Nota: Aquí esta el segundo capitulo, procurare subir uno nuevo cada semana. Los reviews son bienvenidos aunque no los pido: ustedes deciden si comentar o no y estan en su derecho de hacerlo. Contestare los reviews a la brevedad posible.

Si las personas conocidas como Ethir y EgyptDiva/LiviaDrusilla leen esto; ya capte, no les gusto mi cuento, (problablemente a mi tampoco me gustaran los vuestros) ¿no creen que aprovecharian mejor su tiempo leyendo cosas que si les gusten? Porque yo no voy a desperdiciar mas del mio atendiéndoos.

Disclaimer: Los personajes pertenecen a J.R.R. Tolkien, en su gran mayoria, el peronaje Ancalime si es de mi invencion, y mas adelante salen algunos mas, pero, en fin, si ven un nombre conocido ya saben que no es mio si no del gran profesor :) Esta historia es para entretener, no se gana ningun dinero con ella.

2° "TRATOS"

Cuando cumplí 7 años mi padre deseaba que se me educara como una princesa de la corte, y mi madre como a una alquimista. Acordaron que estudiaría ambas cosas hasta que tuviera edad para decidir; así que pase 5 años corriendo de la escuela de bordado en el 2° circulo al penúltimo piso de la Torre Blanca para aprender matemáticas, hasta que a mis liberadores 12 años elegí ser una alquimista y pude mandar al diablo el bordado, la danza, los buenos modales y la música.

Odiaba particularmente las clases de flauta, así que lo primero que hize el día de mi 12° cumpleaños fue romperla contre mi rodilla y lanzarla al abismo que hay tras la ciudad.

Esto viene al caso porque en el colegio de buenos modales me enseñaron todo lo que una buena doncella debe hacer para conseguir marido; y a partir de ahí pude deducir todo lo que una mala doncella debe hacer para no conseguir marido, de lo que di una soberbia muestra la noche de mi compromiso con Duilin.

Baje al comedor con el tétrico traje negro que use en el funeral de madre y que mostraba (atrevidamente) mis tobillos (había crecido desde que lo estrene), me había pintado el rostro y llegue riendo estrepitosamente con media hora de retraso.

-Buenas noches, padre-dije en voz muy alta-. Saludos, príncipes de Muerthind.

-Morthond-me corrigió mi prospecto a suegro.

-Como sea-repuse con desden-. Vamos a atacar este rico pollo-dije sentándome mal-.

-Sabes perfectamente que es codorniz.-me susurró Faramir y le guiñe un ojo.

-¿Ji a que ebemogs el jonog de su guisita?-pregunte con la boca llena.

-Pues nuestro hijo Duilin desea casarse.-respondió mi "suegro"

-¡Yujuu! Que bien. Más vino copero... ¡mas, no seas tacaño!

-¿Acostumbra beber mucho vino, señora?- "suegro" se mostraba enfadado.

-No, prefiero algo más fuertecito, como hidromiel... Pero lo que por nada del mundo podría dejar es el tabaco. Ah, no fumo mucho, solo unas 6 o 7 pipas al día. -añadí viendo su asombro.

-No hagan caso a mi hija, señores, es muy bromista.-dijo padre, con voz y gesto helados.

-Uy, si, me encantan las bromas. ¡Y cuando los guardias me ayudan se pone bárbaro! ¡Jajajajaja! Hace poquito pillamos a Damrod, lo llevamos en hombros al Anduin-dije dando puñetazos en la mesa y con las lagrimas corriéndome por las mejillas- ¡y lo lanzamos a medianoche! ¡jajaja! ¡Y desnudo!

-¡Desnudo!-salto mi "suegra".

-¡Si! ¡Y con lo fresco que ha estado el clima! Cogió un resfriado que lo tiene hecho una bola de mocos, jajaja, ¡y verdes!-este ultimo corono mi exfuerzo: Faramir me miraba con una sonrisa ligera, padre estaba impasible, mis "suegros" horrorizados y Duilin desconcertado, me dijo:

-Bueno, pero cuando nos mudemos a Morthond algunas cosas cambiaran...

-Puede.-lo ataje- Pero yo no voy a dejar de salir todos los sábados con los soldados de juerga... Tampoco creo poder dejar a Damrod. ¿No te molesta queridito?

-¡No que va!-exclamo colérico su padre-Y los domingos, ¿que hace la virtuosa damisela?

-Ese día casi nada; como duermo la borrachera hasta las 3 de la tarde y cuando me despierto tengo una jaqueca y un mal humor infernales... En fin, ¿cuando es la boda?

-¡Nunca!-grito mi ex-suegra.

-¡Madre!

-¡No hijo! Tu te mereces una doncella respetable no esta... -una mirada mas bien de interés de mi padre la cortó. Su marido salto a salvar la situación.

-Calma, mujer. Señor Denethor, con todo respeto, no creo que sea conveniente que nuestros hijos se casen.

Padre, imperturbable, asintió y le hizo ademán de que se retiraran.

-Con su permiso.- dijeron, y se marcharon ¡para no volver!

Una sonrisa de triunfo apareció en mis labios.

Y se borró al ver la expresión de mi padre.

Repentinamente los aplausos de mi padre quebraron la quietud del comedor.

-Magnifico, Ancalime, realmente soberbio.-me pareció distinguir una fugaz chispa de asombro en sus ojos- Te has deshonrado a ti misma, puesto en ridículo a tu padre y avergonzado a tu hermano, todo en pocos minutos.-Faramir se veía mas preocupado que avergonzado- Te has burlado maravillosamente de una noble familia, te vas a reír mucho. Pero dime, ¿que vas a hacer cuando seas una vieja solitaria y sepas que nadie llorara tu muerte? ¿Cuando no tengas a nadie a quien legar tu adorado conocimiento y sepas que va a morir contigo?

Eso me dolió.

-¿Te vas a reír?

-Mejor reír que llorar.

-Debería azotarte, Ancalime-dijo con enfado-. ¿Eso te haría gracia?

-Eres mi padre y no voy a defenderme.

Se desabrocho el cinturón.

-¡No padre, espera!-salto Faramir-¡Hay otros modos de corregirla!

-¡No te metas en esto Faramir! -lo miro con desaprobación-¡Le estas dando la razón! Si Boromir estuviera aquí, estaría conmigo.

-Boromir tiene un carácter muy impulsivo...

-¡No critiques a tu hermano para defender a esta malagradecida!

-Ella también es mi hermana, y tiene sus motivos para actuar así. Reflexiona padre; si Boromir fuera mujer, ¿le impondrías un marido?

-Si Boromir fuera mujer seguiría siendo una buena hija, obediente y agradecida. -padre dio un paso hacia mi con el cinto en la mano y Faramir salto delante de mi para protegerme- Apártate Faramir, Ancalime tiene que entender que no puede comportarse así.

-No padre, si vas a azotarla a ella tendrás que azotarme a mi primero.

Padre dio un paso mas, yo solté un "Nooo" y Faramir alzó la mano.

-Una última cosa padre. ¿Le harías esto a Ancalime si Telperian estuviera viva?

Padre se paro en seco, la ira contraía su rostro.

-¡Malos hijos!-soltó al fin- No se conforman con causarme penas, también me recuerdan las del pasado. ¡Sea pues! Si esta hija mía quiere vivir y morir sola como un perro que lo haga: no me cuidare mas de ello.

Y caminando serenamente, salio del comedor.

Faramir se volvió hacia mi. Su rostro mostraba el dolor que le habían causado las ultimas palabras de padre. Nos miramos en silencio un momento; yo no sabía si estaba triste, asustada o aliviada.

-Gracias-dije al fin-. Me has salvado de una azotaina... y de un matrimonio forzado-Faramir negó lentamente con la cabeza.

-De la azotaina te ha salvado tu madre, y a mi también. Y del matrimonio forzado tu propio valor.

-No es así, si tu no me hubieras ayudado quien sabe que podría haber hecho... ¿Estas enfadado conmigo?

-No. Has hecho lo que debías hacer: tu felicidad y tu futuro estaban en juego. Solo que no era la mejor forma de hacerlo.

-Tienes razón-admití-. Me deje llevar por... la estupidez.

-Mithrandir me dijo una vez que ni siquiera los mas sabios conocen el final de todos los caminos-se detuvo y miro a lo lejos-. Quizá era esta la única manera de que padre respetara tus decisiones. ¿Porque lloras pequeña?-dijo y me abrazo.

-Porque soy una tonta-dije enjugándome las lágrimas- y por... mamá.

Mi hermano me abrazo hasta que me calme por completo. Cambiamos una mirada que valía por mil "te quiero". Con una mano en mi hombro me condujo a mis habitaciones, me beso y me dijo:

-¿Sabes? Cuando dijiste aquello de los mocos verdes, por un segundo, me pareció que padre sonreía.

-¿En serio?

-Si. - dijo cerrando la puerta y dejándome desconcertada.

El día siguiente trabaje como loca y no hable con nadie, cuando en la noche sentí hambre me comí unas arrugadas manzanas que encontré bajo mi cama. Con el nuevo amanecer salí a tomar aire fresco.

-¡Princesa!-me grito la voz de la única persona que me llama así.

-¡Beregond, viejo! -dije yendo a el y estrechándole la mano- ¿Que hay?

-Lo de siempre.- dijo encogiéndose de hombros- ¿Pero, que paso contigo? Antenoche vi pasar al señor Denethor hecho una furia con el cinto en la mano, y no soy el único: corren rumores de que estas en las Casas de Curación por la golpiza que te dio tu padre. ¡Me alegro de ver que no es cierto!

-Para nada-dije con disgusto-. Y si lo hubieran visto con la mano en el pomo de la espada dirían que me mato, me cortó en trocitos y me dio de alimento a los perros.

-Ya sabes como es la gente. Hay quien cree que estas completamente loca y que deberían enviarte a las Casas de Curación con los demás lunáticos; con eso de que dijiste a los príncipes de Mothond que arrojas gente a los mocos verdes... - dijo tanteándome, Beregond, como todo buen guardia, es un poco chismoso.

-Si el Anduin corriese a la velocidad de las habladurías no habría modo de cruzarlo. Pero si, he hecho una escenita que no se olvidara en un buen tiempo - le conté- y cumplió con su cometido. ¿Ya se fuero los príncipes de Morthond?

-Si, salieron como perseguidos por los espectros ayer al alba. Y fue una desgracia para mi suegra.

-¿Como? - pregunte curiosa

-Veras, la señora Duilwen había encargado a mi suegra una docena de cojines; como tiene fama de gran bordadora, y como los quería listos para cuando se fueran contigo, mi esposa y cuñadas le ayudaron y ya tenia listos 5 , pero la señora se fue y perdimos un buen negocio.

-Oh, viejo, lo siento, es mi culpa... -la idea me atravesó como un rayo- Oye, ¿son lindos? ¿Como para ser de mi familia?

-Si, son muy primorosos- dijo extrañado.

-Entonces el negocio no esta perdido-reí-. ¿Cuanto te iban a dar por ellos?

-Cuatro mirian* cada uno.

-Tráemelos, yo te daré 5.

-¡Pero princesa! Tu no tienes ese dinero.

-Cierto. Pero las admiradoras de mis hermanos lo tienen. Y nos lo darán.

(*onza de plata, la mayor moneda gondoriana, 4 cannath=1 mirian. Dato de Tolkien.)

En una semana la venta de las almohadas de "mis hermanos" estuvo lista; para darle mayor realismo me dormí en ellas tres días, pero eso si, les quite mis cabellos.

El mejor trato lo hize con Minya de Lossarnach, me pago 15 mirian por la almohada que "abrazaba, besaba y babeaba" su adorado Boromir. Las otras 4, vendidas con mucho tacto a los 4 puntos cardinales del reino me redituaron, ya pagado Beregond, 20 mirian y mucha felicidad a cada afortunada compradora del cojín de Faramir, quien por cierto, se divirtió bastante con la historia.

-¡Quince onzas de plata por el cojín de la mujer de Beregond! ¿No te dan remordimientos Ancalime?- me pregunto medio en serio, medio en broma.

-Ni poquitos. Ella era la que formaba un corro con sus amigas y me cantaban "pequeña bastarda" hasta que me ayudaste a darles su merecido.

-Si, supongo que a ninguna le gusto.

-Eso crees tu; su hermana me dio 10 por tu cojin.

Faramir negó con la cabeza y no hablamos mas del asunto.

Y al día siguiente, 1° de junio llego Boromir, y padre, que me había ignorado todo el tiempo me mando decir a los trompetistas que tocaran a rebato. Lo hize y fui al encuentro de Boromir, que regresaba de una misión secreta. Lo halle en el 5° círculo, hablando con Faramir.

-¡Que gusto verte huesitos!-dijo abrazándome, luego me paso el brazo alrededor del cuello, me bajo la cabeza y me dio los habituales coscorrones, no demasiado suaves.

-A mi también me alegra verte Boromir- dije casi sin aire.

_No me gusta regresar de una mision sin portar un trofeo, como esta vez- dijo, un poco triste-. Pero no voy a llegar con las manos vacías frente a padre-siguió con una gran sonrisa-. Le voy a llevar un saquito de huesos.

Y me levanto en vilo entre los vítores de la gente, y sin dejar de caminar me lanzo al aire, me atrapo de nuevo, cargándome como estola en torno a su cuello.

-No Boromir, bájame, esto no es divertido.

-No seas aguafiestas.

-¡Ya Boromir, suéltame!-dije retorciéndome y termino cargándome como un saco.

-No no. A padre le gustara que le entregue un trofeo tan hermoso como tu.

-No Boromir, no-el saludaba a la gente-. Óyeme, padre esta enfadado conmigo.

-Es cierto Boromir-le explico Faramir-. No le ha hablado en 9 díaz.

-Uy, ¿Que hiciste?-pregunto cargándome como un bebe.

-Mande al diablo a Duilin. ¿Ya?

-Con ese genio no vas a conseguir marido.

-Como si lo quisiera.

-Eso dicen todas.

-Ya llegamos Boromir-Faramir lo detuvo-. En serio: no es buena idea llevarle Ancalime a padre.

-Vamos, no puede ser tan malo, yo lo arreglo.-y entro conmigo a la sala del trono.

-Los valar te guarden, padre-dijo, llegando frente a el y soltándome con poca delicadeza.

-¡Hijo mío!-padre se levanto a abrazarlo, yo me coloque junto a Faramir.

Nos sentamos todos. Padre me vio feo. Boromir capto la mirada.

-¡Oh padre! Me entristece verte enojado-dijo, agarrándole la mano-. Dime quien te hizo enojar y yo lo castigare.

Faramir y yo nos alarmamos un poco.

-No estoy enojado, hijo querido. Estoy triste a causa de tu hermana.

-¿De Ancalime?- dijo abriendo mucho los ojos- ¿Que ha hecho padre?

Padre agito la mano delante de si, como para alejar malos pensamientos, pero viendo la insistencia de Boromir, dijo:

-Se niega a madurar.

-Todavia es una niña padre, y esta un poco loca, pero conforme crezca se le quitara, y si no, con lo bonita que es, no faltara quien quiera casarse con ella, que ya aceptara a alguno-padre movió la cabeza-. Vamos padre, dame un gusto reconciliándote con Ancalime.

Padre se convenció y me dijo:

-Ven aquí hija mía - nos abrazamos-. La fuerza de la sangre es mas importante de lo que se cree. Ven tu también Faramir, y Boromir. ¡Hijos amados!-dijo mirándonos con profundo amor- Boromir, cuéntame como resulto el asunto que te encomendé.