Notas: ¡Hola gente que tiene la gentileza de leer este cuento! Ya se abran dado cuenta de que es un cuentito bien ligth y sin pretensiones, para pasar el rato. Ojala lo disfruten. Y lamento mucho el retraso, mi disculpa es que trabajo como afroamericana, osease, como negra.

Disclaimer: El señor de los anillos y toda la parafernalia que lo acompaña pertenecen a Ludovico Ariosto… (5 segundos en lo que proceso sus caras de WTF!) … ah, no, ¿verdad? Es al profe Tolkien ;)

4° Estallan los problemas

Seguimos curioseando; estábamos tan entretenidos que las trompetas que anunciaban el alba nos sorprendieron en la estancia prohibida: salimos de ahí como perseguidos por los espectros, apenas con tiempo de ponernos presentables para el desayuno.

Padre hecho una inquietante mirada a las ojeras que traíamos Faramir y yo, pero a diferencia de Boromir no dijo nada.

-Uy... que caras traen. -dijo en cuanto salimos al patio del manantial-. ¿Que, no pudieron dormir pensando en todas las horribles criaturas que caerán sobre nosotros?

-Yo no pude pegar ojo en toda la noche.-declaró muy honestamente Faramir.

-Y yo me pase la noche en el retrete deshaciéndome en miedo.-dije sonriendo.

Y mientras Boromir nos hechaba un discurso sobre la valentía, Faramir yo cambiamos una mirada cómplice. Es extraño, pero sentir que poseemos algo que Boromir no siempre nos ha unido. Yo creo que es porque Boromir siempre ha tenido mas que nosotros, y tenemos que soportar constantes criticas y comparaciones por parte de padre, pero sobre todo Faramir: comentarios como: "La audacia de Boromir en el combate es admirable" van específicamente en su contra. Yo me salvo un poco por ser mujer, y bastarda.

Tres días después mis hermanos partieron a cambiar la guardia de los montaraces de Ithilien, y a pasar revista a Hennet Annun. ¡Si hubieran sabido la que les esperaba!

Pero en medio de tanta tranquilidad ni siquiera Faramir sospechaba el formidable ataque que cayo sobre ellos a medio camino de regreso entre Hennet Annun y Osgiliath.

-Era la mas apacible noche de verano que te puedas imaginar-me contaba Boromir por la noche, una semana luego de su partida- y derepente nos cae encima un ejercito de malditos haradrim y rhunrim, con una gritería espantosa, sus flechas pasaban silbando sin tino, ¡Ja! Y no dudo que nosotros, a pesar de no ser mas que una compañía los hubiéramos derrotado, pero había alli una maldita presencia...

-Maldita en verdad-interrumpió Faramir-. Pues helaba la sangre y emanaba terror y maldad- termino estremeciéndose.

-Si, si hasta yo que me precio de ser el hombre mas valiente de Gondor sentí miedo... Muchos de los nuestros se acobardaban y perdían la disciplina, ¡pero nuestros enemigos! Aullaban presas del pánico, con los ojos desorbitados.

-¿Y que los espantaba tanto?-pregunte con curiosidad.

-Era una especie de sombra, y parecía volar; pues cuando aumentaba el miedo parecía tapar la Luna. Damrod jura que era un jinete volador.-dijo serenamente Faramir, y no me atreví a reír.

-Pues yo no lo vi; estaba muy ocupado en combatir al enemigo: le hicimos pagar cada metro que retrocedimos.

-Aun asi fue una matanza -suspiro Faramir-. Cuando llegamos al puente no éramos mas que una docena. Resistimos media hora, perdiendo a tres. Si hubiéramos destruido el puente de inmediato, como te dije Boromir, esos hombres se hubieran salvado, quizá.

-¡Era nuestro ultimo puente! ¡Y estábamos guarnecidos! Al enemigo debieron llegarle refuerzos. No olvides que destruyendo el puente murieron los otros cinco.

-¡Cinco hombres muertos al derrumbar un puente!-exclame conmovida.

-Pues si- dijo Boromir-. Teníamos que lanzarle pedradas a los puntos mas débiles mientras el enemigo hacia llover flechas sobre nosotros. Oque, ¿querrias que se los regaláramos para que pasaran a combatirnos sin problemas?

-No...es solo que si mi cosa para hacer estallar hubiera estado lista...

-¡Esas son fantasías Ancalime!

¡Claro que no! ¡Juro que te lo demostrare!

-¡Calma!- dijo Faramir- Me paso algo muy extraño anoche en las hora que dormí antes del ataque: soñé que que el cielo se oscurecía en el este, mientras crecía un trueno, pero en el oeste se demoraba una luz pálida, de la que salía una voz remota y clara gritando:

"Busca la espada perdida

que esta en Imladris;

habra concilios mas fuertes

que los hechizos de Morgul.

Mostraran la señal

de que el destino esta cerca

el daño de Isildur despertara

y se presentara el Mediano."

-¿Porque no le contaste a padre?- pregunto Boromir estupefacto y Faramir se encogió de hombros.

-¿No comiste ninguna hierba rara Faramir?

-No, no era una alucinación, pero tampoco un sueño ordinario.

Habían pasado dos días desde al regreso de mis hermanos. Días que había pasado rompiéndome la cabeza tratando de averiguar el modo de que el violeta extracte de los residuos de los potes de la cocina ardiesen mas violentamente, para provocar explosiones que derrumbaran puentes evitando que soldados murieran haciéndolo. Sabia que era estupido pero no podía dejar de culparme por la muerte de aquellos cinco hombres, sobre todo después de que Mablung y Damrod me presentaron a sus viudas y huérfanos: a ellos les di todo el dinero que habia ganado en mi ultima trapacería.

Pero ahi me encontraba, en el quinto piso, frente a un mortero lleno del violeta combustible, con frasquitos de aire bueno, aire verde, y otros, razonando como podría hacerlo estallar. Me había puesto mi mascara de soldar, ya que los aires puros son muy irritantes. Pero no se me ocurría nada, solo tamborileaba los dedos.

Derrepente un ruido inesperado me hizo hacer un movimiento brusco. Oi cristales que se rompían antes del trueno ensordecedor, una luz blanquisima me enceguecía, senti un gran calor y golpe en todo el cuerpo, y que volaba por los aires: todo en un instante. Y luego todo se volvió negro.

Cuando abrí los ojos el rostro de Faramir estaba muy cerca del mío.

-¡Esta despierta! Ioreth, avisa a mi padre y hermano que ha despertado, ¡de prisa!

-Faramir...-sonreí- Me duele todo.

-¡Como no! Si cuando te recogimos pensamos que estabas muerta.

-Pues he visto una luz...

-La ha visto toda la ciudad. Estaba relatándole mi sueño a padre cuando oímos la explosión. Subió corriendo, y nosotros detrás. Cuando te vio ahi tirada y sangrando se puso pálido, creyó que te habías muerto, todos lo creímos. Se arrodillo a abrazarte y se le humedecieron los ojos, te tome el pulso y note que vivias, se lo dije y te trajo cargando a las Casas de Curación; los curadores te esperaban: detuvieron de inmediato la hemorragia que tenias.

-¿Hemorragia?

-Si, por la nariz y un poco en las orejas.

-Pero, la mascara...

-Estaba achicharrada a tu lado. Si no la hubieras tenido puesta...

-¿Porque estoy vendada como una mummia del lejano Harad?- pregunte sorprendida por lo que veia.

-Tienes quemaduras ligeras en brazos y piernas. Los curadores dicen que hiciste esto-cruzo los brazos sobre el pecho y se enrosco adelante-cuando sentiste la explosión. Y tienes un tremendo golpe en la espalda, donde chocaste contra la pared: si no hubieras hechado la cabeza adelante te habrías desnucado. Te hallamos reclinada contra la pared, cerca de una ventana. Es un milagro que estes viva: La explosión fue terrible; el quinto piso esta destruido.

-¡Destruido!-salte dolorosamente-¡Pero si ahi tengo todos mis aires y aguas y tierras! ¡Y mis matraces y morteros, las basculas...

-Tenias. No hay cosa que supere el palmo de altura entre esas ruinas.

-¡Ruinas, mi laboratorio en ruinas! ¡Au!

-¡Ancalime!-grito Boromir en el umbral, hechando a correr hacia mi-¡Estas bien!-acerco su mano a mi cabeza, cerré los ojos en espera del habitual coscorrón pero sentí sus dedos acariciando mi mejilla-¡Estas bien hermanita!

-¡Hija!- padre aparto a Boromir y me abrazo tan fuerte que sentí que me rompía, ¡Y me beso!-¡Hija desobediente!-dijo, retomando su habitual carácter- ¡Como has podido hacer estallar el quinto piso!

-¡Cierto! ¿Como lo hize? Eso debería hacer estallar un puente...

-¡Silencio! Deja de decir incoherencias.

-Ha de estar tonta por el golpe padre. -opino Boromir.

-¡Pudiste haberte matado!-exclamo padre, ignorando a Boromir- ¿Te das cuanta? ¡Hiciste estallar el quinto piso! ¡La Torre Banca pudo derrumbarse, o incendiarse! ¡O al menos los pisos superiores! ¡Podrías estar muerta!-grito.

-Calma padre; esta viva y solo el quinto piso ha sufrido daños-dijo Faramir-. Recuerda que hay mas enfermos en esta casa. Y no lo ha hecho a propósito.

-¡No!-exclame. No, un ruido me sobresalto... y supongo que se me resbalo y el potasio... ¡SIII!

-¡Oh Eru! ¡Porque me diste esta hija loca que es un peligro para si misma! ¡Dolor de mis últimos días! Escúchame bien Ancalime: no volverás a preparar tus menjunjes...

-¡No padre! ¡Son mi vida!

-¡Casi te matas! Eres muy inexperta Ancalime: cuando Telperien murió apenas habías terminado tu instrucción básica como alquimista, te faltaba mucho para que pudieras hacer tus propios intentos de encontrar la piedra filosofal...

-¡Yo no busco eso! ¡Yo busco aplicaciones prácticas de la ciencia alquímica!

-¿Y poner en riesgo tu vida es una de ellas?

-No, pero una poción que haga estallar si.

-¡Pero que tonterías dices!

-No son tonterías padre, imagina lo bien que nos iría si esa explosión se repitiera en filas enemigas.

Padre me miro asombrado.

-Podríamos usarla para derrumbar puentes, abrir caminos, causar estragos... Levaba tiempo buscándola formula, y hoy la he encontrado

-La encontraste antier: hoy es dieciséis de junio. -aclaro Faramir.

-¡Vaya!-dije y seguí- Piensa padre: todo lo que podríamos hacer con esta formula explosiva. ¡Con cantidades pequeñísimas de destilado haríamos tanto! Y podemos dosificarlo. No puedes suspender los estudios ahora.- suplique.

Padre lo pensó unos instantes que se me hicieron eternos.

-¿Realmente has encontrado la formula?

-¡SI! Es una parte de aire verde, tres de aire bueno y una de "potasio".- dije con tanta convicción que yo misma casi me lo creí.

-De acuerdo-acepto padre-. Pero tendrás colaboradores-bufe- los tendrás para que hagan el trabajo peligroso. Tu podrás escogerlos. Y otra explosión como esta en palacio y la alquimia puede despedirse de Minas Tirith. Mis asuntos me reclaman.- dijo, y salio a paso vivo.

-¡Caray huesitos! Te tomare en serio la próxima vez que me jures algo, solo no te mates en el intento- dijo Boromir acariciándome la cabeza-. ¿Adivina que? Tuve el mismo sueño que Faramir anoche.

-¿El de la voz en Imladris?

-Si, se me ha repetido todas las noches: creo que es un llamado del destino, y se lo dije a padre. El Consejo de los Sabios me escuchara en una hora.

-A mi también, por algo tuve ese sueño.

-Quizá solo para que padre lo tomara en serio. Yo fui quien 1° tuvo el sueño, y lo he tenido mas de una vez.-Faramir hablaba muy serio- Debo ser yo quien vaya a Imladris.

-¿Y tu porque? -respondió Boromir molesto- Yo soy el primogénito.

-Lo se.-respondió Faramir molesto también- Pero por eso mismo debería ir yo: así Gondor no arriesgaría a su próximo Senescal.

-Pues si, pero para esta empresa se necesita audacia, ¡y yo soy mas audaz que tu!

-Quizá, ¡pero yo soy mas sabio que tu!

-¡Príncipes, por favor! Hay enfermos graves en esta casa.- dijo Ioreth, la cuidadora.

-De acuerdo. Los sabios decidirán.-exclamo Boromir con indiferencia y salio.

-TIENEN que darte la razón Faramir- le dije apoyándolo- . Estas en lo correcto y ellos lo saben.

-Si, pero el consejo es precedido por padre. -me respondió con pesar, yéndose también.

-Muy bien jovencita: es hora de aplicarte las curaciones, y ya que estas despierta puedes colaborar- dijo Ioreth, la cuidadora que siempre me ha atendido- . Levanta el brazo derecho - me pidió para desvendármelo, revelándolo despellejado y lleno de cortaditas.

-¡Oh no!

-¡Oh si! Eso es lo que pasa cuando se juega con cosas peligrosas. Y asi tienes toda la parte frontal del cuerpo. -seguí desvendándome.

-¿Pero se va a componer verdad?- pregunte angustiada.

-¡Ya lo creo! Si yo misma te pongo todos los dias las mejores pomadas de la Casa: hechas con hierbas selectas de mi Lossarnach. Y te curo el mayoral en persona, por supuesto.-comenzó a lavarme- No tienen tanta suerte los once transeúntes a los que les cayeron trozos de vidrio de las ventanas: a un pobrecillo le atravesó el brazo de lado a lado.

-¡Oh! Pero, ¿esta bien?

-Bien vendado, pero ese fue el mas malherido.-me lavo el pecho y grite de dolor-. Calla jovencita, eso no duele nada: dolor cuando el mayoral te desprendió el vestido con todo y piel.

Enrojecí mucho, y no volví a gritar, ni a hablar, solo asentía o negaba al sermón de la viejecita sobre la irresponsabilidad de los jóvenes. Y me entere de que tendria que pasar una semana mas ahi. Después de ver mi estado ni proteste. Y hubiera pasado el resto del dia viendo volar la mosca si Beregond no hubiera llegado al anochecer.

-Vaya jovencita, me hubieras dicho que ibas a recibir visitas- me dijo Ioreth hechandome jugo de limon en el pelo en un vano intento por peinarme-, te hubiera puesto presentable para el caballero.

Beregond iba entrando e Ioreth se retiro guiñándome un ojo.

-¿Crees que deba decirle que eres casado?

-Como quieras princesa, pero di al mayoral que deseas recibir visitas. Venia con Mablung y Damrod y solo me dejo pasar a mi por que dije que traia un mensaje de tu padre.

-¿Ah si? ¡Cual?

-Ninguno-rió-. Nadie lo ha visto desde la Junta con los Sabios. Yo vigilaba la puerta.

-¡Dime que paso!

-Pues tus hermanos expusieron su caso; el señor Faramir se lucio de veras, y los sabios estaban a medio deliberar a su favor, si mis oídos no me engañaban, cuando el señor Boromir se acerco a cuchichear con su padre, que puso cara de fastidio, interrumpió la sesión y en pocas palabras dijo que aquel era mayormente un asunto familiar que el como padre (y senescal) podía solucionar. Y decidió que Boromir iria a Imladris. Mi señor Faramir salio muy serio y nadie lo ha visto. En cuanto a Boromir esta organizando su viaje.-concluyo Beregond algo molesto.

"¡Pobre Faramir!-pensé-¡Boromir le quita hasta sus sueños! Literalmente."

-Que injusto-suspire.

-Siii... ¿Que te paso?- le conté que había encontrado una formula explosiva secreta (tanto que ni yo me la se) y que se me había ido de las manos.- Vaya, ahora veo de donde sacaron tu nuevo apodo: potasia.

-¡Potasia!-rei- Bueno es mejor que la loca o la bastarda...

-No tienen porque llamarte así- Beregond estaba molesto- . Eres la princesa.

-No viejo: soy la alquimista.