Disclaimer. Beyblade no es mío.

Nota de autor. Primero que nada este fic es para GabZ, esperando que le guste n.n, FELIZ CUMPLEAÑOS!!!!!

Cumplimos el mismo día , no crea q se me olvido.

Segundo, la mecánica del fic, he hecho una lista de 50 palabras que me gustan mucho ( si definitivamente estoy loca), y escribiré un fragmento o un momento en especial en relación con esa palabra. Pareja Kai x Yuri

50 palabras

por: Alleka.

F e l i z c u m p e a ñ o s f e l i z c u m p l e a ñ o s f e l i z c u m l e a ñ o s

6. Mentira.

Él no te ama

Mentira...

él no va a regresar

mentira...

él se olvido de ti

- El rompió su promesa

Al principio había gritado, después dolo había contestado con le silencio, y a veces se preguntaba si cada noche cuando Bryan entraba a su cuarto y susurraba a su oído esas palabras, él había comenzado a contestar con el silencio por que de cualquier manera no iba a convencer a Bryan de que eran mentira o por que Bryan había comenzado a convencerlo de que no lo eran.

ël nunca pudo amarte de verdad, jamás podría amarte como tu lo deseas.

Y con el paso del tiempo solo cerraba los ojos, pero la voz seguía implacable, inmisericorde...

ni antes ni ahora fuiste su prioridad--- él te dejo atrás, pero yo puedo amarte...

Entonces abría sus ojos, y con una voz calma y tibia, casi un susurro perdido en la oscuridad de la celda le daba la última contestación de la noches.

Mentira...

Y Bryan sonreía por que cada vez la voz era más baja, más suave, menos iracunda, menos vehemente. Pero cuando Bryan salía de la celda, el pelirrojo se rizaba en sus cobijas, cerraba sus ojos y repetía con voz suave y constante el mantra de su cordura...

Mentira, mentira, mentira...

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7. Granada

Según la historia griega, cuando Hades se enamoro de Persefone y la llevó al inframundo, le ofreció a la muchacha la fruta de su reino; pues al alimentarse de ella quedaría ligada para siempre a su lado. Descuidada Persefone había comido un solo grano de granada y se había tragado el hueso; de esa forma todo intento de rescate había quedado frustrado y ella le habría pertenecido para siempre. Pero el ante la insistencia de la madre de Persefone, Zeus había condicionado su unión, Hades la tendría a su lado solo la mitad del año, pues mientras Persefone estuviera a su lado, Demeter su madre diosa de los frutos y las cosechas castigaría a la tierra con el invierno. Mientras la Tierra se cubriera de nieve Persefone sería suya.

A él no solían gustarle las cosas demasiado dulces (o amargas), y definitivamente no las granadas, pero ( y siempre hay un pero) a Yuri parecían evocarle recuerdos felices de una época antes de la abadía, una época en la que no le pertenecía, y mientras él se había debatido entre los celos de los recuerdos de una época más feliz (a veces Kai sospechaba que más feliz de lo que Yuri era a su lado) y la placentera calma que Yuri irradiaba al comerla, al final había cedido. Las granadas habían invadido su casa.

Para empezar, Kai ni siquiera sabía de donde el pelirrojo las había probado. A veces Yuri se sentaría cerca de la ventana mientras llovía o nevaba con una granada en su mano. Y en su silencio, en su calma momentáneamente apacible, en su mirada que se volvía suave y lejana, en las sonrisas casi imperceptibles que se alternaban con los suspiros (y los granos de granada) Kai adivinaba una barrera, una pared que lo alejaba. El limite entre el Yuri que le pertenecía y el que jamás había podido poseer.

A veces mientras él le hablaba Yuri comería un grano de granada y por un segundo Kai le sentiría escurrirse entre sus dedos.

Deberías probarla.

No me gusta la granada.

A mi tampoco me gustaba antes- la mirada incrédula de Kai pasaría desapercibida.

¿Y como es que mi casa se ha visto invadida por ellas? – Su risa rica y burbujeante invadiría la sala.

Pruébala Kai – De mala gana aceptaría, y es que al final nunca podía negarle nada.

-¿Te ha gustado?

Me he tragado el hueso – Y entonces Yuri parecería extrañamente complacido.

¿Sabes que me hace feliz?

No, ¿Qué Yuri?

En Rusia siempre es invierno.

Cuando los ojos azules de Yuri se encontrarán con los suyos, Kai se sentiría atrapado en el medio de el mundo que por tanto tiempo sólo le había pertenecido a Yuri.

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8. Puerta.

Yu abre – Primero fue una suplica- Yuri abre – luego sonó más a una petición – Ivanov si no abres esa puerta voy a tirarla.

Juró que mañana voy a retirar todas las malditas puertas de esta casa

¿También la de la entrada?

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ABRE ESA MALDITA PUERTA !!!!!!!!!!!!!!

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9. Melodía.

La primera vez que la había escuchado burbujeante, expansiva, sincera, había decidido que no había ningún otro sonido en el mundo que más le gustase. La risa del muchacho pelirrojo (Boris lo llamaba Tala ahora) inundaba la habitación en la que se encontraran, clara se le grababa en la memoria y le impregnaba la razón con su melodía, como las viejas campanas de la abadía.

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Ya antes le había escuchado decirlo, era después de todo una frase común y sin importancia... o lo había sido hasta ese entonces.

Te odio, te odio.

Ahora mirándole a los ojos, se daba cuenta del peso de sus palabras; no era el rencor de un niño, era la melodía de un desprecio, de un resentimiento largamente cultivado. De una rabia que había pasado ya por la explosión, que había tenido tiempo de reposar, y que ahora era calma, suave, parte de un todo, de lo que Yuri era... Era en este reencuentro con las viejas memorias y con lo que se había amado la punzante melodía de una despedida inconclusa, de una promesa largamente olvidada, de su cobardía y abandono, de la rabia y el dolor de Yuri. De la soledad de ambos. Era en este momento en el que regresaba a Rusia con su nuevo equipo, el réquiem de un romance, la despedida a lo que ambos habían sido hace tiempo cuando niños.

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No sabría decir si esa era su melodía favorita, quizás lo era... mientras la oscuridad los engullía a ambos, acostados y tranquilos, seguros en la presencia del otro. Kai cerraría sus ojos para dejarse invadir por la melodía suave del latido del corazón y la respiración de su amante. Ambos rítmicos, poderosos, reales; partes del todo que componían al muchacho pelirrojo que celosamente protegía entre sus brazos.

Al final Kai vendría a la conclusión de que la vida era por si misma una melodía siempre continua e inquietante, dispuesta a transformarse a cada minuto sin previo aviso. Violenta desgarradora, suave, cálida, sombra de una antigua tristeza.

Y Yuri era el instrumento, el compás y el sonido; los sentimientos que habían cultivado el uno por el otro con el tiempo, se enredaban en la esencia de la melodía que era su existencia. Le daban sentido, forma y color a cada paso dado, se enriquecían, se dispersaban, se sucedían, como las partes de una orquesta; dejando al igual que la melodías, la vibración tibia en el alma.

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10. Colmillos (Universo alterno 1)

Había salido del bar con la mente ligeramente aneblada por el alcohol, los sentidos entumecidos y la rabia igual de profunda que al principio. Quizás era solo el sentimiento de sentirse traicionado pensaría mientras se adentraba en el callejón, húmedo, oscuro.

A pesar de estar aneblado, su mente percibiría igualmente la sensación de peligro, lamentablemente no lo suficientemente intensa como en su estado sobrio.

Para ser sinceros lo primero que percibiría sería el sonido de unos pasos detrás de él y luego la risa burlona e infantil. Al voltear y no ver nada, sus ojos rojos se dilatarían con la adrenalina y el presentimiento lo obligaría a mantenerse tenso, preparado.

¿Huirás o lucharas Kai?- inseguro de si escucho la voz en su mente o escucho la voz casi de niño en verdad.

Y la risa de nuevo, al voltear todo su cuerpo se encontraría con la imagen de un muchacho casi un niño, o eso había pensado al principio.

En el medio del callejón un muchacho de ojos azules resplandecientes los saludaría, su cabello pelirrojo desordenado, su piel blanca, su sonrisa burlona, macabra y hermosa en su corrompida inocencia.

Hola Kai

Y lo último que percibiría antes de la inconciencia sería el brillo de los colmillos prominentes a la luz de la luna, antes de cerrarse contra su cuello.

Buenas noches Kai, descansa, ha sido todo un placer tu compañía.

Y la misma risa macabra e infantil inundaría la noche