Capitulo VII

Enfrentándose al dolor


La batalla interna que tenia lugar en la mente y corazón de Inuyasha aun no contaba con ganador. Sin embargo, la presión y los deseos de matanza luchaban por la dominación. Lo único que tenían en común, era el propósito de confrontarse por el amor de Sango. Harían lo que fuese necesario para conseguir a la compañera que habían escogido frente a las miko. Aunque eso no compensaba en nada la pesantez en el corazón que sentía al ver la expresión dolida e implorante de Sango.

-"¿Por qué demonios te deje salir…?"-

-"Porque sabes que no hay manera de oponerse a la realidad. Has guardado todo tu rencor dentro de tu ser, tarde o temprano cederías ante el poder que tu mismo me has brindado"-

-"Claro que no… además, esto no es suficiente motivo como para matarles…"-

-"¿Eso crees?"- menciona burlonamente –"Iluso. Lo has deseado desde que sentiste que ambos traicionaron aquella confianza que les diste"-

Miles de razones siguieron rondando en su mente, el negándose a creerlas. Aunque cada punto parecía tener una historia que le respaldara. La miko le miraba aun en el horror, no estando segura de lo que ocurría en su interior. Se encontraba desesperada, y le molesto que desde el principio, Sango no hubiera hecho nada para impedir su transformación. Cuando le miro inquisitivamente, le sorprendió verla, parecía desamparada ante la situación.

La taijiya no sabia que hacer. Aunque toda su vida supo como enfrentar a los demonios, y sus diferentes conductas agresivas, no tenia idea alguna de cómo reaccionar frente al segundo youkai a quien le había brindado su confianza, después de Kirara, claro. Al que, a pesar de las diversas circunstancias que le hacia pasar con sus acciones, aun no se sentía con el valor como para abandonarle completamente. Así como a Miroku y Kagome a la vez.

-"Debo agradecértelo"-

La voz del youkai llamo la atención de todos. Era una mala señal; el Inuyasha que ellos conocían había perdido contra, el mismo.

-"De no ser por ti, este estúpido híbrido jamás me hubiera permitido el control de su cuerpo"- exclama señalando a la azabacha.

-"¿A que te refieres con eso?"- inquiere Kagome, aun mas aterrada.

-"Es a causa tuya, ¿y no lo sabes?"- ríe maliciosamente –"Tu confundiste el corazón de Inuyasha. Lograste que su compañero del alma le rechazara, creando una gran herida en el. Pero lo importante es que esto me beneficio a mi"-

-"¡Eso es mentira! ¡Yo jamás haría algo así!"- desmiente alterada.

-"Gracias a ti, los poderes de este mestizo se debilitaron. La depresión que sienten los demonios al saber que son rechazados por su compañero destinado, es difícil de soportar. Pero es más difícil cuando te encuentras en la situación de el; un hanyou. Sus absurdos sentimientos humanos se interponen y solo le complican más su existencia… "-

-"¿Por qué yo haría algo así?"- pide ahora indignada –"Yo había aceptado la relación de Sango e Inuyasha, si eran felices juntos, no tendría que intervenir"-

-"El tiene razón…"- murmura la voz del ambarino, normal –"Tu me engañaste… no se como lo hiciste, pero casi te funciono. Querías destruir desde el inicio mi amor por Sango… y justo en ese momento… ella entro en la choza… como si hubiera sido planeado con el más extremo cuidado. Mediste el tiempo necesario para ejecutar cada una de tus acciones"-

-"Kagome-chan… no lo entiendo ¿a que se refiere?"- exclama confundida la castaña.

-"Que simplemente era ilógico que estuvieras al lado de Inuyasha"- interviene Miroku.

-"¿Tu también…? Entonces ustedes dos…"-

-"Gomen, Sango-chan, pero así es. No podía hacerme a la idea de que el te prefiera a ti que a mi. Era insoportable"-

-"Kagome-sama y yo arreglamos esto. Si ya no podíamos recuperar a nuestros respectivos amores, por lo menos impediríamos que el suyo diera frutos"-

-"Ya he oído suficiente. Date por muerto, mal nacido houshi"-

Vuelve a preparar sus garras para el ataque, deteniéndose abruptamente al ver como Sango se coloca en medio de los dos, con los brazos extendidos y una expresión de completo dolor.

-"¡Yamero! ¡Onegai!"-

La taijiya se acerca finalmente, lagrimas que ruedan bajo su mejilla. Esta era una de las pocas y extrañas veces que se le viera llorar tan abiertamente. ¿Pero como evitarlo?, de no ser por ella, nada de esto estaría pasando. Se suponía que ella y Miroku serian felices juntos, mientras que Kagome e Inuyasha lo serian por su propia cuenta. Mas sin embargo, lo arruino todo. Aquella amistad en su pequeño grupo… no, en su nueva familia.

-"Detengan todo esto. Si fue plan de ellos, ya no me interesa. Pero no vale el sufrimiento que estas experimentando Inuyasha…"-

-"Es muy tarde para decirlo, taijiya. Como demonio, exijo cobrar mi venganza en ellos. No importa que"-

-"Te lo pido por favor. Si los matas ¿conseguirás lo que quieres?"-

-"Estas tardando demasiado"- provoca el monje.

-"Solo escúchalo. Esta pidiendo a gritos que lo mate. Pues cumpliré su deseo…"- gruñetronando una vez mas sus nudillos.

-"Eso no: ¡Osuwari!"-

-"¡Ya no funcionara mas!"- grita con indignación.

Valiéndose de toda su energía, intenta resistirse al poder del nenjo en el. Lo había colocado de cuclillas, pero aun se negaba a darle el placer de verle con la cara en la suciedad una vez más. Aprovechando la situación, Miroku lanza unos sutras en el, con el fin de inmovilizarlo.

-"¡Si no eres mía, Sango, entonces no lo serás de nadie mas!"-

-"¡Esto es una locura!"-

-"Ya no hay mas que decir. Perdóname, Inuyasha, pero así las cosas deben ser"-

Sin mas, una flecha purificadora sale disparada en su dirección. Al ver el giro inesperado de eventos, la castaña alista su arma, lanzándola en dirección de los ataques de la miko. Culpa suya o no, no permitiría el daño a ninguno de sus amigos.

-"¡Sango! No te metas en esto"-

-"Inuyasha… ¿en verdad eres tu?"-

-"Vete… no se por cuanto tiempo mas pueda tener el control, no deseo lastimarte"- exclama con esfuerzo.

-"Nadie me ordena. Estoy harta de cargar con esta culpabilidad. Jamás desee que esto pasara"-

-"¡Fue por dejarte vencer por el! ¡Caíste en su trampa!"- grita el houshi.

-"No hubo trampa alguna"- murmura furiosa –"Simplemente me hizo ver la verdad. De que tu no serias el hombre que yo esperaba para compartir mi vida, aquel con quien podría contar en todo momento de manera incondicional"-

-"Sabes que si… lo que sea por ti, Sango"-

-"¿Entonces porque? ¿Por qué me engañabas con otras mujeres? ¿Por qué lo sigues haciendo?"-

-"Es imposible que pueda cambiar lo que soy…"- murmura, cabizbajo.

-"¿Y esperabas que te aceptara por lo que eres?"-

-"Así debería de ser ¿o no?"-

-"Hay excepciones, Miroku. Y esta es una prueba. A ninguna mujer le gustaría que el hombre con el que se encuentra, estuviera con otras mujeres. Apuesto que Kagome-chan piensa lo mismo"-

-"Bueno, pues yo… creo que tienes razón. Pero no por eso tenias que ir a buscar refugio en Inuyasha. El es mío"-

-"Desde cuando te pertenezco…"- murmura levantando una ceja.

-"Yo pensé… que tu conocías mis sentimientos por ti…"-

-"El hecho de conocerlos… no quiere decir que seré de la misma opinión"- respira con dificultad –"Al principio pensé que podría ser, pero conocí a Sango"-

-"¡Eso es! ¡Me cambias por ella! Ya ni siquiera es Kikyou… te enamoraste de mi mejor amiga en cambio"- grita con coraje.

-"Jamás tuvimos una relación seria…"- susurra–"Y JAMÁS la tendría con una persona como tu"-

Con nuevos brios, prepara sus garras, listas para despedazar cualquier cosa que se le ponga enfrente. Anhelaba por ver la sangre de Miroku y Kagome, saliendo de su cuerpo y bañar en ella sus manos. Disfrutar de la agonizante visión de quienes ese hanyou solía llamar amigos. Vaya que se lo merecían y el disfrutaría de semejante espectáculo. Pero muy a contra del youkai, la parte aun consciente de Inuyasha, le impedía realizar tal acción. Eso le encolerizaba aun mas.

Antes de poder alcanzar a Kagome, el monje se interpone usando su báculo, evitando así el golpe. Gruñe de manera rabiosa, intentando dar un golpe certero en su nuevo blanco. Mientras tanto, la joven colegiala aprovecha la distracción, alejándose un poco y analizando la batalla desde un ángulo distinto. Tan concentrada estaba en como poder ganarle al hanyou que no se percato de la presencia de la castaña.

Con Kagome y Sango

-"Maldición, es demasiado fuerte"- farfulla la chica.

-"Kagome-chan… explícame el porque estas haciendo esto. Se que una disculpa no basta para compensar mi error, pero yo…"-

Sus ojos la escrutaron detenidamente. Ella era la culpable de todo. Y no permitiría que se saliera con la suya.

-"Exacto. Una disculpa no ayuda en nada. Tu conocías muy bien que fui atraída a el, y que haría lo que sea. Y lo demuestro ahora"-

-"De cualquier manera, tu me engañaste también. Mencionaste que aceptabas las cosas como eran, y que solo deseabas la felicidad de Inuyasha. Solo te preocupas en tus intereses"-

-"Claro que no es solo eso"-

-"Pues a mi me parece lo contrario. Yo sabía perfectamente que esto te afectaría, y de hecho, por eso tarde demasiado en elegir. Pero ahora me arrepiento. Debí ser mas franca en su momento"-

-"Claro. Traiciona a una amiga. No creí que caerías tan bajo"-

-"Ya dije que no era mi intención. Siempre me he preocupado mas por lo que pienses, al igual que en tu felicidad, y sinceramente estoy harta de eso. Y si, me enamore de el, pero no por el hecho de querer 'quitarte' algo que ni siquiera posees. Ese es tu error. Inuyasha no es ninguna clase de objeto"-

-"El y yo tenemos una relación de la cual tu no has formado parte. Desde el día en que lo conocí hasta la fecha. Tu no tienes nada que ver en eso"-

-"Al igual que tu no lo estas en su pasado con Kikyou"-

Kagome enangosto sus ojos. Tema equivocado, y mas si se encontraba enojada. Sin pensarlo, preparo su arco y flecha, apuntando directamente en la taijiya. La castaña, sorprendida por sus acciones, solo prepara su boomerang como protección. No importaba lo que pasara, de su cuenta, ella no enviaría un solo daño a su amiga.

-"¡Tu tienes a Miroku! ¿Cuál es tu afán por destrozar la relación de Inuyasha y mía?, de no haberte conocido, el seguiría enamorado de mi. Tanto en la época feudal como en la actual, yo soy la chica que todo hombre quiere, pretendientes tengo bastantes, por lo que ¡no permitiré que te salgas con la tuya!"-

La flecha comenzó a brillar en un tono rosáceo. Algo realmente curioso, puesto que no se estaba enfrentando a ningún youkai. Solo a la exterminadora. Al soltar la cuerda del arco, salio disparada a gran velocidad. Sango lo había notado, el aura espiritual se encontraba altamente elevada, un terrible error a cometer por parte de una miko. Aunque, nuevamente, Kagome no era ninguna sacerdotisa en si. Solo era la reencarnación de una.

Con gran destreza, le bloquea con su arma, siendo el escudo perfecto. No lo demostraba, pero se encontraba horrorizada con el cambio tan repentino y continuo de eventos. Inuyasha que se vuelve en youkai otra vez, Miroku y Kagome que planearon el destruir la confianza entre ellos, pero sorprendente a ella, la azabacha estaba atacándola.

-"¡Yamero, Kagome! ¡No tengo ninguna intención de pelear contigo!"-

-"Lo hubieras pensado antes de quitarme a mi hombre"- exclama lanzando otra flecha –"Si tanto lo deseas, ¡tendrás que pelear por el!"-

Sango continuaba evadiéndolas con agilidad y gracia. Aun cuando la chica tenia ya puntería, aun le faltaba mucho como para rivalizar con sus habilidades. Se acercaba a ella, esperando poder quitarle su arma; así tendría que dejar su Hiraikotsu y discutir mas calmadamente. Cuando finalmente se acerco, se abalanzo sobre Kagome, arriesgándose de sobremanera al estar cerca de la punta de la flecha. Estando sobre el suelo, la joven intentaba librarse, aun furiosa de lo que había pasado. Como siguiente movimiento, una fuerte bofetada se hizo oír.

-"¡¿Acaso no lo entiendes?!"-

-"… Sango…"-

-"¡Comprendo tu dolor, lo he vivido antes! Pero te diré algo: yo me enamore unos meses después de conocerlo. Ya lo había mencionado y no se porque aun sigues actuando de tal manera. Y supongo que entiendes que al saber que ese cariño era correspondido, me sentí alguien especial. Lamento decirlo, pero el jamás se intereso en ti de esa manera"-

-"Lo se… el mismo me lo dijo… pero te equivocas, si hubo un tiempo en el que pudo ser…"- murmura entre sollozos.

-"Gomen nasai… pero no me pidas que lo olvide así de fácil… y menos ahora que he admitido que en verdad lo amo"-

-"¿Qué hay de tu compromiso con Miroku-sama?"-

-"Creo que a estas alturas ya conoces lo que sucederá con el… es obvio que jamás podré contar con alguna fidelidad de su parte, y yo no pretendo ser alguna mas de su colección…"-

-"¿Por qué…? ¿Por qué me haces esto a mi…?"-

-"Fue algo que paso. Desconozco las razones de Inuyasha, pero como amiga te lo pido, no peleemos por algo como esto, no vale la pena"-

-"¡¿Qué no lo vale?!" grita indignada –"¿Causas todo este escándalo y dices que no vale la pena? Me sorprendes, en verdad que si"-

-"Lo único que no quería era perder mi amistad contigo"- reclama, lagrimas salen de nuevo de sus castaños ojos –"Ustedes significan demasiado para mi, desde que perdí a mi familia… ya no sabia como continuar, pero todos me hicieron ver que aun existía un motivo… cuando comencé a sentirme así, intente reprimir mis emociones, pues me daba a la idea de lo que podía suceder si alguien se llegaba a enterar… escondí demasiado tiempo esta verdad, y espero que ahora me entiendas a mi"-

-"Pero yo…"-

Se quedo sin palabras al sentir como la exterminadora le daba un calido abrazo. No había señal alguna de rencor o enojo de su parte, podía percibir aquella sinceridad que su amiga intentaba demostrarle. ¿Cómo podía evitar sentir una especie de repulsión por ella?... pero ya se había engañado antes… ¿podría ser capaz de darle a entender lo difícil que es para ella? Que Kagome, no podía odiarla, pero tampoco aceptar tal hecho así de fácil. No quería perder a su mejor amiga…

-"Sango…"-

-"Se que te he lastimado, y no puedo negarlo. Pero así como yo puedo detener su absurda pelea, tu puedes hacer lo mismo entre nosotras. Tu tomas la decisión, Kagome-chan"- menciona de manera dulce, incorporándose.

-"Yo… mi intención era separarlos"- admite con vergüenza –"Inuyasha me lo confeso, el esta dispuesto a hacerte su compañera. No podía soportarlo; era increíble que después de ser la sombra de Kikyou por tanto tiempo fuera desplazada por ti. Se que parece muy egoísta, pero eso es lo que siento y no pienso mentir"- responde, sentándose.

-"Es bueno hablar las cosas, lo tuve que aprender de la manera difícil, como todo en mi vida. Pero eso es lo interesante, enfrentar los retos y aceptarlos, aun cuando nos cueste nuestra felicidad"-

-"Gomen… pero me es muy difícil, yo tampoco quiero que termine nuestra amistad, por lo que te pediré un poco de tiempo para poner en orden mi mente, y no cometer ninguna tontería"-

-"Y así será Kagome… ¿pero porque houshi-sama me haría esto?, al igual que tu, me imagino que esta dolido pero nunca me espere que alguno de los dos fuera a hacer algo así"-

-"El dolor que lleva uno… puede ser compartido y unido. Siempre existe la opción de la venganza. Hacer todo lo que este a tu alcance para destruir aquel lazo que los une…"-

-"Kagome…"-

-"Porque eso es lo que en verdad quiero…"-

Antes de que Sango pudiera reaccionar, la miko le clava la punta de la flecha sobre su brazo izquierda. Ella grita en dolor, alejándose rápidamente y dándole una mirada por demás severa.

-"¡No puedo permitir que tu permanezcas al lado de Inuyasha!"-

Con Inuyasha y Miroku

(A/N: Solo en caso de, esto sucede en el mismo momento en que las chicas se encuentran hablando)

-"Tal parece que tu nunca aprendes…"-

-"Y tu tampoco…"-

Con su mano derecha, aleja al joven, quien sigue usando su báculo dorado como única defensa. Ambos se miran fríamente, intentando encontrar alguna defensa baja; desventaja severa para Miroku, ante un youkai furioso. Que oportunidad mas perfecta para finalmente saldar las cuentas pendientes. No habría ningún tipo de interrupción en su batalla, y lo mejor, Sango no tendría que ver un desenlace tan lastimero y penoso. Inuyasha veía sus garras con grandes ansias. Había logrado cortar sus brazos con aquel zarpazo que le hizo retroceder. La sangre de un sujeto que a su juicio no merecía vivir y menos tener la atención de su compañera del alma, verla resbalar por sus dedos, le hizo experimentar la misma sensación que cuando se transformo por primera vez, derrotando así a Goshinki, y probándose a si mismo.

Miroku, solo le analizaba sin perder su concentración. Cualquier falla en estos momentos podría ser letal. Lo único que podía hacer era esperar al momento perfecto para dar un golpe realmente efectivo, detenerle de una buena vez. Sus sutras serian inútiles contra el en ese estado, lo sabia de antemano. Pero algo debía intentar. La miko se encontraba en sus propios asuntos, y no podía recurrir a ella.

En un parpadear, el demonio ya se abalanzaba nuevamente en el, deseoso de ver su sangre sobre sus manos… aquella placentera emoción de la matanza, carcomiendo en el. Viendo con suma agilidad sus intenciones, se aleja por escasos centímetros, brindando un fuerte golpe sobre su cabeza. Mucho a su sorpresa, Inuyasha había recibido el impacto sin inmutarse. Dando una sonrisa maliciosa, cruza sus brazos, de manera tal que el rasguño atravesara su cuerpo por completo, en forma de X. arriesgándose, menciona una tranquila oración, ininteligible al demonio, con la cual le hizo detenerse instantáneamente. Al ver su resultado eficaz, le coloca unos cuantos ofudas por el cuerpo, haciéndolo gritar en dolor. El poder espiritual era mas fuerte de lo que el pensaba. Pero definitivamente no se dejaría vencer por algo como eso. Las quemaduras se hacían evidentes en su cuerpo, eso fue mas que suficiente como para hacerle liberar de una vez. Concentro su youki, manifestando un aura roja alrededor de el. Aquellos pergaminos que habían estado causándole molestia, se quemaron frente a tal poder propio.

Se alejo con un brinco, intentando recuperar algo de su fuerza, y gruñendo salvajemente. Si fuera una pelea contra cualquier youkai, no habría necesidad de, mas sin embargo, contra un ser espiritual se requiere toda la concentración también, no solo la fuerza física, por lo que le causa un agotamiento mayor.

-"Eres mas hábil de lo que pensé. Pero no por eso dejas de ser una existencia denigrante en este mundo"-

-"Que opción tan particular de palabras. Esta vez te juro que será la ultima vez que me insultas… ¡yo no soy como ese estúpido hanyou! A comparación suya yo no conozco la compasión"-

Una nueva serie de ataques cayeron sobre el monje. Al despertar su ira, solo le esperaba una complicación mas en su pelea. Olvido el hecho de que Inuyasha es incontrolable en ese estado, el odio, la venganza, la indignación y deseos de muerte es lo que le impulsa a continuar.

-"Como cualquier criatura salvaje"- piensa a si mismo.

Un golpe conecta directamente sobre su cara, dejando no solo una gran contusión, sino que también le lanzo por los aires, aterrizando brutalmente en el suelo. Después de todo, era un ningen, y su condición era realmente débil a comparación de otros seres. Creen que son mejores que los que les rodean, y pueden hacer cada cosa que les plazca, aun a costa de familiares, amigos, seres queridos. Lo único que buscan es la conveniencia y el beneficio personal.

-"Como cualquier ningen con emociones absurdas"-

Al verlo en una posición tan vulnerable, se le hizo fácil poder seguir atacando. Mas sin embargo, el monje demostraba que de una manera u otra, siempre encontraría como contrarrestarlo.

-"No entiendo como es posible que demandes a Sango como tuya después de cómo le tratas"-

-"Inuyasha… veo que sigues con esas ideas"-

-"¡Responde! ¿Cuáles son tus verdaderas intenciones?"-

-"Yo no tengo nada planeado. Ella es mi prometida"-

-"Pero nunca la respetaste como tal"-

-"No tenemos porque discutir con el, se atrevió a fijarse en nuestro compañero del alma y debe pagar el precio de su insolencia"-

Los ojos de Miroku se abrieron en sorpresa. De manera asombrosa, ahora ambas mentalidades estaban unidas, por un mismo fin. Mientras que el hanyou demostraba aquellas iris doradas, al momento en que cambiaron los papeles, la sangre los coloreo, indicando su cambio radical. Problemas mas serios estaban por venir.

-"No hay prueba alguna de que ella sea tu compañero. Sango se casara conmigo sin importar lo que pase"-

-"¡Tu no tomas la decisión final!"- grita exasperado –"Sankon…"-

-"¡Hijinkessou!"-

Involuntariamente, mientras la mano derecha estaba preparada para el primer ataque; con la agilidad digna de un demonio, la mano izquierda rasga su propia piel hasta sangrar. Las cuchillas salen en dirección de su objetivo encontrándose con la carne, rasgando su cuerpo ya cansado. Miroku se deja caer sobre una rodilla, respirando pesadamente. No podía comparar su resistencia a la suya. Conocía a la perfección que sus oportunidades eran realmente pocas considerando las circunstancias en las que se encontraba.

-"La próxima vez no fallare…"-

-"¡Demonio! ¿Y así piensas protegerla? No dudo de que tarde o temprano le harías lo mismo"-

-"¡Jamás le heriría! Solamente tú mereces morir por todos tus insultos a ella, y fingir que en realidad te importa. Un hanyou como yo conoce mejor como es que se debe tratar a una mujer, sobretodo si deseas algo mas con ella"-

-"Eres un interesado que es diferente. Aunque demostraste lo contrario cuando se trato de Kikyou-sama…"-

-"¿Cuántas veces debo decirlo? No hay necesidad de hablar. Solo debemos destruirlo y manchar la tierra con su sangre…"-

-"¡Kikyou esta fuera de mi vida y de esto! Es cierto que eso es lo que merece, pero no lo haré yo"- exclama negando la opción de su demonio y deteniendo sus pasos.

-"Si no lo haces tu, ¡lo haré yo, pero así será!"-

-"¡Kazaana!"-

Quitando el rosario protector, desata su ataque mas poderoso. La fuerte corriente de viento lo absorbe rápidamente y sin que este pudiera evitarlo. Brinca en todas las direcciones, con el fin de alejarse lo mas posible, pero de cualquier manera, Miroku lo iba persiguiendo, no tenia intención alguna de parar.

-"¡Tu lo has pedido, estúpido monje!"- brama furioso –"¡Hijinkessou!"-

Nuevamente, las cuchillas de sangre intentan dañarlo, pero un error de consideración fue evidente. Al hacer contacto, lo único que lograron hacer fue expandir el agujero negro. Cosa que alarma mas a Miroku, pero sin ser intimidado por ello, se niega a cerrarlo. Aprovechando, decide absorberlo de una buena vez, aun a riesgo de su propia vida. Mas tampoco le iba a ser sencillo.

-"Maldición, yo pensé que con eso cerraría el Kazaana"-

-"Es obvio que no lo hará, y no pienso seguir huyendo de el, es hora de un ataque directo y mortal"-

Se detiene, y en cuestión de segundos es atraído hacia el monje. Al verlo dejarse llevar por la corriente, inmediatamente noto que algo no iba a salir bien. Si mal no recordaba, era el mismo truco que uso Kagome en aquella primera pelea contra Inuyasha. Y eso le obligo a sellar su maldición. Cosa que ahora mismo volvería a suceder.

-"¡Ahhhh!"-

Al escuchar el lamento, coloca de nuevo el rosario en su lugar. Antes de que pudiera reaccionar, Inuyasha ya se dirigía al lugar de donde provenía el sonido. Era un estúpido por no percatarse antes.

-"¡Kagome! Detente, no pienso pelear en tu contra"- se queja la taijiya, sosteniendo su brazo.

-"¡Si tanto deseas a Inuyasha, tendrás que pelear por el!"- insiste la pelinegra.

Kirara, quien dejo a Shippou en la choza, se interpuso entre ambas chicas. Aun si fuera Kagome, no permitiría que ningún daño viniera a su ama. La felina gruñía amenazantemente, el mismo pensamiento de no herirla en su mente. A pesar de que ella ya conocía lo que en verdad sucedió la noche anterior, un poco de confirmación del pequeño kitsune, encajar unas cuantas piezas, y problema resuelto.

-"¡Ya basta!"- exclama montando en su neko –"Es tiempo de resolver este estúpido conflicto. ¡Maduren, por Kami-sama!, he aquí como ha de terminar todo esto: Kagome, entiende que no todo en la vida será como TU la deseas, tarde o temprano veras que así no funciona la vida y debes aceptarlo, jamás logras todo lo que quieres; Miroku, es cierto que alguna vez sentí algo profundo por ti, pero siempre que veía tus ojos, otra mujer se reflejaba en ellos y no puedes esperar que yo sea una mas de tu colección, es por eso que no puedo compartir mi vida contigo; Inuyasha… tus intenciones me parecían serias, vi que podía confiar en ti y que jamás me abandonarías por alguien mas, se que en tu caso solo existen Kagome y Kikyou, pero viene al mismo punto. Como demonio, entregándote a alguien, te has enlazado eternamente, lastima que tampoco pudo ser así. Y es obvia mi respuesta, todo puede volver a ser como antes. Peleas entre Kagome e Inuyasha, el monje siendo igual de pervertido y yo simplemente acompañándoles en el viaje contra Naraku. De ahí, cada quien tomara su camino"-

-"No puedes hacer eso"- gruñe el youkai –"¿Estas despreciándonos?"-

-"Algo así. Ya no permitiré mas engaños de ese tipo, y mucho menos que haya peleas entre nosotros. ¿Cuántas veces debo decirlo?"-

-"Sango, no puedes hacer esto. Y menos ahora"- discute el monje.

-"Además, ya te dije de que forma se puede resolver esto"- agrega Kagome.

-"Gomen, pero esto jamás debió suceder"-

-"Lo he de suponer, pero lo confirmo: dime quien diablos se atrevió a hacerte daño"-

Inmediatamente, un frío mirar se poso sobre la chica del futuro. Esta, a su vez, desvió la mirada.

-"Si te atreves a dar un solo paso mas… te juro que te arrepentirás"- amenaza Sango.

-"No recibo ordenes y menos tuyas. Cualquiera que se atreva a hacerte daño deberá morir"-

-"Entonces tus palabras tampoco son ciertas, solo sigues tus instintos de youkai"-

-"Grrrrrr… ¿pues que crees que soy?, además, solo intento protegerte"-

-"Esa no es la manera, yo puedo defenderme sola"-

-"Me preocupo por ti… no importa que me rechaces, yo siempre permaneceré a tu lado"-

-"Inuyasha…"-

Abre sus ojos sorprendido al escuchar sus propias palabras. O no aprendía, o definitivamente algo estaba mal con el. Sin querer escuchar nada mas al respecto, sale corriendo hacia los bosques, ante el grito de una miko preocupada. El houshi, finalmente demostrando su cansancio, se desvanece frente a las chicas, Kirara impidiendo su caída por ordenes de Sango.

-"Tenemos que llevarlo de regreso a la choza. Y ayudarle a sanar"-

-"Hai… como digas"-

Con cierta intimidación, Kagome le sigue con un paso retardado. Ya no sabia si era todo a culpa suya, pero si que estuvo muy involucrada en ello. Ahora se daba cuenta del verdadero carácter de la taijiya. ¿Se lamentaba acaso de lo que había causado?, no realmente. Ella disfruto aquel momento que estuvo con Inuyasha. Era algo que siempre había deseado que sucediera, mas no se dio cuenta de lo que ocasiono en sus amigos. Tal vez, a su juicio, esa no era la solución adecuada. Miroku pudo haberle llenado la cabeza de ideas, pero era cuestión de comprobar cada versión, ya que conocía la de cada uno de sus amigos.

-"Miroku-sama decía que era una trampa, Sango que aun no estaba decidida por ninguno pero que aun así sentía un cariño especial por Inuyasha… y el, decía que ella era su compañero del alma, y que era un enlace que no podía ignorar… al igual que lo era con Kikyou"-

-"¿Daijouka, Kagome-chan?"-

-"Solo me perdí por unos segundos… yo…"-

-"Sabes que no soy buena en la curación y no comprendo tanta cosa que traes en ese botiquín. ¿Puedes cuidar de el, mientras yo salgo por un rato?"-

-"Eeto… seguro, ve tranquila"-

La pelinegra le ve salir, y hasta asegurarse de que se hubo marchado, soltó un suspiro de alivio. Con cierta pereza, se dedico a atender las heridas que tenia Miroku por todo el cuerpo. Tal parece que esta ocasión, a pesar de que se había puesto seria la situación, no se hicieron ningún daño mortal. En cuanto aplicaba los ungüentos para evitar cualquier tipo de infección, se revolvía.

-"Los cortes deben ser mas profundos de lo que imagine"-

Es increíble, de ser caso contrario yo habría hecho un drama. Eso quiere decir que aun me falta madurar… o quizá, simplemente me niego a aceptar la verdad. Pude verlo en sus ojos, realmente esta dolida por todo. Incluso pareciera que su decisión fue forzada de una manera u otra, y que eso no fuera lo que en verdad deseara.

Inuyasha.

El solo hecho de recordar su nombre, traía las memorias de aquella noche. Tan cerca y tan lejos, un poco mas de convicción, y hubiera logrado con su cometido. Si comenzaba a dudar, es señal de que no se encontraba seguro de lo que decía. Aun seguía sin creerlo… el mismo fue quien se acerco a ella, aparentemente de una manera mansa.

+´+´+Flashback+´+´+

Aun se encontraban sobre la rama del árbol, Kagome jugando con sus pulgares. No sabia a ciencia cierta de que manera hubiera tomado el hanyou el hecho de que estuviera espiándole. Como poder evitarlo, si por dentro la carcomían los celos. Cada vez que veía aquellos ojos dorados, con un brillo místico, solo al escuchar el nombre de su mejor amiga, regresaban a su mente todas las ocasiones en que fue en caso contrario; solo para ella. Las innumerables veces en las que le había dicho que ella era con quien deseaba estar.

-"¿Inuyasha?"-

El no contesto, solo continuo viendo al frente, pero sus orejas se movieron discretamente, dando la clara señal de que le estaba prestando atención. Con mas nervios que antes, decide acercarse mas a el, recargando la mayoría de su cuerpo en el suyo. Cosa que no fue inadvertida por el joven.

-"¿Por qué sigues actuando así? Comprendo que te hiere que Sango-chan te alejara, pero no entiendo porque crees que ella correspondería tus sentimientos"-

-"Se nota que no lo entiendes, Kagome. Es un riesgo que estoy dispuesto a correr"-

-"No tiene sentido alguno. Si te rechaza, lo único que conseguirás es un dolor emocional muy fuerte"-

-"No me importa. Cada vez que veo a Sango, siento una inmensa alegría, la dicha de saber que me acompaña, me tranquiliza de sobremanera"-

-"Pero ella no lo ve así… recuerda que aun se encuentra Miroku-sama en el camino y…"-

-"¿Cuál es tu obsesión por eso? Si me estoy arriesgando es porque yo creo que ella vale cualquier sacrificio"-

-"Ustedes no pueden estar juntos, son totalmente diferentes, tarde o temprano se traicionaran de igual manera en que lo hizo Kikyou"-

Malas palabras. La herida en el corazón de Inuyasha aun no cerraba por completo. Era cierto, Kagome, durante un tiempo, fue quien iba sellando aquel dolor que aun le agobiaba, pero ya no mas; otra persona había tomado su lugar. Aunque no podía negar que tal vez, solo en ese aspecto tuviera algo de razón. Más también, de alguna manera le hicieron enojar de manera tal, que al dirigirle la mirada, ella comprendió la grave falta que había hecho.

Ella no podía evitarlo. Sabia que lo que decía era verdad. Ambos eran enemigos; se hicieron amigos; se enamoraron; pero al final solo les esperaba una traición, terminando con la vida de los dos. La historia volvía a repetirse. Solo se negaba a ver la realidad.

-"Lo que importa ahora es el presente y si no te has dado cuenta, estoy yo"-

-"Tu sabes perfectamente que fue un engaño. Y no lo vuelvas a mencionar en mi presencia"- gruñe débilmente -"Y tienes razón, el presente importa, y es por eso que estoy perdiendo tiempo valioso en vez de pensar en alguna manera de enmendarme a Sango"-

-"¿Y porque nunca lo hiciste conmigo?"- pide de manera ofendida –"Te importa mucho lo que piense Sango de ti, pero ni siquiera sabes que hacer"-

-"Es cierto. Solo quiero demostrar mi verdadero ser a ella, cualquier cosa que pida la haré. Quiero demostrarle que puedo ofrecer todo lo que ese monje no, y mucho mas"-

-"¿Sabes? Veo tu sinceridad, es algo que realmente nunca vi cuando estabas conmigo. Estaré dispuesta a dejarte ir, y esta vez no es ninguna broma o truco. Pero solo hay una manera de lograrlo"-

Le mira incrédulo. ¿En verdad, le permitiría continuar sin seguir atado a ella? (no que antes le importara), tenia que haber algo oculto. Pero lo único que vio, era aquella sonrisa, la que hace mucho tiempo le había gustado. Mas sin embargo algo se sentía terriblemente incorrecto.

-"Por favor, dame una oportunidad. Solo hasta que Sango-chan se decida por alguno de los dos"-

-"¡¿Nani?!"- grita, alejándose –"¿Acaso estas loca? Tal vez entre los ningen acostumbren a hacer eso, pero los youkai son fieles en todo momento"-

-"Ella no tiene porque enterarse. Será un secreto entre nosotros"-

-"Hazme el favor de dejar de decir todas esas estupideces"- amenaza –"Y regresa a la aldea de una vez"-

-"Pues no lo haré"- murmura de manera coqueta –"Esta noche deseo permanecer contigo"-

Inuyasha comenzaba a sudar frío… las cosas se estaban complicando. Fácilmente podría ignorarla e irse, aunque tampoco podía dejarla sola. Difícil en verdad. Kagome se acercaba cada vez mas, un comportamiento inusual de su parte. Su presión en el era tal, que no se dio cuenta de en que momento estaba en el borde de la rama, y menos como había logrado caer exitosamente en la tierra con una empalagosa miko sobre el. Nada parecía distraerla de su ocupación actual…

Toda su atención estaba concentrada en seguir sintiendo la piel del hanyou. Era la única manera que conocía de hacerle cambiar de parecer sobre Sango. Y el riesgo podría valer la pena al final. Los labios de la joven estaban unidos a los del incrédulo Inuyasha, quien no daba crédito a lo que vivía en esos instantes. Sus manos comenzaron a vagar, primero por los brazos, y aun sobre su haori. Ahora si no sabia como reaccionar. Era obvio que no quería lastimarla pero tampoco deseaba que ella continuara con esto, seria peligroso par ambos, aunque mas a ella.

Kagome no daba indicios de querer detener, sino todo lo contrario. De hecho, se arriesgo demasiado al introducir su mano y recorrer el pecho bien definido del chico. Había sido suficiente. Con más fuerza de la requerida, se levanto, tirándola de espaldas y causando una mirada entre dolida y enojada de la miko. Se dio la vuelta, ajustándose la ropa una vez más. Ya no tenia idea alguna de que pensar al respecto. Siempre había calificado a la pelinegra de manera, pues decente, a su parecer.

-"Así no funcionan las cosas"- gruñe en voz alta –"Esto solo me demuestra lo que precisamente no quería saber de ti"-

-"Pues no pusiste ningún pero a mis avances… o al besarte"-

-"No es porque me agradara. Sino que…"-

-"No intentes poner pretextos"- murmura –"Bien lo venias venir. Sabes lo que siento por ti"-

Su paciencia tenía un límite y era este.

-"¡Este estúpido me pidió que no te hiciera ningún daño! ¡Es por eso que lo permití!"-

-"¿Inuyasha…?"

Las orbes doradas y serenas del chico bestia, cambiaron por un par de rayas dentadas y púrpuras al igual que unos ojos odiosos, de color rojo.

-"No comprendo siquiera porque te tiene tanto aprecio, si has resultado una mujer cualquiera"-

-"¡A mi no me hablas en ese tono!"-

-"¿Aun no te das cuenta de con quien estas hablando?"- pide silenciosamente.

Sus ojos se abrieron lo más que podían. No se había percatado de ello, al estar de espaldas. Con sus ultimas palabras se había dado vuelta una vez mas, dejando ver su rostro. Palideció instantáneamente, e hizo una muy falsa interpretación de continuar enojada. Aquel youkai continuaba con su avance, gruñendo de manera molesta.

-"No es que este muy de acuerdo con esto, pero la exterminadora tiene mejores cualidades que tu"-

Ante ese comentario en verdad se indigno y sin medir las consecuencias de sus acciones se acerco peligrosamente y le brindo semejante bofetada. De la fuerza que uso, ladeo su cabeza, quedándose completamente estático.

-"Jamás me compares con nadie"- bufa entre dientes –"Estoy cansada de ser la comparación a Kikyou, y no permitiré que también me digas que Sango es mejor que yo"-

-"Eres una estúpida… maldita perra…"- gruñe de manera salvaje –"Y tampoco, JAMÁS alguien se había atrevido a atacarme de manera tan imprudente… ahora que no hay interrupciones, ¡si morirás por mi mano!"-

Kagome le miraba completamente aterrada. Al optar esa forma, no había manera alguna de poder contenerle, pensó en huir, pero era demasiado fácil que le diera alcance. Y tampoco contaba con arco y flechas para poder defenderse, o por lo menos intentarlo. Avanzaba y retrocedía. Miraba alrededor en busca de ayuda y se encontraba completamente sola.

-"Ahora si no te sientes tan valiente, ¿verdad?"- murmura cínicamente –"Veré que sea con todo el dolor posible"-

-"Tu no me harías esto… mou, Inuyasha, no me puedes culpar por tener sentimientos por ti…"- suspiro internamente al verle detener.

-"Si el lo ve así no es mi problema, soy muy diferente e independiente de ese híbrido"- vocifera.

-"Son el mismo ser y por lo tanto comparten una conciencia"-

-"¡Cuantas veces debo decirte que no!"-

Sin un segundo pensamiento, finalmente le de devuelve el golpe que le dio anteriormente. La pelinegra seguía asustada, pero no tuvo tiempo alguno de reaccionar y recibió el impacto directamente. Por alguna razón, el youkai le había golpeado con el dorso de la mano, pero aun con suficiente fuerza como para herirla y derribarle. Cosa que eventualmente sucedió. Se inclina ante ella, viéndole con desden. Vaya que era una persona débil. Con tan poco Kagome se había desmayado.

Sintió un terrible dolor de cabeza y lo obligo a arrodillarse. Lentamente, sus ojos se aclaran otra vez hasta recuperar aquel brillo color miel; levanto su cabeza, asustado de lo que su lado demoniaco había hecho con la miko. Palideció al verla en el suelo, inconsciente. Una vez mas se acerca con cautela, examinándola detenidamente, sobre todo en el lugar justo donde se encontraba el golpe.

-"Maldito sea mi ego"-

Coloca su mano sobre su mejilla derecha, presionando con fuerza. Después de unos segundos, la muy visible contusión que tenia desapareció como si nunca hubiera existido. Sin más, suspira resignadamente y la levanta en brazos encaminándose hacia la choza. La observa, aquella chica a quien la veía personificada como la inocencia, le demostraba lo contrario. Tal vez incluso pensaba que esta podría ser una de las razones por las que Sesshoumaru odiaba a los humanos. Descarto la idea rápidamente.

-"Debo tener mas autocontrol… esto no puede volver a suceder, aun cuando sienta que debo hacerlo"- piensa a si mismo –"Perdóname, Kagome, yo no quería hacerte daño"-

-"Bien sabes que no es así. Hice lo correcto"-

De manera tal se apareció su youkai, que incluso parecía que cada quien tuviera su propio cuerpo (algo así como Yugi y Yami Yugi), sonriendo de manera arrogante y prepotente. Le miraba curioso y divertido a la vez; era tan absurdo que después de golpearle ahora actuara tan dócil y caritativo con ella.

-"Absurdo. En verdad absurdo"-

-"Tu no lo entenderías, obviamente"-

-"No te creas tanto. Se mas de lo que piensas o tu mismo conoces"-

-"¿Y tu crees que esta sea la manera correcta de llegar a Sango?"-

-"Eso no me interesa. Por leyes youkai, ella ya es nuestra. Solo falta sacar al monje del juego"- murmura altaneramente.

-"Aunque deseo matarlo tanto como tu, no puedo cometer tal acto. La lastimaría"-

-"No mas de lo que hace el. Sigues siendo un estúpido, pero es tu decisión. Cuando me dejes, créeme que te haré un gran favor, falta muy poco tiempo"-

Con esa ultima frase se desvanece, regresando al interior de Inuyasha. Camina entre la espesura del bosque, en un intento de poder despejar su mente. Después de mucho darle vueltas al asunto, siguió el camino que le llevaría a la choza. Apenas comenzaba a salir el sol cuando se acerco el pequeño zorro, divisado a lo lejos. Genial, una interrupción mas.

-"¡¿Quieres callarte?!"- grita el hanyou, desesperado.

-"¡¿Qué le paso a Kagome?!"-

-"¡Nada de tu interés! Ella esta perfectamente bien"-

-"Pues no te creo. ¿Acaso no regresaron anoche?"-

-"¡No es asunto tuyo!"- ruge tirándolo al suelo.

-"Lo sabia. Tarde o temprano terminarían juntos"-

+´+´+Fin del Flashback+´+´+

-"Yo misma ocasione que me odiara…"-

-"No se culpe, Kagome-sama"-

La voz de Miroku la trajo a la realidad. Con un gran esfuerzo logra incorporarse, recargando todo su peso en sus brazos. Su mirada se clavo en ella, buscando alguna pista en cual fue su error.

-"Ahora controla su lado demoniaco…"- susurra mas a si misma que a el –"Esta dispuesto a lo que sea con tal de estar con ella"-

-"Eso aun no define nada. No preguntare que fue lo que hizo, pero molesto de sobremanera a ambos"- indica firmemente –"Se abra dado cuenta que la respuesta de Sango fue forzada…"-

-"Hai, demo… ya dejo muy en claro que al que prefiere, es a Inuyasha"- clama con molestia –"Dime la verdad, Miroku-sama ¿has estado con otras mujeres?"-

-"Por supuesto que no. Me comprometí, y pienso cumplir aun cuando ella no lo vea así"-

-"Me siento bastante arrepentida… hice algo realmente imprudente… en verdad aun no he madurado…"- solloza silenciosamente.

El monje solo le observa con tristeza, poco notoria a la vista. Debieron haber hecho algo diferente para conseguir lo que querían.