Capitulo VI
Confrontación
-'Pero es que no me pueden pedir tal atrocidad… desearía poder confesártelo… pero algo me impide a hacerlo. No es falta de confianza, has grabado tanto en mi, que eres una persona a la que he podido darle mi confianza, aun sin saber que podría ser un error en un futuro; eso no me importa, te lo has ganado a pulso. No sabes el tormento por el que cruzo en estos momentos, de saber que todo puede terminar por culpa de una nueva estupidez mía… busco desesperadamente consejo… busco una solución que yo misma conozco, pero que aun dudo de saber enfrentar. La victoria o la derrota, queda en mis manos. Y no es tan fácil como yo quisiera que fuera. Se lo que tengo que hacer, pero tengo el miedo constante de fallar. Se que puedo lograrlo, pero se también que mis nervios me traicionaran al final. Ayúdame… me siento mal… herida… desdichada… y todo por la misma razón. Alguien de quien jamás creí que tendría que tener tanto temor… y que su amenaza fuera tan seria y latente que incluso puedo detectar su enojo… su desaprobación… su indiferencia… en realidad me hiere, y es que sabe como logra un efecto como ese en mi. Me conoce bastante bien… y sabe a la perfección que puede dominarme de esa manera, sin embargo… he cambiado. Se que su advertencia no es como para tomarla a la ligera, pero lo que el desconoce es que me revelo contra eso. No dejare perder lo más significativo de mi vida. Lástima si tengo que usar los medios menos convenientes'-
Con Sango
Ya eran altas horas de la noche, y no había muestras de ninguno de sus amigos. No que le preocupara mucho, después de todo, sabían defenderse. Aquel monje pervertido, era bastante audaz a la hora de la batalla. Y en cuanto a Kagome, pues siempre dependía del ambarino. Jamás le dejaba sola, o al menos eso continuaba pensando. El saber que Inuyasha quizá ya no velaría, de la misma forma, por la seguridad de la chica futurista, le preocupaba. Aun le atormentaba el hecho de que fuera ella la causante de toda esta controversia. Es por eso que siempre se había quedado con la idea de que Inuyasha jamás podría fijarse en ella de esa manera. En el pasado, el amo a Kikyou, y ahora, simplemente debía estar con su reencarnación. Entonces, al ver que no había oportunidad alguna, decidió olvidarlo, y continuar con su vida, la que simplemente viviría con Kirara como compañía. Y surgió su atracción a Miroku. Lo aceptaba, también tenía sus buenas cualidades, y siempre estaba a su lado en los momentos más difíciles. En numerosas ocasiones, a su manera, le demostraba sus sinceros sentimientos, lo que existiría entre ellos, mientras le diera una oportunidad.
Cada situación, cada segundo en el que estuvo a solas con ellos, no podía irse de su memoria. Entre mas intentaba negarlo, mas se daba cuenta de la realidad. Tan fácil de pensar, tan fácil de aceptar, pero tan difícil de actuar. Era cierto, la respuesta era muy sencilla, pero ¿seria capaz de traicionar así a dos personas? De alguna manera, con ambos tenia una historia, a partir de la cual surgió la atracción. Reformulo lo que le había dicho a Kagome anteriormente. Había admitido que, efectivamente, se había enamorado de Inuyasha. Pero eso no era razón suficiente como para arrebatárselo a la joven miko. Aunque, según la versión del joven de cabello plateado, la atracción que sentía por ella era a causa de su semejanza con Kikyou.
-'No puedo creer que traicione a Kagome-chan de esa manera… demo… siempre me preocupo mas por su felicidad que por la mía, tal vez esto sea una señal, de que finalmente es mi oportunidad de ser feliz'-
Se levanto con pereza y estiro sus brazos. Su fiel mascota le veía con interés. Había mencionado que ya tenía la respuesta, pero tardaba mucho en decírselo. A juzgar por su expresión, podía deducir fácilmente quienes serian los más perjudicados en esto. Se acerco a ella, ronroneando en su tobillo. Sango le miro con dulzura y la tomo entre sus brazos.
-"Dudo que alguien se presente por ahora… vayamos a dormir"- oye el maullido alegre –"Ambas necesitamos algún descanso también"-
Antes de que lograra entrar, la voz de un hombre la detuvo. No tenia la necesidad de voltear, era inconfundible.
-"¿Ocurre algo, houshi-sama?"-
-"Te he estado buscando desde hace horas"-
-"Pues me parece algo extraño. He permanecido aquí desde hace el ocaso"- exclama viéndolo fijamente.
-"Imposible. Fui a buscarte inmediatamente después de que acompañaste a Kagome-sama por aquel híbrido"-
-"¿Por qué no pueden dejar esta absurda rivalidad?"-
-"Ya te dije que no lo es. Se un poco lógica, Sango. Te guste o no, es el un mitad bestia, y como tal, es tu enemigo. No olvides que una parte de el, es de la especie a la que tu familia se encargaba de exterminar. ¿Qué pensaría ahora tu padre de ti, si ve que te has enamorado de un youkai?"-
Sus palabras penetraron profundamente en ella. Tenía razón. Pero ya era demasiado tarde como para analizarlo. Eso si, no le daría la satisfacción de verla confundida. No le demostraría su vulnerabilidad respecto a ese punto en particular.
-"Aun así, eso no le da derecho a llamarle de esa manera. Si mal no recuerdo, el es quien nos ha salvado en innumerables ocasiones"-
-"Lo que tu no sabes es que desde un principio, jamás concordamos"-
-"El hecho de que hayamos podido convivir como camaradas, unidos por la misma razón, no significa que lo respete"-
-"No puedo creer que se exprese así. Tenia otra idea de usted"-
-"Esto me da a entender que prefieres estar con el que conmigo ¿me equivoco?"-
-"Watashi… houshi-sama… yo no se… no quiero lastimar a nadie"-
-"Pues ya lo has hecho. Les has ocasionado mucho daño a todos. Por aquella ruptura entre tu amistad con Kagome-sama, aunque odie admitirlo, a Inuyasha por hacerlo abandonar a su segundo amor, siendo la misma chica antes mencionada, y a mi, por romper con nuestra promesa y haber dejado de lado mis sentimientos sinceros… yo te amaba, Sango"-
-"… Dijiste 'amaba', ¿quieres decir que ya no?"-
-"Me malinterpretas. Aun siento por ti un fuerte y especial cariño, pero lo que me estas haciendo es una especie de traición. Además, se suponía que nos casaríamos. No se como esperas que pueda confiar en ti como antes"-
-"En verdad lo lamento… pero ¡jamás pedí estar en esta posición!"-
-"Te equivocas. Tú eres la causante de todo esto. Ya teníamos el acuerdo tú y yo. Pero ahora compruebo tristemente que eso no significo nada para ti, pues con una simple intervención de Inuyasha, tu corazón vacilo. No correspondes de la misma manera mis sentimientos"-
-"¡Todo esto es un error! ¡Un gran error!"-
-"¡Ambos sabemos muy bien que no es así! ¡Fácilmente pudiste haberte negado a el, abogar por mi, pero no lo hiciste, estas prefiriéndolo!"-
-"Silencio… eso no es verdad…"- lagrimas comenzaban a asomarse.
-"Claro que lo es. Eres una completa deshonra a toda tu familia"-
Con un potente grito, la taijiya se levanta completamente asustada. Observa con detenimiento a su alrededor, viendo solo a la neko-youkai, sus ojos rojos fijos en su dueña. Un simple sueño. Aun incrédula, se levanta y decide ir por un poco de agua para refrescarse. Al ver el horizonte, era fácil saber que ya no tardaría en amanecer. Aquella vista le brindaba una especie de tranquilidad. Aunque para la taijiya ya no era lo mismo contemplarlo. Siempre la disfrutaba en compañía de alguien cercano a ella.
-'Ese sueño, fue tan extraño. Fue tan real… pero no creo que houshi-sama me hablaría de esa manera… ¿o si'?-
Pero de nuevo rebobino en su mente aquel sueño. Era como una especie de mensaje secreto. Cada palabra que había dicho, era verdad. Su propio subconsciente le decía que lo que estaba apunto de cometer era un completo error.
-'Mas no puedo traicionar a mi corazón, es posible que esta sea la ultima oportunidad que tenga para ser feliz… aun cuando alguien mas sufra por ello'-
Su mirada aun seguía perdida en aquel panorama ante ella. Se levanto, colocándose su kimono y acercándose al árbol más cercano, esperando que desapareciera la sensación que la consumía por dentro. Pensó en cada circunstancia, cada momento, cada palabra… tenia que asegurarse de que estaba tomando la decisión correcta. De esto dependía el destino de todos sus amigos. Y volvía a suceder. Se preocupaba más sobre los sentimientos de otras personas que por ella. Cada quien había sufrido, pero no era por culpa de otro. Ante ciertas situaciones, lo mejor era atender nuestros propios intereses.
Miroku la contemplaba desde un lugar algo apartado. Realmente le dolía verla así, ¿pero que mas podía hacer?; ya le había demostrado que una vida juntos podía ser muy prometedora, aun cuando no podía darle nada material, de momento. Más sin embargo, odiaba admitir que era muy posible que el hanyou tuviera la razón. Si Sango aceptara su oferta, y se casaran después de derrotar a Naraku ¿en verdad le podía ofrecer una vida como ella se merece?, ¿seria fiel? Más incógnitas como esta rondaban por su mente. Y es que tenia que aceptarlo, no estaba seguro. Siempre había sido mujeriego y era obvio esperar que la taijiya quisiera que solo estuviera con ella. Así es como debían ser las cosas.
Decide acercarse a ella, dispuesto a resolver todo de una vez, además de obtener algunas respuestas de su parte. Ella aun no se había dado cuenta de su presencia, se encontraba en profundo pensamiento. Para cuando ladeo su cabeza, el monje ya estaba abrazándola y dedicándole una sonrisa. Sango simplemente le devolvió la sonrisa, volviendo su mirada al cielo ya completamente iluminado. Paz, tranquilidad, algo que siempre experimentaba al estar cerca de la exterminadora. E incluso llego a pensar que la misma emoción cursaba por el cuerpo de la joven. Poco después, ella se recarga sobre su hombro, disfrutando el momento. Miroku cierra los ojos, alegre de que ya no haya conflicto entre ellos.
-"¿Has llegado a una determinación?"-
Sango se sobresalta un poco ante la pregunta. Vaya manera de arruinar el momento. Se separa un poco, intentando hacerle frente, aun cuando le seria casi imposible.
-"Hai… bueno, eso creo"-
-"Estoy seguro de que tu decisión será la correcta"-
-"Es posible… pero lo dudo mucho"-
-"Sango"- exclama suavemente mientras toma sus manos –"Sea cual sea, yo siempre estaré ahí para ti"-
-"Arigatou… houshi-sama…"- retrocede de manera casi imperceptible.
-"Pareces nerviosa, tranquila, yo no muerdo"-
-"Lo lamento, es que yo…"- se sonroja levemente.
-"No tienes porque darme explicaciones. Esta bien. Además, quería disculparme por lo del otro día. Nunca quise que significara de esa manera el hecho de que fueras mía"-
-"Supongo que esta bien… es que no estoy acostumbrada a eso, y sobretodo, no quiero que piense de esa manera sobre mi. Como dije, no soy ninguna especie de trofeo"-
-"Entiendo. Ahora solo espero tu respuesta, y ya sabes que no importando que decidas… siempre tendrás mi apoyo"-
No tenía tiempo para decir algo cuando el houshi se levanto y se encamino nuevamente hacia la choza que les habían brindado para pasar la noche. Ella le miraba con confusión, podía verlo en su mirada. Definitivamente, se había percatado de algo. Asustada, se levanta y corre tras el.
Con Inuyasha
El pequeño zorro dio un bostezo realmente largo. Froto sus ojos, para ver más claramente sus alrededores. No veía a la miko por ningún lado. Seguramente salio para preparar el desayuno. Sonrió en el pensamiento. Salio trotando, esperando verla, más se sorprendió al verla llegar en los brazos de Inuyasha, al parecer dormida. Alarmado, se acerca velozmente y sube sobre su hombro, preguntando por ella.
-"¡¿Quieres callarte?!"- grita el hanyou, desesperado.
-"¡¿Qué le paso a Kagome?!"-
-"¡Nada de tu interés! Ella esta perfectamente bien"-
-"Pues no te creo. ¿Acaso no regresaron anoche?"-
-"¡No es asunto tuyo!"- ruge tirándolo al suelo.
-"Lo sabia. Tarde o temprano terminarían juntos"-
A pesar de que se detuve por un segundo, el joven simplemente ignoro su comentario y camino hasta el futón correspondiente de la chica. La dejo con una inusual ternura, alejando los mechones de cabello que ocultaban su rostro. En definitiva, las cosas no podían ser como el quisiera. Estaba dispuesto a salir de la habitación cuando la mano de la chica le detiene. Sin mirarla, atiende a su petición y permanece por unos minutos más.
-"¿Te quedarías conmigo?"-
-"…"-
-"Se lo que piensas en estos momentos…"-
-"Claro que no lo sabes. De ser así, esto no hubiera pasado"-
-"Perdóname… pero es que yo…"-
-"Simplemente no puedo creer que me hayas utilizado de esa manera. ¿Cómo esperas que confíe en ti una vez mas?"-
-"Inuyasha… por favor, esto es un error…"-
-"Exacto. Fue un error. Y es uno que no volverá a suceder. Ahora soy yo quien pide que te vayas a tu época"-
-"¿Me estas pidiendo irme para siempre?"- murmura molesta.
-"No me importa como lo consideres. Simplemente aléjate de mí. Y cuando finalmente comprendas lo que me has ocasionado, ten por seguro que podrás atravesar el pozo una vez mas"-
-"¡Es imposible que me estés pidiendo esto! Después de todo lo que hemos pasado…"-
-"¡Precisamente por eso mismo! Esto cambia mi perspectiva por completo sobre ti. Solo te estoy pidiendo que me des tiempo para asimilarlo"-
-"¿Por qué me tratas así? Yo no te hecho nada malo"-
-"¿No?, por favor, Kagome. Si tan solo un alma se entera, créeme, jamás te lo perdonaría"-
-"Es que acaso ¿te arrepientes?"-
-"Las cosas no debieron ser así"-
-"Pudieron serlo en un pasado, no entiendo porque me rechazas ahora"-
-"¡Conoces la razón! Y mis sentimientos no cambiaran"-
El duro tono de sus palabras le dejaba en claro bastantes cosas. Y aunque odiara admitirlo, sabía perfectamente en que líos se habían metido. La miko pensó que finalmente acepto que Inuyasha prefirió a Sango que a ella. Ni siquiera le importaba mas que le compararan a Kikyou. Ahora se encontraban en la misma posición. Observo al hanyou con detenimiento, sintiendo remordimiento. Pero si de verdad apreciaba mas a la taijiya, simplemente no lo demostraba. Ya que solo basto unas cuantas palabras para hacer dudar a su corazón; y las acciones solo apoyaban a la causa de la azabacha. Su mirar se ensombreció, no creyendo por completo sus afirmaciones.
-"¡¿Entonces porque?!"-
-"Ya estaba en claro que fue un error. No puedes manipularme de esa manera para que cambien las cosas a tu parecer"-
-"Pues yo no pienso dejarte con ella"-
-"No necesito de tu permiso"- gruñe –"Si pensaras un poco podrías ver el porque no pude elegirte a ti"-
-"Inuyasha no baka… ¡Osuwari!"-
El nenjo de Inuyasha brillo intensamente antes de enviar su rostro al suelo de madera. Por breves segundos, la chica le miro con una sonrisa despectiva, mas se dio cuenta de lo que acababa de hacer. Se acerca con cautela, llamándolo suavemente. No recibe ninguna respuesta de su parte. Al menos no oral. Su mano es alejada rápidamente por un ágil movimiento, arañándola. Ella retrocede un poco, tomando su mano lastimada. Al terminar el efecto, se levanta por su cuenta, un frío mirar sobre Kagome. Parecía que estaba frente a la miko el mismo Sesshoumaru.
-"Por esa misma razón"- vocifera iracundo –"¡No esperaras que sienta cariño por una persona como tu! Siempre me andas regañando y me tratas como a una mascota. Pues no aceptare más eso. Reconozco que has llegado a ser amable conmigo, pero son menos ocasiones que cuando me sientas. Creí que se podría conservar cuando menos nuestra amistad, pero tal vez ya ni eso sea posible. Pensé que ya habías aceptado las cosas"-
-"Lo intente y fracase. Inuyasha, onegai, aishiteru"-
Sus ultimas palabras, casi como una suplica, hicieron al hanyou verla de frente, no sorprendido, pero si desconfiado. No esperaba que lo fuera a decir, después de todo, ese no era el mejor momento de confesarlo. Ya había superado lo sucedido con la miko, Kikyou. Y al conocer a su reencarnación, creyó que el mejor camino era estar a su lado; mas comprendió que jamás podría verla como Kagome, solo veía en ella a su antiguo amor. Y bien sabía que no era justo para la chica. Su compañero del alma, había resultado ser la taijiya, mucho a su sorpresa. La oportunidad de ambas ya había pasado.
-"Kagome, por favor, analiza lo que acabas de decir"-
-"¡Pero si tu ya lo sabias! Si lo que querías era que lo dijera, ya lo he hecho. Pero no me rechaces. No así"-
-"¿Cuántas veces tengo que decirte que le pertenezco a Sango? En ti no veo nada, solo amistad"-
-"Tu no le perteneces. Eso es lo que tú crees. Ella optará por Miroku-sama. Y sobre todo, bien mencionaste anteriormente que alguna vez también sentiste cariño por mí. Eso puede volver a suceder"-
-"Lo dudo mucho"- gruñe, cruzándose de brazos –"En lo que a mi concierne, estas fuera del cuadro"-
-"Eres muy orgulloso como para admitirlo"- discute la pelinegra –"Explícame porque no me quieres dar una oportunidad"-
-"¡Por que no y ya! ¿Acaso esa respuesta no te basta?"-
-"Obviamente, no. Inuyasha, yo no pido demasiado. Solo que me dejes demostrarte cuanto puedo amarte"-
-"Por favor. Tú tienes una vida más allá de nosotros. Esta no es tu época"-
-"Así que es por eso. Te molesta el hecho de que no soy de aquí, ¿cierto?, pues lo lamento. Pero yo si me enamore de ti, y estoy dispuesta a quedarme a tu lado"-
-"En verdad… ¿dejarías a tu familia solo para quedarte conmigo?"-
-"Por supuesto"- menciona un poco mas calmada –"Lo que sea"-
-"Yo no pedía eso. No quería ser un obstáculo entre tú y tu familia. Y con claridad podemos ver que yo no puedo desenvolverme en tu mundo"-
-"Todo es cuestión de intentarlo"- susurra, tomando su mano –"Que eso a ti no te preocupe, ya podremos resolverlo"-
-"Eso no significa que te estoy dando una oportunidad"- vocifera alejando su mano rápidamente –"Dijiste que si amas a alguien, le permites ser feliz, aun cuando no sea a su lado"-
-"Eso creí también. Pero ahora veo que me equivoque. Uno ve la realidad cuando se encuentra en tal situación"-
-"Pues de mi parte no lo obtendrás"-
-"Lo que quiero, lo obtengo"-
-"Y vamos de nuevo"- rueda sus ojos –"¿Aun no lo entiendes?"-
-"Esto es lo que entiendo"-
Con una mirada dulce, se va acercando mas a el, lentamente. Inuyasha aun le miraba despectivamente. Conocía sus intenciones, pero tampoco deseaba ser tan altanero a ella. Ya lo había sido en innumerables ocasiones, y ya ni el mismo se comprendía. Lo que había esperado, pasó. La chica lo besaba, de manera suave, pero determinante. Abrió sus ojos, no era posible que en un segundo el bajara la guardia tan drásticamente. Al sentir aquel contacto, recordó lo sucedido en el castillo de Kaguya. El respondió al gesto esa ocasión, pero era para no perder el control. Siempre lo vio bajo la sombra de que era la única manera de regresarlo a la realidad, no más. Y si bien era cierto, el conocía a la perfección sus sentimientos.
-"Kagome…"-
Con Sango
Su confusión era evidente en ese momento. Habría podido jurar que su mirada no indicaba nada bueno. Existía la posibilidad de que ya se percatara de la realidad. Y eso no lo deseaba. A pesar de haberlo seguido, le perdió la pista rápidamente. Maldecía en su interior, en definitiva, no era bueno. ¿Con que intenciones se escondería de ella?, inexplicable a Sango, al menos por el momento. La exterminadora continuaba caminando, buscándolo por todos los rincones.
El pequeño zorro también se encontraba deambulando por los alrededores. Al escuchar parte de la conversación que tenían sus amigos, prefirió dejarlos solos. De cualquier manera, el no los entendía. Comenzaba a aburrirse, hasta que vio a su amiga castaña. Se acerca alegre, subiendo a su hombro.
-"¿Por qué tan pensativa?"- pide inocentemente.
-"Ando buscando a houshi-sama… estaba conmigo hace unos minutos, pero después lo perdí de vista"-
-"Lo vi pasar por allá"- indica hacia la izquierda –"Creo que las aldeanas le estaban pidiendo algo"-
-"Ya veo…"- susurra peligrosamente –"Por cierto ¿Inuyasha to Kagome?"-
-"Están en la choza, tal parece que Kagome estaba muy cansada"-
-"Oh… bueno, ¿puedes buscar a houshi-sama por mi?; tengo que ir a hablar con ellos"-
-"Esta bien. No tengo nada mejor que hacer"-
Con un hábil brinco, baja de ella y camina en la dirección que le había señalado. Antes de irse, pudo notar algo de tristeza en su voz, pero decidió no preguntar. Sango no hablaba con cualquiera. Y entrometerse en los actuales conflictos del grupo no era la mejor idea para el. Permanecer neutral, era la mejor opción en su caso.
La castaña continuaba, esta vez enfocada en la choza que tenia frente a ella. Pero se detuvo en seco. Recordando la mirada de Miroku, se puso un poco nerviosa. Era muy posible que esos dos ya hubieran arreglado cuentas… el monje ya conocía la respuesta al dilema. Y al conocerlo, le fue muy fácil saber que a pesar de sus palabras, el no lo aceptaría.
-"Al igual que en mi sueño"- piensa tristemente.
Tal vez no podía culparlo por ello, pero esperaba que lo tomara de mejor manera. Todo a nuestro alrededor cambia, pero a veces, simplemente lo que deseamos para cambiar, permanece igual. Andaba de manera lenta por aquellos caminos de tierra, aun debatiendo sobre lo que había visto en su mirada… en verdad, le inquietaba de sobremanera. Y es que no tenia la menor duda, el presentimiento de que algo perturbador va a venir, simplemente lo asociaba a ellos dos. A buen momento se le ocurrió pensar que tal vez era una mala idea. De hecho, ciertamente parecía que siempre buscaba torturarse de alguna manera, aun la más inesperada.
-"Kagome-chan…"- exclama, entrando.
Sus ojos se abren de par en par al presenciar la escena ante ella. Sin dar crédito a lo que veía, ladea su cabeza con velocidad, dando media vuelta y muy decidida a alejarse lo más pronto posible de ese lugar. Entonces lo que había dicho la miko era verdad, Inuyasha solo estaba jugando con ella. Aunque no entendía bien el porque lo haría. Nada obtendría de ello. El hanyou, al escuchar la voz de la castaña, reacciono instantáneamente, maldiciéndose por lo sucedido. ¿Qué mas podía hacer?, Sango había visto a su mejor amiga de manera comprometedora con el, y eso no era nada fácil de olvidarse. Como pudo, se levanto, lanzando lejos a Kagome. Ella solo dio un grito ante el movimiento inesperado y frunció el ceño al verlo salir con agilidad.
Rastreo el aroma de la taijiya, no era nada complicado para su agudo olfato. Mas no detecto nada, el provenir de ella, ningún tipo de indicio sobre sus emociones. Tan absorto estaba en sus pensamientos, que no se percato de la presencia de Shippou y Miroku. En cuanto se cruzaron sus miradas, un nuevo odio creció entre ellos. El monje ya sabia de antemano que la mujer a la que amaba, eligió a Inuyasha. Pero por su rostro, algo más había pasado.
-"¿Se puede saber porque tanta desesperación?"- pide en son de burla.
-"Nada de tu incumbencia"- responde gruñendo –"Ahora fuera de mi camino"-
-"Hey, ¿a que se debe tanta prisa?"- exclama, poniendo su báculo al frente –"¿Qué fue lo que le hiciste a mi prometida?"- menciona con un tono serio y distante.
-"… No le he hecho nada, y por última vez ¡no es tu prometida! ¡Ya no mas!"-
-"En eso tienes razón"-
-"¿Qué quieres decir con eso?"-
-"Entonces no te lo ha dicho, bien, no importa mucho. Ya que has arruinado tu única oportunidad"-
-"Explícate monje. Sin rodeos"-
-"Ya que tanta es tu insistencia… pues veras, eres el peor imbécil que he conocido. Sango ya tenia una respuesta a nuestro actual dilema y…"-
-"¡Y ve al grano! ¿Qué quieres decir con eso?"-
-"Pues te… eligió a ti…"- murmuro con veneno –"Obviamente yo no concuerdo con eso, pero así son las cosas. Y por la expresión que acabas de poner en estos momentos, he de suponer que acabas de cometer el peor de los errores. Te lo agradezco, Inuyasha, me has dado una esperanza mas"-
Con una mueca satisfecha, Miroku camina en dirección de Sango. No había esperado nada más que algo así. Lo que le daba curiosidad era el saber que había hecho exactamente, no que fuera muy importante de cualquier manera. Podía oír la manera en que el viento era cortado. Sin duda alguna, el Hiraikotsu de la taijiya. En su desesperación, la joven no había hecho más que tomar su arma y encaminarse a los bosques, Kirara como su única compañía. Con inusitada rapidez, vio como su boomerang cortaba todo árbol que se encontraba en su camino. Aprendió a practicar de esta manera mientras estuvo sola, como un método para descargar toda su ira.
Su fiel mascota solo le veía, intentando deducir que ocurrió. Lo tenía que reconocer, su dueña se había vuelto fuerte no solo físicamente, sino también en espíritu. Ahora sus emociones eran mejor controladas, su dominio era casi absoluto. Sin embargo, en esta ocasión volvió a recurrir a uno de sus antiguos métodos de relajación. Eso indicaba que algo serio le había pasado.
-"Es imposible que solo estas cosas me ocurran solo a mi. ¿Acaso será un castigo de mi padre por haberme enamorado de un mitad bestia…? ¿Aquella criatura que se supone que odiamos y exterminamos?"-
Muchas ideas más le cruzaron, pero la decisión era definitiva. Jamás volvería a caer en una trampa de ese tipo. Ya había aceptado el hecho de que solo Kirara le acompañaría a lo largo de su vida. No podría confiar en nadie más. El sonido de una rama atrajo su atención, preparando su arma para atacar cualquier cosa que fuera a salir de entre los árboles.
-"Relájate, solo soy yo"-
-"Oh…"- dice indiferente –"¿Qué es lo que quieres?"-
Aquellas palabras sonaban tan frías, carecían de cualquier tipo de emoción. Ni siquiera la ira se encontraba presente en esos momentos. Cosa que ocasiono el nerviosismo de Miroku, por alguna extraña razón.
-"Te vi correr lejos de la choza donde se encuentra Kagome-sama… ¿sucedió algo malo?"-
-"Nada que le importe"-
El gruñido de la felina atrajo una vez más su atención. Esta ocasión, era el ojidorado, una mirada completamente abatida en su semblante. Lo acontecido en la choza, la declaración del monje, era demasiado como para que el aceptara. Era fuerte, si, pero en cuanto se le pedía fortaleza en su corazón, era demasiado difícil a el. Por eso no acostumbraba a mostrar sus emociones.
-"Tenemos que hablar"-
-"Pues yo pienso que no. No tengo nada que hacer con ustedes dos"-
-"Espera, Sango. No tiene que afectar a nuestra relación lo que haya pasado entre ustedes dos"-
Indiferencia. La castaña los miro detenidamente, evaluándolos. La neko estaba ya sobre su hombro, inspeccionándoles también. Dolor. Sabía que ambos ya le habían hecho daño en más de una manera, no lo permitiría una vez más; ya era suficiente. Arrepentimiento. Deseaba darles una oportunidad pero era imposible confiar una vez mas en ellos, en Inuyasha… el poseía la característica principal. Por eso le eligió, pero esa misma razón, fue lo que le fallo.
-"Como ya dije, nada tengo que hacer con ustedes. Lo que ha sucedido quedara así, en el pasado. No esperen que finja que nada de esto paso. Ambos me hirieron"-
-"No era mi intención"- argumenta el houshi –"Tu sabes que eres especial para mi"-
-"No estoy ciega, Miroku"- dice fríamente. Estremeció al susodicho –"Desde que regrese, comprobé que las palabras de Inuyasha eran ciertas. Solo cambiaste de horarios. Eres la peor escoria que he tenido el disgusto de encontrarme. Y lo mismo va para ti"- enfoca al hanyou –"Kagome-chan tenia razón. Solo estabas jugando conmigo. Aun desconozco el porque, pero esto no quedara así. Creí que eras diferente… te di la ocasión, pero tu también me fallaste. Tu tipo no permite el engaño… no entiendo porque lo hiciste… yo había aceptado permanecer a tu lado, pues vi tu sinceridad y sabia que jamás me abandonarías… me equivoque…"-
-"¿Entonces estuviste con…?"-
-"¡Eso no importa!"- grita exasperado –"Sango, onegai, esto es un error. Todo fue culpa de ella"-
-"¡Pues ya no me interesa!"-
-"¿Qué es lo que tengo que hacer para que me creas?"-
-"Nada, porque ya no lo haré. Estoy harta de hacerme promesas falsas. Me prometí darle oportunidad a Miroku, y me fallo. Me prometí no traicionar a Kagome-chan, y el resultado fue el mismo. Prometí… que seria sincera con mis sentimientos y aceptaría el hecho de que estoy completamente enamorada de ti, Inuyasha; pero una vez mas, todo es irreal. Ya no mas"-
Su confesión los dejo atónitos. Aunque la ira recorría el cuerpo de Miroku. Siempre estuvo debajo del hanyou, su corazón le pertenecía solo a el. Se maldijo por no verlo antes. Este era el momento de arreglar las cuentas pendientes de una vez por todas. Inuyasha no podía asimilar aun su confesión. Fue un estúpido por haber caído en la trampa de Kagome. El ya tenia la ligera sospecha, pero no creía que fuera una posibilidad. Terrible error. Un gran dolor se sintió sobre el. Que lo obligo a ponerse de rodillas.
-"¿Qué diablos me sucede?..."-
-"Es muy sencillo. Has sido rechazado por tu compañero del alma. No necesitas el ritual para que haya conexión entre ambos, ese enlace ya existía. Ese rechazo, afecta en todo tu ser…"-
-"No se de que diablos me estas hablando… pero no lo soporto…"-
-"Déjame salir y yo me encargare de aliviar tu sufrimiento…"-
-"¿En verdad podrías hacer eso?"-
-"Por supuesto, solo dame la oportunidad. Yo me haré cargo ahora y nunca tendrás que volver a sufrir innecesariamente, olvidaras por completo esto"-
-"Yo no quiero olvidarla…"-
-"Ahí cometes el error"-
-"Error o no… jamás la dejare… ella significa todo para mi"-
-"Eres un estúpido. ¿Es que no entiendes que esta robando tu energía? Piensa, como dije no necesitas el ritual, pudiste librarte de problemas aquella ocasión, si a fin de cuentas, te iba a aceptar a ti, la hubieras marcado como tu compañero en ese mismo momento"-
-"Lo sabia… eres tu… no se que es lo que quieres obtener de mi"-
-"¿No parece obvio? Deseo tu cuerpo, si yo lo domino, no necesitaras mas de tu alma, no tendrás mas penas ni angustias"-
-"Ya no amaría a Sango…"-
-"Ese es el precio a pagar por evitar semejante sufrimiento…"-
Miroku veía esto como su momento. Algunas palabras correctas, mientras su rival estaba distraído, podían ser una fácil ventaja. Pero le inquietaba el comportamiento que presentaba el mitad bestia. Parecía como si… estuviera en conflicto consigo mismo. Y no precisamente por la acusación que le hizo Sango.
-"Ya no mas. Lo siento, pero esta es la ultima vez que me hieren de esta manera"- dice determinada.
-"Sango, estas precipitándote de nueva cuenta. Piensa primero en tus acciones"-
-"No entiendo que hay que pensar. Simplemente, no quiero volver a sentirme utilizada"-
-"Nunca fue así. He de suponer que mi hábito de ser mujeriego es lo que te incomoda y lo acepto. Pero explícame porque no puedes darme el beneficio de la duda; bien supiste que cambie por ti"-
-"¡Y sigues mintiéndome! Ambos sabemos perfectamente que no es así. Tú mejor que nadie conoce que jamás podrás cambiar lo que eres. Y lo entiendo de alguna manera. Pero no esperes que confíe mas"-
-"Comencemos por ser honestos con nosotros mismos"- pide con el afán de calmarla –"Y después, ya que estamos así, dime porque es que siempre me golpeas si estoy coqueteando con otras mujeres"-
-"Sencillo. Aparentas ser un buen monje, mas tus intenciones no son lo que parecen"-
-"Solo pido encontrar una manera con la cual alguien pueda terminar mi misión si es que yo no logro completarla con éxito. No puedo dejar las cosas así"-
-"Entonces sienta cabeza. No puedes andar por ahí pidiendo a cada mujer bonita que te encuentres que tenga un hijo tuyo"-
-"Aunque yo lo diga a muchas mujeres, solo lo significo hacia ti. Debe ser NUESTRO hijo"- susurra tomando su mano.
Inuyasha los mira detenidamente justo en ese momento, la presión en su pecho aun mas intensa. Sin darse cuenta de ello, comienza a gruñir guturalmente, el conflicto de emociones comenzando a desatarse. Su youkai sonríe siniestramente. Un poco mas de persuasión y lograría su objetivo, finalmente podría cobrar su venganza.
-"¿Acaso permitirás que ese houshi toque a tu mujer?"-
-"No soy como Kouga. Yo no la reclamo como mi propiedad"-
-"En definitiva, eres mas ingenuo de lo que pensé. Se ve que no sabes que incluso es una especie de crimen el simple hecho de que alguien mas se este fijando en tu compañero del alma, y eso incluye que intente seducirla"-
-"¡Keh! Ese Miroku-hentai no tiene ninguna…"-
Sus pensamientos son cortados en cuanto observa como Miroku la tiene sujeta de la cintura, besándola. Esa imagen hizo que perdiera el control de sus impulsos. Gruñe de manera desesperada, impotente ante su situación. Se alarma de inmediato, de cualquier forma, debía mantener controlado a su youkai. Sin un previo pensamiento, se abalanzo sobre ellos, alejándole de la castaña, su atención fija en su rival; no habría repetición de sus acciones. Al verlo detenidamente, el joven palideció. Ya no era contra Inuyasha, sino contra algo más siniestro.
-"¿Qué sucede, monje?"- gruñe divertido –"¿Acaso ahora me tienes miedo?"-
-"Ese es un pensamiento absurdo"- ríe el, golpeándolo con su báculo y alejándolo de el –"Solo has demostrado lo débil que puedes ser"-
-"Te demostrare quien es débil"- truena sus nudillos –"Lamentaras el haber hecho sufrir tanto a mi compañera…"-
-"¡¿Tu que…?!"-
Logro reaccionar justo a tiempo para esquivar su ataque. Pudo percatarse de que su habilidad era mejor estando en ese estado, pero de la misma manera, le provocaba varios errores. Cada golpe que enviaba, era evadido con cierta dificultad. La castaña les gritaba, pidiendo detener la lucha absurda. Sabía que se había transformado, y que ella no podría contenerle. La única opción que se le presentaba era ir por la miko. Lanzar el Hiraikotsu era un alto riesgo, que no estaba dispuesta a correr. Con lo que no lo quedo más remedio que mandar a su fiel mascota por Kagome.
Mientras uno evadía, el otro no perdía la oportunidad de atacar sin tregua. La lujuria de sangre que demostraba el demonio, parecía ser insaciable e incontenible también. Aquellos ojos rojos no dejaban de mirarle con profundo odio, podía vislumbrarse la traición, e incluso una emoción mas. Miroku podía notarlo, algo en especial era lo que le brindaba aquella fuerza, aquel deseo de…
-"Venganza. ¿Pretendes vengarte de algo, Inuyasha?"-
-"¿Quién lo diría? No eres tan estúpido como pareces. Estoy cansado de ver como la tratas como si fuera un objeto, que crees que estará para ti solo cuando lo desees… pues no. Incluso un youkai como yo comprende mejor lo que significa compartir tu vida con alguien"-
-"Mas ustedes son salvajes y posesivos. No dejan que nadie mas se acerque a su pareja"-
-"Corrección, somos protectores"-
-"Pues como dije hace tiempo, no dejare que un híbrido como tu, tenga a una mujer como Sango"-
-"Y yo no dejare que continúes jugando con su vida"-
Una nueva serie de ataques fueron lanzados por parte de ambos. El monje solo usaba aquel báculo dorado, al igual que sus pergaminos, como si estuviera pensando en usar su mejor arma en el momento más oportuno. Por otra parte, el demonio Inuyasha se valía de su fuerza, aumentada por su estado. De cualquier manera, la Tessaiga no funcionaria con el, y lo que era peor, lo revertiría a su estado normal.
-"Ahora que finalmente me ha cedido el control… no volveré a dejar que lo obtenga…"-
Kagome se acerca a ellos corriendo, claramente preocupada por la situación. Shippou la había buscado junto con Kirara, alarmados. En cuanto le hubieran resumido lo que ocurría a las afueras de la aldea, no lo pensó dos veces y salio en su dirección. No sabia que pensar, o hacer. Tenía un muy mal presentimiento sobre lo que sucedía. Algo era terriblemente incorrecto. Y lo confirmo al ver al hanyou. Además de que la espada se encontraba bastante alejada de el. Al verla, se acerca y la recoge, dispuesta a entregársela.
-"Inuyasha, aquí esta tu espada"-
-"Ya lo se. No soy ningún estúpido"-
-"Por favor, tómala. Así regresaras a la normalidad"- menciona implorante.
-"¿Quién diablos dijo que quiero volver a ser el de antes?"- gruñe lanzándola lejos una vez mas –"Es justo en este momento cuando voy a cumplir con mis metas… pero antes del imbécil de Miroku…"-
Sus amenazantes ojos se dirigen hacia ella, quien da una exhalación de terror. Sin vacilación, se lanzo sobre la miko. Sus ojos brillaron con el temor al verle con las claras intenciones de matarle. No sabia que hacer, su arco y flechas no estaban a su disposición. ¿Acaso lo hacia por lo sucedido en la choza anteriormente?, si ese era el caso, le molestaba hasta cierto punto, después de todo, el no se opuso al principio.
-"¡Kazaana!"-
Al sentir la corriente de viento arrastrarlo, gruñe iracundo y dio un gran salto con el fin de esquivarlo. Una vez mas lo mira con gran recelo, obviamente le encolerizaba el hecho de que se interpusiera. Si tantas eran sus ganas de morir, pues que simplemente se pusiera enfrente. Se encargaría de darle una tortuosa experiencia final.
-"Kagome-sama no tiene la culpa de nada"- menciona cerrando el agujero negro.
-"Eso es lo que tu crees… la descuartizare con mis propias garras"-
-"Inuyasha, detente por favor"-
-"Bien sabes lo que soy. Y conoces a la perfección que yo no…"-
-"Onegai… todo es mi culpa… no te rechazo por esto… pero ponle un alto. Tienes mas autocontrol"- implora la taijiya.
-"Quieres decir que… ¿tus sentimientos no han cambiado? ¿Aun cuando soy un youkai y puedo matarte en este mismo momento si lo deseara?"-
-"¿Realmente… deseas matarme?"-
-"Por supuesto que no, Sango…"-
-"Inuyasha…"-
-"Maldito imbécil… yo me encargare de esto"-
-"Inuyasha… hace algún tiempo dije que yo permanecería a tu lado, no importando si fueras humano, hanyou o youkai, y mis pensamientos no han cambiado desde entonces. Quiero permanecer contigo"-
-"No digas tonterías. Te eliminaría…"-
-"Si en verdad lo desearas, ya lo hubieras hecho"-
-"Pero ni Miroku o Kagome se salvaran de esta"-
-"Es absurdo que intentes vengarte. Eso no cambiara las cosas"-
-"¡Tengo que matarlos!"-
-"¡Claro que no debo!"-
Una lucha por la dominación se llevaba a cabo en el interior de Inuyasha. Aun manteniendo un poco de cordura en su ser, podría derrotar a su demonio interno, pero no le seria para nada fácil de llevar a cabo. Para poder estar al lado de Sango, tendría que aprender a tratarse a si mismo. La vida de todos corría un peligro inimaginable en estos momentos. Aun cuando sus ojos cambiaban de color a una velocidad asombrosa, se enfocaban en Sango, recordándole cual era la razón por la que debía dominarse, demostrarse a si mismo, que no seria vencido por su instinto y sangre youkai.
