Fuera de control

Su tan sola mirada penetrante parecía invadir su alma llenándola de terror, frente a frente, en la oscuridad sólo su silueta podía ver, pero sus ojos… esos ojos rojos llenos de ira y maldad que miraban con una calma que aterrorizaba hasta al más recio de todos, la amenazaba sin palabras. Sus piernas temblaron, sus dientes chocaron de frío que golpeaba, su cuerpo se paralizo y sus ojos con timidez no pudieron dejar de mirar los suyos aunque quisiera. Ella no recordó la última vez que sintió tanto miedo, pero la mano de Integra que sujetaba su muñeca con fuerza la apretó con aún más fuerza haciéndola reaccionar, no tengas miedo parecía decir aunque no pudiera leer su mente, no temas por que eres fuerte, ayúdame parecía gritar desde adentro Integra.

Seras con un respiro dificultoso volteo a ver los ojos de Integra, tan fuertes y con más ganas de luchar más que antes, esos ojos la alentaban a ser valiente y enfrentar a su enemigo, no tener miedo y confiar en ella misma. La joven muchacha era como un cachorro asustado y acorralado, pero Integra le ofreció el valor que necesitaba, aunque su cuerpo sea inútil y traicionero cuando más lo necesita. La chica policía comprendió, apretó sus puños y afirmo con la cabeza mirando a su ama, saldremos de esta.

Mina no mostro amargura, la guardo dentro de si misma. Acto seguido con una gran lentitud, como si el tiempo avanzara a pasos lentos, las palmas de sus manos chocaron soltando un estruendoso aplauso. Esto lego e hiso eco hasta los oídos de Seras, como un hechizo soltado vio las ondas llegar a ella.

-Muy emotivo- dijo sonriendo con esa falsa calma- las dos inocentes doncellas decidieron unir fuerzas, nada mal para alguien que no puede mover un dedo ¿no es así Integra?- la miro con una expresión de burla- y para una burla de vampiro.

Seras inmediatamente se coloco frente a la cama de Integra, entre Mina y su ama-¡No tocarás a sir Integra!- grito fuertemente la joven muchacha para luego ser silenciada por Mina, la voz se le fue.

La joven muchacha sintió desde dentro de ella algo romperse, lo escucho, lo sintió y temió. Sus ojos se tornaron rojos, su cuerpo se quería independizar de su consciencia, sentía que perdía el control de si misma, sus deseos más profundos de su inconsciente vampírico empezaron a aflorar.

-¿Qué se siente? Dime- pregunto Mina acercándose a su oído-¿que se siente desear sólo matar y beber sangre? Como un animal salvaje- frente a frente levanto su barbilla con su dedo anular- haa olvide que ya no puedes pronunciar nada coherente, tampoco moverte, eres una marioneta, como un ghoul- se alejo de ella unos centímetros- sólo quedas tú, ella pronto morirá y nadie más estorbará en mis planes.

Mina aburrida se desplomo sobre la silla a lado de la cama de Integra, sujeto un mechón de sus ahora pálidos cabellos rubios acercándolo a su nariz.

-Es una lastima que alguien tan hermosa muera tan joven- aspiro el dulce aroma de sus cabellos, sino fuera por que Alucard se fijo en ti te dejaría vivir, pero morirás como tu abuelo- los ojos de Integra la miraron con ira- no pensé que al final tendría que deshacerme de la nieta.

-Maldita seas- intento moverse Integra inútilmente, tenía deseos de matarla con sus propias manos-¿qué le hiciste a Seras y mi abuelo? ¡Responde!

-¿Yo?- pregunto burlonamente- yo sólo solté su instinto y independice su cuerpo de su conciencia- Mina volteo hacia Seras- dime muchacha ¿qué crees que hará Alucard cuando sepa que tú mataste a su ama? no, no respondas- empezó a reír- él te matará sin pensarlo dos veces, no puedo esperar por ver su cara cuando encuentre el cuerpo de su amada ama ensangrentado en tus manos, bebiendo hasta la última gota de su sangre. Será un gran final y ahí entro yo como la triunfadora, la mujer que le dará consuelo jajaja.

Los ojos de Seras se llenaron de lágrimas al escuchar las palabras de Mina, mientras ella luchaba por retomar el control de su cuerpo, sabía que era cuestión de tiempo para que ella deje a su cuerpo libre para poder moverse. La impaciencia la invadía al sentir el olor de la sangre virgen de Integra llegar a su olfato, quería evitarlo pero su cuerpo estaba deseoso de ser suelto para beber su sangre.

-Yo no quiero lastimarla, detente, detente por favor- grito desde adentro Seras

-No, no, no, a mi no me importa que no quieras sino que lo hagas, poco me importan tus sentimientos. Necesito hacer que Alucard crea que todo fue obra tuya, no puedo arriesgarme a que me odie, en absoluto- respondió Mina- crees que puedes meterte donde quieras sin saber las consecuencias- Mina se acercó a ella- no vuelvas a meterte en mis asuntos- ella le tiro una fuerte bofetada a Seras, haciendo sangrar uno de sus labios. Pero su dolor no se comparaban al terror que desprendía Mina con esa mirada de ira- acaso creías que permitiría que interfirieras entre nosotros, acaso creíste que podrías liberarla, escúchame bien "ella morirá y nadie, absolutamente nadie cambiará ese destino"- ella le dio la espalda terminada sus palabras- sabes demasiado.

Mina se dirigió a la cama de Integra y se subió lentamente a ella poniendo sus piernas lado a lado de las de la joven mujer, luego tiro de su ropa hasta tenerla cara a cara. Ambas se miraron con odio, hasta que Mina le tiro una fuerte cachetada a Integra haciendo voltear su rostro a un lado por la fuerza del golpe haciéndola sangrar. Está volteo con una de sus manos su rostro presionando su barbilla por donde la sangre había bajado.

-Recuerda bien mi rostro Integra, este es el rostro de quien te gano, yo gane- dijo las últimas palabras de forma susurrándolas a su oído.

-Jamás, jamás ganarás, por que hagas lo que hagas Alucard jamás te amará como me ama, por que siempre mi recuerdo vivirá en él hagas lo que hagas, no podrás hace que me olvide- respondió Integra ignorando el dolor.

-Tienes tanta confianza en que él no te olvidará, pero no te preocupes que lo cuidaré muy bien por ti- Mina sonrió hipócritamente.

-Él no necesita que lo cuiden, idiota- ella a pesar de todo no dejaba de lado su arrogancia-menos un vampiro cobarde como tú que no es capaz de enfrentarme limpiamente.

-Acaso crees que alguna vez hubieras podido ganarme o tan sólo hacerme un rasguño, no pensé que tenías tanto sentido del humor. Pero es típico de un Hellsing ser tan arrogante, aunque ahora todo acabará contigo- Mina dejo caer a Integra entre las sábanas para dirigirse hacia Seras.

-Aún no has ganado, Mina. Esto a penas empieza- dijo Integra antes de que Mina se pusiera frente a la otra muchacha.

-JA… entonces es hora de abrir el telón, aunque más estas muerta que viva

-No te preocupes, Alucard sabe como cuidarme muy bien con sus caricias cada vez que regresa de una misión, pero claro… tú no sabes lo que se siente que te cobije con su cuerpo no sólo con lujuria sino con amor- Integra había recordado la vez que él la recostó entre sus brazos, lo cual amargo a Mina que apretó sus puños con fuerza torturando su carne hasta sangrar, ella le había dado un golpe bajo- algo duro de asumir para quien sólo fue una obsesión, cierto?- Integra reía por dentro a ver la reacción de su enemiga.

Mina no supo esconder su reacción por las palabras desagradables de Integra que prefirió evadir su mirada de la de ella, sabía que no era tonta después de todo. Ella prefirió no hacer caso y darle un castigo, esta se quedo quieta y pensativa frente a Seras, hasta que miro con malicia hacia Integra cuando una cruel idea paso por su mente. Recordó lo delicioso que les resultaba la sangre virgen a los vampiros, como también que Integra era virgen, lo podía sentir con sólo olerla.

-Dime Integra, ¿eres virgen, cierto?- no pudo evitar reír ante la obvia respuesta

-¿Qué?- respondió algo confundida Integra, para luego darse cuenta de sus planes, ella planeaba guiar a Seras hacia ella, su sangre era algo demasiado atrayente para cualquier vampiro.

Ella volvió a acercarse a Integra, pero está vez no para hablar sino para hacerla sangrar. Rompió su ropa hasta dejar descubierto su hombro, el cual luego hirió con una de sus largas uñas haciendo brotar la sangre, ella sólo dejo escapar un bajo ruido de dolor.

-Antes deberás pasar por mi Seras, es mi deber cuidar de Integra mientras tu maestro no está- ella contuvo su risa- muévete, es una orden.

La joven muchacha sintió como si varias cadenas hubieran sido rotas para soltarla y su cuerpo por fin podía moverse, pero la tentación regreso a ella al sentir el dulce aroma de la sangre de su ama. Sus ojos rojos mostraron su lucha interna, este iban de rojo a azul una y otra vez, sentía la sed de beber la sangre y las ansias de desangrarla completamente, ella lucho hasta caer de rodillas al suelo sujetando su cabeza con sus manos como si así pudiera detener todo.

-Es en vano que luches contra mí, no podrás contra ese hechizo- Mina lanzo la sangre de Integra que estaba en su mano hacia Seras, hasta que las gotas quedaron frente a ella.

Seras trato de llamar a su maestro inútilmente, Mina había preparado todo antes de que regresará para que no interfiriese en sus planes. Este no sentía absolutamente nada en la mansión, ya que ella había puesto desde que empezó todo un hechizo para que ni Walter, Alucard y Seras sintieran que ella era la que mantenía el maleficio sobre Integra, aunque ahora Seras había logrado saber todo, por lo que acelero su eliminación.

La chica policía no pudo más, esta volteo hacia Integra para lanzarse sobre ella pero Mina se interpuso lanzándola contra la pared.

-¡Vamos!¡ Hagamos mi actuación más creíble!- ella se acerco a Seras para provocarla

Lo siento sir Integra!- dijo llorosa Seras sin palabras.

Está miro, ocultando sus ojos salvajes bajo sus cabellos, con ira a Mina; ella pensó que al menos se daría el gusto de lastimarla. Cuando Mina se acerco extendiendo su brazo hacia su hombro fingiendo detenerla está fue sujetada fuertemente por la muñeca empujándola con fuera contra la pared ala que había sido lanzada Seras, el golpe fue tan fuerte que Mina escupió sangre y hundió la pared con su cuerpo, esta no mostro gusto en eso. Pero no quedo todo ahí ya que antes de que esta reaccionara Seras presiono su nuca estrellando su cabeza contra el piso, ella empezaba a gozar su salvajismo a tal punto que sus ojos rojos habían cambiado su ardor y la expresión de su rostro ya no era el mismo, ella lo estaba disfrutando completamente.

Mina grito de dolor cuando su rostro golpeo el piso, sintió sus huesos romperse en ese instante que la sangre empezó emanar sin parar dejando un charco de sangre en el piso, trato de pararse pero nuevamente fue atacada cuando sintió la fuerte presión del pie de Seras presionando su espalda de forma trituradora.

-HAAA- grito Mina- de donde saco tanta fuerza- pensó ella mientras gritaba de dolor, la cual se sentía humillada al no poder levantarse ni detenerla. Se dio cuenta de que si esto seguía así podría matarla a ambas, por lo que era mejor hacer que Alucard regresara de una vez.

Está hiso un movimiento rápido volteando en el suelo hacia Seras y sujetando su pie la lanzo hacia el lado de la cama de Integra. Una vez librada de ella esta se arrastro hasta el rincón con el brazo roto arrastrando espero ser ignorada hasta al menos regenerar su cuerpo completamente, con Integra a su lado está se olvidaría de ella.

Seras sintió el olor de la sangre invadir cada poro de su cuerpo, sus ansias aumentaron ignorando de su otro enemigo y sólo pensando en el dulce aroma de la sangre a su lado, aspiro como un animal salvaje disfrutando el dulce aroma.

-¡VAMOS! ¡Hazlo lo ya!- dijo ansiosa Mina para acabar con todo- es mejor ahora ¡MÁTALA YA!- grito con impaciencia, que sus ojos se abrieron con excitación esperando que la vida de Integra fuera acabada y ella saliera victoriosa.

Desde lejos Alucard pudo sentir que su ama estaba en peligro, mucho antes de que Mina levantara el hechizo sobre la mansión que evitaba que este se diera cuenta de lo que pasaba dentro. Sin esperar que su sensación de alarma aumentara este no espero más y desapareció.

En la mansión, Seras estaba sobre Integra lista para desangrarla, la miraba con ansias embriagada por su sangre.

-¡SERAS! MIRAME, MIRAME A LOS OJOS, lucha! Tú puedes, no dejes que te controle- gritaba desde dentro Integra esperando que está escuchará sus palabras- Seras mírame a los ojos, sé que estás sufriendo por dentro, pero lucha! Sé que puedes hacerlo- decía una y otra vez Integra, que sin saber como extendió su brazo débilmente dirigiéndose al rostro de Seras que lloraba desde lo más profundo de ella por lo que estaba apunto de hacer.

-Tú puedes Seras- fue lo último que dijo Integra y lo último que escucho Seras, lo único que respondió está última por un instante fue "perdóneme"

Cuando Seras se abalanzó rápidamente hacia Integra para beber su sangre, ella ya no estaba. Choco sólo contra la almohada rompiendo la tela brotando el contenido por la fuerte mordida que habría destrozado prácticamente el cuello de su ama. Está volteo furiosa para dirigir su mirada hacia su izquierda donde se encontraba su maestro sujetando entre sus brazos a Integra, este no pensaba, sólo sentía ira al ver a Seras que había tratado de lastimar a Integra.

La miro con amargura como un perro rabioso que defendía a su amo ante el enemigo, sujeto a su ama con fuerza contra su cuerpo aferrándose a ella como el mayor tesoro de su existencia. Mientras Mina miro con amargura como su plan había fallado, pero lo que le causo más amargura fue escuchar a Alucard decirle a ambas "son unas inútiles".

Alucard deposito con suma delicadeza el frágil cuerpo de Integra sobre la cama. Mientras arropaba a su amo, una onda de poder salio de su cuerpo, haciendo que los floreros, los vidrios de la ventana se rompieran. Esta ola provocó que el cuerpo de Seras atravesara tres paredes juntas. Este ataque la libero del hechizo de Mina haciendo que esta fuera capaz de hablar nuevamente dándole la oportunidad de defenderse y explicar lo sucedido.

Seras intento levantarse a pesar de tener más de la mitad de los huesos rotos debido al fuerte impacto de su cuerpo. Cuando por fin logró ponerse de pie, vislumbro la figura de su amo que la observaba desde el marco de la puerta. Sus ojos literalmente ardían como las llamas del infierno. Sus colmillos se habían dilatado a tal punto que sobresalían de sus labios, pero lo más siniestro de su aspecto era su cabello el cual parecía haber tomado vida pues danzaban alrededor de la figura siniestra de su amo. Parecía un ángel vengador dispuesto a cobrarse la vida de Seras. Desgraciadamente ella era inocente, la culpable de todo vestía la piel de cordero. Por eso debía intentar contarle la verdad a su amo antes de que la matase dejando a sir Integra a merced de los planes de la usurpadora.

Amo….no es…-la chica policía no pudo completar la frase pues Alucard se había movido a una velocidad que ni siquiera el ojo de un vampiro podía detectar. Cuando ella fue capaz de verlo Alucard le cruzo la cara con un revés tan fuerte que por poco le saca la cabeza de su cuerpo antes de que pudiera recuperarse él le pateo el vientre levantándola por el aire. Antes de que este impactase con el piso la tomo de la solapas de su uniforme.

-¿Cómo has podido?-le rugió con una voz cavernosa- maldigo el día que te convertí.

Los ojos de Seras se inundaron de lágrimas-amo…- dijo tosiendo sangre debido a los golpes le costaba mucho articular las palabras-yo no quise hacerlo fue a causa de….-no pudo terminar la frase pues Alucard la estampo contra la pared más cercana sin darle tiempo a que se recuperara hizo aparecer un látigo de sangre con el que empezó a azotarla. Mientras tanto desde el rincón Mina miraba tenebrosa por la cruel reacción de Alucard y su inmenso poder, este era guiado por la rabia al sentirse traicionado de quien confió su mayor tesoro, pero Mina no podía negar que estaba disfrutando la escena, aunque su temor aumento cuando Seras estuvo a punto de hablar; felizmente la rabia de su maestro era tanta que no la dejaba terminar ni una frase, pero ella sabía que debía hace algo antes de que todo se caiga al suelo.

Antes de que le diera el tercer azote la voz de Walter lo detuvo-detente Alucard- este lo fulmino con la mirada-¿Cómo te atreves a defender a la criatura que oso a atacar a tu amo, a la mujer a la que consideras como tu propia hija?- pregunto furioso.

Walter se encogió de hombros para luego dirigirse a la lastimosa vampiro que en ese preciso instante se estaba retorciendo en el piso mientras gemía en un intento de hablar-no me malinterpretes Alucard., pienso encerrar a la señorita Victoria para que aprenda a controlar sus impulsos vampiricos-mientras decía esto levanto sin muchos miramientos el cuerpo magullado, golpeado y azotado de la chica policía, desde dentro en verdad estaba sorprendido que la joven muchacha haya intentado lastimar a Integra. Tal vez era un impulso de su cuerpo por tanto rechazar beber sangre, pero ¿a Integra? No sabía si creerlo, pero no menciono nada al respecto.

Walter-imploro Seras su voz era un susurro apenas audible. El aludido la callo con la mirada dándole a entender que lo había decepcionado. El corazón de la vampireza se quebró pues había perdido la confianza de alguien que consideraba como su confidente. Después de todo, el mayordomo de la familia Hellsing había sido el único que había creído en ella y la había apoyado aparte de haberla animado a continuar adelante en está nueva vida.

Las lágrimas carmesíes amenazaron con salir de sus ojos pero las contuvo. En cambio lloro con el alma. Se negó a dejar que la maldita mujer viera que había ganado, no importaba si la encerraban ella encontraría la forma de contarles la verdad a todos, debía hacerlo por el bien de sir Integra. Antes de que el mayordomo y ella abandonaran la habitación, su mirada se cruzo con la de sir Hellsing. Silenciosamente le pidió disculpas por lo sucedido y por no haber sido lo suficientemente fuerte para salvarla de la envidia de la antigua amante de su amo auque pensándolo bien ni siquiera eso era.

Sin saber muy bien por que creo un escudo sobre su mente para que Mina no pudiera acceder a ella. Fue en ese instante que sintió la profunda voz del amo de su amo-no pierdas la esperanzas Seras, que ella halla ganado esta batalla no significa que gano la guerra.

-¿sir Hellsing?-pregunto ilusionada la vampira. Las palabras de Integra le habían dado nuevas esperazas. Fue en ese momento que sintió la vos de la mujer contándole a Seras un plan que acababa de tramar. Seras miro nuevamente a la señorita dándole a entender que había comprendido su plan.

Alucard no se había movido del lugar donde momentos antes había castigado duramente a su aprendiz. Aun estaba demasiado colérico, necesitaba calmarse antes de que cometiera una locura. En ese momento sus oídos captaron el ruido de los tacones que resonaban en el pasillo. Él sabía que pertenecían a Mina, antes de que esta pudiera llegar a él la amenazo-si sabes lo que te conviene no te me acerques-le dijo con un gruñido gutural

Mina se detuvo para reaparecer frente a él.- ¿Por qué te enfadas conmigo conde, cuando ambos sabemos que intente protegerla?-le hizo un mohín casi infantil- los ojos de Alucard brillaron unos instantes antes de que sacara uno de sus revólveres y lo apuntara hacía la cabeza de la ahora asombrada vampireza. Antes de que pudiera reaccionar jalo el gatillo dándole en la cien cuando ella termino de recuperarse del disparo con un tono de lo más calmado posible le dijo- si vuelves a fallar en tu deber de proteger a mi ama me daré un festín con tus entrañas- luego de eso se desmaterializo para sentarse al lado de Integra. De ahora en adelante no se movería de su lado- no basta con tratar, debes hacerlo sino no importa- término la frase acariciando la mejilla de su ama.

Mina se levanto del piso. Se aliso el vestido actuando como si las palabras del conde no le hubiesen afectado en lo más mínimo. En su mente hizo eco la carcajada maliciosa de Integra que había observado lo que Alucard le había hecho además las palabras de su rival habían hecho que sus ojos echaran chispas-sabes la vida da mil vueltas, un día tienes en tus manos la victoria y al otro ves como se disuelve como sal en un vaso de agua. Yo que tú tendría cuidado

-Palabras pomposas para una mujer que esta postrada en una cama- respondió con ironía

-Puede que mi cuerpo sea débil pero mi alma aun no se ha rendido y mientras una parte mía siga viva seguiré luchando hasta mis últimas consecuencias

Tratando contener el impulso de arremeter contra la humana salio de la habitación con el porte de una reina. Mientras en una habitación Walter se preparaba para sellar a una inocente Seras aun así antes de realizar dicha actividad se había tomado la molestia de curar cada una de las heridas del cuerpo de Seras. A pesar de que el mayordomo estaba molesto con ella por lo sucedido no podía enviarla a dormir sin antes atender su destrozado cuerpo. Esta le dio las gracias con la mirada ya que no podía hablar pues su garganta estaba herida por sus constantes esfuerzos por hablar.

A pesar de que iba a ser encerrada en una de las celdas de las mazmorras. Victoria se negaba a perder las esperanzas pues debía llevar adelante el plan de sir Integra. Ninguna de las dos podía rendirse, se negaba a que la mujerzuela se quedara con un hombre al que consideraba como su padre. A pesar de lo que este le había hecho ella lo seguía queriendo, por eso debía luchar para protegerlo a él y a la mujer que amaba.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando sintió a Walter diciendo unas palabras en un idioma que no entendía. Lentamente una oscura neblina comenzó a formarse a su alrededor. Está comenzó a ascender desde sus pies hasta llegar a su cabeza. Mientras la bruma la iba tragando seras empezó a notar que los parpados se le cerraban, su cuerpo comenzó a debilitarse. Le costaba mucho trabajo mantenerse despierta. Seras lucho contra esa sensación hasta que no le quedo más remedio que rendirse a la oscuridad que amenazaba con devorársela. Finalmente todo quedo a oscuras y su mundo se vio envuelto en la más absoluta oscuridad.

Desde las penumbras unos ojos rojos observaban toda la escena con sumo deleite. No importaba si había fallado en su intento de asesinar a esa humana despreciable. Después de todo de haberlo logrado hubiese sido un final demasiado fácil y por ende demasiado aburrido. Ahora que se había quitado a la novata del medio solo le quedaba matar a Integra sin que Alucard sospechase de ella, antes de que la muchacha abriera la boca. Con esos pensamientos se desvaneció de los sótanos para reaparecer en el reconfortable refugio de su ataúd.