Disclaimer: ¡Oh! Lo mismo.

Gracias a quienes han dejado review. Ahora el primer capítulo fuera del prólogo.


¿Visita Frustrada?

Ella era bastante sana, cuidaba su salud y su figura; no sólo la de ella sino la de su familia. Por eso, sin otra explicación más, que se perdiera entre tanto negocio odontológico, médico, de estética, psicológico, anti-estrés, spa, etc., se debía a su inexistente antecedente de haber ido alguna vez a ese distrito de la ciudad de múltiples edificios con todo para la salud.

No es que fuera tarde, o quizá más de diez minutos tarde, pero no era necesario tener un espejo en frente de su cara para saber que sus pómulos tenían un tenue color escarlata por el afán de tratar de llegar lo más preciso a la dichosa cita.

No por ganas de asistir; no tenía ni una. Pero no llegaría tarde, al menos no tan tarde.

Tampoco necesitaba de un psicólogo para saber porqué. Mugres psicólogos –estaba en buenos términos con ellos hasta el presente día.

Sí, sabía porque odiaba ser impuntual. Y cuando quisiera, podría rememoraba cuándo, dónde y ese porqué.

¿Que a qué situación se remontaba su nunca llegar tarde? Pues psicoanálisis freudiano. Nada menos que eso.

Ella fue una para nada desapercibida alumna de colegio, que una vez llegó tarde a la zona de encuentro de la cual partía el grandioso bus contratado –con TV incluida, que la llevaría junto a todos sus compañeros al maravilloso largo paseo de final de año. Su impuntualidad no la dejó poner un pie dentro de aquel vehículo y desde luego las fotos del recuerdo no llevarían su rostro tampoco. ¡Diablos! Tanto chico de buen cuerpo que había ido y ella de regreso con los nenes de la casa –sí, ese demente pelirrojo y el rarito de la pintura morada.

¡Ooh! ¡Oh! Encontró el edificio con el letrero "Nara". Sorpresa en sus ojos. ¿Acaso no quería realmente encontrarlo? Claro que no, ¡qué perdida de tiempo!

En la amplia puerta que le recibía estaba un fortachón vigilante de seguridad privada. Al pasar percibió la mirada de él sobre ella, por lo que simplemente le vio de reojo. No estaba mal; no, para nada. Hasta la aguja larga en su boca lo hacía interesante.

"Sabremos a tu regreso por tu cara si has ido o no; no te entretengas por el camino, Temari"

Felicidades a Temari; su cara, por lo visto, no le dejaba mentir. Suspiró. Ni siquiera se acordaba ya quién de sus hermanos le había dicho ello, pero hasta se sentía observada por un ojo flotante en el aire que le perseguía. Admitía ser a veces un poco paranoica, pero en fin iba a hacer todo lo que amablemente se le pidió, todo al pie de la letra; hasta entrar al consultorio y sonreírle a la persona que profesionalmente se entrometería en su vida.

Y saber que en ocasiones le decían a ella eso en su trabajo –o más bien ex trabajos, de fotógrafa.

No había secretaria a la vista y la puerta ubicada dentro de la anchura del lugar mostrando un letrero de Nara Shikamaru hizo que se dirigiera exactamente hacia allí.

"Es amigo de Naruto, él mismo nos lo ha recomendado"

Mugre amigo de Gaara que recomienda a otros amigos. Y entonces, no sin antes tocar para no recibir respuesta, entró. Por un momento creyó sentir un dèjá vu, pero ilógico, nada de allí recordaba exactamente; mala jugada de la vida para hacerla sentir algo insegura. Se extrañó, pero bien, esas cosas le pasa a todo el mundo.

Ahí, las largas hileras de libros ubicados en la gran biblioteca pegada a la pared izquierda le medio confirmaba algo: pronto debía descubrir al viejo canoso próximo a pensionarse –o que aún seguía haciendo ello por gusto, y del cual ella de seguro sería uno de los últimos casos. Y es que ninguna otra imagen se le había formado en la mente los días anteriores.

Sin embargo, la rápida ojeada a la habitación no le mostraba ninguna melena blanca. Ni calva. Viró mucho más el rostro y un bulto encontró. ¿De qué?, ¿de papas?

Se acercó allí, algo bastante alejada del majestuoso escritorio. Al bulto. Estaba sobre el diván –suponía que también se acostaría ahí; esa cosa fabricada para que los desdichados hablaran por fin de los improperios que nunca antes habían dicho acerca de sus padres. Sí, sus terribles infancias.

¿Algún paciente que se había quedado dormido? El mueble se veía bastante acogedor. Daba la sensación de que todo aquel que lo tocara caería rendido a los sueños; y sobretodo se hallaba girado de tal manera que en la parte donde se acomodaba la cabeza, los ojos lograran ver la bonita vista de la ventana.

Temari curiosa acercó su propia cara a la del durmiente, revelándole lo bien que se podía ver las nubes y el cielo desde allí. Se alejó cuando su mirada observó un cuadro en la pared; era una foto del mismo hombre acostado en el diván junto a un señor que se le parecía…

Nara Shikamaru…

Tal nombre recitaba bajo el cuerpo afirmando la identidad del joven. Mecanizó el pensamiento, no era un bulto o un paciente, era quien supuestamente la recibiría como su consejero. Quien debía recibirla.

Bueno, no era ningún viejo con alopecia. En realidad era alguien mucho más joven, durmiendo a hora de trabajo, soñando en su propio País de las maravillas; se veía como un bebé que recién recibía la leche. Pero ella no era la mamá que le recibiría su despertar tiernamente…

Le movió el hombro. Sí, algo brusco.

Los ojos hasta entonces cerrados de a poco se abrían.

— ¿Señor Nara Shikamaru? —preguntó la rubia mientras veía una mano de él restregando sus ojos.

—Sí —respondió un poco adormilado.

—Creí que ustedes eran personas cálidas e interesadas en sus clientes. Qué equivocación, ¿cierto? Bien, acaba de perder a un cliente —se dio la vuelta sin más en su cabeza que irse—. Qué idiota —claro que ello pensó.

— ¡Ey! —Trató; sí, trató de detenerla; Shikamaru se levantó del asiento, pero el ceño fruncido de ella no le permitiría, le detuvo fuertemente— Es por los calmantes… —dijo disminuyendo el tono de voz—, además no trato a nadie como "cliente".

Llegó a la puerta de salida pero ya no divisó ninguna rubia en traje elegante.

—Ya volverá —le animó el guardia.

—Eso espero, Genma.


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¡Gracias por leer!

A quienes leyeron antes estas mala "notas de autora": Olviden lo de Genma(es un buen tipo a quien usualmente confundo con Hayate).

Aún escribo corto, pero ya verán (?).