Verdades y mentiras
Habían transcurrido tres meses desde aquel día en que el líder de Hellsing había quedado postrada en una cama prácticamente inmovilizada. Los esfuerzos del doctor Travelan parecían ser envanos debido a que el cuerpo de Integra parecía resistirse a cualquier tipo de tratamiento al cual fuera sometida, por el cual su cuerpo en vez de mejorar cada día iba empeorando la situación y más aún la inexplicable razón para que ella haya perdido la voz, siendo está última justificada por el miedo que ella pudo haber sentido en ese instante al caer, explicación que tomo como absurda Walter tanto como Alucard luego de que ella haya vivido y visto cosas peores que esta.
Pero la peor noticia vino cuando el doctor les dijo que la vida de Integra parecía escaparse de su cuerpo poco a poco, no sabía si decir que ella había perdido la voluntad de vivir, lo cual llevo a Alucard a pasar noches amargas pensando en ella con gran amargura al sólo hecho de pensar que ella se estaba rindiendo y dejándose morir, pero que pensar al respecto si por más que tratase de hablar con ella terminaban en inútiles intentos, no podía entrar a su mente ni saber lo que ella sentía, no podía reclamarle más sólo hablarle y esperar que ella escuchara, pero si tan sólo supiera que ella quería vivir y matarlo, ella lo odiaba más que a nada al ver sido engañada y usada para sus planes.
Si tan sólo él pudiera explicarle que todo es falso, que él la ama y jamás la traicionaría, si tan sólo él pudiera ver más allá de una horrible tragedia de la debilidad de cuerpo humano y darse cuenta de que todo era parte de un maleficio que le impedía ver lo que realmente le estaba pasando a su ama.
Integra en ese tiempo fue bajando de peso debido a que no podía alimentarse normalmente más que con suero, sus pálidos cabellos rubios habían perdido casi todo el color para lucir casi tan blancos y transparentes cubriendo su rostro de porcelana, el cual había perdido color, todo fue cambiando en ella hasta dejar una apariencia frágil de una pequeña muñeca de cristal, tan delicada, frágil y transparente pero sus ojos azules seguían tan azules como siempre, tal vez más que antes, su mirada era más fuerte ya que ella estaba luchando contra el maleficio del cual era victima.
Sus pensamientos día tras día iban llenándose de más odio contra Alucard y Mina, su corazón roto había sido alimentado de deseos de venganza contra los seres que se atrevieron a traicionarla convirtiéndola en una frágil muñeca de porcelana que dependía de otros para vivir el tiempo que le quedara, ella lucho por dentro por vencer al cuerpo.
Aquella noche en la mansión, Alucard había pedido a Walter quedarse en la mansión debido a que se sentía cansado a lo que el viejo mayordomo, que comandaba la organización temporalmente, acepto el pedido y se dirigió junto a Seras a una misión en un pequeño pueblo del sur de Londres donde habían detectado el brote de ghouls.
Alrededor de las ocho de la noche Integra había despertado, miraba el techo sin poder moverse o estirarse, sólo respirar, mirar y renegar de su destino. Mina estaba dormida a su costado recostada en un sofá a lado de la cama, no se había dado cuenta que Integra había despertado hasta que Alucard apareció en l habitación frente a la cama de Integra. En aquel instante Mina dejo caer el libro de sus manos mirando celosamente a Alucard, sabía que volvería a insistir de permanecer en el cuarto y ocuparse de Integra él mismo, pero ella había informado esto desde antes a Walter, quien molesto trato de hacerle entender que lo correcto era que una mujer se ocupara de los cuidados de Integra, que si ella hablara opinaría lo mismo.
Tan sólo era que él no entendía, Alucard quería estar a su lado, quería tratar de entrar en su mente de cualquier forma, pedirle que luche, gritarle que se mueva y deje de dormir, él sólo quería protegerla y mimarla él mismo.
Alucard sin ni siquiera decir por favor ordeno a Mina que se retirara de la habitación y los dejará solos.
-Déjanos solos-pidió el nosferathu, quien era mirado con amargura por Mina que apretó sus puños por la forma como este le pidió retirarse y más aún dejarlo sola con la mujer que le había arrebatado su corazón, esta lo sujeto del brazo y lo saco rápidamente de la habitación para que evitar que Integra escuchara su conversación.
-Ella no te arrebato nada que te pertenezca- dijo burlonamente Alucard tras leer los pensamientos de Mina, ella se había dejado dominar por sus celos y descuidar la barrera de su mente que impedía que este entrara a ella-no se puede arrebatar lo que nunca te perteneció.
-¡Ridículo!- Mina sonrió mostrando sus colmillos - los monstruos como tú no saben de amor, Alucard-ella camino a su alrededor, paso sus manos sin tocar por sus hombros- creo que ella sabe muy bien eso, ¿no es cierto?- ella miro la puerta del cuarto de Integra frente a ellos.
-Ella aceptará al final- puedo tomarla cuando quiera, no puedo perderla.
-¡Cierto! Pero aun así por que no lo has hecho aún, ella desprecia a los seres como tú, no lo entiendes- susurro luego a su oído- al final ellos se van y sólo nosotros quedaremos, es una lastima que alguien tan hermosa como ella tenga que morir tan joven, verdad?
Alucard molesto sujeto con gran brusquedad la muñeca de Mina y cara a cara pregunto ofuscado.
-¿Por qué sigues aquí?¿ por que la ayudas si tanto celos tienes de ella?- la soltó haciéndola caer al piso.
-¡Yo celosa de ella! – dijo asombrada Mina que no evito ponerse roja por las palabras de Alucard- no tengo que perder contra ella, al fin al cabo morirá como todos- ella recordó en aquel momento a Jonathan con amargura- ¡al final te quedarás solo cuando cierre sus ojos y por más que llores jamás!¡ Jamás! Despertará- ella limpio sus lágrimas con amargura al sentir mojar su rostro, se sintió patética a mostrar ese rastro de humanidad aun en su ser. Se paro y empezó a caminar alejándose de Alucard- la ayudo sólo por Abraham Hellsing- ella desapareció de su vista al finalizar esas ultimas palabras.
Alucard miro con angustia desaparecer a Mina, pero sabia que él no podía hacer nada por aliviar su alma, él no la amaba y a única razón por el cual él seguía ahí se encontraba tras esa puerta. Aquella mujer que conoció hace diez años atrás, cuando aun era una pequeña mocosa que fue convirtiéndose año tras año en una maravillosa criatura encantando uno a uno de sus sentidos hasta amarla sin saber en que momento le dedico tal devoción ni cuando empezó a amarla tanto como lo hacia hoy.
Este entro a la habitación de Integra sin atravesar la puerta, decidiendo entrar como cualquier ser humano para que ella pudiera sentir su presencia y sepa que él estaba ahí, a su lado. Se acercó a la cama de ella y miro sus ojos azules que rápidamente evitaron su mirada sin poder decir nada.
Alucard avanzo hacia su cama y se sentó a su lado, ella no podía moverse ni gritarle que la dejara sola, no podía decirle lo cuanto que lo odiaba, lo cuanto que la había lastimado, lo cuanto estaba sufriendo por dentro al saber que él y Mina la habían traicionado, lo cuanto lloro sus ojos secos en la oscuridad, ella había creído en él siempre a pesar de rechazar sus proposiciones ella siempre creyó que él jamás la traicionaría.
Él jugo con sus cabellos enlazándolo entre sus dedos, movió los cabellos de su rostro y acaricio su mejilla, paso sus dedos por sus labios suavemente, miro su cuello ansioso por beber su sangre tentado por detener todo este sufrimiento rápidamente y tenerla entre sus brazos, quería acabar con su dolor, pero resistió hacerlo, él quería que ella se entregara a él, sabía que aunque ella lo negara ella también lo amaba pero no se atrevía a aceptarlo por el cual temía arruinar ese amor y transformarlo en odio.
Ella se sentía humillada al no poder hacer nada, sentía que él se burlaba de ella al verla tan indefensa y sin poder hacer nada al respecto, odio que tocará sus cabellos y acariciara sus mejillas, le dolía cada caricia suya, le dolía pensar que eran falsas, que se burlaba frente a ella, ella lloro, sus lágrimas no mojaron su rostro ni brotaron de sus ojos. Recordó cuando los vio besarse, odio no haber sospechado nada, odio haber liberado a Alucard hace diez años y que su padre lo haya guiado a él, no era él príncipe azul que ella espero, se supone que él debía protegerla, no traicionarla por una mujer, una mujer que era dueña de lo que ella creía ser suyo. Fue cuando ella pensó "duele amarte tanto", había aceptado la verdad de sus sentimientos en la peor situación.
-¿Qué estás pensando, Integra?-pregunto Alucard con angustia- es irónico que siempre haya leído tu mente cuando menos lo querías y ahora no pueda ni siquiera saber lo que piensas-sonrió fingiendo su típica sonrisa burlona-ni siquiera ahora tus ojos dejan de ser tan indiferentes conmigo, se han vuelto más fríos que antes… más inexpresivos, que ni siquiera te atreves a mirarme a los ojos-miro el cuadro de Arthur frente a él un instante- un digno Hellsing, fuerte hasta el final, verdad?- guardo silencio para luego dejar escapar su amargura- ¡no! Más bien débil, que se deja vencer, que se deja morir, que no es capaz de enfrentarse a si misma.
En tan sólo un instante Integra se encontraba aprisionada en los brazos de Alucard, podía sentir la calidez de su pecho, era tan cálido, siempre pensó que sería frio o tal vez era su cuerpo el que se había vuelto más frio, nunca espero que sus brazos no pudieran responder a ellos y menos aún que él digiera esas palabras, ya no entendía por que jugaba tan cruelmente con ella, acaso lo que dijo Mina era mentira.
"¿Qué estás haciendo, Alucard?"
-¿Por que no me dejas entrar a tu mente? ¿Por que no me dejas saber lo que piensas? déjame escucharte, Integra. Sólo necesito que digas que sí, tan sólo piénsalo y yo beberé tu sangre- la sujeto con más fuerza-quédate a mi lado-susurro suplicante a su oído.
"Alucard, tú…tú?"-ella trato de hablar, intento moverse pero no lo logro, ella supo que debía luchar, supo que tenía que ser más fuerte, tenía que hacer que la escuche, ella la había engañado todo este tiempo manteniéndolos alejados para que ella no supiera la verdad, ella la había engañado, él no sabía nada, le pedía que luche, le pedía escucharla, Mina quería deshacerse de ella por que era un obstáculo entre ella y Alucard.
Mina miraba desde la oscuridad lo que ocurría en la habitación, se había dejado llevar por sus emociones antes cometiendo el error de dejarlos solos y que Integra se enterase de que Alucard no era el culpable de su estado más que sólo ella. Ella había gozado haciéndola sentir que él sólo la había usado para estar con ella, la había torturado por tres meses debilitando su mente llevándola al caos emocional, pero aunque ella supiera la verdad no podía decírselo a nadie, pero su ira era grande al ver como Alucard estaba a su lado, como sentía esa envidiada devoción hacia la nieta de Abraham, lo cual la llevo a pensar en deshacerse lo más rápido posible de ella y acabar con todo esto y así no exponerse a ser descubierta tarde o temprano.
Alucard acomodo a Integra entre sus brazos apoyando su frágil cuerpo sobre el suyo, el rostro de Integra quedo sobre su pecho y sintió sus piernas rozar con las de Alucard, mientras sus manos alrededor de sus cintura la sujetaron para evitar que deslizara su cuerpo de seda, una de sus manos paseo por su espalda hasta llegar a su cabeza, pasando una y otras vez por ella, era como tener una muñeca entre sus brazos, sin moverse, pero podía sentir el acelerado latido de su corazón y sus mejillas quemar contra su torso, pero lo que más llamo su atención fue sentir su cuerpo temblar contra el suyo, sus piernas temblaron al sentir el rose desnudo de su cuerpo, tal vez este era el mejor método de lograr su cuerpo recuperara el movimiento, pensó sonriendo pícaramente.
Cuando Alucard quedo profundamente dormido protegiéndola en su abrazo Mina desapareció de la habitación, no le quedó opción de dejarlos solos, al fin al cabo Integra no podía decir nada y él no era capaz de sentir el hechizo que había puesto en la mansión para evitar que cualquier criatura sintiera el mal que le había hecho a Integra, sólo un mes más y ella moriría. Ella sólo tenía que esperar, aun así tenga que aguantar molestas escenas como la de está noche, tenía décadas para que él la olvidará una vez que muriera y se diera cuenta que sólo a tiene a ella.
En las afueras de Londres, al sur Seras se encontraba en una pequeña propiedad eliminando una gran cantidad de ghouls que habían aparecido, hace tres meses el aumento de ghouls había aumentado notablemente que pasaba más tiempo fuera de la mansión al igual que su maestro, pero está noche él se había quedado en la mansión, ni siquiera había podido ser de mucha ayuda para la ama de su maestro debido a esto. Tal vez mañana se tomaría el día para cuidarla y que la señorita Mina pudiera descansar, después de todo desde que había llegado a la mansión se la había pasado cuidando a Integra casi todo el día.
Uno ves eliminado todos los ghouls Seras llego al vampiro que los había creado, rompió la puerta frente a ella y lo apunto con halconnen pero este fue esquivado rápidamente por el movimiento veloz del nosferathu que un instante estuvo cara a cara a pocos milímetros de Seras, este miro fijamente sus ojos, ella sintió miedo al ver ese horrible vacio en esos ojos rojos, llenos de maldad y sentir su olor a sangre en sus ropas, este sonrió ampliamente al sentir su miedo y con un fuerte golpe hizo que saliera volando su cuerpo hasta chocar fuertemente con la pared, ella escupió sangre de su boca y toco su estomago por el fuerte dolor.
La joven muchacha se paro dificultosamente y trato de su coger su arma, pero este piso su mano antes de que estuviera a su alcance. Él inclino su cuerpo hacia ella y piso con más fuerza su mano, con una de sus manos alcanzo su cuello y la levanto dejando sus pies al aire.
-Has demorado mucho en vencer a uno simples ghouls- la miro sin expresión alguna- supongo que sólo tengo eliminarte para acabar con todo.
Este presiono su cuello con más fuerza mientras Seras sujeto su brazo con fuerza hasta romperlo, invadida por la desesperación, al sentir su vida en peligro ella despertó su instinto, este cayo al piso gritando de dolor. Los ojos de la chica policía se tiñeron de rojo y sujeto ahora su cuello con gran fuerza para matarlo, este sólo la insulto no pudiendo superar su fuerza, trato de zafarse de sus manos que presionaban sin piedad su cuello a punto de romperse, con desesperación apelo a la piedad de ella rogando por su vida, hasta que ella reacciono y lo dejo caer al darse cuenta que había perdido control sobre si misma.
-¡MALDITA ZORRA!- grito tratando se matarla por la espalda, pero ella reacciono inmediatamente cuando este se le tiro encima recogiendo su arma, un fuerte ruido se escuchó seguido de un grito de dolor, ya sin ambos brazos y en el suelo ella lo volvió a apuntar.
-¿QUIEN TE HA ENVIADO?-exigió Seras al darse cuenta de que no era un simple ataque, todo parecía haber sido planeado.
-JAJAJAJAJAJA-empezó a reír con fuerza-¡púdrete zorra!
Seras disparo destruyendo una de sus piernas, pero este se negó a hablar a pesar del dolor que sentía. Ella supo que él no diría nada y no le quedaría otra que beber su sangre para saber la verdad, resistió a la idea pero su instinto le decía que algo malo estaba pasando y tenía que averiguarlo antes de que fuera muy tarde.
En aquel momento se escucharon unos pasos acercase desde los pasillos, cada vez más cerca, Seras miro hacia los pasillos, sólo podía ver la silueta de una mujer de largos cabellos y esbelta figura, está se detuvo a cierta distancia, Seras no podía moverse en aquel momento, ese aire venenoso a su alrededor la paralizaron de miedo, podía sentir un espantoso poder emanar de aquella mujer. Pero no sólo ella fue invadida por el temor de aquella misteriosa mujer sino también el vampiro que yacía casi tendido en el suelo que miraba con horror esa temerosa presencia, sabía que moriría y que ella había venido por él.
Sólo podían ver sus ojos rojos brillar en la oscuridad y esa arrogante sonrisa que los miraba con diversión, de sus pies parecía brotar sangre, está se movía hacia ellos que miraban paralizados, su sangre avanzo por el suelo hasta llegar a ellos, un gran charco rodeo al vampiro herido, Seras sólo miro con horror a saber que sería la siguiente, ese empezó a rogar por su vida pidiendo perdón por fallar, pronto el charco parecía ser tan profundo como un agujero negro del cual empezó a salir brazos que jalaron con fuerza hacia adentro al vampiro que trataba de zafarse inútilmente hasta quedar completamente adentro y desaparecer como si se tratase de tierra movediza.
La mujer misteriosa empezó caminar hacia Seras lentamente luego de deshacerse del otro vampiro.
"Eres molesta, un ser como tú no es digno de ser un nosferathu"
Seras sintió como si las paredes a su alrededor la aprisionaran, sus manos se empezaron a mojar poco a poco quedando dentro del charco de sangre, vio la sonrisa de aquella mujer que mostraba sus afilados colmillos. Fue en aquel momento que otros hombres entraron gritando su nombre, escucho la voz de Walter despertándola… aquella mujer había desaparecido en aquel momento sin dejar rastro alguno.
-¡Señorita Victoria!- la miro Walter preocupado- ¿ se encuentra usted bien?
-Sí, Walter- miro hacia el lugar donde aquella mujer había estado parada.
-¿Pudo obtener alguna información importante de esa mujer?- Walter había visto a aquella mujer desaparecer cuando entraron.
-No, lo siento- agacho la cabeza angustiada.
-No se preocupe, lo importante es que usted está bien.
Al día siguiente en la mansión
Ya por la noche una Seras oscilante caminaba de un lado a otro volviendo al mismo punto llena de preocupación, el encuentro que había tenido el día anterior había despertado un sin número de preguntas en su cabeza. Ella había estado a punto de morir, pero por que desapareció y la dejo cuando Walter apareció si ella parecía ser lo suficientemente fuerte como para enfrentarse a Walter entonces por que desapareció de forma inmediata cuando este apareció como temiendo ser descubierta.
Sin encontrar respuesta alguna a sus dudas salió de su habitación y avanzo por los pasillos del sótano, decidió pasar por la habitación de su maestro para contarle lo ocurrido ya que ayer no pudo encontrarlo en absoluto. Sus pasos mudos y lentos se asomaron hacia la habitación más próxima al encontrar una invitante puerta abierta, ella entro sin dudarlo esperanzada de encontrar al refugiado, ni siquiera toco la puerta en ese momento, ya dentro n encontró a nadie, posiblemente ella estaba en la habitación de su ama pensó.
Curiosa miro la habitación avanzando al centro, está podría haberse parecido una habitación normal si no fuera por el ataúd negro que se encontraba en una de las esquinas, también había una pequeña mesa y una silla para una sola persona, pero lo que más llamo su atención fue el librero de la habitación. Seras se acerco hasta él y uno a uno vio a medio sacar las solapas, sentía curiosidad de que tipo de libros leería la señorita Mina, ella era todo un misterio para ella aún. Aún recordaba con asombro cuando la vio por primera vez, según la obra de Bram Stoker donde daba datos sobre el pasado de su maestro ella había sido un viejo amor de su maestro, no estaba segura de cuantos datos de esa novela eran ciertos, la vez que quiso preguntarle a su maestro sobre Mina este le respondió gruñonamente que no estaba de buen humor, se sentía algo frustrada al no saber nada de su maestro, ese día todos parecían no estar de buen humor y menos aún sir Integra que paso por su lado sumamente enojada sin decirle nada ni mirarla, como queriendo escapar rápidamente de aquel lugar, pero ella siguió a su maestro para luego ver pasar a Mina también muy molesta, ambas parecían venir del cuarto donde dormía su maestro, por alguna razón ella sintió escalofríos al recordar sus rostros enojados y mas aún el de Alucard.
Algo más aliviada Seras dio media vuelta para retirarse, cuando de repente sintió un fuerte viento pasar por su lado, sintió el frio recorrer su columna y un fuerte miedo repentino, tan profundo que tembló sin saber porque, ella volteo creyendo que tras suyo habría alguien, pero no encontró a nadie, asustado volvió a voltear para salir pero choco con la mesita que se encontraba a lado, no escucho el ruido de la mesa al chocar con el suelo, ni sintió el vidrio romperse, lo único que escucho fue aquel cuaderno viejo caer, ella lo vio perfectamente caer, vio como sus páginas se abrieron como impulsadas por una voluntad casi propia pasando una a otra hasta detenerse, como si este le invitara a leer, como si rogase su atención quedo frente a ella quien miraba con miedo absurdo un viejo libro tendido en el suelo como si fuese a hacerle daño, ella se agacho para cogerlo. Cuando acerco su mano sintió el mismo escalofrió de hace instantes, como si en aquel viejo libro hubiera algo que no debía leer, pero este estaba frente a sus ojos invitándola a descubrir, o recogió y acerco a ella.
Se trataba de un diario de páginas amarillentas con pasta de cuero, podría tratarse de cualquier libro pero este era común, era el diario de Abraham Van Hellsing.
Martes 15
Hoy baje a los sótanos un momento para visitar a Mina, ella ha estado muy ofuscada estos días. Tratare de calmarla un poco y darle esperanzas de que todo saldrá bien, le he prometido que no dejare de trabajar para encontrar una cura a su mal, siento angustia al pensar que los años que me queden de vida no me basten para terminar de encontrar una cura. Ella sabe de mis pensamientos, me he vuelto un ser desnudo a su mente, ella puede leer lo que pienso, por lo cual ella ha perdido la confianza y se ha entregado al sufrimiento.
Ya no soy un mismo hombre de antes, cada día me hago más viejo, por ello he estado preparando a Arthur, quiero que él tome mi lugar cuando muera, quiero que ayude a Mina cuando no este, pero aún no le he contado nada sobre ella, lo he mandado de viaje con su madre al extranjero ya que las cosas últimamente aquí son muy tensas, no quiero que él sienta eso, quiero protegerlo a él y a Richard, ya no sé si puedo confiar en Mina, ella parece cada día ser menos aquella dulce e ingenua muchacha que conocí hace unos años.
Hoy en la noche cuando despertó fui a verla, ella seguía de malhumor, casi puedo ver el infierno en sus ojos rojos. Siento una ira tragarme cada vez que me mira, quise animarla pero ella no me dejo y sólo me miro amenazantemente, cuando cerré la puerta pude escuchar su risa bulliciosa, era tan oscura, como si planease algo en contra mia, seguro ella sabía que aún estaba detrás de esa puerta, ella quería que la escuchara.
No sé que pasa por su mente, pero hoy luego de eso llame a la madre de mis hijos, le dije que se quedaran un más en la casa de su madre por que las cosas aquí no estaban muy bien, sentí miedo por primera vez posiblemente, temía por ellos, tal vez por que tenía a alguien que proteger que empecé a experimentar tales sentimientos. Me estoy haciendo más viejo.
Cuando colgué el teléfono un fuerte escuche un fuerte ruido llegar a mis oídos, la puerta había sido cerrado con un fuerte golpe, tal era ella, había escuchado mi llamada. Eso no era bueno, pero algo me decía que debía tomar rápidamente medidas para proteger a mi familia, Mina estaba cambiando y yo no puedo asegurar que tipo de cosas pasan por su mente. Luego de eso Alfred toco la puerta para que fuera a cenar, ya era tarde y debía renovar fuerza, él sirvió la comida y me dejo solo, era una noche solitaria sin los chicos en casa y Marian a mi lado, por lo cual puse algo de música, sin darme cuenta Mina estaba apoyada en la pared mirándome no sé cuanto tiempo estaba ahí, sólo puedo decir que sus palabras está noche parecían advertirme algo.
Ella me pregunto por como sabía la comida, yo sólo dije que estaba delicioso y ella llevo sus dedos hacia su boca, pude ver restos de sangre en sus dedos, parecía disfrutar del sabor de la sangre, avanzo hacia mi y acerco su boca a mi oído, escuche su voz baja como procurando que sólo yo fuese él único en escucharla, ella dijo "¿la vida de un ser humano es muy frágil, verdad?...como un hilo, fácil de romper, es una pena que dure tan poco. En cambio los vampiros viven largo tiempo, pero su vida es tan triste, vivir eternamente solos, viendo morir a todos mientras ellos siguen vivos… tal vez necesite un compañero" cuando termino de hablar ella desapareció, sus últimas palabras me hicieron pensar en el nosferathu que encerré en los sótanos.
Miércoles 16
Estoy asustado, hoy a penas puedo escribir estás líneas pero hago el gran esfuerzo de hacerlo ya que siento que Mina está tras de esto, aunque aun me niego a aceptarlo, hoy al despertar sentí mi cuerpo débil y rebelde al no poder moverme con facilidad, siento que no tengo fuerzas y peor aún mi voz se ha ido, cuando trate desesperadamente moverme sólo conseguí caer al suelo, si no fuera por Alfred no estaría escribiendo esto, él llegó rápido a la habitación al escuchar mi cuerpo caer al piso, es como si mi cuerpo pesara tanto que no puedo moverme, mi voz no es más que un amorfo sonido sin sentido. Cuando Alfred se alejo un poco de mi pude sujetar su chaqueta con fuera, no quería que me deje sólo, él dijo que llamaría al doctor y a Marian para que vengan urgentemente, negué con mi cabeza para que no llamara a Marian, temía por ellos.
Luego de que el doctor me revisara este dio malas noticias, mi cuerpo estaba perdiendo movilidad, pero no supo explicar por que mi voz se fue ni por que estaba mi cuerpo reaccionando de esa forma, ahora sólo puedo confiar en Alfred. Le he pedido que esconda este diario y sea discreto, no sé cuanto tiempo estaré así, posiblemente se trate de algún tipo de brujería antigua, por ahora no puedo escribir más ya que me veo impedido de hacer algo, hoy más que nunca maldigo la debilidad de mi cuerpo, sólo espero que no le haga nada a los chicos ni a Marian.
No soy capaz de afirmar que Mina este tras esto, a pesa de lo de anoche… tal vez aún la estimo demasiado como para aceptar que ella no es la misma Mina de antes.
Cuando Seras estaba por voltear a la siguiente página sintió a Mina acercarse y escondió rápidamente el libro bajo su ropa, cuando término de hacerlo Mina ya estaba dentro, quien la miraba sorprendida.
-¿Seras?-dijo Mina escondiendo su preocupación de que hubiese descubierto algo.
-Señorita Mina- se paro rápidamente levantando la mesa- disculpe que haya entrado a su habitación, es que necesitaba hablar con usted sobre sir Integra.
-¿Así?- Mina la miro extrañada, preparada a atacarla si había descubierto la verdad-¿y sobre que querías hablarme?
-Yo sólo quería decirle que no es necesario que hoy cuide de sir Integra, por favor hoy descanse que yo me ocupo de ella-Seras avanzo rápidamente hacia la puerta para irse ya que no podía más tiempo evitar pensar en lo que había leído con miedo de que Mina leyera su mente- bueno tengo que retirarme, la ama ya debe haber despertado.
Cuando Mina quedo sola, acomodo la mesa que Seras había levantado. No pudo evitar la molestia cuando está se retiro.
"Estúpida muchacha, ya me harte de ver su tonto rostro y aun más escabulléndose en mis cosas" cuando Mina termino se sintió paralizada e aquel momento al no ver el diario que había dejado sobre la mesa "¿Acaso esa muchacha?" ella empezó a buscar en ese momento por todos lados sin evitar decir viejo estúpido a cada instante al no encontrar el diario.
Lejos de los sótanos de la mansión la joven muchacha se encontraba en la habitación de Integra, cuando cerro la puerta apoyo su cuerpo el la puerta y miro a lo lejos a Integra. No sabía que significaba exactamente lo que había leído, era el diario del abuelo de Integra.
Seras se acerco a Integra, ella aún estaba dormida. Escondió el diario en la mesa de noche de Integra por el momento, se sentó a lado de Integra y la miro angustiada, ella se veía tan frágil, había perdido color y sus cabellos casi parecían ser blancos, su rostro parecía triste y cansado, pensó en ese momento la vez que encontró a su maestro mirándola, su mirada era triste y atenta al rostro de su ama… la joven muchacha tomo las manos de Integra y presiono entre las suyas las llevo a su rostro.
"No se deje vencer por favor, sir Integra" as lágrimas que resbalaban por sus mejillas mojaron las manos de Integra, sus suaves manos humedecidas y el ruido de las palabras la hicieron despertar dando una tierna mirada a Seras, quería decirle que lo sentía tanto, sentía tanto preocuparla así, pero no podía. Tal vez si su cuerpo se lo hubiera permitido la hubiera abrazado.
Al terminar de llorar levanto la mirada, sintió vergüenza al ver que Integra a miraba tiernamente. No supo como reaccionar.
"Disculpe, sir Integra" soltó sus manos y las acomodo sobre su vientre "No quise despertarla, sólo que no pude…" ella agacho la cabeza no pudiendo evitar más esconder su tristeza, sus cabellos ocultaban sus ojos llorosos, pero las lágrimas cayendo por su mejillas la delataban fácilmente. Sus manos sobre su falta sujetaban la tela fuertemente en sus puños mostrando su impotencia, ella y Alucard eran su única familia. Se odiaba a si misma de no poder hacer nada útil para ayudarla, para evitar ese dolor y él de su maestro "…siento tanto no poder hacer nada por usted ni el maestro… lo siento…. lo siento tanto" dijo ruidosamente entre sollozos.
Integra desvió su mirada, miro fijamente el techo. La única libertad que parecía tener es mirar a adonde quiera menos tras suyo.
"¿Por qué te disculpas, tonta?" pensó Integra más animada "deja de llorar que aún estoy viva, deja de llorar sino harás que llore y no te lo perdonare" a pesar de que su cuerpo se hacía más débil su voluntad por vivir era más fuerte cada día, lucharía hasta el final.
Una hora después ya más tranquila Seras había decidido dar un baño a Integra, está sentó cuidadosamente a Integra sobre la cama apoyando su espalda sobre varias almohadas, era tan fácil para ella mover el cuerpo de Integra, remango su ropa para quitársela, quedando poco a poco sus muslos descubiertos, Seras no pudo evitar ponerse nerviosa a medida que Integra quedaba descubierta, su cuerpo tenía un aspecto tan hermoso que parecía que quien lo diseño había sido muy cuidadoso en esculpirlo, era como una pequeña muñeca de porcelana a pesar de su delgada contextura, pero grande fue su sorpresa al ver varias marcas en su piel, estás parecían ser recientes, era como su la hubieran sujetado con fuerza y dejado moretones por todo el cuerpo, ella no supo que decir o pensar en ese momento, opto por hablar con Walter y su maestro sobre lo que había visto.
Cuando termino de ponerle la bata a Integra la acomodo en la silla de ruedas y la llevo al baño, la metió a la tina y recogió sus cabellos, se sentó en el borde de la tina y metió ambas piernas en el agua tibia alrededor de Integra, lavo sus cabellos cuidadosamente no sin antes poner la música que le gustaba a Integra, al menos eso creía ya que saco los cds que encontró en uno de los cajones.
Seras recordó el diario de hace momentos, lo que tenía Integra era muy parecido a lo que le sucedió a su abuelo, pero no parecía haber pruebas claras de quien fue el culpable más que sospechas. Pero de lo que ahora estaba segura es que lo que tenía Integra había sido provocado por alguien, pero no se atrevía a hacer acusación alguna del culpable. Tal vez era miedo, no era capaz de aceptarlo, era muy irresponsable afirmar una acusación sin tener pruebas concretas, pero porque ella tenía en su habitación el diario del abuelo de sir Integra.
Le parecía extraño estar en aquella situación, después de todo la ama de su amo, era una mujer terriblemente orgullosa, que no se permitía demostrar debilidad ante nadie. Integra le recordaba a una muñeca, a la cual le habían robado la vida, era incapaz de hacer algo por si misma. Pobre sir Integra, debía sentirse humillada y avergonzada de si misma, la entendía y presentía que la persona que le había hecho el maleficio lo sabía, muy inteligente de su parte, debía darle crédito, después de todo, había sabido donde golpearla y hacer que parezca un mero accidente.
Un momento, ¿Por qué ella se plantaba la posibilidad de que alguien le hubiese hecho esto a su ama?¿ acaso su abuelo tenía razón en sus sospechas? después de todo, lo que le había sucedido, muy probablemente fuera una consecuencia del estilo de vida que ella había elegido. Todo el mundo sabe, que el estrés y las preocupaciones, repercuten fuertemente en la vida de los humanos como a su ama, tenía una vida llena de disgustos y responsabilidades, claro que los disgustos eran culpa de su maestro.
¿Quién habría sido el desgraciado, pensándolo mejor…tal vez fuera una mujer. Después de todo este acto tan maquiavélico, era obra de una mujer, si efectivamente, solo las del sexo femenino son capaces de tales cosas, pero la pregunta era quien lo había hecho… ese ser debía ser muy versado en las artes ocultas, para poder esconder lo que había hecho del resto de la mansión. En ese instante, Seras recordó, que para realizar, esa clase de encantamientos, era necesario, un poco del fluido vital de la victima. Por lo tanto, la hechicera, debía de estar en la casa, si no de que modo, hubiese podido entrar en la mansión, sin ser detectada por su amo ni Walter, y extraer la sangre de su amo.
Seras no necesito mucho tiempo, para darse cuenta, quien había sido. Después de todo el abuelo de Integra también lo sospechaba y paso por lo mismo que Integra, además por que este diario estaba con ella, acaso quería ocultarlo para evitar sospechas. La desertora era Mina Hacker. Pero que motivos tenía ella para herir a Integra, después de todo, ella había clamando sentir admiración, por la familia de sir Integra.
Ahora que lo pensaba todo con claridad, la llegada de Mina le parecía rara. Después de varias décadas de ausencia volver con el pretexto de ser perseguida, ella no parecía ser un nosferathu débil a pesar de su frágil aspecto que necesitara ayuda. A menos, que su objetivo no fuese huir de unos cazadores, sino reconquistar a su amo ahora que estaba libre. Después de todo, ellos habían tenido algo en el pasado, él se había encaprichado con ella, a tal punto, que había perdido su dinastía y su trono, convirtiéndose en la marioneta, de unos seres que no estaban a su altura y jamás lo harían. Exceptuando a sir Integra, ella era digna de él, por eso, ella había logrado, lo que ninguna mujer pudo lograr, ganarse el corazón, del rey de la noche, no tenía porque negarlo más o dudarlo, ella y su maestro se habían enamorado, esa manera de mirarla y de estar siempre a su lado.
Ese ere el motivo, por el cual ella había regresado. Mina Hacker, volvió a buscar a su amo, por que después de tantos siglos, ella se había dado cuenta de lo tonta que había sido, al entregar al único hombre que la pudo amar. Un hombre que podía poner al mundo de rodillas, solo para complacerla. Pero al volver se había dado cuenta, que él se había enamorado perdidamente de una humana, la nieta de su carcelero que le había despojado todo, pero ella correspondía y estaba dispuesta a sacrificar todo, con tal de estar a su lado.
La muy zorra, había llegado a tiempo, para sabotearlo todo, por eso había besado a su amo, en el momento que Integra habría la puerta, ese era el motivo por el que la vio pasar molesta aquella vez en el sótano. Luego al ver, que con eso no bastaría, decidió sacarla del juego, con un plan muy bien diseñado.
Seras miro a Integra, con la decisión ardiendo en sus ojos- no se preocupe, sir Integra, haré todo lo posible, para desenmascarar a esa mujer, se lo juro. Ojala me entendiese- Seras se alejo, para buscar una bata, con la cual envolvió su frágil cuerpo. Pero antes de poder dar un paso, Integra sujetó fuertemente la muñeca de la joven muchacha provocando que la habitación alrededor de ambas, comenzara a girar en un bodrio de colores. De a poco, la oscuridad comenzó a envolver todo, tragándose a Seras por completo.
Al abrir los ojos, se encontró en el mismo lugar donde se hallaba, pero con la única diferencia de que sir Integra, no estaba en la habitación, se asusto ante la idea de que algo le pasara a su amo. Dispuesta a buscarla por toda la mansión, se levanto con dificultad, aun mareada por lo sucedido anteriormente, cuando de pronto escucho una voz que provenía del cuarto de baño.
Se acerco lentamente hacia la puerta, tratando de que sus pasos no fueran escuchados, al llegar, abrió la puerta lentamente, solo para encontrar a Integra en compañía de Mina. Aquella mujer parecía estar bañando a su amo, al acercarse más, vio algo que la hizo quedarse de piedra. Esa dama, si es a que a eso se le podía llamar así, no solo la estaba bañando, si no que sumergía su cabeza en el agua, ahogándola pero sin matarla. También pasaba la esponja de manera brusca en su piel, de forma que esta quedaba magullada y llena de cardenales. Esto provoco, que la visión de joven muchacha oscureciera de la ira, pero al intentar golpearla, su golpe la atravesó sin lastimarla, era como intenta golpear a un fantasma o que ella lo fuera ya que su presencia no era detectada. Mientras tanto Mina, había sacado de la bañadera a su ama, sólo para arrojarla igual que aun trapo sucio, por el piso, para luego agacharse y agarrarla de uno de sus brazos, sin muchos miramientos y comenzar a arrastrarla por el suelo, luego la levanto por ese brazo y la tiro sobre la cama, al comenzar a vestirla, ella le dijo- hay Integra, siento pena por ti, de verdad, debe ser duro que ames tanto a alguien y este sea el que haya estado planeando tu muerte. Al conde nunca le has importado, a él sólo le importo yo, solo te engañaba para poder beber tu sangre y de ese modo ser libre y venir conmigo, después de todo siempre supo que yo estaba viva-le dijo todo esto con un tono falso de misericordia, que escondían sus intenciones retorcidas.
Seras se sintió enferma e impotente, por que sabía que no podía hacer nada, después de todo, esto era un recuerdo, sir Integra, había estado tratando de decirle la verdad, de confirmar sus sospechas. Antes de que pudiera seguir pensando, toda la habitación comenzó a girar lentamente, Seras esta vez cerró los ojos y se preparó para volver al presente y luchar contra Mina Harker.
Abrió los ojos nuevamente, para encontrarse con la frágil y esquelética sir Integra, al intentar hablarle sus cuerdas vocales no emitieron sonido, estaba muda, alguien le estaba impidiendo hablar. Los ojos de Integra antes fríos y carentes de vida, brillaron con terror, al girar, observo la figura de Mina, que las miraba desde las penumbras de la habitación, con una sonrisa satisfecha y llena de arrogancia.
