Capítulo X
Debilidad
Kagome jadeo al ver que realmente le había dañado. Le recordaba cuando ella fue controlada por Menoumaru, y su cuerpo lo había atacado sin ningún miramiento. La historia se repetía, en más de una manera. Sus ojos se posaron en la exterminadora, quien a pesar de tener un frío mirar sobre el hanyou, continuaba sollozando levemente.
El, no hacia nada para impedir que continuase su ataque o por lo menos intentaba defenderse de los mismos. El choque que experimentaba en esos momentos no tenia comparación alguna. Las doradas iris veían con detenimiento cada uno de sus movimientos, sin perder detalle alguno. Sintió una punzada de miedo al ver como se inclinaba a el, susurrando en su oído.
-"Esto es solo una amenaza, Inuyasha"- dice lo mas calmada posible –"Un movimiento en falso y no responderé de las consecuencias, ¿quedo claro?"-
Asintió de manera inconsciente, demasiado dolor en su alma como para poder tener un solo pensamiento coherente. Ella se incorporo nuevamente, avanzando a pasos lentos a la joven que le miraba completamente aturdida.
-"Perdón por preocuparlos, Kagome-chan"-
Esa simple y aparentemente inofensiva frase preocupo de sobremanera a la aludida. Eso significaba que estaba completamente consciente de haber atacado a Inuyasha… lo hizo en su propio juicio. Le murmuro una pequeña frase, para luego verla caminar entre la espesura del bosque, como si nada hubiese pasado.
Shippou se acerco rápidamente al hanyou, mirando en susto total como el haori comenzaba a oscurecerse debido a la sangre. Hasta ese momento la miko reacciono y se acerco a brindarle un poco de ayuda, todavía estupefacta de lo que había sucedido.
La joven castaña caminaba a paso lento por el bosque, conteniendo sus sollozos sin éxito alguno. Era inconcebible que se le hubiera ocurrido atravesarle con su espada. Ahora que la veía, solo le representaba el dolor que había infringido, y no precisamente el físico, pues con esa acción hería a mas de una persona. Se maldijo internamente, pero así era como las cosas se suponía que debían de ser.
Estando a una considerable distancia del grupo, finalmente se dejo caer de rodillas, y dejando que sus lágrimas fluyeran sin ningún reparo, después de todo, a estas alturas había comprobado que no hacia más que traer desgracias a los que llamaba amigos. Esta era, sin dudarlo, la peor traición que pudo haber cometido mientras estuviera con ellos. Se sentía miserable y desamparada. No sabía que era lo que debía hacer ahora. Ya el daño estaba hecho, y tenia que afrontar las consecuencias.
La fogata, calentaba a los cuerpos que se encontraban alrededor de ella. Pero ni siquiera aquel fuego podía cambiar la temperatura en la que se encontraba el corazón del hanyou. Era algo realmente extraño, debido a Sango, ahora demostraba más abiertamente sus emociones, sin importar lo que pudieran pensar los demás. El la miraba de reojo desde el árbol donde se encontraba, una expresión dolida y seria adornaba su rostro. No podía comprender el cambio siempre tan repentino de la castaña, y tal parecía que no se daba cuenta de que era el a quien mas terminaba dañando con sus acciones. Cada vez se sentía mas impotente de poder hacer algo al respecto, aunque no dudaba de que esta ocasión, nada tenía que ver con el monje, sino lo que paso dentro de aquella barrera. Dio un bufido molesto, mandaría al diablo toda la situación. Finalmente estaba cansado de tener que soportar los arrebatos de la taijiya.
La miko se percato del ambiente que ahora se sentía demasiado hostil para su gusto. Ella tampoco comprendía que era lo que había motivado a la taijiya a actuar de una manera tan imprudente, por exponerlo de alguna manera. Definitivamente le sorprendía. El joven hanyou no hacia mas que mostrarle un amor que nunca había profesado por ella o por su anterior vida, y Sango lo único que hacia era herirle, no solo emocionalmente, ahora lo hacia físicamente también. Ya no sabía que podía esperar, pero algo era seguro: Inuyasha ahora le daba una mirada odiosa a la castaña. Y aun así, podía ver el dolor del amor que aun sentía por ella.
Sango a su vez, se encontraba bastante aturdida aun por las palabras de Naraku. Y peor aun, de lo que había hecho a aquel que solo le brindaba un futuro diferente, lo había despedido como si nada de los últimos acontecimientos hubieran influenciado o cambiado algo en ella. Podía sentir su rencor para con ella, el dolor que le estaba causando… y contuvo las ganas de sollozar por su sufrimiento. Esto aun no había terminado. Ella también lo observo de reojo, justo en el preciso momento en que lo había hecho Inuyasha. Y por esa cuestión de segundos en que sus miradas se cruzaron, ambos comprendieron la situación en la que se encontraban.
En el Templo de Mushin, con Miroku y Kirara
Al día siguiente, se encontraban listos para partir. El monje agradecía por la ayuda brindada debido al Kazaana, nuevamente. La felina, ya transformada, le esperaba lo más pacientemente posible para emprender la marcha, y finalmente poder alejarse de aquel hombre que podía ser cualquier cosa menos santo. Ella se encontraba fielmente del lado de su dueña, ya que confiaba en su juicio. Y ese monje, bueno, ya le había perdido toda confianza o respeto.
Para cuando lo sintió montarse sobre ella, dio un leve gruñido y emprendió el viaje de regreso. El trayecto fue demasiado tranquilo en general, hasta que detecto la señal de Sango, y aumento la velocidad. Aunque para su desgracia, Miroku le pidió que descendiera para poder tomar ambos un poco de agua, descansar y comer algo. Volvió a gruñir en molestia, pero el no se dio cuenta.
En tanto mas se acercaban a la posición de sus amigos, mas comenzaba a sentirse alterada la neko youkai, eso no era normal. Se encontraba perturbada, podía sentirlo. La necesitaba a su lado, y sin ningún miramiento levanto rápidamente al houshi y continuo volando, inquieta por aquella sensación. Esto no seria para nada bueno.
Con el Inugumi
Continuaron con la búsqueda de los Shikon no Kakera, una tensión aun mayor en el ambiente. Inuyasha caminaba al frente, con paso acelerado y sin mirar atrás. Su dolor y tristeza habían cambiado para demostrar indiferencia y rencor contra la joven. Cosa que no paso inadvertida para ellas, pero nadie se atrevía a hacer nada. Shippou también empezaba a verse afectado.
-"Kagome… ¿ya no son amigos?"-
La dulce voz del kogitsune trajo a la chica del futuro de vuelta a la realidad en la que se encontraba. Ambos podrían demostrar una indiferencia y desinterés por el otro, pero esa falsa apariencia no podía engañar a nadie que los conociera tan bien como la pelinegra.
-"Uhh… Shippou-chan este no es el momento"-
-"Ah ¡Kirara!"-
Inconfundible llamado. La neko maúlla alegremente y desciende con total rapidez, transformándose casi al acto y brincando a los brazos de Sango, ronroneando alegre al sentir como la abrazaba en vuelta. Miroku, en un hábil brinco, logro caer lo mas decente posible, puesto que el movimiento inesperado de la felina lo había dejado desconcertado. Observo a sus compañeros, notando la ira que emanaba de cada poro de aquel hanyou y su ex prometida. Confusa situación. Se acerca a la joven miko lo mas sutil posible, entablando la conversación.
-Uhh, Kagome-sama, ¿se puede saber cual ha sido el problema esta ocasión?- pide en un susurro.
La chica suspira tristemente.
-No estoy muy segura, a decir verdad. Tuvimos un encuentro con Naraku, y hablo con Sango-chan nuevamente. Después de eso, ella incrusto su espada en el estomago de Inuyasha, y por eso esta rencoroso con ella. Si se dijeron algo, no lo se- resume ella.
El houshi solo pudo verlos detenidamente. Si el hanyou no se había dado cuenta, pues que pena por el, pero era fácil decir que la taijiya se encontraba en alguna especie de dilema que lo involucrara inevitablemente. No encontraba ninguna otra razón como para que le agrediera cuando ella técnicamente había confesado que prefería quedarse al lado de Inuyasha. Como siempre, la clave de todos los males y desgracias que atenían a su equipo, tenia que ser Naraku.
-¿Y ha intentado…?-
-Si, pero no pude conseguir nada en realidad. Sango-chan se niega a hablar e Inuyasha anda más temperamental de lo normal-
-Quizá tu puedas hablar con ella, Miroku- opina el zorrito –No quiere estar con nosotros, pero me da miedo que quiera volver a alejarse-
-Descuida, Shippou-
-Ni siquiera lo intente, houshi-sama. Es completamente inútil- susurra la joven.
-Sango… ¿Qué fue lo que pasó con Naraku?-
Los oídos de Inuyasha se pusieron completamente en alerta.
-Es algo que no debe de preocuparle, de verdad. Solamente nos concierne a Kohaku y a mi- dice tranquilamente –Diablos…-
-Te chantajeo con algo entonces… sabes que puedes contar con nosotros, y te apoyaremos en todo momento-
-Tan fácil es decirlo, pero no hay manera en que puedan ayudarme cuando ustedes son precisamente los del problema-
-Confía Sango, estando con nosotros Naraku no podrá hacerte ningún daño-
-No es que me interese, houshi- gruñe el hanyou –Pero será mejor que te alejes de ella. No sabes si esta dispuesta a atacarte de manera sorpresiva y traicionera-
-¿De que diablos estas hablando?-
-¡Inuyasha!!- regaña Kagome –No digas eso-
-El tiene razón, houshi-sama. Lo mas seguro para usted es mantenerse alejado de mi-
-Tadashi…-
-Andando, Kirara-
La gatita se acerca corriendo a su dueña, viendo a sus compañeros al pasar, y dejando su mirada en el hanyou y la miko.
-¿Piensas irte de nuevo, Sango?- pide triste el pequeño youkai.
-Shippou-chan… no le des ideas…-
-Si piensa volver a irse, que lo haga. Nadie la detiene. Estoy harto de sus acciones traicioneras. Solo se escuda en lo que paso con Naraku para-
-¡Por favor, Inuyasha! ¡Detente!- suplica la pelinegra –Estamos dejando que ese infeliz nos controle, quiere separarnos, y a este paso solo lograremos caer en su trampa-
-Kagome-sama tiene razón. No comprendo muy bien lo que ha pasado pero… queramos o no- afirma viendo al ojidorado –Debemos permanecer juntos-
-Eso no es posible, Miroku- solloza la taijiya dejándose caer de rodillas –Soy simplemente la causa de todos los males. Si yo no estuviera con ustedes, nada de esto estaría pasando. Así que solo quedan dos opciones-
Ante el asombro general, se va a la protección de los árboles, saliendo dos minutos después vestida en su traje de batalla, su cabellera suelta ondeando con la brisa, y dolor y determinación en su mirada. Inuyasha gruñe débilmente, comprendiendo la situación, al igual que Miroku, quien prepara su báculo.
-Me matan en una batalla justa, o, seré yo quien termine matándolos a ambos para liberarnos…- desafía seriamente –Aunque yo preferiría la primera opción-
-¡Estas loca, Sango-chan! Inuyasha, no puedes atacarla-
-Ella lo esta pidiendo, sin mencionar que esta- señala su abdomen –Es la ultima herida que me causara por su indecisión-
-Concuerdo con Kagome-sama, no podemos pelear con ella. No importa que es lo que haya pasado entre ustedes, pero de ninguna manera pienso atacarle-
-Es una mala opción, houshi-sama- murmura la taijiya, agitando su boomerang –Lo que deberían hacer es eliminarme ahora que pueden. Pero ya que te niegas a pelear, creo que yo debo de lanzar el primer ataque-
Sin una pizca de vacilación, lanza el Hiraikotsu en dirección de ambos guerreros, quienes ven sorprendidos que andaba hablando completamente en serio. Lo esquivan con gran habilidad, y el hanyou desvía su curso con su espada en cuanto venia de regreso, impidiendo que lograra regresar a su dueña. Ella gruñe con frustración.
-Kagome, aléjate de aquí- grita el hanyou –No esta bromeando-
-No puedo permitir que continúen con esto… todos somos compañeros, amigos…-
-¡Joder, que huyas, Kagome!-
-Descuida, Inuyasha. No tengo ninguna intención de lastimarla a ella o a Shippou. Mi misión solo los incluye a ustedes dos-
-Sango, ¿de verdad piensas matarnos?- pregunta dolido el monje.
-Son ustedes o yo. Y como no pienso caer a causa de la debilidad, no me queda más opción-
-Así que simplemente estas bajo las ordenes de Naraku… creí que tenias mas voluntad, Sango- murmura el chico perro venenosamente.
-¡Tu no sabes nada al respecto!- grita lanzando algo de polvo venenoso.
Inuyasha se aleja velozmente, gruñendo a la joven taijiya. Aunque sus palabras lo dijeran, su cuerpo realmente no tenía ninguna intención de atacarla. Por el rabillo del ojo, se percato de que Miroku tampoco lo deseaba en verdad.
-Kagome, debemos detenerlos- implora el zorrito –No puedo seguir viendo como se andan intentando matar…-
-Yo tampoco… pero no se que hacer… en comparación a ellos, soy débil…-
A la sorpresa de todos, Kirara, quien hasta el momento había sido una espectadora mas, se transforma, acercándose a los tres guerreros, desarmándolos por completo. La miko se quedo completamente atónita por su acción.
-Kirara ¿Qué crees que estas haciendo?-
-Oye neko infernal, regrésame la Tessaiga-
-Ella no suele actuar así, sobre todo porque siempre ha sido leal a Sango… ¿Qué le sucede?-
La neko enfoco sus ojos rojos en ambos chicos, indicándoles que vieran el rostro de su compañera. De alguna manera, ellos entendieron el mensaje, y se sorprendieron al ver las lagrimas caer de sus ojos chocolate, inundados de dolor. Con paso tambaleante, se acerca a la Tessaiga, esta perdiendo su verdadera forma en cuanto sintió el tacto de Sango. La toma, y camina lentamente hasta su portador, donde recobra sus poderes youkai. Ella le da una triste sonrisa.
-La verdad, era que no quería matarme yo sola, eso seria un acto de debilidad. Y siendo tú el único al que realmente herí con mis acciones y palabras, tienes todo el derecho de limpiar tu orgullo como youkai y eliminarme justo en este momento. Así ya no causare mas desgracias a tu grupo, Inuyasha. Gomen nasai…-
La castaña se arrodilla, esperando que la espada cumpla con el encargo que se le había impuesto a su dueño. Los ojos de Inuyasha no pueden reflejar más sorpresa de lo que muestran ahora. La persona a la que tanto odiaba amar, le pedía que le matara sin ningún miramiento por una herida que le infringió el día anterior. Su mente pedía la compensación con su sangre, pero su corazón le indicaba lo contrario, después de todo, no era la primera persona que lo agredía de esa manera. ¿Por qué no perdonarla a ella también?
-Perdóname, Sango-
-¡Inuyasha, detente!- grita Miroku.
-Onegai, Inuyasha… ¡no!- chilla la chica del futuro.
-Esto es algo que debo hacer...-
¡Sumimasen!!! Se que deben de odiarme pero por razones escolares me veía imposibilitada de poder cumplir con el siguiente capi -_-U pero por fin me digno a continuarle. Espero que lo disfruten y ya nos estaremos leyendo la próxima!! ^^ Se que ya habia agradecido pero va de nuevo, es que me inspiran a continuar XD
Kaoru Higurashi: ¡lo siento!!! Merezco la horca XD descuida, que aquí ya te presento la conti (tardía pero aquí esta) espero que sigas al pendiente de la historia, y respecto a lo que hizo… aun mas secretos ocultos… espero no decepcionarte, arigatou n_n
Tsuki-one-chan: me alegra que mi historia te guste tanto!! Eso me anima a continuar, y créeme, ya ando pensando en algunas otras situaciones que afectaran al equipo… espero que te guste este capi, saludos.
anDy.: si… ya tenia bastante tiempo sin actualizar, que puedo decir, soy espontánea y la inspiración se fue de vacaciones XD concuerdo, que pena que ya no pasen la serie pero por eso mismo continuare con las historias de Inu/San que tengo pendientes!! Espero leerte por aquí de nuevo.
