extrañas marcas púrpuras se hicieron ver. Se abalanzo sobre Sango, estando muy cerca de su cuello. Una mordida correcta en esa área y ya no habría marcha atrás, pero fue detenido por la neko, quien ya se había transformado alejándole de su protegida a la vez que se coloco de manera defensiva entre el y su ama. Y como dijo Inuyasha, ambos lo sabían. Esta era una época peligrosa para los demonios, pues era precisamente la de cortejo y apareamiento.
Los dos gruñían salvajemente. Con un esfuerzo sobre-youkai, Kirara logro alejar al demonio, golpeándole de manera tal que tuviera que retroceder y caer inevitablemente. Cosa que aprovecho para cubrir a la chica. En cuanto volvió, el demonio Inuyasha ataco a la neko, iracundo por su interrupción. Mas ésta le mordió, expresándole de esa manera que debía calmarse, cosa que aparentemente entendió, puesto que se dejo caer sin ningún reparo, inconsciente.
Quince minutos después, Kirara se encontraba lamiendo el rostro de Inuyasha con la intención de despertarlo. Cuando el se incorporo, inmediatamente miro a Sango, quien seguía en la misma posición en que estaba cuando el llego. Dio un suspiro, entonces no logro hacer nada. Observa a la neko, notando en sus ojos una mezcla de emociones, diciendo algo que solo el podía entender. Le sonrió al comprender su mensaje.
-"Gracias, Kirara. Estuve cerca de cometer algo imperdonable"- ella maulló en respuesta –"Será mejor que me vaya. Tengo que llegar con los demás antes del amanecer. Cuídala"-
Myouga le vio alejarse rápidamente entre los árboles. Aun no daba crédito a lo que había visto esta noche. Ciertamente no esperaba que su amo se comportara de tal manera frente a la exterminadora. Era fácil notarlo, aunque el no había puesto mucha atención al caso. La gata se le acerca, ronroneando levemente.
-"También tengo que irme. En ese estado, no estoy seguro de lo que sea capaz"-
Con eso, la pulga se retira, dejándolas.
+´+´+Fin del Flashback+´+´+
Sango lo miraba atónita. Si eso fuera cierto… significaría que ella estaba fuera de guardia. Y peor aun, pudo ser presa fácil. Sus pensamientos eran contradictorios en estos momentos. ¿Qué pensar en estas circunstancias? Ciertamente no era algo fácil de responder. Comprendía a la perfección que era su vida el punto de discusión, pero… a la vez sus acciones y pensamientos demostraban que…
-"¡¿Qué tu estuviste cerca de que?!"-
-"Tranquilízate Sango-san. Kirara impidió que eso pasara"- interviene la pulga.
-"¡Es que no puedo creerlo!"- grita con desesperación.
-"Era eso, o usted moría. Como exterminadora, debe conocer que tipo de youkai era"-
-"Hai… son como los Cuervos de la Muerte… no desvíen el tema"- gruñe airadamente –"Si así es como paso, entonces porque no me lo dijiste antes… ahora no se que pensar de ti, Inuyasha"-
-"… Bien, te pedí que escucharas. Y supongo que no me querrás cerca por el momento"-
-"Y yo te estoy pidiendo que esperes. De verdad ya no se que pensar. Kirara, ¿es cierto todo eso?"-
-"¡Meow!"-
-"Entonces el no hizo nada mas ya que lo detuviste. No puedo creer que tu tampoco me lo hayas dicho"-
Su fiel compañera bajo los oídos, en señal de vergüenza ante aquel regaño. Pero no podía confesárselo.
-"De hecho"- interrumpe Myouga –"Mi amo se negó a tocarla siquiera. Dudo bastante"-
-"Entiendo. ¿Podrían dejarnos solos?, tengo que hablar con el. Por cierto, gracias Myouga"-
Antes de que ella dijera algo, espero a que se alejaran considerablemente. Una vez segura de que no se encontraban en el campo de vista. Tal vez no era el momento adecuado, pero tenia que conocer la versión de Inuyasha con respecto al otro asunto pendiente. Además quería aclarar otras cosas, y quizá…
-"Muy bien, solo quería preguntarte…"- ella paro al ver su mirada.
-"En serio lo lamento. Pero como te dije, tenia la sensación de que algo no andaba bien contigo. Y creo que sabes muy bien porque se da esto"-
-"Por supuesto…"-
-"Fui a buscarte y cuando me entere, de verdad me asuste. Pero el caso es que mi sangre comenzó a tomar posesión de mí. No pude controlar mis impulsos. En verdad estuve cerca de cometer una estupidez. Pero seré franco contigo: no es que no lo deseara. Es lo que mas anhelo desde que te conozco. Mas sin embargo, deseo que sea especial, y que tanto tu como yo, lo queramos hecho"-
-"Inuyasha… no puedo evitar estar molesta y tu confesión me incomoda un poco. Aunque puedo entender en parte la situación en la que te encontrabas y como es ese impulso de bueno… tu sabes. Lo he comprobado con Kirara"-
-"¡Maldición, Sango! Pero no debió ser así. Debí tener un dominio mejor sobre mí. Es por eso que estoy molesto; me deje llevar"- la mano de ella le conforto.
-"Solo dame tiempo para tranquilizarme. En ese lapso, solo te pido que mantengas tu distancia"- recibió un cabeceo de su parte –"Y cambiando de tema, deseo que me expliques que paso entre Miroku y tu mientras no estaba"-
Kagome P.O.V
No podía creer que había escuchado eso. Es decir… ¿todas aquellas noches en que desaparecía… iba a ver a Sango?, no, ella no me mentiría a mi. Pero entonces, ella tampoco sabia de su visita esa noche. No se si sentirme agradecida o dolida de sus palabras, le pidió alejarse de ella. Es demasiado confuso para mí. Lo que me sorprende mas es que no abofeteo a Inuyasha, quizá eso debe darme a entender algo. ¿Sango amará más a Inuyasha que a Miroku-sama? Ella será capaz de perdonarle todo lo que le haga Inuyasha… al menos eso me dio a entender.
Muy posible. Tal vez… ellos están destinados a estar juntos. Es decir, no creo que de la noche a la mañana ellos sintieran algo por el otro. Me pregunto como seria estar en una situación similar… no, realmente no lo deseo. Además, yo ya estuve en una situación parecida, solo que con dos youkai, y en disputa con otra chica. Entonces todas las ocasiones en que el se ponía agresivo cuando Kouga reclamaba que yo era su mujer… ¿por qué lo hacia si no sentía nada por mi?, esto es muy confuso.
Será mejor que los deje solos. Nada gano espiándolos. Creo que tal vez debí tratarlo mejor… la verdad es que la mayoría de las veces lo sentaba sin una razón valida, es posible que incluso me odie por eso… yo tengo toda la culpa… nadie mas que yo.
Los observo una última vez antes de regresar a la seguridad del palacio. No me había dado cuenta de mi rostro ya estaba húmedo debido a mis lagrimas. Y continuaron saliendo en el momento en que vi a Inuyasha abrazarla de cerca, cosa que solo ha hecho conmigo una vez… ya no había mas oportunidad para mi. Ahora lo se muy bien. Sango, no cometas los errores que yo hice, piensa muy bien antes de tomar una decisión. Te deseo lo mejor, amiga.
Miroku P.O.V
Solo salgo a aclarar mi mente y me encuentro con ellos. No puedo creerlo. Creí que lo que había entre Sango y yo era único y especial, ¿acaso no ha significado nada para ella nuestra relación? Le he demostrado varias veces que es importante para mí, no la veo como a cualquier otra mujer. Ella es especial, lo se muy bien, y es por eso que no pienso cederla a ese hanyou.
Me es imposible creer que ellos tengan una buena conexión, aun cuando técnicamente casi ni se trataban. Y pensar que yo venia a hablar con ella. Lo sabía, lo que en verdad quiere es estar con él. No puedo aceptarlo, me ha desplazado por un híbrido. Por Kami-sama, ¡ella es una taijiya! Sabe muy bien que esa es una relación prohibida. ¿Qué es lo que ve en el?
Menos mal alcance a escuchar parte de su conversación. Se que no es lo correcto, pero por Mi Sango haría cualquier cosa. Debo aceptar que me enfurece el hecho de pensar que el fue quien se atrevió a tocarla y ahora viene con esos cuentos ¡por favor!, yo no me lo trago, algo debe estar ocultando. Y peor que eso ¡Sango ni siquiera lo golpeo como lo hubiera hecho conmigo! ¿Esto será solo una demostración de que aprecia más a Inuyasha que a mí? Es el momento en que debo intervenir. Finalmente comienzo a entender el plan de este ser. La venganza es próxima.
-"Ya no deseo volver a sentir aquellos pesares que me demostraban que las cosas no son lo que aparentan, que al final todo termina… y tú me hiciste cambiar de esa forma de pensar. Contigo no hay dolor ni tristeza… solo paz y estabilidad… lo que no experimentaba dos años atrás, antes de conocerte. Y estoy dispuesta a tener que olvidar todo eso por una estupidez mía… me niego… luchare si es lo necesario, contra un adversario bastante formidable. Que a pesar de que podría tener la fuerza como para lograr con su cometido… no le pienso dar la victoria, sea cual sea el resultado. Lo lamento, pero esta es una condición que tendré que declinar… aun cuando me pueda salir a un precio muy alto"-
P.O.V Normal; Con el Inugumi
Kagome y Sango caminaban atrás del grupo. Habían salido de la aldea esta mañana, dispuestos a continuar con su búsqueda de la Shikon o muestras de Naraku. Inuyasha y Miroku de vez en cuando se lanzaban fulgores mutuamente. Ambas chicas suspiran. Ninguna sabía como remediarlo, aunque solo una de ellas podía hacer algo al respecto. El silencio sepulcral que los invadía era demasiado. Ni siquiera Shippou tenía los ánimos para seguir comiendo. Le gano el temor de pensar que de un segundo a otro, sus amigos comenzaran a discutir otra vez, causando su mayor miedo hasta ahora. El siempre los había visto de una manera tal que jamás imagino que entre ellos pudieran surgir problemas de ese tipo. Aunque no comprendía muy bien que digamos.
La colegiala los observaba atentamente, a cada uno. Si todo siguiera como ahora, tardaría más de lo esperado en resolverse la situación. Ella conocía prácticamente todas las versiones, solo era cuestión de analizar a la perfección cada una de ellas. No iba a ser nada fácil concluir quien tenia la razón. Entre mas pensaba en ello, mas le dolía encontrar la respuesta tan anhelada. Tal parecía que, fuera cual fuera el resultado, solo dos personas saldrían heridas por esto. Tristemente, había llegado a la resolución de que ella seria una.
-"Sango-chan… me pregunto cual será tu decisión"-
-"Oye, Inuyasha. Creo que ya habíamos recorrido esta zona antes"- comenta el zorrito.
-"Shippou tiene razón"- agrega Kagome.
-"Si, ya lo se. Mientras ustedes se encontraban desayunando, decidí investigar un poco. Tal parece que se vio por estas tierras algunos monstruos supuestamente poderosos. Calculo que deben tener algún fragmento"-
-"Por eso no llegaste junto con ella"- piensa la chica.
-"Así que andando. Ya hemos perdido bastante tiempo"-
-"Pues lamento las interrupciones que le he ocasionado, su majestad"- comenta la taijiya sarcásticamente.
-"Nadie dijo que eras tu"- gruñe el –"¿Por qué tan agresiva hacia mi…?"-
-"Sigamos caminando. Kagome-chan ¿detectas algún fragmento?"- pide ignorándolo por completo.
-"Eeto… la verdad no, pero algo me dice que vayamos por allá"- exclama, apuntando al oeste.
-"Perfecto. Así que andando, si alguien se queda atrás no pienso esperarlo"-
-"Saa, Kirara"-
La neko agito sus colas al oír su nombre y comprendiendo la orden, se transforma inmediatamente. Antes de que Sango la montara, sorprendió a todos acercándose a la chica y Shippou.
-"Vamos, Kagome. Suban conmigo"-
-"¡Si!"- grita el kitsune –"Es raro que yo pueda viajar sobre Kirara cuando vuela"-
-"Esta bien"-
-"Oi, ¿a que se debe ese cambio?"-
-"Eso no te interesa"- responde la chica.
-"Pero Miroku-sama…"- menciona indecisa la pelinegra.
-"Esta bien. Puedo correr. No es la primera vez que sucede"-
-"Y finalmente podré conseguir un descanso en mi espalda"- exclama burlonamente a Kagome.
-"Aun eres demasiado infantil, Inuyasha"- comenta la taijiya.
El aludido puso mala cara, frunciendo el ceño y pareciendo un cachorro regañado. La miko le observaba con interés, y soltando una ligera risita; después de todo, siempre que ellos discutían, el final era el mismo cada vez: Osuwari. Ciertamente si había grandes diferencias entre ellas. Ninguna sorpresa que el escogiera a su mejor amiga.
Continuaron con su viaje durante otros quince minutos antes de llegar a la próxima aldea. Y tal como se había dicho, ambas chicas viajaban sobre Kirara mientras que los muchachos iban en sus pies. Oportunidad perfecta para Inuyasha, y poder humillar al monje. Aunque no debe ser tan interesante considerando sus diferencias. La principal en este caso en particular, Miroku era un 'simple' humano. Inesperadamente, el hanyou aumento la velocidad, y comenzó a correr delante del grupo.
-"¡Inuyasha! ¡Espéranos!"- grita Kagome.
-"¿Acaso soy demasiado rápido para ustedes?"-
-"Desde cuando Inuyasha es tan… ¿agradable y juguetón?"- piensa Sango.
-"Te reto, taijiya Sango. No creas que me olvide del hecho de que te atreviste a burlarte de mi"-
-"Ah, es por eso. Cuando quieras chico-perro"-
-"Ese es un buen sobrenombre"- apunta el monje, molesto por ambos.
-"El asunto no es contigo, monje"- gruñe débilmente –"Pero ya que desgraciadamente vienes con nosotros, también el reto va para ti"-
-"Muy bien. Y el ganador obtiene un premio por parte de Sango"-
-"Trato hecho"-
-"¡Esperen un minuto! Si yo también pienso competir y además ¡yo no soy el premio de nadie!"- reclama ordenando a Kirara detenerse frente a ellos.
-"Sango-chan tiene razón"- apoya su amiga –"Esto es absurdo"-
-"¿Estoy escuchando quejas?"- dice Inuyasha de manera ocasional.
-"Debo confesar que incluso yo tengo mis dudas al respecto"- menciona Miroku.
-"El tiene razón"- apunta la miko –"Es demasiado inusual en ti este tipo de actitud"-
-"¿No puedo cambiar al menos para una vez?"- pide mientras rueda sus ojos en ella.
-"En realidad no. Asusta tu cambio de actitud, sobre todo si es repentino"-
-"Esta bien. Entonces continúen caminando grupo de holgazanes, los fragmentos no vendrán solos a nuestras manos"-
-"NO era para que te lo tomaras tan en serio"- comenta Sango.
-"Tu no tienes ningún derecho a decirme que hacer"- murmura fríamente.
-"¿Se puede saber que le pasa?"- pregunta en general.
-"Quien sabe. Pero me asusta"- indica Shippou.
El resto solo lo veía continuar caminando. Eso si que había sido algo inusual.
-"¿Piensan venir o que?"- pide molesto.
-"No seas tan gruñón"- regaña Kagome.
-"¡Keh! No me digas que tu también me vas a dar ordenes"-
-"Si no tenemos derecho alguno a reclamarte, tu tampoco tienes porque tratarnos así"-
-"Los trato como yo quiero. Si van a estar viajando conmigo, tendrán que seguir mi paso y hacer las cosas a mi manera"-
-"¡Altanero insensible! ¡Osuwari!"-
Una Kagome muy enojada paso a lado suyo, viéndolo de manera despreciable. La taijiya pensaba igual que su amiga, después de todo, era culpa del hanyou. Lo que le extrañaba era que todo había sido repentino. Por su parte, Miroku no podía evitar sentirse bastante satisfecho con esto; puesto que volvió a ser altanero y arrogante incluso con la miko, todo indicaba a que tendría la misma actitud con Sango. Esto podía ser bueno para el.
Sabían que no debían sorprenderse. Tarde o temprano volverían a su antiguo comportamiento, para alivio de Sango. La probabilidad de que toda la controversia terminara era bastante alta. Suspiro. No podía negar que aun sus sentimientos seguían divididos entre ambos compañeros de viaje. Cada uno tenía algo especial que ella buscaba en un hombre. Con alguien que compartiría su vida. Kagome continuaba molesta, y Sango camino a su lado para calmarla. Viendo que ya estaban alejados de ellas, Miroku se acerco, dispuesto a sacar partido de la situación actual.
-"Bien, Inuyasha ¿a que se debe ese inesperado regreso?"-
-"Silencio, monje. No es asunto tuyo"-
-"Cierto, no lo es. Pero me sorprende que después de bastante tiempo vuelvas a hacer enojar a Kagome-sama de esa manera"-
-"No es ninguna de tus preocupaciones"-
-"No creas que soy un estúpido. Exijo saber cuales son tus intenciones"-
-"Keh. No tengo nada planeado, si es a lo que te refieres. Así que ya déjame en paz"-
-"¿Esto esta relacionado acaso con lo que te dijo Sango?"- Inuyasha se detiene –"Eso imagine. Debo admitir que me sorprende que no te haya agredido como a mí. Eres un tipo con suerte"-
-"Claro que no es por eso. Además, no comprendo tu curiosidad. Hasta donde yo se, deberías estar alegre"-
-"Me estás dando a entender que ¿piensas rendirte?"-
Inuyasha no contesto. En respuesta, solo brinco a uno de los árboles, continuando con su camino por las gruesas ramas. Algo definitivamente no estaba bien con el. Al final del día, al llegar a una aldea, aun se sentía la tensión en el grupo. Inuyasha aun seguía serio y no pronunciaba palabra alguna. Sango seguía en su intento de animar a su casi hermana, la actitud del mitad bestia, afectándola realmente. Pero lo aceptaba, le daba gran coraje lo sucedido anteriormente. No solo por como se refirió a ellos en general, sino el tono que había usado con ella al principio, y como su ego continuaba creciendo, haciéndose notar como el ser mas importante del planeta, no, del universo. Dio un vistazo rápido a donde se encontraba el houshi, tomando su té. Tal parecía que una vez más habían discutido. Pronto se desvió el tema en su cabeza.
-"Tal vez Inuyasha no sea el hombre correcto para mi… pero Miroku-sama… ya no se en quien confiar. Lo mejor será quedarme neutral por ahora"-
-"Será mejor que descansen. Mañana saldremos temprano y no quiero escuchar ninguna queja"-
-"Deberías dejar que las chicas descansen lo suficiente. Parecen agotadas y debo considerar que eres afortunado de que ninguna te haya dicho algo"- defiende Miroku.
-"No tienen porque. Ya dije que deben obedecerme"-
-"¡Pues estas muy equivocado!"- grita Kagome –"Yo no voy a tolerarte por mas tiempo. Así no eras antes y ahora menos que nunca voy a darte la razón"-
-"Estoy de acuerdo con Kagome-chan"- une la taijiya, un frío mirar sobre el –"Si vas a seguir con esa actitud da por hecho que te quedas sin amigos"-
-"Es mas, no se porque te estamos explicando. Simple y sencillamente me voy a casa"-
-"Nadie te ha dado permiso de irte, y es algo que obviamente no tendrás"- amenaza.
-"Inuyasha, déjalas en paz. Kagome-sama, prosiga. Ambas pueden irse. No tienen porque soportar esta ofensa de su parte. Están en todo su derecho"-
-"Ella puede largarse cuando quiera, pero Sango se queda aquí"- gruñe mientras sujeta su muñeca.
-"¿Y quien dijo que yo deseo a? tu no me mandas. Me voy con ella. No puedo estar cerca de un sujeto como tu y tener que aguantar tus berrinches y arrogancia. No me explico porque actúas así, pero no permitiré que me domines a mi o cualquiera de nosotros. Me pregunto como diablos fue que me llegue a enamorar de ti, o porque Kagome lo hizo. Eres un patán. Creo que todos esperábamos algo diferente de ti"-
-"Nadie me habla de esa manera y pagaras caro el insulto"-
-"¡Te hablo como quiera! Kirara, vamos al pozo"-
-"¡Meow!"-
-"Si te atreves a poner un pie fuera…"-
-"¡Osuwari! Regresaremos hasta qua cambies tu conducta o por lo menos que te disculpes de manera sincera"-
-"¡Deténganse! ¡Kagome, Sango!"- grita cuando se levanta –"… Esta bien, perdónenme…"-
-"¿Por qué se comporta así? Pareciera que en el momento en que Kagome-sama lo sentó… volvió en si. Definitivamente algo extraño esta pasando con el"- piensa el monje.
-"¿Estas bien, Inuyasha?"- dice Shippou, finalmente hablando –"Pareces asustado"-
-"Hai… yo… necesito salir y estar solo"-
Confundido por sus propias acciones, sube al primer árbol que encuentra, meditando lo sucedido. Su vista perdida en el resplandor de la luna. Al principio, había actuado así para contrarrestar el impulso de acercarse a la chica que alguna vez vio como su peor enemiga, convirtiéndose ahora en su compañera del alma, pues ella le solicito alejarse un tiempo, y pensaba atender a su petición de distanciamiento. La única manera en que lo lograría, era tomando una actitud engreída (una vez mas) pues esa era su salida cuando no sabia como actuar o estaba nervioso, ¿pero en que momento el había perdido el control de si mismo?, independientemente de su objetivo original, eso no justificaba como las había tratado, podía ver en la mirada de Kagome que realmente la había ofendido, justo como antes, cuando recién la conoció.
Se encontraba bastante aturdido. Finalmente, oyó como se acercaban algunas pisadas hasta su dirección. No se molesto en mirar quien era, su aroma era inconfundible a el. Espero hasta que estuvieran debajo del árbol, sintiendo como lo miraban fijamente.
-"Lamento lo que paso antes"-
-"…"-
-"No piensas hablar con nosotras"-
-"No, por ahora. Pedí estar solo"-
-"Quiero que todo se solucione, es por eso que estamos aquí"-
-"… Pues habla"-
-"¿Vas a seguir siendo un grosero?"- pide Sango.
-"Todavía de que intentamos hacer las paces"- aclara Kagome.
-"Bueno, esta bien"-
-"¿Qué puedes decir al respecto sobre lo que paso?"-
-"No… estoy seguro. Odio admitirlo, pero cuando me sentaste, es como si hubiera recuperado mi mente"-
-"Eso si que es extraño"-
-"Lo se… es por eso que no quería ver a nadie. Pensaba aclarar esto por mi cuenta"-
-"De acuerdo. Solo por tu explicación, te dejare solo"- comenta la castaña, alejándose.
-"Sango-chan…"-
-"Yo me ocupare de otro asunto, del tipo 'una vez mas pelearon houshi-sama e Inuyasha', para variar"-
Mientras iba caminando, pudo escuchar a lo lejos varias risas femeninas. El primer pensamiento que cruzo por su mente, fue efectivamente, el monje. Lo mejor era acercarse sigilosamente, tenia que atraparlo coqueteando con ellas sin que se diera cuenta (si es que era Miroku el responsable). Sus ojos se abrieron mas de lo que esperaba, pues la escena que vio ante ella, simplemente no podía creerla.
Algunas mujeres le miraban de manera coqueta, invitándolo a ir con ellas. Sango podía sentir que su sangre hervía, pero fue prudente y espero. Cuando Miroku finalmente volteo a verlas, las examino de pies a cabeza, como si deduciendo si seria bueno o no aceptar.
-"Seguramente viendo cual le conviene mas para tener a su hijo"- pensó Sango amargamente.
-"Son muy amables por invitarme, pero lo siento. Ando en busca de mi prometida, ¿la habrán visto?"-
-"Por supuesto, houshi-sama"- exclama una, claramente molesta –"Fue junto con la mujer que viste extraño hacia los bosques"-
-"Le agradezco la información. Andando, Shippou. Si fueron a buscar a Inuyasha"-
-"Imposible… ¿las rechazo? ¿Realmente prefirió ir a buscarme?"-
Con Inuyasha y Kagome
En la copa del árbol, Kagome e Inuyasha contemplaban el firmamento, la noche brillando con la luz de luna y las estrellas. La chica se había recargado en el, sintiéndose completamente tranquila. Había sido ya mucho tiempo desde la última vez que eso sucedió. Y realmente atesoraba estos momentos a solas con el. Cada vez que robaba un vistazo rápido a su rostro, esas orbes doradas demostraban un brillo especial. No sabía como interpretarlo. Pero era seguro que no era para ella. Por ahora no importaba. Mientras el hanyou no rechazara su tacto, le bastaba.
-"Lamento interrumpirlos… ¿han visto a Sango?"- la voz del monje se hace oír.
-"¿Para que la quieres?"- gruñe molesto.
-"No te importa. Solo hazme el favor de responder"-
-"Sango-chan regreso a la aldea, dijo que iba a hablar contigo"-
-"Debe estar en la choza"- propone el zorrito.
-"Es muy probable. Bueno, los dejo solos. Gracias, Kagome-sama"- dice, llevándose a Shippou con el.
-"Keh. Monje estúpido"-
-"¿Sigues molesto? Entonces si volvieron a reñir"-
-"Ya no pierdo mi tiempo con el"-
-"¿Entonces a que se debe?"-
-"Odio que pretenda demostrar que le interesa"-
-"Y volvemos a lo mismo"- murmura rodando sus ojos -"Creo que te da envidia. Mientras Miroku-sama aun puede seguir cerca de ella, cosa que tu no puedes hacer, al menos por ahora"-
-"… ¿Cómo sabes eso?"- pregunta sorprendido.
-"Ups… es que yo…"-
-"¿Nos espiabas?"-
-"Algo así"- susurra jugando con su cabello –"Y comprendo que eso sea lo que te incomoda"-
-"No debiste hacerlo"-
-"Lo se… perdón. Pero no puedo evitar preocuparme por mis amigos. Lo único que espero es que todo salga bien"-
-"Debo suponer que no sabes a quien creerle ¿me equivoco?"-
-"Algo así. Es un poco mas complejo de lo que crees"-
Con Sango
Sango estaba sentada frente a la entrada, Kirara bajo sus cariños. La taijiya tenía su mente perdida. Era difícil interpretar lo que había visto, de ese monje se podían esperar muchas cosas. Pero también cabía mencionar que era muy atento desde su regreso, aunque le incomodaba todavía sobre ser su propiedad. Al dirigir su atención al cielo, cierta estrella llamo su atención.
-"¿Sabes algo, Kirara? Creo que he tomado una decisión"-
