Capitulo VIII
Amenaza
-"Me pregunto: si pido tu consejo o más bien ayuda ¿me la darías sin enojarte? Es decir, se que cuento contigo, pero también comprendo tu poca paciencia. Y mi pena por recibir ayuda en este sentido, me impide hablar, aun sabiendo que tengo que decir. Que mas importa… ayúdame… me dejo llevar nuevamente por las malas experiencias… de saber que no tiene ningún caso que lo intente… no quiero perderte y demostrar mi debilidad… es solo que estoy cansada de cargar con decepciones de esta índole. Se que es un signo de debilidad dejarme vencer así de fácil, tu me lo has dicho, de una manera inusual. Pero la angustia que tengo al saber que no puedo afrontar a un enemigo tan sencillo… el terror del simple hecho de pensar que aun así puedo ceder ante algo que no deseo… que de cualquier manera, yo desobedecería los términos impuestos"-
El atardecer le daba una luz excepcional a los frondosos árboles. Sango contemplaba el cielo, suspirando de manera dolorosa. Lo había logrado, destruyo a la nueva familia que había encontrado. Nunca podría verles a la cara de la misma manera. La neko se encontraba sobre su regazo, maullando suavemente para brindar algún tipo de consuelo y apoyo a su dueña. Entendía perfectamente lo que sentía en esos momentos. Sus grandes ojos rojos no se apartaban de ella, esperando que llorara sobre su lomo, como lo hizo alguna ocasión en el pasado. Tenia que admitir, estaba a favor de Inuyasha. El houshi no le inspiraba la confianza como para dejarle solo con su ama.
La castaña sonrió, una mezcla de ironía y tristeza. Kirara le miraba preocupada preparada por si intentaba cualquier acción inusitada.
-"Esto es lo que me gano por enamorarme de un demonio…"- le acaricia las orejas –"Será mejor irnos acostumbrando, Kirara. Tú y yo seremos las únicas sobrevivientes de la aldea de taijiya. Con nosotras, morirá nuestro clan"-
-"Meow…"-
-"Se que no te parece, pero hay que aceptar el hecho de que Kohaku no podrá regresar con vida… y yo jamás volveré a confiar en alguien a excepción tuya"-
-"Entonces si eres débil, como cualquier ningen"-
Sango levanta súbitamente su cabeza, lágrimas que no se había percatado que tenía. Y ahí, justo frente a ella, se encontraba aquel hanyou que logro capturar su corazón con su indomable forma de ser. Intentando consolarle. No sabia que era peor, que la viera en tal mal estado, o que fuera precisamente EL quien viniera en su busca.
-"Arriba, Sango"- habla una vez mas –"La taijiya que yo conozco no se dejaría abatir tan fácilmente"-
-"Para ti es sencillo decirlo. Tu no fuiste el culpable de todas estas riñas"-
-"¡Keh! Pues tu tampoco tuviste la culpa"- vocifera tumbándose en el suelo, a su lado –"Cualquiera lo veía venir"-
-"Pues yo esperaba que fueran un poco mas maduros y…"-
Sus palabras murieron ahí. Inuyasha la sostenía en un calido abrazo, reconfortante, tan necesitado. Ya no sabia que pensar.
-"Tu clan no morirá. Por lo menos intentare traer de vuelta a tu hermano. Yo lo había prometido"- dijo en un intento de desviar la conversación anterior.
-"Inuyasha…"-
-"Ahora lo comprendo. No importa como, pero yo jamás te dejare sola. Aun cuando no sea a tu lado, como compañero para toda la vida, cuentas con mi protección en todo momento. Mi lado youkai jamás lo entendería, pero toda mi fidelidad es hacia ti"-
-"Eso tenlo por seguro"-Inuyasha lo ignoro.
-"Onegai… ¿acaso no lo entiendes? No puedo aceptarte, y tampoco a Miroku…"-
-"Yo nunca te dije que me correspondieras, solo pido que me dejes acompañarte por esta vida"-
-"Arigatou… en realidad… no me quería quedar sola"-
-"Los demás no aceptaran nuestra unión, pero… eso no nos impide volver a empezar, como amigos, claro"-
-"Hai, eso me agradaría"-
-"¡Con un demonio!! Esta es tu oportunidad de hacerla tuya ¿y que haces?, te quedas como un completo idiota ofreciendo amistad"-
El hanyou observo el cielo al igual que ella, y una idea vino a su mente. Arriesgado quizá, pero ni el mismo había creído en sus palabras. Haría hasta lo imposible por sincerarla con sus sentimientos.
-"¿Podemos salir esta noche?"- Sango le miro curiosa –"Digo, pasear por ahí. Me he dado cuenta de que te encanta salir bajo la luz de la luna"-
-"Eeto… hai…"-
-"De acuerdo. Entonces no te molestare más. Yo iré a buscarte después"-
Se levanta y sacude el polvo de su hakama. Lanza una sonrisa a Sango, de las pocas verdaderas.
-"Y por favor"- exclama sumiso –"Nunca te sientas culpable por esto. Algo que he aprendido es que no esta mal amar, aun cuando los demás te digan que no debes o te reprochan en tu cara que es incorrecto. Al corazón no se le manda, solo siente la necesidad de amar y ser amado. No importando las circunstancias"-
Y nuevamente, antes de que pudiera responder, el se había marchado. Miles de pensamientos rondaban por su mente. Sus palabras contenían algo de verdad, y esa era justo su situación. Sonrió, sintiéndose mejorada en todos los aspectos. Mañana finalmente saldrían de la aldea y continuarían con su viaje, y dejando poco a poco los hechos en el pasado. Pero quizá algo bueno pasaría dentro de unas cuantas horas.
Regreso a la aldea, decidiendo que un pequeño descanso y un cambio estarían en orden. Mientras avanzaba, varias de las personas residentes le veían extraño. Hizo caso omiso a ellos, llegando hasta donde se encontraban los demás. Sin vacilaciones, ya había demostrado cual era su punto y su vida seria norma a partir de ahora.
-"Aunque quedaste con Inuyasha… ¿eso no estaría contradiciendo mis palabras?"-
Se encogió de hombros y entro sin darle mas vueltas al asunto. Kagome y Miroku se encontraban conversando, cosa aparentemente extraña para la chica. Aunque con lo que había pasado no era extraño que hubieran buscado el apoyo en el otro. La miko se acerca a ella, y con su voz mas suave le pide disculpas por haberla herido de tal manera. Explicaba una y otra vez que todo había sido a causa de sus celos e inmadurez, y que jamás tenía intenciones de lograrlo.
-"Todo olvidado, Kagome-chan"-
-"Nunca sabré como encomendar mi error"-
-"Ya no es necesario que te tortures de esa manera, así no ganas nada"- murmura apacible –"¿Cómo se encuentra, houshi-sama?"-
-"Estaré bien, para mañana espero poder sentirme mejor y continuar con la búsqueda de los fragmentos"-
-"Si aun no se encuentra en condiciones favorables, siéntase con la libertad de llamar a Kirara para que le lleve. Ninguna necesidad de preocuparse por ello"-
-"Te lo agradezco, Sango"-
-"Y yo agradecería que quitara su mano"-
Cayendo en cuenta a que se refería, Kagome suelta un suspiro exagerado. Tal vez no todo ha cambiado entre su pequeño grupo. Al no responder de manera inmediata, no tuvo mas opción que valerse de su mano, dejándola marcada en su mejilla derecha. Pero era difícil saber a estas alturas si era para bien o para mal.
-"Que descanse"- murmura tajante.
Sango va hacia el otro extremo de la habitación, sacando un cepillo de su paquete y comenzó a alaciar su cabello. La pelinegra veía como el monje ahora si se encontraba descansando, afortunadamente no en santa paz. Recupero su antigua sonrisa, con algo de esfuerzo, y comienza a platicar con su amiga.
-"Nunca me dijiste que fue lo que paso cuando encontraste a Kuranosuke Takeda"-
-"Nada importante en verdad"-
-"Vamos, dijiste que me lo confesarías algún día. Además, ya dejaste inconsciente a Miroku-sama, Inuyasha esta seguramente en el bosque y Shippou divierte a las niñas del pueblo"-
-"Esta bien, es que… el creyó que yo había cambiado de opinión y que regresaba para estar con el"-
-"Por Kami… ¿y tu que le dijiste?"-
-"La verdad, solo me encontraba de paso. El no acepto negativas y me invito a hospedarme una vez más en su palacio. Todo estuvo normal, hasta que me pregunto por ustedes. Medio explique mi situación, y el resulto ser muy amable conmigo"-
+´+´+Flashback+´+´+
Recargados en aquel puente, del vasto jardín del palacio, la taijiya y el terrateniente, contemplando a los peces saltar del agua, y la vista en general. Una platica mas seria, pero no por ello, menos importante al joven, quien aun seguía clavado con la joven a su lado. Triste, pero resuelto a ayudarle mientras y como fuera posible. Justo como alguna vez llego a decírselo.
-"Así que por eso te alejaste de ellos"-
-"Hai. Realmente ha de pensar que solo huyo de mis problemas"-
-"Claro que no. Estabas bajo mucha presión, y es comprensible. Pero tarde o temprano tendrás que enfrentarlos"-
-"Lo se, y no estoy muy segura de cómo reaccionar…o si me volverán a aceptar"-
-"Son tus amigos y claro que lo harán. Dime, al haberte alejado de ellos, ¿Cuáles eran tus intenciones?"-
-"¿Qué quiere decir con eso?"-
-"No creo que sea por simple despecho tuyo. ¿Esperabas acaso que las cosas se olvidaran?"-
-"Watashi… realmente no se que responder…"-
-"El corazón de una persona no cambia tan fácil o por casualidad. Al desaparecer de sus vidas, solo alimentas aquella rivalidad, y el supuesto amor que sienten por ti"-
-"No entiendo de que manera"-
-"Solo mírame, desde que viniste por primera vez al palacio, yo me enamore de ti, y hasta la fecha, sigo esperando que algún día tu vengas dispuesta a quedarte conmigo. El tiempo no me ha hecho olvidarte, sino todo lo contrario, me brinda la esperanza, aunque ahora se que jamás sucederá, no te guardo rencor alguno. Eres una persona, y no estas para cumplir as exigencias de otros hombres. Y ahora ellos lo viven, pensando a quien de los dos escogerás. Se odian, pero su amor por ti no les permite hacerse justicia por su propia mano, esperan que tu lo decidas por ellos"-
Sango analiza cada palabra que había oído. Completamente cierto. Ella era la causante de tanto sufrimiento en su equipo, aun cuando no pudiera verlo.
-"No… tengo que hacer algo"-
-"Y solo tu puedes hacerlo. Que no te importe lo que los demás piensen de ti; lo único que cuenta es tu felicidad, mi querida Sango, pero si procura no herir a tus amigos mas de la cuenta. Podría ser un error fatal"-
-"Gracias, por todo. En verdad me hizo bien hablar de esto con alguien"- menciona, dando una inclinación.
-"Así esta bien. Me alegra haber sido de ayuda. Mañana podrás partir, en cuanto desayunes, claro"-
-"Hai. Estaré en deuda"-
Con una nueva reverencia, ella se aleja a la habitación designada, pensando en su conversación anterior.
-"¿Por qué houshi-sama o Inuyasha no podrían ser así de sensibles?"- se pregunta curiosa –"Pero claro, porque si lo fueran, no te traerían justo como lo hacen ahora"-
+´+´+Fin del Flashback+´+´+
La chica le mira con compasión. Debió suponer que ella también estuvo sufriendo esos cuatro meses. Intento decir algo, pero al abrir la boca ningún sonido salio de ella. Sango dejo el cepillo, decidiendo dejarlo suelto, al menos por una ocasión.
-"Aunque te habrás dado cuenta que no cumplí con lo que me dijo, puesto que todos ustedes terminaron heridos de una manera u otra"-
-"Descuida… todos terminamos igual"-
-"Perdóname, pero eso no es consuelo… alguno…"- rebobino sus palabras -"De una manera diferente, pero es exactamente lo mismo que me dijo Inuyasha… ¡tengo que ir a verlo!"-
La castaña se levanta súbitamente, toma por lo menos su katana y unas cuantas bombas de humo; toma el espejo de Kagome, admirando como había quedado su cabello.
-"¿Por qué tan apurada?"- pide confusa.
-"Iie, nande mo nai… solo saldré un poco"-
-"Claro, ve"-
Sale como si nada, en la misma dirección por la que había venido. Casi inconscientemente, dirigió su mirada hacia uno de los árboles, sonriendo al ver al ojidorado, quien clavo sus ojos en ella. Bajo de un salto, sus manos en su haori, aparentemente molesto.
-"Te dije que seria yo quien iría por ti"-
-"Y tardaste demasiado, supuse que no querías ver a Kagome y decidí venir a buscarte"-
-"Pues eso es muy posible, pero apártala del tema. ¿Vamos?"-
-"Se que casi no te gusta, ¿pero podríamos hablar un poco?"-
-"Lo que sea por ti"-
Caminaron en completo silencio hasta el centro del bosque. Por petición de Inuyasha, ella había dejado sus armas, siendo difícil la tarea de convencerla, mas fue a cambio de una platica seria. Se sentía tan indefensa, mas no correría peligro alguno permaneciendo junto al hanyou. Al llegar a un lugar tranquilo, asegurándose de que no había youkai cerca, se instalaron cómodamente. El se recostó sobre la hierba, cruzando sus brazos detrás de su cabeza. Solo se podía oír a los grillos y algún búho ocasional.
-"¿De que querías hablar, Sango?"-
-"¿Por qué me dijiste eso mas temprano?"-
-"¿Eh? ¿A que te refieres?"-
-"Lo ultimo que mencionaste antes de irte, solo quiero saber si…"-
-"¿Lo significaba? Claro que si. ¿Contenta?"- responde severamente.
-"Quedamos de hablar francamente"-
-"Yo no puedo hacerlo. Me es muy difícil. Intenta preguntarme algo que pueda responder con un simple 'si' o 'no', me facilitarías la vida"-
-"¿Te pareció correcta mi decisión?"-
-"Iie. Pero yo no te juzgo"-
-"¿Crees que podría cambiar de parecer?"-
-"Hai. Aceptaste venir conmigo"-
-"Sabes que esto no nos compromete de ninguna manera"-
-"Hai… nada perdía con intentar"-
Un nuevo silencio cayó sobre ellos, pero era agradable. A Inuyasha le bastaba poder estar a solas con Sango, con eso era feliz por el momento. La miro de reojo, parecía en profundo pensamiento. Observo cada una de sus características, notando algo diferente. Una suave brisa hizo revolotear los cabellos de la chica, quien intentaba mantenerlos quietos. A sus ojos, se veía mas hermosa que antes, nunca la había visto con su cabello suelto, era mas largo de lo que aparentaba. Trago duramente, intentando controlar aquel impulso de acercarse y tener aquellas hebras castañas entre sus dedos.
-"No otra vez…"-
-"Es ahora o nunca. Con o sin su permiso, ella será mía"-
-"¡¿Cómo que tuya?! Y no, esta vez no saldrás. No vas a arruinar uno de los mejores momentos de mi vida"-
-"¿Daijouka, Inuyasha?"-
-"¡Keh!, Claro…"-
-"Pareces nervioso"- ríe ella –"¿Por qué me invitaste a venir justo aquí?"-
-"Para que pudiera hacerte mía, en un lugar oscuro, en medio de la nada, ni un alma que nos interrumpa… gritaras tan fuerte y nadie podrá oírte, si… y porque me agrada el lugar. No se necesita mas"-
-"¡Por supuesto que no fue para eso!!"- brama, saltando y con un notorio color rojo en su rostro, rivalizando su ropa.
-"¿De que estas hablando? ¿Qué te sucede? Estas sudando mucho… ¿acaso tienes mucho calor?"- menciona inocentemente.
-"Bastante diría yo, sobre todo para mi causa. El calor aquí es agobiante, ¿no lo crees así, Inuyasha? "- murmura burlonamente -"Apuesto a que te gustaría ponerte mas cómodo…"-
-"En realidad… si… digo, no… aquí para… poder… tu sabes… relajarnos un… poco… y… y… y…"- se arañaba las manos de manera desesperada, afortunadamente ella no lo vería.
-"Es hora de tener mi propia diversión"- exclama "avanzando" a ella.
Al verlo tan tenso y nervioso, decidió cambiar el tema, después de todo, ella quería hablar con el. Miroku ya tendría su oportunidad.
-"¿Realmente pensabas matar a houshi-sama?"-
-"¡¿Qué clase de pregunta es esa!?"- gruñe, deteniéndose.
-"¿Eh?... quizá"-
-"Lamento mencionarlo, pero por lo menos ya te ves mejor"-
-"Eso fue un truco sucio… ¡keh!"- se sienta cruz de patas, dándole la espalda –"No sabes el gran favor que me has hecho…"-
-"Ya me lo habías dicho antes, pero…"-
-"¿Uh?"-
-"¿No te importa que sea una exterminadora de monstruos?"-
-"… ¿Por qué me preguntas algo como eso?"- susurra, aun sin mirarla.
-"A pesar de las circunstancias…"- empezó –"Yo si me enamore de ti. Y yo… creo en tus palabras. Me inspiras una confianza inexplicable, ja, es irónico ya que tu deberías ser mi enemigo… y mientras no encuentre la falla en ambos… no me decidiré jamás"- admite mientras contempla el cielo nocturno.
-"Con que quiere pruebas, ¿eh?, pues se las daremos"-
-"¡Espera! ¿Qué vas a…?"-
-"Si te demuestro la infidelidad de Miroku… ¿te quedaras conmigo?"-
-"¿Qué…?"-
-"Ya dije. ¿Finalmente lo dejarías?"-
-"Inuyasha… no estoy segura…"-
-"¡Quiero una respuesta recta!"- gruñe dándose la vuelta y agarrándola de los brazos –"¿Te quedaras conmigo?"-
-"Tu… eeto…"-
El demonio Inuyasha, aprovechando la situación, ya se encontraba sobre ella, pero viéndola fijamente y esperando por su anhelada respuesta venir de sus labios. Aquellos ojos rojos, concentrados en ella, le enviaban un escalofrío a todo su cuerpo. Se tenso involuntariamente.
-"Inuyasha… déjame levantar, onegai"- pide cauta.
Sin apartar su vista de sus ojos, accede a su petición, más tranquilo y en control de sus instintos. Incluso a el le sorprendía con que facilidad había aceptado, ningún pero, solo lo hizo. Sango le miraba intranquila, ahora no se encontraba con el orgulloso hanyou, sino con el sediento de sangre, lado youkai suyo. Repentinamente, el joven pareció caer dormido a un lado suyo, aunque no sabia si debía acercarse. Más lo hizo, y espero a ver su reacción. Abrió lentamente los ojos, viendo en ellos el ámbar natural.
-"Diablos… me quede dormido… ¡no te hizo nada, Sango!"- grita a todo pulmón y comienza a examinarla. Ella niega con la cabeza.
-"Creí que ya lo controlabas"- murmura seria.
-"No exactamente. Lo ultimo que me dijo es que te daría pruebas de algo, ¿a que se refería?"-
-"A la infidelidad de houshi-sama"-
-"… Maldito, estúpido, imbécil…"-
-"Antes de que continúes con la cadena de maldiciones, explícate"-
-"Ya te lo había dicho hace tiempo. Cambio de horarios, pero dudo mucho que lo atrapemos ahora considerando el estado en el que esta… ya será otra ocasión"-
-"¿Tan convencido estas de que siempre me ha engañado?"- pide jalando de su cabello –"¿Tienes la prueba?"-
-"Es cuestión de que tu lo veas, y lo juzgues"-
-"Me gustaría… pero tengo miedo de ver la realidad"- exclama, soltándolo.
-"Es algo que debes enfrentar, pero yo estaré contigo en todo momento"-
-"… Hai… ¿regresamos?"-
-"Pensé que podríamos quedarnos un poco mas, me agrada tu compañía"-
-"Igual a mi, pero ya es un poco tarde, ¿no crees?"-
-"Si lo dices por lo que pensaran ellos, mejor no lo expreses, ya que me ofenderías"-
-"No lo tomes así, yo no quiero perder mi amistad con ninguno de ustedes"-
-"Esta bien, volvamos a la choza"-
En verdad más filoso que una espada. Las palabras de la taijiya penetraron profundamente; aun sin haber dicho algo concreto. Cierta confianza y esperanza eran evidentes en su voz. Primero, afirma que desea ver el mayor defecto del monje en acción, y a la vez le atemoriza; eso le brinda la ilusión de que cayera en sus brazos. Y después, le preocupa lo que piense Miroku o sus amigos si ella llegara tarde, o peor aun, a su lado. Confuso para Inuyasha, pero a estas alturas había comprendido que no es nada fácil descifrar la mente, o el corazón de una mujer.
Caminaba apresuradamente, haciendo que ella acelerara el paso para darle alcance. De improvisto, se detiene justo a la salida del bosque, Sango chocando contra su espalda. Las iris doradas le miran con una calidez inexplicable a la joven. Una nueva sincera sonrisa llama su atención, aunque sorprendiéndola por alguna extraña razón.
-"Me agrada aquella personalidad tuya. Tan valiente y feroz en batalla; pero dulce y amable cuando viene a las personas que te importan. No estoy de acuerdo con eso sobre Miroku, pero no puedo prohibirte nada. Y aunque no estoy muy consciente de que dijo el estúpido de mi youkai, me disculpo contigo de antemano, no dejes que eso te altere"-
-"¿Puedo preguntarte algo mas?"-
-"Hai… supongo"-
-"Suponiendo que fuera cierto lo que me dices sobre houshi-sama… si no estuvieras enamorado de mi, ¿igual me hubieras dicho sobre la situación?"-
Pareció meditárselo por un minuto, pero tomo su mano y la vio directo a los ojos.
-"Por supuesto. Te considero como mi mejor amiga"-
-"¿Kagome…?"-
-"Lo era. Ella también ha traicionado mi confianza, pero no significa que la abandonare totalmente"-
-"Bueno que lo menciones, porque es la misma situación que tengo con houshi-sama"- dice calma –"Me retiro, Inuyasha. Deberíamos salir mas seguido de noche, pero que la próxima sea una luna llena. Me gusta admirarla"-
El se queda ahí, parado, viéndola alejarse. Bien sabia que teniendo un bosque cerca, no aceptaría dormir dentro de una incomoda cabaña. Verifico que llegara a la aldea para después trepar en uno de los más grandes árboles que tenia cerca.
-"Al fin regresas, Sango-chan"-
-"Ah… gomen, no quería despertarte"-
-"Seguía despierta. Me quede pensando en lo que dijiste sobre Kuranosuke Takeda"-
-"Te ocasiono lo mismo que a mi"- sonríe, mientras quedaba solo en su yukata –"Yo no pude dormir que noche"-
-"Sus palabras son muy… ciertas a nuestra situación. ¿Cómo sigue tu brazo?"-
-"No fue nada grave, este tipo de heridas las sufría con frecuencia mientras entrenaba de pequeña, aunque tenia tiempo que no recibía una así"-
-"Perdóname"-
-"Esta bien, me servirá de lección. ¿A que solución llegaste?"-
-"Hay que hacer solo lo que dicta el corazón… mas no siempre es lo correcto. El mío me indicaba pelear por el ser al que amo, no importando si tenia que deshacerme de los que me obstaculizaran el camino"- refiriéndose a Sango –"Y al final solo termine siendo la mas herida en esto… y si me pongo a pensarlo detenidamente… tu no querías lastimar a nadie, y por eso prolongaste esto, lo que también fue un error. No hallo la solución correcta"-
-"Aceptándolo es un buen inicio. Intente concentrarme solo en houshi-sama, porque conocía perfectamente tus sentimientos. Pero no halle como evitarlo"-
-"… ¿Sabes cual seria el hombre perfecto?"-
-"¿Uh?... creo que no, es difícil de imaginar"-
-"Una combinación de Miroku-sama e Inuyasha"-
-"¿En serio? ¿De que manera?"-
-"Fácil. La lealtad y el proteccionismo de Inuyasha. Y el carisma y la comprensión de Miroku-sama"-
-"Curioso que lo expongas así. Pero tienes razón"-
-"Aguarda un minuto, antes de que te acuestes"-
Kagome agarra su mochila, buscando en las bolsas laterales. Cuando por fin dio con el objeto deseado, sonrió triunfalmente. Se acerco y tomo las manos de su amiga, depositándolo en ellas.
-"Esta será la manera de cerrar un pacto entre nosotras. Este collar tiene unas características especiales. Las piedras que tiene, brillaran dependiendo la emoción que se refleje en nosotras. O aquella persona que las haga reaccionar. Nos ayudaran a tomar una determinación, y sin mas, habrá que respetarla. Nunca haré algo tan imprudente como aquella ocasión"-
-"Arigatou, Kagome-chan"-
Sonríe una vez más, y se acuesta finalmente junto al zorrito, quien tenia horas estando dormido. Tal parecía que por fin se veía la luz al final del camino. Siempre y cuando encontrara la famosa prueba del hanyou testarudo.
-"¡No seas débil, Miroku! Ya puedes caminar perfectamente bien"-
-"…"-
-"¡Y tampoco me ignores!"-
-"Simplemente no quiero dialogar contigo, ¿es mucho pedir que me dejes en paz?"-
-"¡Keh! Hago lo que me plazca. ¿A dónde crees que vas?"-
-"A despertar a las chicas. A juzgar por tu temperamento estas desesperado por salir de esta aldea"-
-"¡No lo harás! ¡No eres digno de confianza!"-
Con su agilidad, se adelanta a el, bloqueándole el paso. El ceño en su cara indicaba que era completamente serio al respecto. Más no tardaron en salir las chicas del problema, fulminando a ambos con la mirada.
-"¡Eres un desconsiderado!"- grita la miko –"Gritar de esa manera mientras la gente duerme. Nos despertaron desde hace mucho"-
-"¡Yo solo quería defenderles de este houshi-hentai!"-
-"¡No es la manera! No era necesario que gritaras a los cuatro vientos como es tu costumbre"-
-"Keh. Muchacha estúpida, esto es lo que me gano por querer defenderte"-
-"¡Osuwari!"-
Una mueca de satisfacción de Miroku, un suspiro de Sango, una risa de Shippou, y el enojo de Kagome. Mala combinación para el orgullo ya herido del chico. Ya que no se encontraba bajo el efecto, se sacudió el polvo y con el porte mas digno que podía tener en el momento, se encabezo al grupo, dirigiéndose al norte. Los demás le siguen, después de despedirse del jefe de la aldea y agradecer la hospitalidad. Siendo tal su condición actual, Kirara llevaba al monje sobre su lomo, volando a una baja distancia y cerca de su ama. Si fuera por Inuyasha, la felina recibiría un castigo por su imprudencia.
Siguieron así durante varias horas, el cansancio siendo reflejado en la miko. La taijiya mantenía una buena condición desde que se había ido y soportaba más el ritmo del hanyou. El kitsune iba en sus brazos, así que tampoco parecía cansado. Y la neko transportaba al último integrante del equipo. Esta vez no tendría el apoyo de ninguno. Pero eso no le impedía por lo menos intentarlo.
-"¿Podemos detenernos?"- pide dócilmente.
-"¡Keh! Si apenas acabamos de salir"- contradice el ojidorado.
-"Eso fue hace horas… tengo hambre, me duelen mis pies y deseo bañarme"-
-"Tal vez no seria tan malo detenernos un poco"- murmura Miroku serenamente –"Las damas tienen el derecho"-
-"No es necesaria la ayuda, houshi-sama. Creo que esto ya se había solucionado antes, y no hay necesidad de pedir permiso"-
-"Siento que debo. ¿Nos dejaras descansar por lo menos una hora?"-
-"Además debemos comer algo"- apoya Sango –"Nos hace falta"-
-"Keh. Humanos débiles. Ya perdimos mucho tiempo por tonterías, así que debemos continuar y avanzar lo mas que se pueda"-
-"Aun cuando lo hagamos, estamos vagando sin rumbo alguno. Nadie se molesto en preguntar por algunas pistas de Naraku o la joya"-
-"Ahí esta. Podremos quedarnos a comer aquí"-
Bufa molesto al saber que había perdido la batalla. Así que instalan las cosas para preparar ramen, como de costumbre. La fiel compañera de la chica se alejo en busca de unas aguas termales. Inuyasha les veía con completo odio; siempre violaban su autoridad como único líder del grupo. Kirara regreso maullando alegremente y moviendo sus colas. Eso era señal de que no se encontraba lejos.
-"Muy bien"- Kagome aplaude sus manos –"Entonces Sango-chan y yo iremos a bañarnos. Shippou, vigila que no se vayan a acercar a nosotras"-
-"Puedes contar conmigo"- alegra el niño.
-"Andando, entonces"-
Toman todo lo necesario y siguen a la pequeña gatita. Técnicamente estaba oculto, en medio de un bosque bastante espeso. Eso fue un gran alivio a ellas, mientras no supieran como llegar, no tendrían de que preocuparse. Kirara se queda con ellas hasta que Sango le pidió que mejor vigilara a ese monje. Sea como sea, no debían confiarse de hombre libidinoso.
Miroku se encontraba recostado contra un árbol, descansando de sus heridas. Su mente se encontraba perdida, desenfocada de su realidad. Se repetía una y otra vez, que era imperdonable que un hanyou estuviera cerca de matarlo. Había fallado, desde un principio, ya que de ser caso contrario, nunca hubiera surgido la discusión en primer lugar. Jamás le había demostrado en si, su cariño por ella. Y lo que en verdad significaba a el. Pero como poder dejar de ser lo que era. Ciertamente, esas manías eran las que precisamente ocasionaron la maldición en su familia. Y no importando cuantas veces lo hubiera intentado, no podía dejar tal habito. Se maldecía a si mismo, eso le estaba ocasionando mas de un problema. Que hacer, como actuar, fácil y complicado a la vez. Miro hacia el cielo, como si la respuesta a sus dilemas se encontrara ahí. Pero solo se topo con una mancha roja.
Frunció el ceño, desde otra perspectiva el era el causante de todo este caos emocional. Y ni como poder librarse de el, era mas que obvio quien tenia la fuerza de su lado. Eso no era todo lo necesario para una batalla; la inteligencia estaba de su parte. Ya era tiempo de preparar la venganza perfecta, ponerle un verdadero fin, y obtener lo que en verdad quería. Sintió un escalofrío repentino, eso le indicaba que era observado por alguien. No difícil de deducir.
-"Tampoco quedaste convencido"-
-"No. Pero ya no me preocupa tanto como antes"-
-"¿A que te refieres? ¿Finalmente aceptaras que nunca podrás contra mi?"-
-"Todo lo contrario. Eso dijo ahora, pero vendrá hacia mi"-
-"¡Keh! Ya quisieras que eso ocurriera"-
-"Y pasara, solo ten paciencia"-
-"Lo dudo mucho"- murmura arrogante.
+´+´+Flashbacks+´+´+
-"A pesar de las circunstancias…"- empezó –"Yo si me enamore de ti. Y yo… creo en tus palabras. Me inspiras una confianza inexplicable, ja, es irónico ya que tu deberías ser mi enemigo… y mientras no encuentre la falla en ambos… no me decidiré jamás"-
+´+´+Fin del Flashback+´+´+
-"Esas fueron tus palabras… y yo esperare a que tu misma encuentres esa falla… no quiero parecer un aprovechado"- piensa a si mismo.
-"Rebela tu plan de una maldita vez"- interrumpe Miroku –"¿Qué es lo que esperas?"-
-"Que admitas la verdad. Que nunca le has sido fiel a Sango"-
-"Tu tampoco lo fuiste con Kagome-sama ¿o me equivoco?"-
-"¿Esa es una especie de confesión?... ¡déjala fuera de esto!"-
-"Esta tan involucrada como tu y yo. Responde ¿acaso no ibas a buscar a Kikyou-sama, sin importar lo que pensara ella?"-
-"No era asunto suyo… y queda fuera"-
-"No huyas. Solo es esa sacerdotisa, pero siempre preferías verla a ella, que permanecer al lado de Kagome-sama"-
-"¡Tu jamás podrás entender esa parte de mi vida! Y tú lo has dicho, solo Kikyou. Yo no voy detrás de la primer mujer bonita que me encuentre"-
-"Pero a fin de cuentas es al mismo caso. Confiesa, desde que esto empezó ¿ni una sola vez fuiste en su busca?"-
-"¿Nani…? Iie, ¡y yo no tengo que darte explicaciones!"-
-"Eso es una manera de admitir que si. A comparación tuya, yo he permanecido fiel"-
-"… Esa mentira ni tú te la crees. No soy ningún estúpido. Te he visto. Aunque fue debido a un error. Si creíste que podrías engañar a todos, eres un iluso. Todos mis sentidos son más agudos por mi naturaleza de demonio; y casi nunca duermo. Solo finjo hacerlo"-
-"…"-
-"¿Por qué tan callado, monje? Te has dado cuenta de que tu engaño ha sido descubierto"-
-"No tienes prueba alguna. Lo que esperas es difamarme y que todo salga como quieras"-
-"Se que es verdad. Mi vista y (para desgracia) mi olfato, saben que no miento. Tarde o temprano, serás atrapado por Sango"-
-"Sinceramente lo dudo mucho. Porque no hay nada que este ocultando de mi prometida"-
-"¡¿Quieres dejar de decir esa palabra?! Con lo ultimo que nos dijo, es un hecho que no se decide por ninguno"-
-"Pero nunca formalizo nuestro abandono. Ella sigue siendo mía, bajo ese precepto"-
-"¡Jamás! ¡Y por ultima vez, ella no es un objeto!"-
-"No lo será, pero es una forma de decirlo. Ella me pertenece"-
-"Serás…"-
-"¡Miren! Kirara regreso sola"-
Oportunamente, el kitsune interrumpe la próxima pelea. Sus grandes ojos jamás se despegaron de los dos hombres (…) mirándolos fija e inquisitivamente. Si ella bien conocía la respuesta de su ama, esperaba poder ayudarla. Aunque no confiaba demasiado en haberlas dejado solas. Y claro, una orden de Sango debe ser bien acatada.
-"¿Por qué las dejaste sin protección alguna?"- pide molesto el hanyou.
-"Meow"-
-"………………"-
-"Lo mejor será que vayamos cerca de ellas, no sabemos si hay peligro cercano"-
La transformación de Kirara es más de una respuesta.
-"Ella dice que no hay porque preocuparnos, aun están en el rango de audición"-
-"Eres un estúpido, monje. Les inquieta mas que tu puedas estar cerca"-
-"Tu no eres ningún santo. Solo no te cruces en mi camino"-
-"Y ahí van de nuevo… ¿podrían dejar de pelear al menos una vez?"- dice de manera implorante el zorrito.
-"Me parece bien. El pequeño Shippou ha visto demasiadas peleas como para tener que soportarlo entre nosotros"-
-"¡Keh! Me da igual. Para lo que me importa"-
-"Pero si por mi fuera, esto ya habría acabado hace mucho tiempo"-
-"Aun no es momento"-
Ambas chicas regresaron, sonriendo, aunque se podía percibir inestabilidad por parte de Kagome. Era bastante ilógico que todo regresara a la normalidad. Vio como Inuyasha veía con un gran recelo al monje, sin duda quería desollarlo en ese mismo instante.
-"Vamos, Inuyasha…"-
-"¿Puedo preguntarte algo, Sango?"- pide Miroku. El hanyou solo enangosta sus ojos.
-"Claro, houshi-sama…"-
-"Necesito que me prestes a Kirara para un viaje largo"-
-"¡Keh! Al fin voy a poder continuar mi búsqueda sin tu maldita presencia"-
-"¡Osuwari!"-
-"¡Wahhh!!"-
-"Si no le molesta que pregunte… ¿exactamente a donde va?"-
-"Una vez mas se ha expandido el Kazaana, esperaba que mi tutor me ayudara de nuevo"-
-"En ese caso nosotros te acompañaremos"- dice Kagome.
-"¿Y quien dijo que haríamos tal cosa?"- reclama el joven, incorporándose.
-"Pues yo lo dije. Osuwari"-
-"¡Arghhh!"-
-"No es necesario que se tomen esa molestia, Kagome-sama. Es por eso que pido a Kirara, ella podrá encontrarlos después de que me haya atendido"-
-"Tenga mucho cuidado, houshi-sama. Por favor, no demore demasiado"- menciona la taijiya, con una dulce voz.
-"Claro que debo tenerlo"- susurra tomando sus manos –"De lo contrario, ya no podría deleitarme con tu belleza. Y además, tu eres mi único motivo para continuar viviendo"-
Sango solo se apena ante el comentario, y baja la cabeza con la intención de ocultar su sonrojo. La miko, aunque un poco celosa, aprecia de sobremanera sus palabras. No se imaginaba al joven ojidorado diciendo algo así. Este, a su vez, solo desviaba la mirada, pero era notoria su desaprobación y… ¿tristeza?
-"Espero tardar a lo sumo, una semana. Eso me dará tiempo de encontrarlos"-
-"Si por mi fuera, no regreses jamás"-
-"¡Inuyasha!"-
-"Solo espero que este imbécil no las presione demasiado en su viaje, recuerden que no tiene derecho sobre ustedes"-
-"¡Keh! Baja de ahí y veremos si no…"-
-"Osuwari. Cielos, me voy a cansar de decirlo"-
-"¡Wuaaahhhh!"-
-"Pues no pareces inmutarte por eso, Kagome-chan"-
Al haber desaparecido el efecto, gruñe de manera desesperada e intenta dar un salto lo bastante alto como para alcanzar al monje, quien ya se encontraba montado sobre la felina en su verdadera forma.
-"¡REGRESA!! ¡AUN NO HE TERMINADO CONTIGO!"-
-"¡Por Kami! Ya madura Inuyasha"- regaña la pelinegra.
-"¡Te dije que bajaras!"- grita blandiendo su espada.
-"¡¿Qué crees que haces?! ¡Vas a lastimar a Kirara!"-
-"Pues entonces dile que tire a Miroku de su lomo"-
-"No le voy a pedir algo así. Y deja de actuar como un niño"-
-"¿Por qué diablos lo proteges? El no lo merece"-
-"Tu fuiste quien le causo esas heridas. Y estoy totalmente segura de que lo hiciste a conciencia. Olvida lo que te dije antes, ya no tiene caso molestarme por esto. Ninguno de los dos vale la pena, al menos no para ese tema. Ambos se quedan como camaradas, nada mas, nada menos"-
-"Tranquilízate un poco, Sango-chan"-
-"¡Estoy perfectamente tranquila, de lo contrario estaría cortando su cuello!"-
Sus manos se formaron en puños, dejándolos a sus costados. Continuó avanzando, ignorando a sus camaradas que se quedaban atrás. Shippou por simple instinto, se aparto de la taijiya y brincando en la seguridad de los brazos de la miko, mirándole con temor desde su posición. Inuyasha se seguía maldiciendo dentro del cráter que había creado con su caída.
Algunas horas después ambas chicas se encontraban platicando amenamente. El zorro caminaba al hanyou, dado a que la plática le había aburrido. Miraba de reojo a su compañero, como analizándolo. Estaba claro que no lo demostraba, pero sentía gran admiración y respeto por el, no por nada lo consideraba como su padre adoptivo (aun cuando Inuyasha no lo supiera). De hecho, había desarrollado un vinculo a el, y la tristeza que demostró horas antes solo le convencía cada vez mas.
-"¿Quieres dejar de hablar de Takeda?"-
-"Es algo que ciertamente no te concierne"-
-"Keh. Nuestra misión es buscar los fragmentos de Shikon, no seguir corazonadas o escuchar lo que otro estúpido ningen te comento, Sango"-
-"Pues ese es mi problema. Si no quieres oírnos, simplemente aléjate de nosotras"-
-"Sango-chan…"-
-"Así será. No tengo que soportarte de ninguna manera"-
-"¿Qué es lo que le pasa a Inuyasha?"-
-"No te preocupes, Shippou-chan, ya sabes como es su temperamento"-
-"Pero mas les vale no retrasarse, muchachas perezosas"- grita a lo lejos.
-"¡¿a quien llamas perezosas?!"- defiende Kagome.
-"Olvídalo. Sabes que no vale la pena pelear con el"- murmura la chica.
Sus orejas se mueven bruscamente al escuchar sus palabras. Su puño derecho se agitaba vigorosamente, señal obvia que con eso se había acabado su paciencia. Ella no tenía el derecho de hablarle de tal manera, no importando que fuera una taijiya, su compañera de viaje, su amor imposible…
-"No debes permitir que un demonio te domine, Kagome. Ninguno esta en la posición de deber obedecer al otro"-
-"Tu que vas a saber sobre eso"-
-"Mas de lo que crees. No me subestimes, recuerda que aun sigo siendo exterminadora. Y si algo aprendí muy bien de mi padre, es no intimidarse por sujetos como tu"- exclama viéndolo directamente.
-"¿Cómo es que te atreves a retarme?"- gruñe mientras la ve adelantarse.
-"Ya te lo dije"- murmura, encarándolo una vez mas –"Las cosas volverán a ser como antes. Eres un camarada, hanyou, pero te respeto al no parecerte a otros demonios… en ciertos aspectos. Nada mas, nada menos"-
-"Inuyasha no…"-
-"¡Muy bien, taijiya! Si así es como lo quieres"-
-"No esperaba menos de un demonio"-
Kagome solo les observa incrédula. Ahora si no comprendía que era lo que pensaba cada uno.
En algún lugar del bosque
-"Finalmente… este era el momento que tanto estaba esperando. Y mientras se siga creando esa confusión, será mas fácil poder desintegrarlos"-
-"Aun no comprendo que es lo que ganaras con todo esto"-
-"Debes ser paciente. Todo plan perfecto tarda y cada paso debe ser ejecutado con total precisión"-
-"Como sea, el separarlos no ayudara mucho. Recuerda que la ultima vez fueron en busca de ese monje"-
-"Pero esta ocasión es diferente. He modificado muchos aspectos. Sucederá lo mismo que con Kikyou; se odiaban mutuamente pero decidieron dejar sus diferencias a un lado, lo que termino en su aniquilación al confrontar la enemistad existente"-
-"Eso también lo intentaste antes"-
-"Inuyasha ahora esta enamorado de la taijiya. Esa es nuestra ventaja, aunque ella lo ataque, el no pondrá resistencia"-
-"Volvemos a lo mismo, ese truco lo has utilizado antes con esa chica, Kagome"-
-"Es ahora cuando las cosas cambian"-
Con el Inugumi
Decidiendo que la pelea era absurda, opta por intervenir, Shippou en la protección de sus brazos.
-"Mou, Inuyasha, Sango-chan, no es como si nunca hubiéramos discutido por algo así"-
-"Esta bien, como dije antes, no vale la pena"-
La castaña se aleja, quedando al lado de su mejor amiga. La miko observa con nerviosismo el collar que le había dado antes, brillar de manera oscura, la piedra blanca, ahora era completamente negra; y podía percibir un aura totalmente negativa emanar de ella. El mitad demonio solo la veía de manera furiosa, no importando las circunstancias, se había atrevido a violar su autoridad ante todos, al igual que lo hizo Miroku; hecho que le hacia enojar aun mas.
-"¿Creen que podremos detenernos a comer?"- pide el kitsune de manera inocente.
-"¡Ni siquiera lo pienses!"- explota Inuyasha –"No hay manera alguna de que me obliguen a descansar"-
-"Apuesto a que tu también deseas algo de ramen, vamos no seas testarudo"- afirma Kagome.
Después de algunos 'osuwari', consiguen su objetivo. Sin inmutarse de ninguna manera, el solo ladea la cabeza, claramente molesto, aunque se deja caer sin ningún tipo de consideración sobre la hierba, maldiciendo mentalmente a las dos chicas. La pelinegra solo dio un suspiro, y comenzó a sacar los utensilios necesarios de su gran mochila amarilla. El pequeño demonio chillo alegremente al ver que se había cumplido su petición, y fue en busca de agua por petición de su amiga y protectora. Más nadie se dio cuenta de que una persona faltaba en su grupo en aquellos momentos.
Con Sango
Mientras ellos se encontraban discutiendo, la joven fue a disfrutar de la sombra de un árbol, hasta que se percato de otra silueta, mas al fondo. Enangosto la mirada, esperando poder identificar al intruso. Al reconocerle, deja de lado la discusión de sus amigos y va en su búsqueda. No había duda alguna.
Sango jadea intentando recuperar el aliento. Sin la ayuda de su pequeña mascota, no podría darle alcance. Mas sin embargo, no se dio por vencida, y continuo con la persecución. Su esperanza era lo que le mantenía aun consciente, de eso no había duda. Y el peso de su Hiraikotsu no tenía comparación en esos momentos. Pensó en dejarlo, pero eso seria una de las cosas más imprudentes que haría en toda su vida.
-"Por favor espera… Kohaku… necesito ayuda"-
Con Miroku
Miroku se encontraba actualmente en el templo de Mushin, siendo atendido. Al igual que la última vez, una poción especial hizo que todo su cuerpo cayera dormido; cosa que lo puso a pensar en los acontecimientos anteriores. Era mas que obvio que el estaba perdiendo terreno frente al hanyou. Al encontrarse en tal trance, recordó uno de los hechos que había mencionado la taijiya, aquel en que, según su deducción, fue el que le dio la seria desventaja.
FlashBack
-"Tenemos que hablar"-
-"Pues yo pienso que no. No tengo nada que hacer con ustedes dos"-
-"Espera, Sango. No tiene que afectar a nuestra relación lo que haya pasado entre ustedes dos"-
Indiferencia. La castaña los miro detenidamente, evaluándolos. La neko estaba ya sobre su hombro, inspeccionándoles también. Dolor. Sabía que ambos ya le habían hecho daño en más de una manera, no lo permitiría una vez más; ya era suficiente. Arrepentimiento. Deseaba darles una oportunidad pero era imposible confiar una vez mas en ellos, en Inuyasha… el poseía la característica principal. Por eso le eligió, pero esa misma razón, fue lo que le fallo.
-"Como ya dije, nada tengo que hacer con ustedes. Lo que ha sucedido quedara así, en el pasado. No esperen que finja que nada de esto paso. Ambos me hirieron"-
-"No era mi intención"- argumenta el houshi –"Tu sabes que eres especial para mi"-
-"No estoy ciega, Miroku"- dice fríamente. Estremeció al susodicho –"Desde que regrese, comprobé que las palabras de Inuyasha eran ciertas. Solo cambiaste de horarios. Eres la peor escoria que he tenido el disgusto de encontrarme. Y lo mismo va para ti"- enfoca al hanyou –"Kagome-chan tenia razón. Solo estabas jugando conmigo. Aun desconozco el porque, pero esto no quedara así. Creí que eras diferente… te di la ocasión, pero tu también me fallaste. Tu tipo no permite el engaño… no entiendo porque lo hiciste… yo había aceptado permanecer a tu lado, pues vi tu sinceridad y sabia que jamás me abandonarías… me equivoque…"-
-"¿Entonces estuviste con…?"-
-"¡Eso no importa!"- grita exasperado –"Sango, onegai, esto es un error. Todo fue culpa de ella"-
-"¡Pues ya no me interesa!"-
-"¿Qué es lo que tengo que hacer para que me creas?"-
-"Nada, porque ya no lo haré. Estoy harta de hacerme promesas falsas. Me prometí darle oportunidad a Miroku, y me fallo. Me prometí no traicionar a Kagome-chan, y el resultado fue el mismo. Prometí… que seria sincera con mis sentimientos y aceptaría el hecho de que estoy completamente enamorada de ti, Inuyasha; pero una vez mas, todo es irreal. Ya no mas"-
+´+´+Fin del Flashbacks+´+´+
Ese era el momento clave de la controversia. Sango había mencionado que comprobó haberlo visto de mujeriego una vez más. Pero… eso era imposible. No había manera alguna, ya que, desde su compromiso se mantuvo fiel, como el hubiera dicho. Solo era cuestión de que encontrara la prueba que podría convencerla. Memorizo cada instante circundante, en donde estuvo y con quien.
+´+´+Flashback+´+´+
Miroku y Shippou permanecían en la cabaña, en completo silencio. Miko y taijiya discutían seriamente sobre el extraño comportamiento de su camarada hanyou, hacia solo minutos.
-"No podemos dejarlo así, estoy segura de que era otra cosa lo que paso"-
-"Vamos, Kagome-chan. Tú lo viste, era el mismo ser pedante que siempre. Mira que creerse nuestro jefe"-
-"Siento que los tres tenemos algo de culpa, vayamos a hablar con el, nada perdemos"-
-"Lo haré"- refunfuña, sus brazos cruzados sobre su pecho –"Pero no cambiare de idea, fue culpa de ese idiota"-
-"Sin objeción. Andando"-
El monje solo las vio alejarse, sumido en sus propios pensamientos. No prestaba gran atención a su conversación, mas bien, se concentraba en lo que Inuyasha no dejaba de mencionar. No se dejaría caer en su trampa. Ya lo tenía todo perfectamente planeado; era imposible que existiera el error.
-"Pero si fue Inuyasha quien tuvo la culpa, yo no se porque tienen que disculparse ellas"- menciona en voz alta el zorrito.
-"Deja que ellas se arreglen, saben lo que están haciendo"-
-"Pues no permitiré que se salga con la suya. Aun como el youkai alfa de nuestro grupo, no tiene permitido hacer tal cosa"-
Con total indignación, salio también de la choza, dispuesto a decirle unas cuantas verdades. Miroku permaneció impasible por unos minutos más antes de levantarse y salir también de ahí. Camino por cinco minutos, en la dirección contraria a la que detecto el youki emanado por el ambarino. No tardo en encontrarse con unos tiernos y coquetos ojos chocolate.
+´+´+Fin del Flashback+´+´+
Abre los ojos sorprendido. Ese había sido uno de los eventos mas recientes. Si se daba cuenta de ello, se encontraría en serios problemas esta ocasión.
